Como Cristianos creemos en Dios, y procuramos vivir
en armonía a las enseñanzas de Cristo en
su Palabra, la Biblia. Siendo esta nuestra única
regla de fe y práctica y nuestro credo: “La
Biblia y la Biblia sola”. Por lo que no nos limitamos
a una rápida lectura, sino que la investigamos
y escudriñamos en pos de encontrar más claras
y nuevas verdades en su rico e inagotable caudal.
En este espacio le ofrecemos de una forma resumida los
puntos más sobresalientes de nuestra doctrina,
así como algunas de las referencias bíblicas
en las cuales se basan o fundamentan:
| 1. |
El verdadero Dios viviente, la primera persona de
la Divinidad, es nuestro Padre celestial y él,
por su Hijo, Jesucristo, creó todas las cosas.
(Mateo 28:18, 19; 1ra. Corintios 8:5,6; Efesios 3:9;
Jeremías 10:10.12; Hebreos 1:1-3; Hechos 17:22-29;
Colosenses 1:16-18). |
| 2. |
Jesucristo, la segunda persona de la Divinidad y
el Hijo eterno de Dios, es el único que nos
salva del pecado; la salvación del hombre es
por gracia y por la fe en él. (Mateo 28:18,
19; Juan 3:16; Miqueas 5:2; Mateo 1:21; 2:5,6; Hechos
4:12; la. Juan 5:11,12; Efesios 1:9-15; 2:4-8; Romanos
3:23-26). |
| 3. |
El Espíritu Santo, la tercera persona de
la Divinidad, es el representante de Cristo en la
tierra y guía los pecadores al arrepentimiento
y a la obediencia a todos los requerimientos de Dios.
(Mateo 28:18,19; Juan 14:26; 15:26; 16:7,15; Romanos
8:1-10; Efesios 4:30). |
| 4. |
Por medio de Cristo, los pecadores reciben el perdón
de los pecados confesados, abandonados y para los
cuales, hasta donde sea posible, se haya hecho reparación.
(Efesios 1:7; Colosenses 1:14,15; la. Juan 1:7-9;
Isaías 55:6,7; Ezequiel 33:15; Mateo 5:23,
24; 6:14, 15). |
| 5. |
La Biblia es la Palabra de Dios inspirada y es la
perfecta, suficiente y única regla de fe y
práctica para el cristiano. (2da. Timoteo 3:15-17;
2da. Pedro 1:19-21; Salmos 119:9,11,105,130; 1ra.
Tesalonicenses 2:13; Isaías 8:20; Jeremías
15:16; Hebreos 4:12). |
| 6. |
Todo el que desee entrar en el reino de los cielos
debe experimentar la conversión, o nuevo nacimiento,
mediante la cual el hombre recibe un nuevo corazón
y se transforma en una nueva criatura. (Mateo 18:3;
Juan 3:3; 2da. Corintios 5:17; Ezequiel 36:26,27;
Habacuc 8:10-12; 1ra. Pedro 1:23; 2:2). |
| 7. |
Cristo mora en el corazón regenerado, graba
en él los principios de la ley de Dios, guía
al creyente hacia el gozo de la obediencia a sus preceptos
y le imparte poder para tal obediencia. (2da. Corintios
6:16; Salmos 40:8; Habacuc 8:10-12; Juan 14:15; Colosenses
l:27;3:16; Gálatas 2:20; Efesios 3:14-21). |
| 8. |
Desde su ascensión, Cristo inició
su ministerio como sumo sacerdote en el lugar santo
del santuario celestial, ese santuario es el antitipo
del tabernáculo terrenal de la antigua dispensación.
Cuando Cristo entró en la segunda fase de su
ministerio, comenzó en el lugar santísimo
una obra de juicio investigador, simbolizada en el
servicio terrenal por el Día de las Expiaciones.
Este juicio investigador en el santuario celestial
comenzó en 1844, al final de los 2,300 años,
y terminará con el fin del examen. (Hebreos
4:14; 8:1,2; Levítico 16:2,29; Hebreos 9:23,24;
Daniel 8:14; 9:24-27; Apocalipsis 14:6,7; 22:11). |
| 9. |
La segunda venida de Cristo es la esperanza de la
iglesia, la culminación del Evangelio y la
meta del plan de redención, cuando Jesús
vendrá literal, personal y visiblemente, con
todos sus santos ángeles. Muchas señales
de los tiempos indican que esa venida es inminente.
