A la Sombra de la Cruz

 

 

Al morir en la tierra nos perdemos,

y por fin en las sombras de la nada,

mas el alma que ahora defendemos,

con la lucha y lucha denodada,

cual paloma cruzando el firmamento,

ya ausente de penas y dolor,

Como brizna que se lleva el ciento,

a caer en los brazos del Señor.

 

Nada vale morir en esta vida,

si morir es destino de vivir,

mas es triste morir siendo un perdido

Y sin duda morir eternamente.

 

Mas es dulce vivir siendo un creyente

a los rayos radiantes de la luz,

alabar al Señor constantemente,

Y morir a la sombra de la cruz.

 

Autor: Ramón Calderón Cortéz