Estudio Biblico

"El Rapto, ¿Secreto?"

VII

Tres Pasos para Estar en Paz con Dios

 Kate empezó a prepararse para el regreso de Jim varios meses antes que se programara su regreso. Parecía que había pasado tanto tiempo desde que el ejercito lo había enviado a ultramar. Al hacer planes para su regreso, de algún modo, se sentía muy cerca de él.
Voy a hacer panecillos de manzana para el desayuno de la primera mañana de su regreso, pensó. Y si regresa en la época de las moras, tendré pastel para la merienda.
Se sonrió consigo misma, imaginando a Jim decir: Querida, todavía eres la mejor cocinera en seis Estados. La casa estaría sin mancha, y su cabello estaría perfecto, y... A1li dejó de sonar despierta. Porque todo lo que Kate quería —lo que deseaba en este mundo— era ver a su esposo entrar caminando por la puerta de enfrente. Y juró que nunca más lo dejaría irse otra vez.

Nuestra fatigada tierra espera el regreso al hogar. Miramos el retomo de Jesús con entusiasta anticipación —Si sabemos que estamos preparados para encontrarnos con él. Si, por otro lado, el pensamiento de encontrarse con él cara a cara lo llena de temor, vuelva conmigo a la Biblia. Descubramos los pasos que puede dar para estar listo para darte la bienvenida.
 


PASO 1: CONFESAR QUE ES PECADOR

EL proceso de salvación empieza cuando nosotros —usted y yo— admitimos que somos pecadores. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Separados de Dios por nuestros pecados, moriremos, porque “la paga del pecado es muerte” (Romanos 3:23; 6:23).
No es popular boy en día hablar acerca del pecado. Usamos toda suerte de términos psicológicos para describir y excusar nuestro mal temperamento, nuestra infidelidad, nuestra duplicidad. Pero debe ser honesto con Dios y con usted mismo. Confiese que sus pensamientos y acciones erróneas le lastimaron a usted mismo y a otros. Pida perdón, y dígale a Dios que está dispuesto a permitir que su Espíritu Santo cambie su vida (Tito 3:5).

Tenemos la promesa de Dios de que él aceptará nuestra confesión y nos perdonará, porque la Biblia nos dice que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (S. Juan 1:9).
Cristo vino a la tierra para mostrar el amor de Dios a sus hijos caídos (S. Juan 14:1, 9).Y a todos lo que lo aceptan, “a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (S. Juan 1:12)

En una reunión, en un campamento, vi a la pequeña Carrie caminar sin rumbo, estaba perdida. Sus ojos cafés miraban seriamente, y sus labios le temblaban, aunque no lloraba. Me incline y le hice una caricia. “¿Has perdido a tu mamá?” Le pregunté. “Te ayudaré a encontrarla”. Tomándola de la mano, la conduje al auditorio que estaba lleno de gente. Caminamos por el pasillo del salón, buscando a su madre.
La vimos al mismo tiempo. Carrie se soltó de mi mano y salió volando por el pasillo, con sus cabellos color café cobrizo volando tras ella. Su madre se inclinó, puso a Carrie en su regazo, y la estrechó en un fuerte abrazo. Allí, segura en los brazos de su madre, Carrie se puso a llorar.
Para mí, este es un hermoso cuadro de la forma como Dios nos da la bienvenida a su corazón. No importa cuánto tiempo hayamos estado perdidos, no importa lo que hayamos hecho, nuestro Padre pone sus brazos alrededor de nosotros, sus amados hijos, y nos estrecha fuertemente.
 


PASO 2: INVITE A DIOS A ENTRAR EN SU VIDA AHORA MISMO.

Usted no tiene que expulsar el pecado de su vida antes de venir a Dios. Es maravillosamente liberador comprender que no podemos esconder nada de Dios. De todas maneras, él sabe todo acerca de usted, así que debería ser honesto con él. Puede hablarle de las personas que le han herido y lo han hecho enojar. Puede sollozar y hablarle de todas sus inseguridades, compartir con él sus temores, y hablarle de sus tentaciones. Él sabe acerca de ellas, de todos modos, y sin embargo, todavía le da la bienvenida así como está.
Escuche lo que dice S. Juan 3:16. Léalo lenta y cuidadosamente: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
No, la salvación es un don de Dios dado “a todo aquel que cree” en él. Jesús dice, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).
Pero abrir esa puerta, entregarse de tal manera que Dios pueda tomar control de su vida, puede ser la cosa mas difícil que usted haya tenido que hacer. Dios no le obligará. Si le insistirá y tratará de convencerlo. Hará que sea sumamente difícil que usted lo rechace, pero no le obligará a aceptar el regalo de la salvación.
Cuando aceptamos a Cristo, cuando acordamos vivir nuestras vidas para él, él vive en nosotros, aunque la forma como lo hace está mas allá de nuestra comprensión. La Escritura dice que somos renacidos y renovados por medio del Espíritu Santo (Gálatas 3:20; Tito 3:5).
Una vez nacidos de nuevo, deseamos hacer lo correcto. Una vez nacidos de nuevo, queremos obedecer la Palabra de Dios.

PASO 3: ACEPTAR EL DON DE LA SALVACION

¿Suena demasiado fácil para ser verdad, que Dios le dará vida eterna solamente por habérselo pedido? San Pablo dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:8, 10). La Escritura dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).
Somos salvos a través de nuestra fe en Dios. Somos salvos al aceptar su don de Vida. En estos últimos días de la historia de la tierra, Dios esta llamando a sus hijos al hogar. ¿Puede escucharlo llamando su nombre?
No posponga su respuesta a Dios. En él esta la fuerza para enfrentar y resolver sus problemas y el descanso para su alma cansada.
¿Por qué no hace una pausa ahora mismo y le pide que perdone sus errores y que viva en usted para que pueda estar listo para recibirlo cuando regrese?
 
 
 


Iglesia de Meraz
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