María y José iban
caminando hacia Belén. Toc, toc, toc, hacia el burrito al pisar,
llevando a María encima de su espalda. Tac, tac, tac, sonaban las
pisadas de José al caminar al lado del burrito.
Ya era de noche cuando María
y José llegaron a Belén. Ellos querían encontrar un
lugar donde descansar.
“Voy a preguntar al hombre de
ese mesón si tiene lugar para nosotros,” dijo José.
Knock, knock, knock, José
golpeó a la puerta. “¿Tiene un cuarto para nosotros en donde
pasar la noche?”, le pregunto José al hombre que abrió la
puerta.
“Lo siento,” dijo el hombre.
“Este mesón está lleno. No tengo ningún cuarto para
ustedes.”
El hombre miró a María.
Ella se veía tan cansada.
“Ustedes pueden dormir en el
pesebre,” dijo el hombre. “Pueden hacerse una cama blanda con la paja.”
“Gracias,” dijo José.
María y José fueron
al pesebre. Allí vieron a los animales. José juntó
la paja e hizo una cama blanda para María. Mientras ellos estaban
en el pesebre, una cosa maravillosa ocurrió. El niño Jesús
nació. María envolvió al niño en un panal tibio
y suave. Ella lo sostuvo con mucho cariño y le cantó una
canción. El niño Jesús se durmió. María
y José amaron al niño.
Referencia de las Escrituras:
Lucas 2:1-7