¿Entiendes lo que Lees?
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Marzo 2003 | ||||||
| D | L | M | M | J | V | S |
| 1 | ||||||
| 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 |
| 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 |
| 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 |
| 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 |
| 30 | 31 | |||||
| Haga clic en la Biblia de cada día para volver aquí. | ||||||
En esta ocasión no se dice en qué día del mes de Abib habló Jehová a Moisés, pero evidentemente fue antes del día 14, fecha en que se celebró la Pascua (Éxodo 12:6-11, 14). Esta Pascua se celebró antes del censo del Sinaí, que ocurrió en el mes segundo (Números 1:1).
Las oblaciones se ofrecían generalmente en relación con los holocaustos y las ofrendas pacíficas, pero no en relación con las ofrendas por el pecado. Cuando las oblaciones se presentaban a Jehová, se quemaba una parte como recuerdo sobre el altar, mientras que el holocausto todo era consumido. El holocausto significa consagración y dedicación, la oblación significa sumisión y dependencia. Los holocaustos representaban la entrega completa de la vida; las oblaciones eran un reconocimiento de la soberanía y mayordomía, de cuanto se dependía de un poder superior. Parece pues evidente que las oblaciones estaban destinadas a enseñar a Israel que Dios es el sostenedor de toda vida. En el Nuevo Testamento se presenta a Jesucristo como ese Dador de todo y Sustentador del mundo (ver Juan 1:1- 4; 6:33).
Es interesante notar que las oblaciones no debían ser hechas de levadura, ni contener miel (Levítico 2:11); sin embargo, se podían ofrecer como primicias, pero en este caso no llegaban hasta el altar (versículo 12). La levadura es un símbolo del pecado (Lucas 12:1; 1 Corintios 5:3), pero en cuanto a la miel no hay en la Biblia declaración directa de su significado. Con todo, los comentadores concuerdan en que la miel representa aquellos pecados de la carne que agradan a los sentidos. Muchos consideran la miel como símbolo de la justicia y la complacencia propia.
Las ofrendas por el pecado servían únicamente para los pecados cometidos por ignorancia (Levítico 4:2, 13, 22, 27). Se referían a los pecados de error, de equivocaciones, de los cuales el pecador no se daba cuenta en el momento, pero que llegaban a serle conocidos más tarde. No proveían para los pecados hechos conscientemente en deliberada rebeldía a la Ley de Dios. Para el pecado consciente o presuntuoso y sin arrepentimiento no había expiación. El que pecaba a sabiendas y por soberbia, era talado, cortado de en medio de su pueblo (Números 15:30, 31). Para el cristiano la situación no cambia, el apóstol Pablo dice: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificios por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego” (Hebreos 10:26, 27).
El término hebreo que se emplea comúnmente para designar el holocausto es OLAH “lo que asciende”. Otra voz usada a veces es KALIL, “entero”. Holocausto, tal como aparece en nuestras Biblias, significa “completamente quemado”. En el holocausto todo se ofrecía a Dios. El sacrificio de la mañana y de la tarde era llamado “ofrenda continua”, no era consumida en un momento, sino que duraba quemándose todo el día y la noche, de manera que había siempre un holocausto en el altar (6:9, 13; Éxodo 29:42). De la misma manera, el sacrificio de Cristo es siempre recordado por Dios, continuamente habla a favor de nosotros. De día y de noche el sacrificio de Cristo está ante Dios a favor nuestro.
Léase el capítulo 31 de Patriarcas y Profetas o El Origen y el Destino, páginas 381-385.
Gran parte de responsabilidad por la muerte de Nadab y Abiú la tuvo su padre Aarón. La Sra. White explica que “no habían sido educados para que desarrollaran hábitos de dominio propio. La disposición indulgente de su padre, su falta de firmeza en lo recto, lo habían llevado a descuidar la disciplina de sus hijos. Les había permitido seguir sus propias inclinaciones... La equivocada indulgencia de Aarón respecto a sus hijos, preparó a estos para que fueran objeto de los juicios divinos” (PP 374).
