ORACION Y SANIDAD
Por: Jay R. Sloop
Hace varios años, Milton Corwin llegó al Colegio Unión del Pacífico como un joven vigoroso, saludable, que trabajaba duramente. Apenas había acabado de matricularse cuando enfermó de gravedad y fue internado en el hospital, totalmente paralizado. Incluso hubo que ponerlo en un pulmón artificial ya que sus músculos respiratorios también quedaron paralizados. El diagnóstico poliomielitis bulbar.
Milton sobrevivió al primer ataque de la enfermedad y llegó al punto de necesitar un pulmón artificial sólo parcialmente puesto que aprendió a introducir algo de aire en sus pulmones. Se movía en la primera silla de ruedas motorizada que vi en mi vida.
Milton era muy optimista: una de esas personas que tienen a Cristo en el corazón. Terminó su curso, y el día de la graduación durante la ceremonia, el rector H. C, Hartman oró por él y lo ungió con aceite delante de un auditorio lleno de espectadores. Todos oramos para que pudiera recuperar su salud y ser un testigo de Jesús.
Milton no sanó ese día ni nunca. Hasta el día de su muerte, treinta años más tarde, continuó respirando por la boca y moviéndose en una silla de ruedas motorizada. Yo me desilusioné cuando no lo vi sanar ni caminar en la plataforma del gimnasio.
Después me gradué de la escuela de medicina y he ejercido mi profesión durante treinta años en los cuales he visto a muchos hijos de Dios por quienes se ha orado y a quienes se ha ungido. A pesar de su fe, nunca vi que se produjera el milagro de la sanidad física que esperaban. Y descendieron inexorablemente a la tumba. ¿Por qué no sana Dios a sus hijos?
Yo he tenido problemas con la curación por fe, ya que procedo de un medio científico. La ciencia espera resultados tangibles, de modo que es difícil satisfacerse con las "bendiciones espirituales" que los ministros dicen que se adquieren con tales oraciones. He observado cómo personas por las cuales se ha orado pasan por severas depresiones cuando su fe no era "lo suficientemente fuerte" para lograr los resultados deseados.
Los adventistas del séptimo día creen en un enfoque integral del ser que abarca sus facultades mentales, físicas y espirituales. Cuando buscamos sanidad física, ¿tomamos en cuenta también la sanidad mental y la salud espiritual, o juzgamos si las oraciones han sido contestadas o no, basándonos únicamente en la evidencia ofrecida por una sola de estas tres áreas?
Algunas de mis conclusiones eran bastante confusas mientras trataba de comprender el tema de la fe. Sin embargo, hice un descubrimiento importante cuando leí en el Ministerio de curación, pág. 40, que la fe es una transacción entre Dios y yo. Encontré en Hebreos 11 que a medida que Dios hablaba a su pueblo y ellos seguían sus instrucciones, ocurrían ciertos resultados mensurables.
¿Dónde reside el poder? ¿En la Palabra de Dios o en mi cooperación con esa Palabra? La pluma inspirada hace bien claro que no hay poder fuera del poder de Dios. El poder radica en su Palabra. Grandes cosas ocurren cuando sigo esa Palabra, pero no porque haya poder en mi acción.
Dios no ejerce su poder a menos que yo elija cooperar con sus propósitos. Esta es la verdadera esencia de la fe. El poder de Dios para salvar a Noé del diluvio se supeditaba a su mandato de construír el arca. El poder de Dios para hacer pasar a los israelitas en seco a través del mar Rojo no fue patente hasta que Moisés extendió su vara y el pueblo comenzó a caminar a través del mar.
Esta comprensión de la fe ha cambiado mi enfoque para adoptar y prescribir un mejor estilo de vida. No hay poder en beber agua, abstenerse de toxinas, hacer ejercicio o seguir un cuidadoso programa de nutrición. Dios simplemente me ha invitado a hacer estas cosas, y mientras siga sus indicaciones, su poder sanador será efectivo en mi favor.
Esto me libra de la tentación de sentir que me estoy sanando a mí mismo por medio de la buena nutrición; que gracias a mi programa de ejercicio diario me estoy acondicionando físicamente, cuando en realidad sólo estoy cooperando con el plan divino y permitiéndole a Dios ejercer su poder sanador.
Cuando las personas son confrontadas con las recomendaciones de Santiago 5, de llamar a los ancianos de la iglesia y ungir al enfermo con aceite, muchos pueden sentir que no tienen "fe suficiente". Cuando no son sanados como esperaban, sólo se confirma su supuesta falta de fe. Este estado de esperanzas frustradas y confirmación de la debilidad de su fe hace más daño que la misma enfermedad.
