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Lección 4: La sabiduría de sus enseñanzasPara el 26 de abril de 2008 Enseña a tu clase | Bosquejo
de la Lección | Resumen
El sábado enseñaré... Texto Clave: Juan 7:46.
Enseña a tu clase a: Saber reconocer que Jesús mostró compasión por la gente común, incluyendo a los más débiles de la sociedad. Sentir un deseo de ministrar a la gente en forma personal, como lo hizo Jesús, y alimentar ese deseo. Hacer que nuestra vida sea de humildad, al perdonar a otros como nosotros hemos sido perdonados.
Las palabras y los hechos de Jesús revelan la verdadera naturaleza de Dios y nos enseñan el significado real de la humildad.
Solo para los maestros: “Sabemos que has venido de Dios como maestro” (Juan 3:2). La historia se une con Nicodemo al aclamar a Jesús como un gran maestro. Otros fundadores de religiones, filósofos y dirigentes también pudieron ser grandes maestros. Pero ¿qué separa a Jesús de todos los demás? ¿Sus puntos de referencia éticos? ¿Sus percepciones filosóficas? ¿Su definición profunda de la vida y su significado? Pide a tu clase que se concentre en dónde reside la singularidad de Jesús como maestro. Reside en quién es él. Sócrates y Confucio, Buda y Krishna, Shakespeare y Tolstoi encontraron su autoridad en la lógica, la ética, la moralidad, la poesía, el humanismo o la filosofía, pero la autoridad de Cristo era su propia vida: él era Dios, que expresaba la voluntad de Dios. Él no vino para buscar la verdad; él era la Verdad, el Camino y la Vida (Juan 14:6). Reside en su autoridad. Cuando Jesús terminó de hablar, la multitud se “admiraba” (Mat. 7:28, 29). La palabra traducida “admiraba” significa literalmente “ser arrastrado por el viento”. Sus enseñanzas eran tan apremiantes, tan significativas y tan divinas que la gente se asombraba y quedaba perturbada. No había lugar para el debate: su palabra era la palabra de Dios. “Mi doctrina no es mía”, dijo Jesús, “sino de aquel que me envió” (Juan 7:16). Considera: ¿Qué otros factores destacan a Jesús como un maestro singular?
Solo para los maestros: Imagínate que los arqueólogos encontraran de repente fragmentos de un libro antiguo titulado Autobiografía de Jesús o Mi doctrina, por Jesús de Nazaret. ¿Cambiaría eso algo de lo que creemos como las enseñanzas de Cristo basadas en los evangelios? Si no, ¿por qué no? Reflexiona sobre Juan 21:24 y 25 para obtener una respuesta posible. Comentario de la Biblia Aunque la Biblia es el medio por el que Cristo, la Palabra, nos habla (2 Tim. 3:16, 17), de una manera especial los evangelios registran la maravilla de las enseñanzas de Cristo sobre muchos aspectos esenciales de la vida: de dónde vinimos y hacia dónde vamos, con todos los problemas intermedios. Pero, esta semana, nos concentraremos en las enseñanzas de Cristo acerca de quién es Dios y cómo deberíamos vivir. I. Lo que Cristo enseñó acerca de Dios Conversen acerca de cuáles son algunos conceptos que otros tienen de Dios, fuera de los de Cristo, y qué está mal en esos conceptos. Cristo se encarnó como un ser humano, para disipar los conceptos falsos que Satanás ha sembrado en las mentes humanas, y para revelar la verdadera naturaleza de Dios. Si en realidad Dios estaba hablando por medio de su Hijo (Heb. 1:1, 2; Juan 1:1-3, 14), es importante que reconozcamos que Jesús es la máxima revelación de Dios. ¿Qué reveló acerca de Dios? Cristo enseñó que Dios es nuestro Padre (Mat. 6:9-14). En el centro del Sermón del Monte, Jesús nos dio una oración modelo en la que nos pide que nos relacionemos con Dios como con un Padre: en forma íntima, personal, interesada y amante; no con una fuerza o una idea distante e impersonal. “Padre” es la forma favorita de Cristo de describir a Dios. Él la usa 4 veces en Marcos, 15 veces en Lucas, 44 