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RESTAURANDO
LA IMAGEN DE DIOS
Por
Swelyn de Barría
En nuestro encuentro anterior vimos que entre el
cuerpo y la mente existe una estrecha relación; de tal manera que
cuando uno se ve afectado, influye negativamente sobre el otro.
Estudiamos el efecto que los pensamientos pesimistas o de depresión
tienen al afectar la inmunidad natural del cuerpo, haciéndolo más
propenso a enfermedades. Finalmente recordamos el consejo bíblico de Proverbios
17:22 que nos dice “El corazón alegre constituye buen remedio,
mas el espíritu triste seca los huesos.”
Relación Cuerpo-Mente
Así mismo es interesante conocer la relación
inversa, donde un organismo enfermo o poco apto va a provocar una mente
nublada y una voluntad débil, y también será afectada por hábitos
incorrectos en relación al cuerpo.
Conociendo que es a través de la mente la forma
que tenemos de contactarnos con Dios, el Dr. William Dysinger en su
libro Vida Saludable nos refiere los siguiente: “El enemigo
emplea con mucho éxito numerosas herramientas para embotar las elevadas
facultades de la mente, de manera que los humanos seamos menos capaces
de escuchar la voz de Dios y de distinguir entre lo bueno y lo malo.
Entre ellas se encuentran:
·
La falta de oxígeno: nuestro sistema nervioso central es
muy sensible a la falta de oxígeno. Cualquier carencia ya sea por no
respirar bien, por respirar aire poco oxigenado o por enfermedades que
alteren el intercambio de oxígeno-dióxido de carbono, embotarán las
facultades mentales.
·
El cansancio: el exceso de trabajo y la falta de sueño se
manifestarán en creciente dificultad para pensar, irritabilidad e
incluso incidentes que parecen sicóticos.
·
La alimentación: Ciertos hábitos alimentarios erróneos
como el comer en exceso, uso de alimentos inconvenientes malas
combinaciones, etc producirán una pesadez que abruma y no permitirán
pensar con claridad.
·
Régimen alimenticio pobre: ciertas enfermedades mentales
se han asociado con bajas concentraciones en el cerebro de vitaminas B1,
B3, B6, B12, C, biotin y ácido fólico.
·
Deficiente circulación sanguínea: Más que cualquier
otro órgano del cuerpo el cerebro depende de la circulación general y
es afectado por los cambios en este. El ejercicio físico es la mejor
manera de aumentar la circulación general y por lo tanto una
eficaz forma de aclarar la mente adormilada por una pobre provisión de
sangre.
·
La deshidratación: el cerebro necesita mucho agua para
sus reacciones químicas. La falta de este elemento , ya sea como
consecuencia de beber poco, o de penderlo en grandes cantidades (
diarrea, sudoración excesiva) se manifiesta como cansancio, apatía,
inestabilidad emocional, y confusión mental.
·
Las toxemias: las heridas graves infecciones, venenos y un
funcionamiento deficiente de los riñones o del hígado manifiestan
entre sus primeros síntomas diversos cambios mentales como inquietud o
letargo, insomnio o somnolencia e inestabilidad emocional entre otros.
·
Las drogas: podemos distinguir 2 categorías de drogas: a)
las sustancias psicoactivas que se toman como analgésicas o mata
dolores o por sus efectos tranquilizantes, b) las drogas que podríamos
llamar diversión, sustancias que producen adicción como el tabaco, el
alcohol, la marihuana y la cafeína (incluidas las bebidas colas). La
claridad de pensamiento no es posible bajo la influencia de estas
sustancias.
Cristo que es siempre nuestro ejemplo, cuando
estaba al borde de una muerte terrible y cruel, rechazó el vinagre que
se le dio como analgésico. Probablemente lo hizo porque sabía que le
impediría pensar con claridad, y por lo mismo resistir las sutiles
tentaciones del enemigo. Su mayor preocupación fue siempre mantener
claras sus percepciones para ser capaz de distinguir entre el bien y el
mal mientras viviera.
Nuestra responsabilidad ante Dios
La escritora cristiana Elena de White, inspirada
por Dios escribió en su libro “Mente, carácter y personalidad
Tomo II” lo siguiente: “todo lo que reduzca el vigor físico,
debilita el esfuerzo mental, da ahí que toda costumbre que perjudique
la salud del cuerpo debería ser descartada resueltamente”. Con
este pensamiento reafirma la relación existente entre el cuidado del
cuerpo y la mente. Pero también agrega más adelante que: “el uso
indebido de nuestras facultades físicas acorta el período de tiempo en
el cual nuestras vidas pueden ser usadas para la gloria de Dios. Al
permitirnos forma malos hábitos, acostándonos a horas avanzadas o
complaciendo el apetito a expensas de la salud, colocamos los cimientos
de nuestra debilidad. Descuidando el ejercicio físico, cansando
demasiado la mente o el cuerpo, desequilibramos el sistema nervioso. Los
que así acortan su vida y se incapacitan para el servicio al no tener
en cuenta las leyes naturales son culpables de estar robando a Dios.”
Vemos que no podemos separar la mente del cuerpo,
son un todo e indudablemente el mal uso de las facultades físicas o
mentales, afectarán también nuestra salud espiritual, es decir nuestra
relación con Dios.
El Apóstol Pablo, en su carta a los Corintios nos
dice “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu
Santo?”...y dándonos ejemplo dice: “golpeo mi cuerpo y lo
pongo en servidumbre”
describiendo su lucha para cuidad su cuerpo y así mantener alerta su
mente y espíritu. Finalmente nos invita a “glorificar a Dios en
nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1º
Corintios 6:19; 9:27 y 6:20)
Swelyn
Becerra de Barría es Licenciada en Enfermería y escribe desde Rosario,
Argentina.
Boletín
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