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Lección 12: Dotado para el servicio: FelipePara el 20 de septiembre de 2008 Enseña a tu clase | Bosquejo
de la Lección | Resumen
El sábado enseñaré... Texto Clave: Hechos 8:6.
Saber la historia y las contribuciones de Felipe en el surgimiento y el progreso de la iglesia primitiva. Sentir afinidad por Felipe y su misión. Hacer la decisión de ministrar como Felipe lo hizo.
Felipe proporciona otro poderoso ejemplo de lo que Dios puede hacer por medio de alguien que dedica su vida a él.
Irónicamente, El buen pastor es el título de una película acerca de un estadounidense ficticio que ayuda a comenzar la Agencia Central de Inteligencia (la CIA), un servicio de espionaje que puede haber llegado a su culminación durante la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la ex Unión Soviética. La vida descrita es una de sustancia y sombras, disfraces y engaños, todo repleto de drama. Para una vida de intriga, suspenso y emociones, sin embargo, no necesitamos mirar más lejos que a Felipe, tomado de las filas de los feligreses de Jerusalén, primero para servir comidas, luego para compartir el Pan de vida con otros. Su ministerio cruzó desiertos, fue llevado (por medio de otros) al África y hasta tocó al país “intocable” de Samaria. Felipe llegó a dar esperanza y ayuda a la gente que tenía necesidades. Su socio activo era Dios el Espíritu Santo, y los resultados fueron dignos de verse. Felipe fue un buen pastor para la gente que él sirvió, pero, por supuesto, él no era “el Buen Pastor” que fue Jesús. Sin embargo, la disposición de Felipe para iniciar nuevos proyectos y tareas difíciles es digna de imitar. ¡Todavía hay gente esperando!
Comentario de la Biblia I. Un don con un propósito (Repasa Hech. 6:3; cap. 8; Rom. 12:6-8 con tu clase). Has visto esto en la televisión, o tal vez escuchaste hablar de ello o alguna vez fuiste testigo de ello en tu comunidad: viene a tu ciudad un “predicador”, o “sanador”, prepara una reunión compleja y procede a “sanar” a aquellos que tiene enfermedades serias y, a veces, que amenazan su vida. Pero, después de que termina el evento, los que han sido “sanados” encuentran que en el mejor de los casos fue un fenómeno temporario. Cuando Dios realmente da un don espiritual a alguien, lo hace con un propósito específico, no para entretenimiento. Felipe recibió sus dones espirituales para realizar la obra del evangelismo; señales y maravillas eran necesarias en la iglesia primitiva para confirmar el mensaje. Hoy, Dios todavía equipa a los que él llama, pero con dones adecuados a la tarea inmediata. Considera: Felipe también se preparó, mediante un servicio diligente y la adoración, para recibir el llamamiento de Dios y los dones divinos. ¿Qué podemos hacer a fin de estar listos para responder a un llamado, y cómo podemos ayudar para que otros se preparen? II. Un servicio especificado Considera: Felipe fue llamado a servir en un cargo nuevo en la iglesia –el de diácono– por causa de las necesidades de una congregación creciente. ¿Qué actividades ves que se están desarrollando en tu iglesia a medida que crece o cambia? Menos de diez años después del nacimiento del grupo que se organizaría como la Iglesia Adventista del Séptimo Día, nuestros pioneros reconocieron que la gente joven y otras personas necesitaban adiestramiento en los caminos de Dios, que se extendían más allá de presentar un sermón o una conferencia. “En 1853, solo unos pocos años después de que se formó el primer grupo de observadores del sábado en Washington, New Hampshire, Jaime White, uno de los fundadores de la Iglesia Adventista, organizó la primera Escuela Sabática regular en Rochester [Nueva York]”, afirmaba un artículo del Adventist News Network, del 30 de septiembre de 2003, titulado “Los 150 años de la Escuela Sabática se celebraron donde todo comenzó”. Considera: ¿Hay innovaciones que podemos considerar que nos ayudarán a servir a otros en nuestra iglesia local o en la iglesia mundial? III. Fui guiado por Dios (Repasa Hech. 8:26-39 con tu clase). Leímos antes acerca de la preparación de Felipe para el servicio. No fue intencional; él no asistió a la “escuela de teología y ministerio de la iglesia primitiva”, pero fue una preparación, de todos modos. Ahora vemos que él fue capaz de ser usado por Dios para alcanzar a un oficial clave del Gobierno y presentar la fe cristiana a una nación entera. Nadie sabe el destino, o los destinos, que Dios tiene preparados para nosotros en esta vida. Sin embargo, con planificación y corazones abiertos, ¡podemos ser conducidos a lugares que nunca pensamos que iríamos y a gente necesitada de Jesús!
Preguntas para reflexionar:
Preguntas de aplicación:
Testificación Es maravilloso tener ambiciones y el deseo de mejorar tu situación en la vida. Esto es lo que la educación y el trabajo esforzado pueden ayudar a cualquiera a lograr. Pero, a lo largo del camino, no te olvides de ayudar a otros, tanto por instrucción como por servicio. Como se dice a menudo: “A la gente no le importa cuánto sabes, hasta que sabe cuánto te interesas y preocupas por ella”.
La historia de Felipe es fascinante, emocionante y, como hemos dicho, milagrosa. Pero no es una persona a la que vemos cuando consideramos a los grandes héroes de la Biblia. Felipe no era de estirpe real, nunca venció a un gigante y no hay ningún libro de la Biblia con su nombre. No obstante, aun las personas “corrientes”, tales como Felipe, pueden ser usadas poderosamente por Dios. No fueron Pedro, ni Santiago ni Pablo quienes fueron enviados a entrevistar a un líder nacional de primera línea de Etiopía; ¡fue un “diácono”, o “siervo”, llamado Felipe! Considera: “Hermanos, consideren su propio llamamiento. No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos” (1 Cor. 1:26, 27, NVI). Los pioneros fundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día no estaban anotados en los registros sociales de la época. Elena de White apenas había salido de la adolescencia; su esposo, Jaime, era un itinerante maestro de escuela; y José Bates era un viejo capitán de alta mar golpeado por la intemperie. No obstante, estas personas tenían una pasión por conocer la voluntad de Dios y obedecer sus mandamientos. Por cuanto ellos se dejaron enseñar y se sometieron a Dios, el movimiento que ellos fundaron ha crecido notablemente. Hoy, la Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene un alcance global, mucho mayor que el que alguno de los pioneros previó en su vida. En 2006, unos quince millones eran miembros bautizados y, por lo menos, otros diez millones adoran con los miembros cada semana. Nuestra red global de escuelas, colegios, universidades y hospitales ha hecho que el nombre de Adventistas sea reconocido por la calidad de su obra alrededor del mundo. Todo comenzó, sin embargo, con un grupo de personas “ordinarias”, que estaban comprometidas con la Palabra de Dios. ¡Piensa adónde tu compromiso te puede llevar!
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