RECOMENDADO, Adoptar los Principios de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día sobre el Aborto,
como sigue:
“Declaración de Principios de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día sobre el Aborto”.
Muchas de las sociedades contemporáneas han tenido
que afrontar un conflicto sobre la moralidad del aborto
(1). Este conflicto ha afectado también
a gran número de cristianos, quienes desean aceptar
la responsabilidad de proteger la vida del ser humano
que no ha nacido aún, y al mismo tiempo preservar
la libertad individual de la mujer. La necesidad de orientación
ha llegado a ser evidente, al procurar la iglesia seguir
las Escrituras y brindar orientación moral y al
mismo tiempo respetar la conciencia individual. La Iglesia
Adventista quiere relacionarse con el tema del aborto
de tal manera que le permita revelar su fe en Dios como
el Creador y Sustentador de toda vida y reflejar la responsabilidad
y la libertad cristianas. A pesar de que existen sinceras
diferencias entre los adventistas con respecto al aborto,
la siguiente declaración representa un intento
de proporcionar orientaciones sobre ciertos principios
y asuntos. Estas orientaciones se basan en amplios principios
bíblicos que se presentan para su estudio al final
del documento. (2)
- La vida prenatal del ser humano es un don maravilloso
de Dios. El ideal de Dios para el ser humano ratifica
la santidad de la vida humana creada a la imagen de
Dios, y requiere respeto para la vida antes del nacimiento.
Sin embargo, las decisiones con relación a la
vida deben hacerse en el contexto de un mundo caído.
El aborto nunca es un acto de pocas consecuencias morales.
Por lo tanto, la vida prenatal no debe destruirse imprudentemente.
El aborto debe practicarse únicamente cuando
existan motivos poderosos.
- El aborto es uno de los dilemas trágicos resultantes
de la caída del ser humano. La iglesia debiera
ofrecer el más benevolente apoyo a los que tienen
que afrontar personalmente la decisión de un
aborto. Las actitudes condenatorias son impropias de
los que han aceptado el Evangelio. Como cristianos,
estamos comisionados para ser una comunidad de fe llena
de ternura y cariño, que ayude a los que se encuentran
en crisis mientras consideran las alternativas.
- De forma practica y tangible, la iglesia, como comunidad
solícita, debiera dar a conocer su cometido al
valor de la vida humana. Este debiera incluir:
- Fortalecer las relaciones familiares.
- Educar a ambos sexos con respecto a los principios
cristianos de la sexualidad humana.
- Hacer énfasis en la responsabilidad, tanto
del hombre como de la mujer, en la planificación
familiar.
- Demandar que ambos sean responsables de las consecuencias
de conductas inconsistentes con los principios cristianos.
- Crear un clima seguro para las discusiones en
proceso de los aspectos morales asociados con el
aborto.
- Ofrecer apoyo y ayuda a las mujeres que decidan
completar su embarazo, y
- Animar y ayudar a los padres para que participen
en forma responsable en la crianza de sus hijos.
La iglesia debería también dedicarse
a prestar su asistencia para aliviar los factores
sociales, económicos y psicológicos
desafortunados que puedan conducir a un aborto y
cuidar en forma redentora a los que sufran las consecuencias
de decisiones individuales hechas sobre este asunto.
- La iglesia no sirve de conciencia a los individuos;
pero debiera proporcionar orientación moral.
El aborto por razones de control de la natalidad, selección
de sexo o conveniencia, no cuenta con el apoyo de la
iglesia. Pero a veces las mujeres embarazadas pueden
encarar circunstancias excepcionales que presenten dilemas
morales, como amenaza para su vida, peligros graves
a su salud, graves defectos congénitos cuidadosamente
diagnosticados en el feto y embarazos como resultado
de actos de violación o incesto. La decisión
final con respecto a la terminación de un embarazo
la debe hacer la mujer embarazada, después de
haber hecho las consultas debidas. Para asesorarla en
su decisión, ella debe contar con las informaciones
precisas, el conocimiento de los principios bíblicos
y la dirección del Espíritu Santo. Además,
estas decisiones se toman mejor dentro del contexto
de las buenas relaciones familiares.
- Los cristianos reconocen que su responsabilidad ante
Dios es de importancia primordial. Ellos buscan el equilibrio
entre el ejercicio de su libertad individual y su responsabilidad
ante la comunidad de la fe, y la sociedad en general
y sus leyes. Ellos hacen sus decisiones basadas en las
Escrituras y las leyes de Dios, en vez de las normas
de la sociedad. Por lo tanto, cualquier intento por
coaccionar a una mujer para que se quede embarazada
o ponga fin al embarazo, debiera rechazarse como una
violación de la libertad individual.
- Debiera proveerse a las instituciones de la iglesia
con principios que les permitan desarrollar sus propias
normas institucionales, de acuerdo con esta declaración.
No se debe requerir a las personas que tengan objeciones
religiosas o éticas en relación con el
aborto, que participen en la realización de los
mismos.