La distinción de animales limpios e inmundos no fue entregada por vez primera a los israelitas en el Sinaí. Muy anterior a ellos esa distinción era clara; en las épocas prediluviales ya era conocida (Génesis 7:2; 8:20; véase el comentario del 7 de enero). Posiblemente el motivo de tal distinción en época antediluviana, cuando el hombre no comía carne (Génesis 1:29; 9:3) tenía razones de ofrendas, pues Noé no ofreció de todo animal, sino solamente de los limpios (Génesis 8:20).
No se puede decir que la distinción ente animales limpios e inmundos sea únicamente por razones científicas e higiénicas. Es así porque Dios lo ha ordenado. En un trabajo de investigación realizado por el Dr. Alcides J. Alva se presentan las siguientes conclusiones:
En realidad el hombre no fue diseñado para comer carne de ningún tipo. Ese hábito fue una licencia otorgada por Dios en época de Noé. El mejor hábito que puede seguir el hombre es abandonar todo tipo de alimentación animal, y con mayor razón a medida que nos acercamos al fin del mundo.
Un detalle que debemos aclarar es acerca de Levítico 11:5, que en algunas versiones se traduce “conejo”. Se ha criticado este pasaje por parte de los escépticos, pues realmente el conejo no es un rumiante. El error no está en el escritor bíblico, en este caso Moisés, sino en el traductor. Moisés dijo: “también el SHAFAN (en hebreo), porque rumia”. Algunos traductores han pensado qué Moisés al decir SHAFAN se refería al “conejo” y así lo han puesto en sus versiones; por ejemplo, V. Valera Antigua, Valera Revisada 1960, etc., pero realmente Moisés no quiso referirse al conejo, pues este animal no era conocido en Arabia ni Palestina. La BJ traduce “damán”, una especie de marmota. Algunos comentadores han pensado que pueda referirse más bien a un tipo de tejón que vive entre las piedras.
Con el nombre de SHAFAN, Salomón identifica en Proverbios 30:26 a cierto tipo de marmota conocida como DAMAN, que vive entre las rocas de Palestina y Arabia y que efectivamente es rumiante y presenta las características señaladas en Levítico 11:5. La Versión Moderna de la Biblia dice en 11:5, “Daman”, al igual que la Revised Standard Version, la mejor de habla inglesa. De manera que no existe error en Levítico 11:5 al situar al DAMAN como animal inmundo. El conejo, aunque no es mencionado en este pasaje, es inmundo, pues se incluye en el versículo 6 (ver Deuteronomio 14:7). La expresión de que “rumia” del versículo 6, aplicada a las liebres, no es de índole científica, sino más bien se refiere al hecho de que “mueve la boca” como los rumiantes. Antes señalamos que las razones de clasificar a un animal como inmundo no son solamente de índole científica.
Las leyes sanitarias israelitas, comparadas con las otras naciones del mundo antiguo, demuestran la superioridad de la jurisprudencia de Dios. Los judíos consideraban al leproso como un castigado de Dios. Algunos comentaristas opinan, de acuerdo a las características del Sinaí, que la lepra desatada entre los judíos, era producto de contaminación contraída en Egipto.
Las leyes sanitarias tenían el propósito, además de las ventajas personales que cada israelita sacaría de ellas, de hacer sobresalir a Israel como nación libre de debilidad y enfermedad (Éxodo 15:26; Deuteronomio 7:13, 15). Las naciones vecinas, al observar ese estado óptimo de salud y sin precedente, despertarían su interés por conocer cómo lo lograban y sería una forma de acercarse al Dios verdadero, cumpliéndose así el propósito de Dios de que Israel fuese la luz del mundo antiguo (Isaías 49:6).