El cumplimiento casi completo de todas las profecías,
muestra que “él está cerca, a
las puertas”. (Juan 14:1-3; Tito 2:11.14; Habacuc
9:28; Hechos 1:9-11; Apocalipsis 1:7; Mateo 25:31;
Lucas 9:26; 21:25-33; Mateo 24:14,36,39,33). |
| 10. |
Los justos muertos resucitarán a la segunda
venida de Cristo. Junto con los justos vivos, serán
arrebatados al encuentro del Señor en el aire
e irán con él al cielo y ahí
permanecerán los mil años conocidos
como el Milenario. (Apocalipsis 1:7; Juan 5:25,28,29;
Oseas 13:14; 1ra. Corintios 15:51-55; 1ra. Tesalonicenses
4:13-18; Juan 11:24,25; 14:1-3; Apocalipsis 20:6,4,5;
Isaías 25:8,9). |
| 11. |
Los impíos que vivan en el tiempo de la segunda
venida de Cristo, morirán por el resplandor
de su venida. Estos, con los impíos de todas
las edades, yacerán hasta la segunda resurrección,
al fin de los mil años. (2da. Tesalonicenses
1:7.10; 2:8; Judas 14,15; Apocalipsis 20:5,12,15;
Juan 5:28,29; Hechos 24:15; Isaías 24:21,22). |
| 12. |
Al final de los mil años ocurrirán
los siguientes eventos:
- Cristo y los justos descenderán del cielo,
con la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén
(Apocalipsis 21:2,10).
- Los impíos muertos resucitarán
para el juicio final (Apocalipsis 20:11,12).
- Los impíos recibirán la paga
final del pecado cuando descienda fuego del cielo
para consumirlos (Apocalipsis 20:7-10,14, 15).
- Este fuego que destruye las obras del pecado
purificará la tierra (2a. Pedro 3:10-14.
Malaquías 4:1,3; Apocalipsis 20:8,4).
|
| 13. |
La tierra, limpiada por el fuego y renovada por
el poder de Dios, será el hogar eterno de los
redimidos. (2da. Pedro 3:9-13; Isaías 65:17-25;
35:1-10; 45:18; Mateo 5:5; Malaquías 4:1-3;
Proverbios 11:31). |
| 14. |
El séptimo día de la semana es la
señal del poder de Cristo como Creador y Redentor.
Es, por lo tanto, el día del Señor,
el día de reposo cristiano y constituye también
el sello del Dios viviente. Debe ser observado desde
la puesta del sol del viernes hasta la puesta del
sol del sábado. (Génesis 2:1-3; Éxodo
16:23-31; 20:8-11; Juan 1:1-3, 14; Ezequiel 20:12,
20; Marcos 1:21-32; 2:27, 28; Isaías 58:13;
Lucas 4:16; 23:54-56; 24:1; Hechos 17:2; Habacuc 4:9-11;
Isaías 66:22,23; Levítico 23:32). |
| 15. |
El diezmo es sagrado, para Dios, y es la provisión
divina para el sostenimiento de su ministerio. Las
ofrendas voluntarias son también parte del
plan de Dios para el sostenimiento de su obra en todo
el mundo. (Levítico 27:30-32; Malaquías
3:8-12; Números 18: 20-28; Mateo 23:23; Proverbios
3:9,10; 1ra. Corintios 9:13,14; 2da. Corintios 9:6,7;
Salmos 96:8). |
| 16. |
La inmortalidad se obtiene sólo por medio
del Evangelio y será otorgada como don de Dios,
a la segunda venida de Cristo. (la. Corintios 15:21,22,51-55;
Salmos 146: 3,4; Eclesiastés 9:5,6, 10; 1ra.
Timoteo 6:15,16; 2da. Timoteo 1:10; la. Juan 5:11,12). |
| 17. |
La condición del hombre en la muerte es un
estado de inconsciencia. Todos los hombres, buenos
y malos, permanecen en el sepulcro desde que mueren
hasta el momento de la resurrección. (Eclesiastés
9:5,6. Salmos 115:17; 146:3,4; Job 14:10-12,21,22;
17:13; Juan 11:11-14; 1ra.Tesalonicenses 4:13; Juan
5:28,29). |
| 18. |
El cristiano está llamado a la santificación
y su vida debe estar caracterizada por la rectitud
de comportamiento y la modestia y sencillez en el
vestir. (1ra. Tesalonicenses 3:13; 4:3,7; 5:23; 1ra.
Pedro 2:2l; 3:15,3-5; Isaías 3:16-24; 1ra.
