|
LA
AUTOESTIMA II
Por
María del Carmen Dunan
Hola,
¿cómo estás?
Nos
volvemos a encontrar, vamos a continuar charlando sobre cómo curar
nuestra autoestima deficiente.
En
primer lugar, veamos en qué consiste la imagen de uno mismo o la
autoestima.
La
imagen que tenemos de nosotros mismos está basada en un sistema
completo de imágenes y sentimientos que hemos ido juntando sobre
nosotros mismos. Es decir: es el modo en que te ves
y te sientes en lo profundo
del corazón de tu personalidad. Y esto es lo que eres
y lo que llegarás a ser.
Los
tres componentes esenciales para una imagen
propia sana son:
I.
Pertenecer
– Ser amado por alguien, “pertenecer” a alguien
II.
Valer –
Soy de valor para alguien y tengo algo para ofrecer a alguien
III.
Ser competente
– Soy capaz de hacer
Hay
cuatro fuentes que contribuyen a formar esta
imagen propia:
1)
El mundo exterior:
De
este mundo exterior vemos imágenes y sentimientos sobre nosotros mismos
reflejados en los “espejos” de los miembros de la familia. Por la
manera en que somos tratados, se nos cuida y se nos quiere, y el
lenguaje de las relaciones que aprendemos cuando vamos creciendo.
2)
El mundo interior:
Esto
es el “equipo físico, emocional y espiritual que traemos al mundo. Es
decir nuestros sentidos, nuestra capacidad para aprender, registrar,
responder. El factor espiritual es la tendencia básica hacia el mal,
esa inclinación hacia lo malo que llamamos pecado. No nacemos
“neutros”, sino ladeados en dirección al mal. Y en esto la Biblia
es muy clara cuando nos dice que somos pecadores y compartimos la
responsabilidad de lo que somos y de lo que seremos.
3)
Satanás, con todas las fuerzas del mal
Satanás
usa nuestros sentimientos de baja autoestima como un arma terrible en
los tres papeles que él juega: Mentiroso (Jn.8: 44); Acusador (Ap.12:
10) y el que ciega nuestra mente (2 Co.4: 4) De esta manera impide que
los hijos de Dios realicemos a pleno nuestro potencial.
4)
Dios y su Palabra
Al
acercamos a Dios y a su Palabra nos apartamos de la enfermedad y nos
dirigimos a la cura.
Desarrollemos
la imagen de nuestro valor a partir de Dios, de esta manera:
Hagámonos
las siguientes preguntas:
§
¿Puedo
despreciar o rebajar a alguien a quien Dios
ama tan
profundamente?
Cuando
desprecio su creación estoy fallando en comprender lo mucho que Dios me
ama y lo mucho que significo para Él
§
¿Puedo
despreciar o rebajar a alguien a quien Dios
ha honrado de modo tan grande?
Me
ha llamado Hijo de Dios (1 Jn.3:1)
§
¿Puedo
despreciar o rebajar a alguien a quien Dios
estima de modo tan alto?
Dios
me evalúa de modo tan alto que ha dado la vida de su propio Hijo
querido para redimirme
§
¿Puedo
despreciar o rebajar a alguien para quien Dios
ha hecho una provisión tan abundante?
“Dios
suplirá todas vuestras necesidades (Fil 4:19)
§
¿Puedo
despreciar o rebajar a alguien a favor del cual Dios ha hecho planes tan
cuidadosamente?
“...antes
de la fundación del mundo nos escogió para que fuéramos en Cristo sus
hijos santos e inmaculados, viviendo bajo su cuidado constante... (Ef.
1:3-5)
Voy
a escuchar la opinión que Dios tiene de mí, y dejaré que Él ponga
esta nueva idea en mí, hasta que su amor forme parte de mi vida y hasta
lo más profundo de mis sentimientos.
¿Puedo
cooperar con el Espíritu Santo para lograrlo?
SÍ!!!
§
Debo
pedirle a Dios que me detenga cada vez que voy a rebajarme
Cuando
alguien me felicita por algo que he hecho, diré “Gracias, me alegro
que le haya gustado” y no mis acostumbradas expresiones despectivas,
rebajándome.
§
Dejaré
que Dios me ame, dejaré que me enseñe a amarme a mi mismo y a amar a
otros.
Te
desafío que entres en el proceso curativo, para que puedas mantener la
cabeza erguida como hijo o hija de Dios mismo.
Comunícate
conmigo en mdunan@infovia.com.ar
La
autoestima I
Cómo
conocer la voluntad de Dios
Maneras
como Dios nos habla
|