Las ventajas de salud y de otras índoles que gozaría Israel, captarían el interés de los paganos; volviendo a sus patrias, los embajadores gentiles aconsejarían a sus conciudadanos: “Vamos a implorar el favor de Jehová y a buscar a Jehová” (Zacarías 8: 21, 22). Ellos se reunirían y vendrían “desde los extremos de la tierra” (Jeremías 16:19; Isaías 49:18). Al fin, “todas las gentes” llamarían a Jerusalén “Trono de Jehová” y congregarían a ella, para no andar más “tras la dureza de su corazón malvado” (Jeremías 3: 17). Así Israel había de florecer y echar renuevos y henchir la faz del mundo (Isaías 27:6).
El propósito de Dios no fue cumplido por los israelitas, pasando entonces a mano de los gentiles, de la Iglesia actual. EI cristiano hoy debe brillar por sus hábitos sanos, sin vicios. Debe practicar activamente la reforma pro-salud, y muchos vendrán a los pies de Cristo atraídos por el ejemplo sano de su Iglesia.
Debemos recordar que el Santuario era una réplica del celestial y que todas las ceremonias que en él se efectuaban tenían por fin mostrar el ministerio de Cristo a lo largo del Plan de Salvación. El día de la expiación simbolizaba la obra que haría Jesucristo en el lugar Santísimo del Santuario celestial (Hebreo 9:24, 25). El profeta Daniel señaló que la purificación del Santuario celestial, o sea, el comienzo del Juicio de Dios, se efectuaría 2,300 años después que fuera dictado el decreto para restaurar a Jerusalem (Daniel 8:14; 9:24, 25; Esdras 7:1-9). Ese decreto se dictó por Artajerjes en el 457 a.c., de manera que los 2,300 años nos llevarían hasta el 1844 d.c., año en que comenzaría el “día de la expiación” para la humanidad. Como el día de la expiación judío era ello de Tisliri y en 1844 el 10 de Tishri cayó el 22 de octubre, fue en esa fecha cuando Jesús, entrando en el lugar Santísimo, iniciara la primera fase del Juicio dc Dios.
La sangre fue proscripta de la dieta humana. Recordemos que la dieta original era totalmente vegetariana y que la carne de animales limpios sólo fue autorizada después del diluvio (Génesis 1:29; 9:2, 3), pero desde el mismo momento en que Dios concede al hombre una dieta carnívora, le advierte de la abstinencia de sangre en la misma, explicándole la razón: “Su vida es su sangre” (Génesis 9:4). Es un acto de crueldad y ensañamiento comer sangre. Es menester recordar el significado ceremonial de la sangre en las ofrendas. “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados” (Hebreos 9:22). Cristo dio su sangre, o sea, su vida, por nosotros (Hebreos 9:12, 14).
Es un error identificar el comer sangre con el usar sangre en transfusiones. Identificar “comer” con “transfusión” es no entender el verdadero significado y papel de la sangre en el Plan de Redención. Comer sangre es un apetito concupiscente y rebaja el significado, mientras que ofrendar su sangre es un gesto noble, de alto significado. El apóstol Juan dijo: “También nosotros debemos poner nuestras vidas (sangre) por los hermanos” (1 Juan 3:16).
El rito a Moloc era un culto pagano bastante oscuro aún. Se menciona por primera vez en la Biblia en Levítico 18:21. Según parece consistía en ofrendar niños (2 Reyes 23:10; Jeremías 32:35, etc.) a Moloc mediante fuego. En 1 Reyes 11:7 se dice que Moloc era un dios de los amonitas, que probablemente sea el mismo Milcom de los versículos 5 y 33. Generaciones de teólogos han discutido acerca del significado de “Moloc” (hebreo MOLEK), creyendo sea el dios cananeo “Mekal”, tomando en consideración que en hebreo no hay vocales, por lo que Moloc sería MLK, siendo la inserción de las vocales las que hacen variar el nombre de Moloc a Mekal. Se han encontrado numerosas pruebas arqueológicas que demuestran la realidad de este tipo de culto. En 1935, O. Eissfeldt publicó ciertos hallazgos que hablan sobre estos ritos. En 1938, G. Dassin publicó algunos hallazgos sobre el asunto. La Biblia condenaba totalmente este culto y lo consideraba como de demonio (Salmos 106:37, 38: Isaías 57:5; Jeremías 7:31; etc.).
