Temprano en La mañana, Maria Magdalena y
otras dos mujeres iban caminando en Las afueras de La ciudad. Ellas estaban
tristes porque Jesús había muerto. Ellas llevaban perfumes
de buen olor para colocarlos donde Jesús había sido sepultado.
Cuando las mujeres llegaron a la tumba donde Jesús
estaba sepultado, miraron adentro buscando el cuerpo del Señor.
EL cuerpo no estaba allí. Las mujeres se pusieron muy tristes.
Entonces un hombre joven vestido con una túnica
blanca Les dijo: “No tengan miedo. Ustedes están buscando a Jesús.
El no está aquí. Vayan y díganle a Pedro y a los otros
ayudantes de Jesús que Él vive de nuevo.”
Las mujeres se asustaron y corrieron. Maria Magdalena
corrió hasta encontrar a Pedro.
Pronto lo encontró a él y a su amigo Juan.
“Alguien nos dijo que Jesús está vivo, pero no pudimos encontrarle,”
dijo Maria Magdalena.
Pedro, Maria Magdalena y Juan corrieron de nuevo hasta
La tumba. Ellos buscaron a Jesús, pero El no estaba allí.
Pedro y Juan se fueron a sus casas. Maria Magdalena se quedo cerca y lloró.
“¿Por qué estás llorando?” Alguien
le preguntó.
Maria se dio vuelta y vio a un hombre parado cerca de
ella. Ella no sabia que el hombre que le hablaba era Jesús. Jesús
la llamó por su nombre. “¡Maria!” Entonces Maria Magdalena
supo que el hombre era Jesús. ¡Ella se alegró tanto!
¡Jesús estaba vivo!
Referencias de Las Escrituras:
Marcos 16:l-8; Juan 20:1-18