
Regresando a dar un mensaje
Jonás 2 - 3 - 4
Aunque Jonás huyo para no ir a Ninive, Dios trato con el durante los tres días que estuvo en el vientre del gran pez, y tuvo tiempo para reflexionar y arrepentirse por no querer obedecer.
Después, oro a Dios con todo su corazón: “¡Oh Señor!, gracias por haber guardado mi vida.
Te pido que me des otra oportunidad para obedecerte, esta vez lo haré con gratitud y alegría”.
Al oír la oración de Jonás, Dios decidió enviarle por segunda vez, y en ese momento ordeno al pez que se acercara a la orilla del mar y lo arrojara.
Jonás fuera del pez, escucho de nuevo la voz de Dios, quien le dijo: “Este es el mensaje que debes llevar a la ciudad de Ninive, ¡arrepiéntanse, porque dentro de cuarenta días, Dios hará juicio y todos serán destruidos!”.
Como Ninive era una ciudad muy grande, Jonás para recorrerla toda, tardo tres días durante los cuales iba gritando el mensaje que Dios le dio.
Cuando el rey de Ninive recibió noticias de la visita de Jonás, tuvo temor, porque sabía que Dios había enviado un mensaje que se cumpliría, tal como el profeta decía.
Por lo que convoco a todos los habitantes de la ciudad a una reunión extraordinaria, en esta les informaba la siguiente orden: “Todos deben ayunar, inc1uyendo los animales. Nadie puede comer alimento, ni beber agua, y deben clamar con todo su corazón a Dios; quizás El tenga misericordia y nos perdone la vida”.
Dios escucho el clamor de Ninive, y le agrado que se arrepintiera de su maldad y de sus malos caminos; por esa razón, decidió no destruirlos.
Por supuesto que Jonás no estuvo de acuerdo con esta decisión, así es que muy enojado le reclamo al Señor, diciendo: “Ya sabia que no ibas a destruirlos, por eso había intentado huir a Tarsis. Sé que eres un Dios de gracia y misericordia, lento para la ira y grande en perdonar”.
“Es mejor que me quites la vida, porque nada de la destrucción que anuncié ocurrirá, pues ya perdonaste a esta ciudad”.

PARA MEDITAR
Jonás se arrepintió y fue a Ninive a anunciar el mensaje de Dios, de que por su juicio destruiría aquella ciudad. Los habitantes de Ninive creyeron y se arrepintieron de su maldad, clamando misericordia y vida.
Dios vio con agrado esta actitud y los perdonó. A Dios le agrada nuestro arrepentimiento sincero, y siempre esta dispuesto a perdonarnos.