- Se debe estimular la participación de los
miembros de iglesia en las consideraciones en proceso
sobre su responsabilidad moral con respecto al aborto
a la luz de las enseñanzas de las Escrituras.
Notas:
- De acuerdo con este documento, el aborto se define
como cualquier acto que tenga el proposito de poner
fin a un embarazo ya establecido. Esto se diferencia
del uso de métodos anticonceptivos, cuyo propósito
es evitar el embarazo. El enfoque del documento es sobre
el aborto.
- La perspectiva fundamental de esta
declaración se basa en un profundo estudio de
las Escrituras, como se demuestra en el siguiente documento:
“Principios Sobre el Punto de Vista Cristiano
Acerca de la Vida Humana”.
Introducción
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,
el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien
has enviado” (Juan 17:3). En Cristo tenemos la promesa
de la vida eterna; pero siendo la vida humana mortal,
los seres humanos tienen que afrontar asuntos difíciles
en relación con la vida y la muerte. Los siguientes
principios se refieren a la persona como un todo (cuerpo,
alma y espíritu), un todo indivisible (Génesis
2:7; 1 Tesalonicenses 5:23).
La Vida: El Valioso Don de Dios para Nosotros
- Dios es la fuente, el Dador y el Sustentador de toda
vida (Hechos 17:25,28; Job 33:4; Génesis 1:30,
2:7; Salmos 36:9; Juan 1:3,4).
- La vida humana tiene un valor único en su
género, porque los seres humanos, aunque caídos,
son creados a la imagen de Dios (Génesis l:27;
Romanos 3:23; 1 Juan 2:2; 1 Juan 3:2; Juan 1:29; 1 Pedro
1: 18, 19).
- Dios valora la vida humana, no a base de los logros
o contribuciones humanas, sino porque somos creación
de Dios y el objeto de su amor redentor (Romanos 5:6,8;
Efesios 2:2-6; 1 Timoteo 1:15; Tito 3:4,5; Mateo 5:43,48;
Efesios 2:4-9; Juan 1:3, 10:10).
La Vida: Nuestra Respuesta al Don de Dios
- Aunque la vida humana es valiosa, vivirla no es su
único supremo fin. La abnegación y la
devoción a Dios y sus principios debe tener precedencia
sobre la vida misma (Apocalipsis 12:11; 1 Corintios
13).
- Dios demanda protección para la vida humana
y considera responsable a la humanidad por su destrucción
(Éxodo 20: 13; Apocalipsis 21:8; Éxodo
23:7; Deuteronomio 24: 16; Proverbios 6:16, l7; Jeremías
7:3-34; Miqueas 6:7; Génesis 9:5,6).
- Dios se preocupa especialmente por la protección
de los débiles, los indefensos y los oprimidos
(Salmos 82:3,4; Santiago 1:27; Miqueas 6:8; Hechos 20:35;
Proverbios 24:11, 12; Lucas 1:52-54).
- El amor cristiano (ágape) es la valiosa dedicación
de nuestras vidas a mejorar las vidas de los demás.
El amor también respeta la dignidad personal
y no aprueba la opresión de una persona para
apoyar la conducta abusiva de otra (Mateo 16:21; Filipenses
2:1-11; 1 Juan 3:16; 1 Juan 4:8-11; Mateo 22:39; Juan
18:22, 23; 1 Juan 13:34).
- La comunidad de creyentes está llamada a demostrar
el amor cristiano en forma tangible, práctica
y substancial. Dios nos llama a restaurar con cariño
a los quebrantados. (Gálatas 6: l,2; 1 Juan 3:17,
l8; Mateo l:23; Filipenses 2:1-1; 1 Juan 8:2-1 l; Romanos
8:l-14; Mateo 7:1,2; 12:20; Isaías 40:42; 62:2-4).
La Vida: Nuestra Responsabilidad y Derecho a
Decidir
- Dios da al ser humano la libertad de elección,
aunque eso conduzca al maltrato y a consecuencias trágicas.
Su renuencia a forzar la obediencia humana requirió
el sacrificio de su Hijo. El requiere que usemos nuestros
dones de acuerdo con su voluntad y finalmente juzgará
su mal uso. (Deuteronomio 3:19, 20; Génesis 3;
1 Pedro 2:24; Romanos 3:5,6; Romanos 6:1, 2; Gálatas
5:13).
- Dios nos llama individualmente a tomar decisiones
morales y a que investiguemos en las Escrituras los
principios bíblicos que destacan dichas decisiones
(Juan 5:39; Hechos 17:11; 1 Pedro 2:9; Romanos 7:13,
25).
- Las decisiones sobre la vida humana, desde su comienzo
hasta su final, se toman mejor dentro del contexto de
buenas relaciones familiares con el apoyo de la comunidad
de la fe (Éxodo 20:12; Efesios 5,6). Las decisiones
humanas siempre debieran concentrarse en procurar la
voluntad de Dios (Romanos 12:2; Efesios 6:6; Lucas 22:42)
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