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El Primer Mandamiento
Pon a Dios en Primer Lugar
Preparado por el Pastor Marcelo Solis, Graduado
en la Universidad de Costa Rica, actualmente pastor del Distrito Tocoa
2, Colón, Honduras.
“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra
de Egipto, de casa de servidumbre.
“No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo
20:2 -3).
Introducción:
A fin de que cada cristiano tenga un fundamento y una norma que lo guíe
y lo proteja en el desempeño fiel de sus responsabilidades como
mayordomo, el Señor nos ha dado diez valores: su Santa Ley, los
diez mandamientos.
Leamos Deuteronomio 6:6 -9. ¿Qué está diciendo acá
el Señor?
Debemos recordar siempre lo que él nos dice y enseñarlas
a nuestros hijos, porque la verdadera mayordomía comienza por casa.
- El Primer Mandamiento es el fundamento de todos los demás
- “¿Cuál es el gran mandamiento de la Ley?”
(Mateo 22:35 - 38).
- El gran principio aquí es: “Ponga a Dios en primer
lugar”.
- “Cualquier cosa que los hombres deseen y en la cual confíen,
porque consideran que tiene poder para ayudarlos y hacerles bien,
los aparta de Dios, y para ellos es un ídolo.” (Mensajes
Selectos, tomo 3, página 377).
- Los dioses ajenos pueden ser: una persona, su ocupación,
el deporte, la TV, y cualquier otra cosa que llegue a tomar el tiempo
y espacio que debería ocupar Dios en nuestras vidas.
- Como mayordomos cristianos debemos estar alerta y vigilantes,
porque aún hasta las cosas buenas pueden convertirse en un
dios.
- Cuatro áreas de nuestra vida donde Dios debe ser primero:
-
Finanzas (Proverbios 3:9 -10). Dios está
diciendo: “Dame la primera parte y yo bendeciré el
resto”. Como mayordomos del Señor lo primero que
debemos apartar al recibir nuestro salario debe ser El Diezmo
y las Ofrendas para Dios. El propósito de los diezmos y
las ofrendas es que aprendamos a poner a Dios en primer lugar
de nuestra vida.
-
Intereses. No me refiero a los intereses que
debas pagar al banco o recibir de él. No, estoy hablando
de tus hijos, tus modales, tus intereses personales, así
como la carrera y la pareja que elegirá el joven para toda
su vida.
Recuerda que tus intereses personales deben estar en armonía
a la voluntad de Dios y honrarlo con ellos.
-
Tiempo. Hay 86,400 segundos en un día.
¿Cuántos segundos dedica usted al Señor en
una semana o en un día cualquiera? Necesitamos usar nuestro
tiempo sabiamente. Hermanos y amigos, haced una cita diaria con
el Señor. Eso es lo primero que debemos hacer cada día.
Jesús es nuestro ejemplo: “Levantándose muy
de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y
se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos
1:35).
“Aprovechando bien el tiempo, porque los días son
malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos
de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios
5:16-17).
Descuidar tu comunión con el Rey de Gloria puede ser desastroso
para tu vida. Dios no puede estar en segundo lugar.
-
Tribulaciones. Todos, tarde o temprano enfrentaremos
tribulaciones y problemas que nos agobien, pero el Señor
nos dice: “Cuando tengan tribulaciones, tensiones, problemas
y dificultades, vengan a mí primero”.
Cuando hay problemas, la oración no debe ser la última
alternativa, sino la primera. Dios dice “E invócame
en el día de la angustia; te libraré, y tú
me honrarás” (Salmos 50:15).
Cuando hay tribulaciones y problemas, ¿cómo sabemos
si estamos poniendo a Dios en primer lugar? Cuando dejamos de
preocuparnos y confiamos en él plenamente. La preocupación
es un aviso en nuestra vida de que Dios no es lo primero. La preocupación
nos avisa que estamos tratando de hacer las cosas por nuestros
propios recursos en vez de poner a Dios primero en esa área
de nuestra vida.
“El descuido de la oración hace que los hombres confíen
en sus propias fuerzas y abre las puertas a la tentación”.
“Obren con fe, y confíen los resultados a Dios”.
Conclusión:
¿Qué escala de valores tiene usted? Cuando empiezas a preocuparte
en tus finanzas no estás poniendo a Dios en primer lugar. Cuando
das prioridad a tus intereses, no estás dando el primer lugar a
Dios. Cuando tus relaciones son las más importantes en tu vida,
no estás poniendo a Dios primero. Cuando te preocupas por los segundos
y los minutos en tu vida, y siempre estás diciendo: “es que
el tiempo no me alcanza para nada”, no estás poniendo a Dios
primero. Cuando te preocupas por tus tribulaciones o problemas, no estás
poniendo a Dios primero. San Mateo 6:33 nos recuerda: “Mas buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas”.
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