Corona de Espinas

 

 

Tu corona Señor, era de estrellas

Que los ángeles rebeldes codiciaron,

Con violencia quitártela pensaron.

Pero tú, les quitaste sus querellas.

 

En la tierra los hombres perecían,

Tu corona Señor necesitaban,

Hundidos en la muerte eterna estaban

Y sin duda eternamente morirían.

 

Al venir vino tu gloria, todo vino,

Y contigo también todas las cosas,

Tu corona también era de rosas,

Pero el hombre le cambió el destino.

 

A dotarlos de todos sus anhelos

Tu viniste a vivir con los perdidos,

A salvarlos de todo, inmerecidos,

Tú viniste Señor desde los cielos.

 

Tu corona pusiste entre mis manos,

Pero todos se portaron cual villanos,

Y en vez de poner claveles rojos,

Se burlaron Señor de tus despojos,

 

Al venir a ésta tierra de dolor,

Tu corona dejaste al pecador,

Y andando Señor entre las ruinas,

Tu corona bella, se tornó de espinas.

 

Autor: Ramón Calderón Cortéz