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1 Timoteo 6:11-12
Preparado por el Pastor Marcelo Solis, Graduado
en la Universidad de Costa Rica, actualmente pastor del Distrito Tocoa
2, Colón, Honduras.
“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de
estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia,
la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida
eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión
delante de muchos testigos”.
INTRODUCCIÓN:
Es imprescindible notar que desde los tiempos del apóstol
Pablo la gente vivía un cristianismo fuera de lo genuino y lo correcto.
Este ha sido un problema de todos los tiempos y no es de asustarnos por
ello. Sin embargo, en la Palabra de Dios encontramos el consejo aún
válido para nosotros en nuestro tiempo.
DESARROLLO;
- “Oh hombre de Dios”
La expresión "varón de Dios" se aplica en
el AT a un profeta enviado por Dios Juec. 13:6; 1 Samuel 2:27; 1 Rey.
12:22; 2 Rey. 1:9- 10; Jer. 35:4), y Pablo aquí exhorta a su
colaborador más joven a consagrarse de esa manera a su deber.
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El hombre de Dios se distingue entre el hombre del diablo.
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El hombre de Dios sirve a Dios
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El hombre de Dios pertenece a Dios
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El hombre de Dios ama a su Señor más que a cualquiera.
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El hombre de Dios huye de las cosas que lo aparten de su Dios.
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El hombre de Dios sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor,
la paciencia y la mansedumbre.
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El hombre de Dios pelea la batalla de la fe y no se deja vencer
por el maligno. No pelea otra batalla que no sea ésta.
-
El hombre de Dios echa mano de la vida eterna, lo que significa
que no está dispuesto a perderla porque está seguro
de la promesa que Jesús le ha dado.
-
El hombre de Dios está seguro que fue Dios quien lo ha llamado
a la vida eterna.
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El hombre de Dios hizo la buena profesión delante de muchos
testigos, lo que significa que no se avergüenza del evangelio
“porque es poder de Dios...”
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“ Pelea ...”
Gr. agonízomai (ver com. Lucas 13:24). Pablo frecuentemente
compara la vida cristiana con los concursos de atletismo familiares
a los habitantes del Asia Menor. La victoria era el resultado de una
perseverancia resuelta y de un rígido dominio propio. Una vez
que empezaba la carrera no había tiempo para asuntos colaterales
ni intereses divididos. Un corredor tampoco se detiene en la mitad
de su carrera para jactarse de lo bien que está corriendo (ver
com. 1 Cor. 9:25).
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“Pelea”, es una orden y no una opción.
- “La fe”.
Es decir, la revelación cristiana del Evangelio (ver com.
vers. 10). Ante todas las religiones rivales del mundo, el cristiano
defiende el Evangelio en dos formas: mediante una vida cristiana consecuente
y con una presentación lógica y sólida de la
verdad cristiana (ver com. cApocalipsis 4:16).
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No es por cualquier cosa que debe pelearse, es por la fe.
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La pelea de esta naturaleza no es mala, porque la batalla es “buena
batalla de la fe”
-
Lo que significa que esta pelea es para defender la verdad y ayudar
a las personas
-
No se atacan a las personas, sino las ideas falsas e impías.
El luchador cristiano debe seguir el amor y las demás virtudes
que señala el apóstol en el versículo 11.
- “Echa mano”.
Es decir, continúa peleando para poder aferrarse de la recompensa
de "la vida eterna" (ver com. 1 Cor. 9:24; 2 'Tim. 4:8).
“... Venid a Jesús con fe. Pedid y recibiréis.
Se promete el perdón de los pecados al que se arrepiente, la
justificación al que cree, y la corona de la vida al que es
fiel hasta la muerte” (Carta 33, 1895).
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El que echa mano a la vida eterna no está dispuesto a perderla.
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El que echa mano a la vida eterna, está seguro de ella.
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El que echa mano a la vida eterna sigue la voluntad de Dios.
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El que echa mano a la vida eterna entrega su corazón a Jesús.
- El que echa mano a la vida eterna cree sinceramente en la promesa
y por lo tanto invita a otros a entrar al camino que conduce a la
vida.
CONCLUSIÖN:
Pablo contrasta la recompensa que recibirán los que sin reservas
van en pos de una vida santificada, con la paga de "destrucción
y perdición" (vers. 9) que se dará a los que tuvieron
la seguridad material como la meta de su tiempo y energía.
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