EL MAL con sus funestas consecuencias,
se observa por doquiera; en todas las latitudes y a lo largo de toda la
historia de la especie humana. Se lo observa en las acciones egoístas
que atentan contra los derechos y el bienestar del prójimo, en el
odio criminal, en la transgresión de las leyes de la vida, que la
Biblia denomina pecado. Y le siguen el dolor, la enfermedad y la muerte.
¿Cuándo y cómo surgió en el universo, creado
por un Dios de amor, omnisapiente y todopoderoso? La revelación
dilucida “el misterio de la iniquidad” con declaraciones sencillas e inequívocas.
EL SER QUE PECO PRIMERO
¿Con quién se originó el pecado?
“El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde
el principio’ (1 S. Juan 3: 8).
Nota.—Sin la Biblia, el problema del origen del mal no tendría
explicación.
¿Desde cuándo el diablo ha sido homicida?
“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro
padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no
ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él” (S. Juan
8: 44).
¿Qué relación tiene el diablo con la mentira?
“Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre
de mentira’ (S. Juan 8:44).
¿Fue Satanás creado pecador?
“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste
creado, hasta que se halló en ti maldad” (Ezequiel 28: 15).
Nota.—Ezequiel se refiere aquí a Satanás bajo la figura
del “rey de Tiro” (véase el versículo 12). Esta, y la declaración
de S. Juan 8: 44, de que él “no ha permanecido en la verdad, muestran
que Satanás era perfecto una vez, y estaba en la verdad. San Pedro
habla de “los ángeles que pecaron” (2 S. Pedro 2: 4); y Judas se
refiere a “los ángeles que no guardaron su original estado” (Judas
6, VM). Esos ángeles estaban una vez en estado impecable.
¿Qué declaración adicional de Cristo parece
atribuir la responsabilidad del origen del pecado a Satanás y a
sus ángeles?
“Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos
de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”
(S. Mateo 25: 41).
SATANAS EN CONTRASTE CON CRISTO
¿Qué guió a Satanás al pecado, la rebelión
y la caída?
“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste
tu sabiduría a causa de tu esplendor” (Ezequiel 28: 17). “Tú
que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto,
junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte
del testimonio me sentare, a los lados del norte; sobre las alturas de
las nubes subiré, y seré semejante a) Altísimo” (Isaías
14: 13, 14).
Nato—En una palabra, el orgullo y La exaltación propia condujeron
a la caída de Satanás, y esto no tiene justificación
o excusa adecuada. “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de
la caída la altivez de espíritu (Proverbios 16: 18). De ahí
que, aunque podamos conocer el origen, la causa, la naturaleza y los resultados
del mal, no es posible dar razón o excusa buena o suficiente de
su surgimiento. Excusarlo es justificarlo; y en el momento en que se lo
justifica deja de ser pecado. Todo pecado es una manifestación de
alguna forma de egoísmo, y sus resultados son opuestos a los que
impulsa el amor. El experimento del pecado tendrá como resultado
final su completo abandono y eterno destierro por todos los seres inteligentes
de la creación a través de todo el universo de Dios. Solamente
los que se aferren obstinadamente al pecado serán destruidos juntamente
con él. Entonces los malignos serán destruidos sin que se
les deje raíz ni rama (Malaquías 4: 1), y los justos brillarán
como el resplandor del firmamento’, y “como las estrellas a perpetua eternidad”
(Daniel 12: 3).
En contraste con el orgullo y La exaltación propia exhibidos
por Satanás, ¿qué espíritu manifestó
Cristo?
“El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente
el ser igual a Dios. Sino que se despojó de si mismo tomando condición
de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su
porte como hombre; y se humilló a si mismo, obedeciendo hasta la
muerte y muerte de cruz” (Filipenses 2: 6-8, BJ).
Después que el hombre hubo pecado, ¿cómo le
manifestó Dios su amor y su disposición para perdonar?
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, quo ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel quo en él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna’ (S. Juan 3: 16).
ARRIBA Y ABAJO
En el cielo Satanás trató de elevarse a sí mismo
por encima de Dios. Fue entonces arrojado a tierra. En la tierra Jesús
se humilló a sí mismo y fue exaltado a la diestra de la Majestad
en los cielos. Nosotros, los que quisiéramos ser elevados al cielo,
debemos descender primero a la cruz, a la antigua y áspera cruz,
donde Jesús murió por el pecado y donde nosotros morimos
al pecado.
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D.R. Derechos reservados.
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