Repase el comentario del 15 de febrero.
La fiesta de las Trompetas:
Caía el 1ro. de Tishri y era una preparación para el día de la Expiación que caía el 10 de ese mes. El Talmud enseña que el sonido de las trompetas significa el clamoroso llamado de Dios al arrepentimiento. Era un solemne llamamiento a todos los israelitas a prepararse para encontrarse con su Dios. Les anunciaba que el día del Juicio llegaba y que debían prepararse para él. Un llamado similar precedió al 22 de octubre de 1844 cuando se inició el Juicio en el cielo y ese llamado se extiende hasta hoy, mientras dura la gracia.
El sábado había sido hecho para el hombre (Marcos 2:27), ahora Dios anunciaba un “sábado” para la tierra también (Levítico 25:2-4). La expresión “siete semanas de años” aparece en la RSV como “siete sábados de año”, es decir 49 años (versículo 8). Cada 49 años, el día de la expiación, el 10 de Tishri, se tocaba fuertemente trompeta a favor de la expiación de la tierra (versículo 9).
Se ha discutido ampliamente sobre el “jubileo”, palabra hebrea que se refiere a un instrumento musical en forma de trompeta: el YOBEL (Éxodo 19:13; Josué 6:4 - 16), pues no está claro si los judíos observaban como descanso de la tierra el año 49 o el 50, o si el año 50 es una forma inclusiva de conteo siendo el mismo 49. Lo cierto es que hay evidencias históricas de que los judíos observaban el año sabático desde épocas remotas. Además, la tierra misma recibía gran beneficio al recuperar las sustancias minerales necesarias, y los israelitas aprendían una lección de confianza en las bendiciones que Dios daría (versículo 18:22).
En el capítulo 26 de Levítico se alerta contra la idolatría (versículo 1) que ya había sido prohibida anteriormente (Éxodo 20:4,5). Resulta muy significativo la frecuencia con que se menciona la observancia del sábado como el antídoto de la idolatría y la falsa doctrina (versículo 2). En el versículo 3 Dios promete bendición y cuidado en forma condicional: “Si anduviere…” Si el hombre anduviese aún hoy en los mandamientos dc Dios, recibiría la segura protección del Altísimo y se vería libre de la falsa doctrina.
Unos 15 días más tarde de que se cumpliese el primer aniversario de la salida de Egipto, y un mes más tarde de que se erigiera el Tabernáculo, Dios ordena un censo. El Número total de los censados fue de 603,550. Ese total es el mismo que se ofreció un mes antes en Éxodo 38:26. En Números 11:21 y Éxodo 12:37, se redondea el número en 600,000. Nótese que en este censo no se incluyeron los Levitas (Números 2:32, 33).
El censo realizado a los Levitas arrojó 22,000 (3:39). Además, con el censo general se registraron 3,550 más que los 600,000 que salieron de Egipto, (recuerde que se trata de varones mayores de 20 años). Esto ha llevado a que algunos comentaristas aprecien un aumento de 25,550 personas que arribaron a esa edad en un año, lo que serviría para tener una idea del alto índice de natalidad que existía entre los hebreos.
La palabra hebrea traducida por Nazareo significa “uno separado”, “uno dedicado”, en el sentido religioso o ceremonial. Se usaba para designar una clase de personas que renunciaba a los placeres y ocupaciones del mundo para dedicarse sin reservas al servicio divino.
Aquí se refiere al 20 de Zif del 1444 a.c. La nube había estado sobre el Tabernáculo un mes y diecinueve días (Éxodo 40:17, 34). El pueblo de Israel llegó al Sinaí en el mes de Siván (mayo - junio) de 1445 a.c., permaneció allí para la promulgación de la Ley, la celebración de la Pascua y el censo efectuado el lro. de Zif. De manera que permaneció en aquel lugar por espacio de casi un año.
