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La Correcta Carrera del Pecador
Preparado por el Pastor Marcelo Solis, Graduado
en la Universidad de Costa Rica, actualmente pastor del Distrito Tocoa
2, Colón, Honduras.
LECTURA BÍBLICA:
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba
lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió,
y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).
“Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se
arrodilló ante él” (Marcos 5:6).
HIMNOS RECOMENDADOS:
# 129; # 114; # 210.
INTRODUCCIÓN:
Todos nosotros alguna vez nos hemos sentido indignos de Dios; sucios,
pecadores e imperfectos. Esta es la naturaleza humana. La Biblia habla
con transparencia sobre los errores que sus santos cometieron, para darnos
a entender que el ser humano es falible y que por lo tanto necesita de
la gracia divina para llegar a la perfección. Y ésta se
alcanza únicamente por los méritos sagrados de Jesucristo.
- Pensemos en las siguientes personas: Adán fue desobediente,
Noé se emborrachó, Abraham se casó con la sierva
de su esposa, José fue codiciado, Moisés mató a
un Egipcio, María y Aarón fueron envidiosos, Jacob fue
un mentiroso, Sansón no se rasuraba y fue mujeriego, Ester fue
mujer, Rahab era una ramera, Elías se quería suicidar,
Jeremías y Timoteo eran muy jóvenes, Pablo era muy religioso,
Pedro era un adelantado, Juan era vanidoso y con su hermano Jacob los
llamaban los hijos del trueno, Judas Iscariote es el traidor, Tomás
era un incrédulo, Marta se afanaba mucho en los asuntos del hogar,
María Magdalena fue poseída por los demonios, Lázaro
estuvo cuatro días muerto, Jonás huyó de la presencia
de Dios y Mateo era un cobrador de impuestos. ¡Y a cuántos
más podríamos añadir en esta lista!
¿Se ha observado usted con quiénes de estas personas
se parece su vida? Pero ellos, excepto Judas el Iscariote, llegaron
a ser santos de Dios.
- Ahora observe usted la siguiente cita de Elena G. De White: “El
amor de Dios por la raza caída es una manifestación peculiar
de amor: amor nacido de la misericordia; pues todos los seres humanos
son indignos. La misericordia implica la imperfección del objeto
hacia el cual se manifiesta. Debido al pecado, la misericordia fue puesta
en activo ejercicio.
“El pecado no es objeto del amor de Dios sino de su odio. Pero
Dios ama al pecador y se compadece de él. Los descarriados
hijos e hijas de Adán son los hijos de la redención
de Dios. Mediante la dádiva de su Hijo les ha revelado su infinito
amor e infinita misericordia” (Signs of the Times, 21 de mayo,
1902).
Sí amigos, Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador.
- Pensemos un poco en la condición del pecador: “Cuando
vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló
ante él” (Marcos 5:6).
- El pecador se encuentra lejos de Jesús. Está muy
lejos.
- Pero él tiene el gran privilegio de ver a Jesús,
aunque sea de lejos. Es que Jesús no se esconde nunca del pecador;
él dice: “Miradme a mi, y sed salvos todos los términos
de la tierra”.
- El pecador que quiere ser salvo debe correr hacia Jesús como
el endemoniado gadareno.
- El pecador que desea la salvación debe humillarse ante Jesús.
- Lo que hace Dios por el pecador arrepentido: “Y levantándose,
vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre,
y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre
su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).
- El pecador está muy lejos de Jesús, como lo estaba
el hijo pródigo de su padre.
- Pero si quiere ser salvo debe levantarse e ir al padre Dios.
- Pero como está muy lejos, Dios mira al pecador que viene
hacia él
- El Señor es movido a misericordia: “El amor de Dios
por la raza caída es una manifestación peculiar de
amor: amor nacido de la misericordia; pues todos los seres humanos
son indignos. La misericordia implica la imperfección del
objeto hacia el cual se manifiesta. Debido al pecado, la misericordia
fue puesta en activo ejercicio” (Signs of the Times, 21 de
mayo, 1902).
- Dios corre hacia el pecador, porque lo ama. Él ahora mismo
está corriendo hacia ti. Tú no puedes llegar solo
hasta él. Él se acerca a ti, pero lo hace corriendo.
- Y cuando Dios llega al pecador lo abrasa. Dios quiere darte un
abrazo. Un abraso de amor porque eres su hijo pródigo. Deja
que él te de ese abrazo.
- También, junto con el abraso, Dios le da un beso al pecador.
¿Te haz imaginado cómo besa Dios? Él es muy
cariñoso con sus hijos. Como todo un padre amante los besa.
Él quiere besarte en esta misma oportunidad.
No olvides el pensamiento: “El pecado no es objeto del amor de
Dios sino de su odio. Pero Dios ama al pecador y se compadece de él.
Los descarriados hijos e hijas de Adán son los hijos de la redención
de Dios. Mediante la dádiva de su Hijo les ha revelado su infinito
amor e infinita misericordia” (Signs of the Times, 21 de mayo, 1902).
CONCLUSIÓN:
Dios quiere que escuches estas palabras de amor: “Seré propicio
a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados
y de sus iniquidades” (Hebreos 8: 12). Y no importa cuán
pecador seas, Él quiere darte la seguridad de su amor y misericordia.
“Dios propone cooperación a sus frágiles y descarriadas
criaturas, a quienes ha colocado en terreno ventajoso. Por un lado hay
infinita sabiduría, bondad, compasión y poder; por el otro,
debilidad, pecaminosidad, absoluta impotencia, pobreza, dependencia. .
. Al hombre se le da el privilegio de trabajar con Dios en la salvación
de su propia alma. Ha de recibir a Cristo como a su Salvador personal
y ha de creer en él. Recibir y creer es su parte en el contrato.
. .”
“En su infinito amor Cristo ideó el plan de salvación.
Está listo para cumplir ese plan en favor de todos los que cooperen
con él. Intercediendo por ellos, dice al Padre: No les imputes
a ellos sus pecados, sino colócalos sobre mí. Sé
misericordioso con sus injusticias y no recuerdes más sus pecados
e iniquidades”.
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