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Lección 4: Andar en la luz: Guardar sus mandamientosPara el 25 de julio de 2009 Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes
Lee Para el Estudio de esta Semana: Levítico 19:18; Lucas 14:26; Juan 3:20, 13; 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:18; 1 Juan 2:3-11. Para Memorizar: “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos” (1 Juan 2:3).
UN PASTOR HABÍA ESTADO ACONSEJANDO a un matrimonio. ¿El problema? El esposo había estado teniendo aventuras extramatrimoniales. No es que el hombre tuvo una aventura, sino muchas. El esposo trató de calmar la situación diciéndole a su esposa, que aunque había estado con otras mujeres, eso no significaba que él no la amara. De hecho, él dijo que la amaba más que a cualquiera de las otras. Como puede imaginarse, sus palabras, lejos de resolver el problema solo lo empeoraron. ¿Por qué? Porque, si amas a alguien, lo muestras por tus acciones, por tus actos, no solo por lo que dices. Esta semana, Juan habla acerca de lo que significa conocer y amar a Dios. Cualquiera puede decir que ama al Señor. La pregunta es: De acuerdo con la Biblia, ¿cómo revelamos ese amor? Un Vistazo a la Semana: ¿Qué significa conocer a Dios, en contraste con solo conocer algo acerca de él? ¿Qué lugar tiene la obediencia a la Ley de Dios en nuestra relación con él? ¿Qué dice Juan acerca de Jesús como un modelo de conducta? ¿Cuál es el “nuevo mandamiento” que da Juan y de qué modo es realmente “nuevo”?
La frase “En esto sabemos” aparece dos veces en los pasajes indicados arriba. ¿Qué es lo que saben los cristianos, según Juan? Primero, que ellos han llegado a conocer a Dios (vers. 3) y, segundo, que “están en él” (vers. 5). Considerando lo que está en juego –nuestra vida eterna o nuestra destrucción eterna (ver Juan 5:29)–, estas son cosas importantes para conocer, ¿verdad? Al mismo tiempo, tenemos que ser cuidadosos de que no tomemos el conocimiento mismo como el medio de salvación. De hecho, esa es exactamente la clase de herejía que Juan está enfrentando aquí y en otros lugares: la idea de que el conocimiento por sí solo produce la redención. El conocimiento (gnósis) era un término vital en la religión antigua, y era un concepto importante en el mundo religioso de los primeros siglos después de Cristo. Probablemente por el segundo siglo se había constituido en una herejía plenamente desarrollada entre los cristianos llamada gnosticismo. En el gnosticismo había muy poca preocupación por la conducta moral. El énfasis estaba puesto en la experiencia mística, y mitos fantásticos acerca de Dios y de la naturaleza de la humanidad. La salvación se ganaba por medio de este conocimiento secreto más bien que por medio de una relación de fe con el Señor.
En el Nuevo Testamento, conocer/conocimiento tiene un significado teórico y teológico. Sin embargo, también describe relaciones. Conocer a Dios significa tener una relación íntima con él. La obediencia, el amor y el mantenerse alejado del pecado, todos señalan la existencia de esa relación. La teoría y la experiencia del conocimiento deben ir juntas. Aunque Juan usa con frecuencia el verbo conocer, siempre deja a un lado el sustantivo conocimiento. Pudo haber decidido evitar el término más técnico a fin de evitar la confusión con el gnosticismo.
Cualquiera puede decir que conoce a Dios. De hecho, mucha gente ha hecho eso, aun personas en los días de Juan. Muchos también lo hacen hoy. Es fácil hablar.
Guardar los mandamientos es muy importante para Juan y para Jesús. La frase aparece con bastante frecuencia en los escritos de Juan. Guardar los mandamientos es una señal de que conocemos a Dios/Jesús y lo amamos. El amor y la obediencia están conectados. El término “a él” o “le” pueden referirse ya sea a Dios el Padre o a Jesús, y es un tanto ambiguo, tal vez intencionalmente. Primera de Juan 2:4 afirma la misma verdad en términos negativos, y puede referirse a una falsa pretensión hecha por los que dicen que pueden llegar a conocer a Dios y, sin embargo, descuidar la observancia de los mandamientos. Juan ataca esta idea con un lenguaje muy fuerte, llamando mentiroso a todo el que la enseña.
La clase de conocimiento de Dios del cual habla la Biblia no es meramente una información sobre los hechos. Es un conocimiento que forma la base de una relación de amor. No puedes realmente amar a alguien que no conoces. Y si amas a alguien actuarás de cierta manera. Un hombre que verdaderamente ama a su esposa no la engañará. Él puede declarar su amor día y noche, y, no obstante, si sus acciones no revelan ese amor, entonces, para usar el término de Juan, es un “mentiroso”.
Hace un tiempo, hubo una moda durante la cual jóvenes cristianos usaban brazaletes con las letras QHJ inscritas en ellos, que querían decir “¿Qué haría Jesús?” Aunque algunos se burlaban de la idea como infantil, por lo menos la idea detrás de la moda era buena; y la idea era que, confrontados con una situación, deberíamos pensar qué haría Jesús y tratar de hacer lo mismo. Esto corresponde muy bien con lo que Juan ha estado diciendo aquí. La primera parte de nuestro pasaje enfatizó que andar en la luz y conocer a Dios significan ser obediente. La segunda parte ahora llama a los cristianos que quieren permanecer en él y andar en la luz a seguir el ejemplo de Jesús al vivir sus vidas. ¿Cómo pueden hacer eso? Tienen que descubrir cómo vivió Jesús, y cada día deben comparar su conducta con la de él. En otras palabras, “¿Qué haría Jesús?”