“El autor de las enfermedades y de toda miseria (Satanás), atacará siempre a los hombres en el punto donde cree tener más éxito. Por tentaciones dirigidas al apetito, ha reducido a los hombres en alto grado al pecado, desde el tiempo cuando sedujo a Eva a comer del fruto prohibido. Por el mismo medio atacará también a Israel a murmurar contra Dios. La intemperancia en la comida y la bebida que produce realmente la satisfacción de las pasiones bajas, prepara al hombre el camino para despreciar todos los deberes morales. Cuando se les acerca la tentación tienen poca fuerza para resistir”.
Léase Patriarcas y Profetas capítulo 34.
A Oseas, hijo de Non, de la tribu de Efraín, se le cambió el nombre por Josué. En Éxodo 17:9 se usó anticipadamente este nombre. El nombre Oseas significa “salvación” y Josué, en hebreo YESHU’A, que es la forma abreviada de JEHOSHU’A, significa “Jehová es Salvación”. Josué fue un símbolo de Jesucristo. Josué entró al pueblo hebreo en la Canaán terrenal, Jesús entrará al pueblo de Dios en la Canaán celestial.
En Números 14:40 se dice que subieron al monte, esto es el “monte de los Amonitas o del amorreo” (Deuteronomio 1:19, 20) al norte de Cades - Barnea (13:17). Horma significa “dedicado a destrucción” y se impuso como nombre al lugar a consecuencia de la gran matanza de israelitas que allí ocurrió.
Refiriéndose a la rebelión de Coré y la actitud del pueblo contra Moisés y Aarón, el Espíritu de Profecía dice: “Es casi imposible a los hombres infligir a Dios mayor insulto que el que consiste en menospreciar y rechazar los instrumentos que El quiere emplear para salvarnos”.
En Números 19:2 es el primer caso en que el color de la víctima se específica, “una vaca roja” (alazana o bermeja). El color rojo sugiere la sangre como un instrumento de purificación; también fuego. Algunos comentaristas creen, además, que la elección de una “vaca roja” tenía también por objeto desarraigar ciertas ideas supersticiosas contraídas en Egipto. Los egipcios acostumbraban sacrificar anualmente un buey rojo o Tifón, el dios de las tempestades.
El desierto de Zin bordea la tierra de Edom. Los israelitas habían pasado 38 años en Cades-Barnea. La distancia desde el Sinaí a Cades es de unos 349 km. Ahora en el mes primero, Abib abandonan esa región. Dios les había advertido que estarían 40 años en el desierto (Números 14:34, 35), este mes de Abib marcaba el inicio del último año de peregrinación, por lo tanto, sería aproximadamente el año 1404/3 a.c.
María murió antes de salir de Cades. No se detalla su muerte, ocurrida probablemente a los 132 años de edad (Éxodo 2:4, 7), unos cuatro meses antes que Aarón y 11 meses antes que Moisés. De Cades llegaron al Monte Hor, donde murió Aarón en el mes quinto, en el primero del mes, del año 40 de la salida de Egipto (Números 33:38, 39); esto es el lro. de Abib del 1404/3 a.c. De esta forma María murió alrededor de un año antes de entrar en Canaán, y Aarón unos siete meses antes.
También se ha descubierto por un grupo de arqueólogos holandeses bajo la dirección de Henk Franken, en el valle del Jordán en un lugar llamado Deir Alá, posiblemente la Succot bíblica una gran cantidad de fragmentos de yeso con inscripciones descifradas por el famoso semitista holandés Jacob Haftijzer, y su contenido nos habla de mensajes supuestamente escritos por el profeta Balaam, hijo de Beor. En dicho texto se le llama “vidente” al igual que en la Biblia y tratan de ciertas maldiciones que pronunció contra una ciudad que los textos no identifican o en la gran cantidad de porciones rotas no ha sido encontrada. La estela que es del 700 a.c. muestra que la fama de Balaam como maldiciente de pueblos no desapareció con su muerte, al contrario, su fama permaneció durante siglos en Transjordania.
Esto muestra como un hombre de Dios, al desviarse del camino del bien puede ser recordado como un malvado por las generaciones subsiguientes.