veces en Mateo y no menos de 107 en Juan: un uso creciente. ¿Indica esto la importancia del concepto de Dios como Padre para la creciente comunidad de fe? Cristo enseñó que Dios, nuestro Padre, tiene amor, gracia y verdad (Juan 1:14; 3:16). La paternidad de Dios presenta a Dios en términos de amor verdadero (1 Juan 4:16). El amor de Dios no solo nos ha creado sino también nos buscó para redimirnos cuando habíamos elegido apartarnos en el pecado (Rom. 5:6-8). Al describir el amor de Dios, el Nuevo Testamento usa la palabra agápe, un amor sacrificado, comunicativo y no merecido. Nunca cambia ni oscila; es totalmente confiable. Es el amor por el amor mismo. Nos ama no porque lo merezcamos sino porque lo necesitamos. Por su agápe, Dios ha dado una dignidad máxima a la vida humana, de modo que si hubiera habido un solo pecador Cristo habría muerto por ese único ser perdido. II. Lo que Cristo enseñó acerca de cómo deberíamos vivir El Sermón del Monte (Mateo 5-7) se destaca como el resumen del estilo de vida y la conducta cristianos. Por medio de este sermón, el más importante que alguna vez se predicó, Jesús presentó no un idealismo imposible ni un perfeccionismo legalista sino una norma de conducta para los que fueran salvados por su gracia. El Sermón del Monte es el manifiesto divino para la vida del creyente. Nota dos claves para comprender este sermón. Primero, el Sermón del Monte es el llamado eterno de Dios a ser diferentes. Este es el mismo llamado que le llegó a Noé, a Abraham, a Israel, y ahora a sus discípulos. Cristo quiere un pueblo que no sea “semejante a ellos” [los gentiles] (Mat. 6:8). Jesús demanda que sus discípulos sean diferentes de los que los rodean: en la forma en que creen, adoran, se relacionan, viven, aman o mueren. El propósito no es formar un culto aislacionista, sino ser un remanente peculiar e impregnador: como la sal que sazona la comida o la luz que disipa la oscuridad (Mat. 5:13-16). El discipulado es un llamado a ser diferente. Segundo, el Sermón del Monte es una afirmación de la Ley moral, por medio de la técnica peculiar de extensión del Señor que fue el autor de esa Ley, estableciendo así la relevancia eterna del Decálogo (Mat. 5:17-19). Jesús hizo esto en forma magistral, al usar dos frases: “Oísteis que fue dicho [...] pero yo os digo”. El contraste presenta una definición más exigente y un estilo de vida trasparente. El pecado pasa del acto al pensamiento (Mat. 5:21-42); la oración, de ser mecánica a ser una relación (Mat. 6:7-13); la justicia, de lo que uno hace a en quién uno vive (6:14-34); la relación, de la sangre a la hermandad (7:1-12); el amor, de los cercanos a los otros (7:13-20); y el principio máximo para la vida, de la hipocresía a un compromiso radical (7:21-27). Considera: Las Bienaventuranzas (Mat. 5:3-11) no son una exhibición de elecciones de las cuales el cristiano puede escoger y seleccionar. Se deben poseer todas, así como se tienen que tener todos los componentes del fruto del Espíritu (Gál. 5:22, 23).
Solo para los maestros: Toma el tiempo necesario para permitir que los miembros de tu clase compartan entre sí la forma en que el Sermón del Monte es relevante para algunos de los problemas agudos que existen, tales como el abuso infantil y el conyugal, y la situación del matrimonio en la sociedad actual. Preguntas para reflexionar:
Preguntas de aplicación:
Solo para los maestros: Aprendimos, esta semana, la maravillosa naturaleza de las enseñanzas de Jesús. Plantea a tu clase preguntas como estas: ¿Dónde se encuentra la maravilla? ¿Has sentido un llamado en tu corazón al considerar algunas de las enseñanzas de Cristo? ¿Cuál de sus enseñanzas es la más oportuna y relevante para ti esta semana? Preguntas de aplicación:
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