Aunque la muerte de Jesús y su resurrección son el clímax de los evangelios, se registra suficiente información acerca de las enseñanzas de Jesús como para que puedas comprender de qué manera un ser humano, idealmente, debería vivir. Esto es importante para recordar, porque a veces la gente quiere concentrarse solo en Jesús como Salvador, Jesús como su Sustituto, y no en Jesús como su Señor y Ejemplo. Juan aceptó a Jesús en ambos sentidos como Salvador y como ejemplo. En 1 Juan 1:7, había mencionado la limpieza por medio de la sangre de Cristo, lo cual señala a su muerte en la cruz en nuestro lugar. De acuerdo con 1 Juan 2:2, Jesús es el sacrificio expiatorio por nuestros pecados. Él fue nuestro sustituto. Pero, en los versículos que estudiamos esta, semana aparece el otro aspecto. Jesús vivió una vida ejemplar. Nosotros debemos seguir sus pisadas.
Después de enfatizar la importancia de obedecer los mandamientos (1 Juan 2:3, 4), Juan, en los versículos 7 y 8, presenta la idea de un “mandamiento nuevo”. ¿Qué es este “mandamiento nuevo”? La respuesta se encuentra en Juan 13:34, donde aparece la misma expresión, “mandamiento nuevo”.
Después de haber mostrado a sus discípulos qué significa servir; específicamente, al rebajarse y realizar la tarea humilde de lavar los pies de alguien, Jesús pronunció su “mandamiento nuevo”. Sus discípulos debían amarse unos a otros así como Jesús los amó. Una situación similar ocurre en 1 Juan 2:6 al 8. Luego de haber hablado acerca de caminar como Jesús anduvo, Juan señala el mandamiento de Jesús que aparece en Juan 13. Esta conexión literaria con Juan 13:34 y 35 es la que nos ayuda a revelar el significado de 1 Juan 2:7 y 8. El mandamiento del que habla Juan es el mandamiento acerca del amor fraternal. Pero ¿por qué afirma que no está escribiendo un mandamiento nuevo sino uno antiguo? Es porque el mandamiento del amor al prójimo ya estaba presente en el Antiguo Testamento (Lev. 19:18). Cuando Juan escribió su carta, el “nuevo mandamiento” de Jesús, en Juan 13:34, ya había sido un mandamiento por muchos años. No obstante, en un sentido, este mandamiento era nuevo porque había sido cumplido continuamente en la vida de Jesús (“en él”, vers. 6) y había de verse en sus seguidores (“y en vosotros”, vers. 8), de una manera que no tenía precedentes por causa de la nueva era inaugurada con la primera venida de Jesús (“las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra”, vers. 8). Finalmente, el concepto de la Ley de Dios conecta la primera parte de nuestro pasaje (1 Juan 2:3-6) con la segunda (1 Juan 2:7, 8). Los Mandamientos están resumidos en el mandamiento de amarse unos a otros. Andar en la luz y andar como Jesús significa guardar los Mandamientos y amarse unos a otros.
El amor se mencionó brevemente en 1 Juan 2:5. Obviamente ese amor se refiere a nuestro amor hacia Dios, que se manifiesta cuando guardamos sus mandamientos. El amor se trató en forma indirecta en la segunda parte de nuestro pasaje, al hablar del mandamiento nuevo (vers. 6-9). El amor hacia los demás cristianos es, sin embargo, claramente estipulado en la última sección de nuestro párrafo (vers. 9-11). También comienza con la frase: “El que dice” (ver vers. 4, 6, 9). El versículo 9 hace una afirmación acerca del miembro de iglesia que odia a su hermano. Esta persona está en tinieblas. El versículo 10 muestra el lado positivo; es decir, una persona que ama a su hermano. El versículo 11 vuelve a mencionar el odiar al hermano. Esa persona no solo está en tinieblas, sino también sus ojos han sido cegados. En su carta, Juan está interesado principalmente en la comunidad cristiana. Esto no significa que niega el hecho de que los cristianos son llamados a amar a sus prójimos y aun a sus enemigos; pero esta no es su preocupación aquí. Él tiene otro problema en manos.
En las Escrituras, odiar representa no solo lo que nosotros hoy llamamos odio, sino también la preferencia de una persona sobre otra, o descuidar a alguien. En otras palabras, no hace falta despreciar a alguien para revelar “odio”, según algunos textos bíblicos.
Para Estudiar y Meditar: Lee Génesis 39:7 al 12; Daniel 3:8 al 18; y Apocalipsis 13:16 y 14:5. Andar en la luz, que incluye guardar los Mandamientos, vivir como Jesús y ejercer amor, es especialmente importante al final de la historia del mundo. La Ley de Dios está siendo desafiada, y el tema de la verdadera adoración y la obediencia al Creador será cada vez más importante. En las Escrituras se mencionan ejemplos, personas que permanecieron fieles aun bajo las circunstancias más provocativas: José, los amigos de Daniel, Daniel mismo, y muchos otros. El ejemplo supremo es Jesús. Debemos hacer la decisión de seguir donde él nos guíe, no importa qué ocurra. “Juan nos dice que el verdadero amor a Dios será revelado mediante la obediencia a todos sus mandamientos. No basta creer la teoría de la verdad, hacer una profesión de fe en Cristo, creer que Jesús no es un impostor y que la religión de la Biblia no es fábula por arte compuesta.[...] Juan no enseñó que la salvación puede ser ganada por la obediencia, sino que la obediencia es el fruto de la fe y del amor” (HAp 464, 465).
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