En Sitim (literalmente “árboles de acacia”) los israelitas comenzaron a fornicar con los cananeos. Toda ciudad-estado de los cananeos era autónoma, porque contaba con su propio rey, esa actitud tuvo su reflejo en la vida religiosa, pues cada ciudad o país quiso tener su dios particular. Este dios era reconocido por BAAL, que significa “señor” o "poseedor”, como nombre general; sin embargo, para diferenciar entre sí los Baales de cada ciudad, se le daba una especie de apellido, como si fuese un sufijo, que correspondía al nombre de la ciudad. Así tenemos, por ejemplo, a Baal- Peor (Números 25:3), que era un dios moabita adorado en el Monte Peor, Baal- Hermón (Jueces 3:3), que era adorado en el Monte Hermón, etc.
Durante siglos fue ha adoración a los Baales el enemigo más encarnizado del culto verdadero a Jehová y vemos con frecuencia a los israelitas contaminándose con ellos. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz centenares de figurillas de finales de todos tipos, así como santuarios y útiles de estos cultos.
Haciendo un estudio comparativo entre los dos censos presentados en el libro de Números, se evidencia que a pesar de las grandes mortandades que habían ocurrido durante esos 38 años, el número de bajas netas es de 1820 personas, lo que habla del alto índice de natalidad entre los hebreos.
En Números 28:7 se habla de “vino superior” (hebreo SHEKAR). Esa voz se usa con frecuencia para designar un vino no hecho de uvas, de granos o miel. Los comentadores judíos, por regla general, sostienen que en este caso del uso de shekar se excluye el concepto de vino diluido con agua, y favorecen en cambio la idea de vino recién exprimido. En otros casos que se habla de vino en el Antiguo Testamento se usa la voz YAYIM.
Los madianitas eran un pueblo seminómada, descendiente de Abraham y Cetura. La enemistad entre éstos y los israelitas se había manifestado en múltiples ocasiones. Nótese que Dios habló de hacer venganza “de los hijos de Israel” y Moisés habló de hacer venganza “de Jehová” (31:1,2). Los intereses son idénticos. Dios y su pueblo tienen la misma causa, los mismos amigos y los mismos opositores. Esta identificación entre Dios y sur pueblo fue ratificada por Jesucristo hasta el fin del mundo: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de éstos mis hermanos más pequeños, a mi lo hicisteis” (Mateo 25).
El recuento de las jornadas de la ruta del Éxodo que aparece en el capítulo 33, abarca desde Ramesés (versículo 3) hasta los campos de Moab (versículo 49) en la región sur de Transjordania, casi frente a Jericó. La distancia recorrida desde Ramesés al Sinaí, fue aproximadamente de 435 Km. Desde el Sinaí hasta Cades - Barnea, aproximadamente 439 km. Desde Cades - Barnea hasta Ezión - Geber, al norte del Golfo de Acaba, recorrieron unos 446 km. y desde Ezión-Geber hasta ABEI - Sitim, unos 350 km. Todo eso hace un total aproximado de 1580 km.
Dios estableció seis ciudades de refugio: tres en Canaán y tres al lado este del Jordán (35:14). Eran santuarios privilegiados, siendo unos tipos de Jesucristo, en quien el pecador halla un refugio del destructor. (Romanos 8:1, 33, 34). El pecador que fuera hallado fuera de esas ciudades podía morir sin culpabilidad para el vengador (Números 35:26, 27), así el que siendo pecador no está en Cristo, su protección, puede morir sin esperanza ni apelación. Algo importante es que las ciudades de refugio no eran para el pecador consciente, sino para el homicida “sin intención” (versículo 11), “sin asechanzas” (versículos 22). El homicida premeditado, consciente, no se veía protegido por estos santuarios. Igualmente, la protección y seguridad en Cristo no es para aquel que peca por soberbia, a sabiendas, despreciando el mandamiento (Hebreos 10:26).
<< Mes de Febrero | Índice | Mes de Abril >>