Más abarcante de lo que somos
capaces de comprender
Debemos entender que el poder no descansa en nuestra creencia, sino en la Palabra de Dios. Cuando seguimos sus dictados, él produce sanidad, una curación más abarcante de lo que nosotros comprendemos normalmente.
Si Dios está tan ansioso de curar a su pueblo, ¿por qué no san6 a Milton Corwin?
Mi hijo mayor Rick estaba conduciendo su bicicleta cuando de pronto chocó contra un vehículo. Llegué a la sala de emergencias del hospital casi al mismo tiempo que la ambulancia, y me enteré que su brazo derecho estaba paralizado. El neurocirujano llegó a la conclusión de que esta parálisis constituía un trauma mayor, del cual la recuperación sería muy improbable.
Al siguiente día nuestro pastor, los ancianos de la iglesia, mi esposa y yo nos reunimos alrededor de la cama de Rick. Él fue ungido con aceite y fervientes oraciones se elevaron al cielo pidiendo la restauración de su brazo derecho.
A la mañana siguiente una cirugía mayor redujo los huesos y los fijó en su posición correcta, pero no se recuperó el funcionamiento del brazo. Pruebas subsecuentes demostraron que vanas raíces nerviosas se habían cortado de la espina dorsal y que sólo la intervención divina podía devolver su movimiento al brazo.
Hoy, siete años después, Rick ha terminado sus estudios de medicina y su especialidad, pero todavía no ha recuperado el movimiento de su brazo derecho. ¿Dónde está Dios en 1992? Si él me ha invitado a orar y a practicar el rito de ungimiento con aceite, y el poder radica en su palabra, ¿por qué no sucedió nada con mi hijo?
Una vez más debemos recordar que los adventistas del séptimo día creemos en la naturaleza total del hombre, la cual abarca sus aspectos físico, mental y espiritual. Por tanto, Dios no es un títere que está a nuestras órdenes. En su infinita sabiduría puede convertir lo que parece un terrible fracaso en un gran éxito. Satanás planeó la desgracia de Job y la crucifixión de Jesús, como ignominiosas derrotas, pero Dios las transformó en gloriosos triunfos.
Si Dios decide extender la sanidad hasta la parte física, lo reconocemos de inmediato. Cuando él decide extender la sanidad hasta la parte mental, deberíamos reconocerlo igualmente. Así también en el reino espiritual, deberíamos ser capaces de evaluar nuestras relaciones con Dios y saber si se han fortalecido o debilitado.
Durante los siete años que han transcurrido desde ese accidente, Rick ha sido sanado mental y emocionalmente. No pierde tiempo lamentándose por su desgracia, pero ha decidido proseguir una carrera muy exigente con todo el vigor y la intensidad que había demostrado antes del accidente. Las relaciones de Rick con el Dios Sanador han seguido siendo estrechas.
Incontables veces he visto a jóvenes sacudir el puño delante de Dios cuando una tragedia limita sus planes. Dios no evitó que Rick pasara por este proceso destructivo e inútil.
Nosotros hemos orado pidiendo la curación de personas que tienen cáncer, y los he visto morir a la semana siguiente o el siguiente mes. Pero aquellos que estuvieron cerca de ellos pueden testificar de su sanidad mental y su crecimiento espiritual en sus últimos días.
En conclusión, hay dos puntos capitales que deben ser considerados. Primero, el poder de la fe no depende de mí; descansa en la Palabra de Dios. Mi parte consiste en seguir las instrucciones divinas. En esto consiste la transacción, La Palabra de Dios pasa de él a mí. Mi acatamiento pasa de mí hacia él.
En segundo lugar, algunas veces olvidamos que somos un todo integral que comprende mente, alma y cuerpo. Estas partes son inseparables. Cuando Dios nos invita a venir a él en busca de sanidad, no nos garantiza la sanidad física, ni nos promete suplir nuestras necesidades exactamente como se lo pedimos. Pero sí garantiza que nos dará el tipo de sanidad "que necesitemos".
¡Nunca he participado en un servicio de saneamiento a través de ungimiento y oraciones en el cual Dios no haya cumplido su promesa de sanar!.
