El Salmo de la Familia Cristiana: Salmos 128Preparado por el Pastor Marcelo Solis, Graduado en la Universidad de Costa Rica, actualmente pastor del Distrito Tocoa 2, Colón, Honduras.
Este salmo describe las bendiciones de Dios para la familia que teme a Jehová, guarda sus preceptos, anda en sus caminos y es honrada y leal no sólo para con el Señor sino también para con su prójimo. Dios promete prosperidad y abundancia para las familias que hacen Su Voluntad y se entregan a la completa dirección del Espíritu Santo. Analizando mejor los versículos de este salmo vemos que es bienaventurado quien teme a Jehová, es decir, quien le respeta, le ama, quien es reverente ante su Divina Presencia, quien predispone su corazón y permite que el Espíritu Santo obre el milagro de la transformación y la conversión. Es bienaventurado el varón que tiene al Señor sobre todas las cosas, y que guía a su familia tras las huellas de Jesús. Continuando con el versículo 2, encontramos allí
una aparente contradicción. Si recordamos lo que el Señor
le dice a Adán en Génesis 3:17-19 y 23, vemos que Dios maldice
la tierra, la hace mucho menos fértil y más difícil
de trabajar. Dios no se está contradiciendo o está “borrando con el codo lo que escribió con la mano”, sino que promete al hombre fiel, perseverante y esforzado, no dejarlo sin recompensa por su trabajo. Cuán maravilloso y misericordioso es el Señor que en este salmo nos dice que es bienaventurado el varón que se esfuerza por alimentar a su familia con el trabajo de sus manos y que será prosperado y le irá bien. Pasando al versículo 3, Dios muestra su amor mirando con agrado a los que hacen Su Voluntad y prometiéndoles abundancia con el objeto de compartir “a los lados de tu casa”, es decir, al prójimo, al necesitado; y no a fin de acumular incansablemente pensando en el mañana, mientras mi vecino no tiene qué colocar sobre la mesa de su familia. ¿Cómo podría Dios deleitarse en el egoísmo? Como dicen las escrituras: “De gracia recibisteis, dad de gracia”. Busquemos en S. Mateo 6:25-33, dice allí (...). Dios sabe que necesitamos alimentarnos para vivir, Él nos creó, Él lo sabe todo; Sabe que necesitamos abrigo, sabe que es bueno tener una educación decente que, de paso, comienza en el hogar, y no en la escuela como muchos creen. Entonces, si nuestro Padre es el Rey del Universo, ¿por qué preocuparnos? Y aquí deberíamos tener bien en cuenta el significado de los términos “preocupación” y “ocupación” pues, mientras el primero nos lleva a la desesperación, el segundo nos inspira seguridad y confianza plenas en Dios. Mantengamos siempre nuestra vida ‘ocupada” en hacer la Voluntad de Jehová, y entonces TODO lo demás nos vendrá por añadidura, porque el Señor se complace en bendecir a sus Hijos Fieles. Las horas pasan...daréis cuenta de ellas. Amén.
|