Cuando
Dios proclamó el sábado desde el Sinaí, ¿lo
ordenó sólo a los judíos y no para los cristianos?
Si así fuera, el mandamiento “No hurtarás”,
y los demás mandamientos, serian también sólo para
los judíos. Si el sábado fuera sólo para los judíos,
todos los demás mandamientos serían también sólo
para los judíos. En cambio, la Biblia dice que el sábado
fue hecho para el hombre. Estas son las palabras del mismo Jesús:
“El sábado par causa del hombre es hecho.” Marcos 2:27.
1.
Durante la peregrinación de Israel por el desierto, ¿cuál
era el reglamento para los que profanaban el sábado?
La ley general para los que desobedecían cualquier
mandamiento decía: “La persona que hiciere algo con altiva mano,
así el natural como el extranjero, a Jehová injurió;
y la tal persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto
tuvo en poco la palabra de Jehová, y dio por nulo su mandamiento,
enteramente será cortada la tal persona; su iniquidad será
sobre ella.” Números 15:30,31.
Nota: La expresión
“con altiva mano”, tiene el sentido de a sabiendas, obstinadamente, con
desafío. Esta manera de tratar con los que quebraban la ley, se
aplicaba a cualquiera de los mandamientos. En ese tiempo, Israel era una
teocracia, lo cual significa que la iglesia y el gobierno civil eran uno
y Dios era el gobernante directo. De ahí que las violaciones de
la moral como lo son las civiles se castigaban directamente. Esto ayuda
a ver la actitud de Dios hacia el pecado y lo que será el juicio
final del pecado.
2.
¿Era la violación del sábado tan grave coma la desobediencia
a los otros mandamientos?
“Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron
a un hombre que juntaba leña en sábado. Y los que lo hallaron
juntando leña, trajéronle a Moisés y a Aarón,
y a toda la congregación; y pusiéronlo en la cárcel,
porque no estaba declarado qué le habían de hacer. Y Jehová
dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre, apedréelo
con piedras toda la congregación fuera del campo. Entonces lo sacó
la congregación fuera del campo, y apedreáronlo con piedras,
y murió; como Jehová mandó a Moisés.’ Números
15:32-36.
Nota:
No era sólo por recoger leña en sábado que ese hombre
fue castigado; fue porque despreció la palabra de Jehová
(Números 15:31). Al juntar leña en sábado mostraba
su desprecio hacia Dios. Pero antes de castigarlo, Moisés lo encarceló
hasta que se tomara la decisión. Mucho dependía de este caso.
¿Tendría el sábado el mismo valor que los otros mandamientos?
Dios dio la respuesta. El sábado era tan importante como los otros
mandamientos. ¡Qué lección para nosotros! ¡Nunca
hablemos superficialmente del sábado de Dios ni lo profanemos por
desafío!
3.
¿Qué fin tenía Dios al entregar el sábado al
hombre?
“Sáquelos pues de la tierra de Egipto, y trajéelos
al desierto; y díles mis ordenanzas, y declaréles mis derechos,
los cuales el hombre que los hiciere, vivirá en ellos. Y diles también
mis sábados, que fuesen por señal entre mi y ellos, para
que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.” Ezequiel 20:10-12.
Nota:
Hay un gran significado en la aseveración de Ezequiel de que el
sábado es señal de santificación. No respetar el sábado
es un síntoma que revela la actitud hacia los otros mandamientos.
Es rechazar a Dios, rebelarse contra ÉL. En cambio, la debida observancia
del sábado es señal de obedecerle.
4.
¿Cuál fue una de las razones por la cual Judá estuvo
cautivo durante 70 años?
“Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestras
vidas, y no traigáis carga en el día del sábado, para
entrar par las puertas de Jerusalén; ni saquéis carga de
vuestras casas en el día del sábado, como mandé a
vuestros padres; mas ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, antes
endurecieron su cerviz, para no oír, ni recibir corrección.
“Será empero, si vosotros me obedeciereis, dice
Jehová, no entrando carga por las puertas de esta ciudad en el día
del sábado, sino que santificareis el día del sábado,
no haciendo en el ninguna obra; Que entrarán par las puertas de
esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes
que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los
varones de Judá, y Los moradores de Jerusalén; y esta ciudad
será habitada para siempre.
Y vendrán de las ciudades de Judá, y de
los alrededores de Jerusalén, y de tierra de Benjamín, y
de los campos, y del monte, y del austro, trayendo holocausto y sacrificio,
y ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehová.
Mas si no oyereis para santificar el día del sábado,
y para no traer carga ni entrarla por las puertas de Jerusalén en
día de sábado, yo haré encender fuego en sus puertas,
y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.”
Jeremías 17:21-27.
5.
Después de volver del cautiverio babilónico, ¿qué
actitud tomó el pueblo de Dios hacia el sábado?
“En aquellos días vi en Judá algunos que
pisaban en lagares el sábado, y que acarreaban haces, y cargaban
asnos con vino, y también de uvas, de higos, y toda suerte de carga
y traían a Jerusalén en día de sábado; y protésteles
acerca del día en que vendían el mantenimiento. También
estaban en ellas tirios que traían pescado y toda mercadería,
y vendían en sábado a los hijos de Judá en Jerusalén.
“Y reprendí a los señores de Judá,
y dijeles: ¿Que mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando
así el día del sábado? ¿No hicieron así
vuestros padres, y trajo nuestro Dios sobre nosotros todo este mal, y sobre
esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando
el sábado?
“Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo a las
puertas de Jerusalén antes del sábado, dije que se cerrasen
las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del
sábado; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en
día de sábado no entrasen carga. Y quedáronse fuera
de Jerusalén una y dos veces los negociantes, y los que vendían
toda especie de mercancía. Y protésteles, y dijeles:
¿Por qué os quedáis vosotros delante
del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces
no vinieron en sábado.
“Y dije a los levitas que se purificasen, y viniesen
a guardar las puertas, para santificar el día del sábado.”
Nehemías 13:15-22.
Nota:
Nehemías no forzó a los que restaban fuera del muro a guardar
el sábado. El sencillamente cumplió con su responsabilidad
de alejarlos y hacerles saber que no podían comerciar en la ciudad
el sábado. Dios nunca ha querido la observancia forzada del sábado.
Ya que guardar el sábado es señal de santificación,
sin una vida piadosa, el sábado seria una ceremonia hueca, que nunca
puede sustituir la genuina santificación.
Conclusión
Después de su cautiverio babilónico los
judíos comenzaron a comprender que la violación del sábado
había sido una de las causas de sus calamidades. así, después
del tiempo de Nehemías, no volvieron a convertir al sábado
en día común de trabajo. Pero su error fue entonces tan seriamente
fatal como su anterior error. Empezaron a considerar al sábado como
medio de salvación, en vez de una señal de santificación.
El sábado es de poco valor sin una santidad real.