"LA PROFETISA MODERNA"
Desde que se cerró el canon del Nuevo Testamento, se han levantado muchas personas en diversos lugares de la tierra, aseverando ser profetas de Dios. En la Biblia encontramos que un. verdadero profeta debe reunir ciertas y determinadas cualidades. Muchos pretendidos profetas han fracasado en esos exámenes. En verdad, sabemos solamente de una persona, en los 1.850 años pasados, que indiscutiblemente puede ser aceptada como un verdadero profeta y mensajero de Dios. Esa persona es la Sra. Elena G. de White.
Elena Harmon nació en 1827, en el estado de Maine, Estados Unidos. Cuando tenía alrededor de 19 años contrajo matrimonio con el Sr. Jaime White, un joven predicador adventista. Su primera visión, registrada en "Testimonios Selectos," tomo: 1, págs. 56-60, le fue dada en 1844, cuando tenía sólo 17 años. Durante los 71 años siguientes recibió una corriente constante de mensajes divinos. Viajó por varias partes de la tierra ayudando a levantar y moldear una iglesia naciente que desarrollaría, como un poder maravillosamente bien organizado para Dios, una iglesia que es un verdadero milagro de crecimiento y unidad a pesar de sus doctrinas impopulares. Durante todos esos años escribió abundantemente, y hoy existe, como un monumento de sus actividades, una biblioteca de cuarenta volúmenes que abarca todo el plan de redención, y aproximadamente 50.000 páginas de manuscrito, guardadas en 72 cajones del archivo que está en la bóveda de la oficina de la Asociación General, en Wáshigton, D. C., Estados Unidos.
La Escritura dice: "No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno." (1 Tes. 5: 20, 21.) En armonía con este mandato, comparemos la obra de la Sra. de White con los requerimientos de la Biblia.
SOPORTA EL EXÁMEN FÍSICO
Daniel y Moisés mencionan un aspecto de la condición física del profeta mientras está en visión. Daniel declaró lo siguiente concerniente a sí mismo: "y no me ha quedado aliento," (Dan. 10:17). Los que vieron a la Sra. de White mientras estaba en visión atestiguan que esa era precisamente su estado. La siguiente declaración proviene de la pluma de D.T. Bourdeau. "El 28 de junio de 1857, vi por primera vez a la Hna. Elena de White en visión. Yo no creía en las visiones, pero una circunstancia entre otras que podría mencionar me convenció de que sus visiones eran de Dios. Para satisfacer mi curiosidad en cuanto a si respiraba o no, primeramente coloqué mi mano sobre su pecho durante suficiente tiempo como para comprobar que en sus pulmones no había más movimiento que el que se habría notado si ella hubiese sido un cadáver. Después puse una de mis manos sobre su boca y con la otra le apreté la nariz entre mi pulgar y mi índice, de modo que le era imposible inspirar o expirar, aunque hubiese deseado hacerlo. La mantuve así durante más o menos diez minutos, tiempo suficiente como para que se hubiese sofocado en circunstancias normales; esa prueba no le afectó en lo más mínimo. Desde que presencié ese maravilloso fenómeno nunca más me he sentido inclinado a dudar del origen divino de sus visiones." "The Great Second Advent Movement," pág. 210.
Moisés describe la condición dé un profeta como "caído, más abiertos los ojos." (Núm. 24:4.) Éste también era el caso de la Sra. de White. F.C. Castle que presenció un examen médico que se le hizo en Stowe, Vermoht, en 1853, declaró: "Un médico estaba presente, y le hizo un examen tan completo como sus conocimientos se lo permitían, para descubrir la causa de la manifestación. Se- puso una vela encendida, muy cerca de sus ojos, los cuales estaban completamente abiertos; ni un solo músculo de sus ojos se movió. Después le tomó el pulso, y también examinó su aliento, y comprobó que no había respiración. El resultado fue que se convenció de que era algo que no se podía explicar mediante principios naturales o científicos." -ld., pág. 207.
LA PRUEBA DE LAS PROFECÍAS CUMPLIDAS
La habilidad de predecir el futuro con exactitud pertenece solamente al verdadero Dios y a sus profetas. Se desafió a los dioses falsos de la siguiente manera: "Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses." (Isa. 41:23.) Si sus profecías fracasan, entonces son profetas falsos: "Cuando el profeta hablare en el nombre de Jehová, y no fuere la tal cosa, ni viniere, es palabra que Jehová no ha hablado: con soberbia la habló aquel profeta: no tengas temor de él." (Deut. 18: 22.)
