Sinceridad
A un rico ... indiferente
Tú necesitas, para ser dichoso,
"vivir la vida" amando el mal amor.
Yo, para ser feliz, busco el reposo
en el humilde templo del Señor.
Tú compras con tu oro las
caricias.
Yo con mi fe adquiero la verdad.
Tú llamas a tus males injusticias.
Yo culpo de mi llanto a mi maldad.
Jamás te conmovió desgracia
ajena.
Fuera de tu interés, todo lo ignoras.
Tú vives para tí, nada te apena...
y dices ser feliz porque no lloras.
Te indignas al ver roto algún
deseo.
Yo, por lo mismo me resigno y creo
que el no lograrlo fue, de Dios, medida.
Tú te crees poderoso, y no eres
fuerte:
yo te he visto temblar ante la muerte,
que es para mí la aurora de otra Vida.
-- Claudio Gutiérrez Marín --