Corintios 10:31; 1ra. Timoteo 2:9,10). |
| 19. |
El cristiano debe estimar su cuerpo como el templo
del Espíritu Santo. Por lo tanto, debe honrar
a Dios mediante el cuidado de su cuerpo, absteniéndose
de cosas tales como bebidas alcohólicas, tabaco
en todas sus formas y alimentos inmundos. (1ra. Corintios
3:16,17; 6:19,20; 9:25; 10:31; 2da. Corintios 7:1;
Gálatas 5:17-21; 6:7,8; 1ra. Pedro 2:9-12;
1ra. Corintios 10:1-11; Levítico 11:1-8). |
| 20. |
La iglesia no carece de ningún don y la presencia
del don del espíritu de profecía es
una de las señales que identifican la iglesia
remanente. (1ra. Corintios 1:5-7; 12:1-28; Amós
3:7; Oseas 12:10,13; Apocalipsis 12:17; 19:10). Los
Adventistas del Séptimo Día reconocemos
que este don se manifestó en la vida y ministerio
de Elena G. de White. |
| 21. |
La Biblia enseña que la iglesia debe tener
una organización definida. Los miembros de
esta organización están bajo la obligación
sagrada de sujetarse a ella, sosteniéndola
y velando por su mantenimiento. Se les exhorta a no
abandonar la congregación y a asistir a las
reuniones. (Mateo 16:16-18; Efesios 1:10-23; 2:19.22;
1ra. Corintios 14:33,40; Tito 1:5-9; Mateo 18:15-18;
1ra. Corintios 12:12-28; 16:1-3; Habacuc 10:25; Hechos
4:32.35;6:l-7). |
| 22. |
El bautismo por inmersión simboliza la muerte,
sepultura y resurrección de Cristo, expresa
públicamente la fe en su gracia salvadora y
la renunciación al pecado y al mundo y se considera
como un requisito de admisión en la feligresía
de la iglesia. (Mateo 3:13-17; 28:19; Hechos 2:38,41-47;
8:35-39; 16:32,33; 22:16; Romanos 6:1.11; Gálatas
3:27; Colosenses 3:1-3). |
| 23. |
El rito de la Cena del Señor conmemora la
muerte del Salvador; la participación de los
miembros es esencial para el crecimiento y el compañerismo
cristiano. Debe ir precedido por el rito del lavamiento
de los pies, como preparación para ese servicio
solemne. (Mateo 26:26-29; 1ra. Corintios 11:23-26;
Juan 6:48-56; 13:1.17; 1ra. Corintios 11:27-30). |
| 24. |
En la vida cristiana hay separación completa
de ciertas prácticas mundanas, como los juegos
de naipes, la asistencia al teatro, el baile, etc.,
porque tienden a rebajar y destruir la vida espiritual.
(2da. Corintios 6:15-18; 1ra. Juan 2:15-17; Santiago
4:4; 2da. Timoteo 2: 19-22; Efesios 5:8-11; Colosenses
3:5-10) |
| 25. |
Por medio del estudio de la Palabra, Dios nos habla
y nos imparte luz y fuerza; mediante la oración,
el alma se une con Dios. Estos son los medios ordenados
por el Cielo para obtener la victoria en la lucha
contra el pecado y en el desarrollo de un carácter
cristiano. (Salmos 19:7,8; 119:130; Juan 6:63; 17:17;
1ra. Pedro 2:2; 1ra. Tesalonicenses 5:17; Lucas 18:1;
Salmos 55:17; Isaías 50:4). |
| 26. |
Cada miembro de iglesia está bajo el mandato
sagrado de Jesús de usar sus talentos personales
para ganar almas y ayudar a dar el Evangelio al mundo
entero. Cuando esta obra sea terminada, vendrá
el Señor. (Mateo 25:14-29; 28:18-20; Apocalipsis
22:17; Isaías 43:10-12: 2da. Corintios 5:17-20;
Romanos 10:13-15; Mateo 24:14). |
| 27. |
De acuerdo con la conducta que siempre ha seguido
Dios con los hombres, previniéndonos de los
eventos futuros que afectarán vitalmente su
destino, él ha enviado una amonestación
previa de la inminencia del regreso de Cristo. Este
anuncio preparatorio está simbolizado por los
mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis
14 y encuentra actualmente su cumplimiento en el Gran
Movimiento del Segundo Advenimiento. Este hizo surgir
la iglesia remanente, o Iglesia Adventista del Séptimo
Día, que guarda los mandamientos de Dios y
la fe de Jesús. (Amós 3:7; Mateo 24:29.34;
Apocalipsis 14:6-10; Sofonías 3:12, 13; Miqueas
4:7, 8; Apocalipsis 14:12; Isaías 26:2; Apocalipsis
22:14). |
Para preguntas o dudas sobre los tópicos aquí
expuestos, no deje de escribirnos a: iasdsantaclara@yahoo.es |