¿Salió airosa la Sra. De White de esa prueba? La respuesta es un rotundo ¡sí!. Sus predicciones no han fallado, sino que se han cumplido maravillosamente. En 1848 profetizó que nuestras publicaciones serían pronto "como raudales de luz" que habrían de "circuir el globo." -"Testimonios Selectos," tomo 1, pág. 128. En 1849 profetizó acerca del gran crecimiento del espiritismo. ("Testimonios Selectos," tomo 1, págs. 166-168). En 1890 hizo esta predicción alarmante: "La tempestad se avecina y debemos prepararnos para afrontar su furia... Miles de barcos serán arrojados a las profundidades del mar. Se hundirán las armadas, y las vidas humanas serán sacrificadas por millones. . . Serán, cada vez más frecuentes los desastres ferroviarios; en las grandes vías de tránsito habrá confusión, coaliciones y muerte sin la advertencia de un momento." -"Mensajes para los Jóvenes" pág. 87.
En 1904 escribió: "Pronto, entre las naciones se levantarán disturbios atroces, disturbios que no cesarán hasta que Jesús venga... Las guerras y los rumores de guerra, las destrucciones ocasionadas por los incendios y las inundaciones, dicen claramente que el tiempo de turbación, el cual irá en aumentó hasta el fin, ya está muy cerca." -Review and Herald, del 24 de noviembre de 1904.
No necesitamos investigar demasiado sobre el cumplimiento de estas profecías. En las 456 páginas del libro.de F.C. Gilbert, "Divine Predictions Fulfiller" (Profecías divinas cumplidas), se presentan pruebas similares, demasiado numerosas para que las podamos mencionar aquí. Aquellos que siguen las instrucciones del espíritu de profecía las encuentran como una guía segura, verdaderamente "una antorcha que alumbra en lugar oscuro." (2 Ped. l:21.) No nos conviene afrontar el futuro sin esa guía mientras peregrinamos en este mundo azorado y turbulento.
LA PRUEBA DE LA ESPIRITUALIDAD
Probablemente la prueba más convincente del verdadero llamado profético de la Sra. de White, sea la voz clara y distinta de la autoridad divina que se puede encontrar en cada línea y en cada página de sus escritos. Sus obras hablan elocuentemente. A medida que uno lee, crece la convicción de que Dios mismo está hablando mediante ese instrumento humano. Aquellos que están más familiarizados y relacionados con sus escritos son los más convencidos de su Inspiración divina.
Junto a su profunda penetración espiritual poseen [sus escritos] una belleza literaria difícilmente igualada por cualquier otro escritor conocido. En casi cada página uno encuentra frases, sentencias y párrafos enteros dignos de ser memorizados. Las siguientes citas son ejemplo de lo que acabamos de decir:
"Cristo fue tratado como nosotros merecemos. A fin de que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cual no habíamos participado. El sufrió la muerte nuestra, a fin de que pudiésemos recibir la vida suya. 'Por su llaga fuimos nosotros curados.' -"El Deseado de Todas las Gentes," pág. 20.
"En el don incomparable de su Hijo, ha rodeado Dios al mundo entero, en una atmósfera de gracia tan real como el aire que circula en derredor del globo. Todos los que quisieren respirar esta atmósfera vivificante vivirán y crecerán hasta la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús,"- "El Camino a Cristo" pág, 69.
"Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres, son tan sólo como una gota del limitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios. La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir. Podéis meditar en él cada día de vuestra vida; podréis escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; podéis dedicar toda facultad y capacidad qué Dios os ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y sin embargo, queda infinitamente más allá. Podéis estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca plenamente la longura y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo a fin de que muriese por el mundo. La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente." -"Testimonios Selectos," tomo 4, pág. 255.
El profesor de inglés de una universidad de Massachusetts, Estados Unidos, dijo a su clase qué "de todos los escritos antiguos, medievales, o modernos, fuera de la Biblia, no hay ninguno tan lleno de hermosura, tan perfecto en todo sentido, tan puro, y además tan sencillo como los escritos de la Sra. Elena G. de White." Cuando una paciente del Sanatorio de Melrose, Inglaterra, leyó "El Deseado de Todas las Gentes" su interés se despertó grandemente. "¡Pero exclamó, este libro no debería estar entre un pequeño pueblo como Vds. Debería encontrarse en manos de los grandes editores de Londres, de modo que pudiera llamar la atención de todos." Un obispo luterano en Letonia, después de leer una traducción alemana de "El Ministerio de Curación," escribió en el diario de su iglesia: "Es un libro que revela la inspiración del Espíritu de Dios de principio a fin."
El transcurso de los años no ha disminuído de ninguna manera el valor de su obra, Los principios básicos relativos a la salud que se encuentran en "El Ministerio de Curación" todavía no han sido aventajados ni por los más modernos conocimientos de la medicina. El valor de sus escritos, aun en temas científicos, no ha sido sino realzado con el transcurso del tiempo. Esto ofrece un marcado contraste con otras obras similares. Casi todos, si no todos los libros de medicina, escritos entre los años 1865 y, 1900 no tienen ningún valor científico en nuestros días. La última de sus sorprendentes declaraciones que necesita ser probada científicamente es la hipótesis de que la causa de cáncer es un germen o virus. Actualmente se están acumulando evidencias en favor dicha teoría. Sus declaraciones relacionada con asuntos de medicina son tan acertadas hoy como lo eran cuando las escribió.
OTRAS PRUEBAS BÍBLICAS
La obra de un profeta debe estar en armonía con la ley de Dios y con el testimonio de otros profetas, puesto que "si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido." (Isa. 8:20.). La Sra. de White sostuvo firmemente los Diez Mandamientos, inclusive el que se refiere al sábado. También continuamente dio énfasis al valor toda la Biblia. Puesto que su obra es juzgada por la Biblia, no debe considerarse igual a las Sagradas Escrituras. Ella define como sigue la relación que existe entre sus escritos y la Escritura: "Te recomiendo, querido lector, la Palabra de Dios como la regla de fe y práctica. Por esa Palabra seremos juzgados. En esa Palabra Dios ha prometido dar visiones los últimos días, no para que sean una nueva regla de fe, sino para dar ánimo a su pueblo y para corregir a los que yerran de la verdad de la Biblia."- "Early Writings," pág. 78.
En 1 Juan 4:1-3 encontramos que un verdadero profeta debe confesar que "Jesucristo es venido en carne." Ningún escritor ha dado mejor explicación del plan de la redención que la Sra. de White.
Jesús dijo: "Por sus frutos los conoceréis." (Mat. 7:20.) Su obra guía únicamente hacia la moralidad más pura. Muchos se han convertido genuinamente a Dios mediante la lectura de sus escritos. Otros han visto profundizada y fortalecida su experiencia interior. Ninguna persona libre de prejuicios puede leer los escritos del espíritu de profecía sin sentirse atraída más cerca de Dios.
El espíritu de profecía ha sido comparado tanto a un microscopio como a un telescopio. Es como un microscopio puesto que muestra con marcados detalles la. historia de la redención ya revelada en las Escrituras. Aquí tenemos un gran poder amplificador que hace claras para nosotros las cosas que no habíamos podido ver antes.
Después, esos escritos se asemejan a un telescopio puesto que nos permiten ver claramente los acontecimientos del pasado, del presente y del futuro, Aquí leemos del origen y desarrollo del pecado, la forma en que se va desenvolviendo el gran conflicto en nuestros días, la obra de Jesús en el Cielo, el fin de la prueba el gran tiempo de angustia que vendrá, la liberación del pueblo de Dios, la gloriosa aparición de Cristo en las nubes, la resurrección de los santos, la ascensión hacia el mar de vidrio y la ciudad de Dios, el encuentro de los dos Adanes, la indescriptible belleza del mundo celestial, las terribles escenas del fin del milenio, la purificación del universo del pecado y de los pecadores. ¡Qué escenas más conmovedoras y profundas se nos proyectan aquí!
La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce que la creencia en el espíritu de profecía no puede ser impuesta. Sin embargo, como Iglesia, reconoce con franqueza y fervor la inspiración divina de la Sra. Elena G. de White, y todos sus miembros deberían aceptar ampliamente esta verdad. Leamos, pues, los escritos de esta profetisa moderna. No nos conformemos con leerlos simplemente en forma superficial; comparémoslos con las Sagradas Escrituras, asegurémonos por nuestra propia investigación si hablan o no conforme "a la ley y al testimonio." Y ya que verdaderamente es así, como lo hemos probado por las evidencias dadas en este artículo, no desperdiciemos las grandiosas bendiciones que reporta su lectura. Con la ayuda de Dios, iremos comprendiendo poco a poco las grandes verdades explicadas por el Espíritu de Dios mediante ese instrumento humano, 1ª Sra. De White, y gozaremos sus preciosos beneficios.