Lección 10 “El pastorcillo que llegó
a ser rey”.
¡Hola amiguito!:
Hoy te contaremos la historia de un pastorcito de Belén que venció
al gigante y que después llegó a ser el rey de su nación.
El nombre de este pequeño fue David y fue un lejano descendiente
de un hermano de José. él era el menor de siete hermanos;
apacentaba las ovejas de su padre en los campos de Belén, aquel
lugar donde una noche, años más tarde, cantaron los ángeles
anunciando el nacimiento del Niñito Jesús.
La Santa Biblia dice que David era rubio y de bello aspecto. Pero sobre
todo amiguito. David amaba a Dios y era valiente y de noble corazón.
El pastorcillo que llegó a ser rey
Los Dones de David
Dios le había dado a David los dones del canto, de la música
y de la poesía. Y David usó esos dones sólo para
la honra y gloria de Dios. Nunca cantó o escribió una cosa
fea u ofensiva a Dios.
Las niñas y los niños de hoy pueden cantar o tocar aquella
música hermosa que nos acerca a Dios, en vez de esa música
tan común que ofende a Dios y que habla solo de cosas feas y malas
de este mundo.
Cantando alabanzas a Dios, hacía huir todo pensamiento malo y
toda tentación tu también puedes hacerlo y sentirás
como tu corazón se alegra cuando cantas a Jesús
David y la Naturaleza
David el pastorcillo, así como el Niño Jesús. también
aprendió de la naturaleza las lecciones del amor y del poder de
Dios. Andaba con sus ovejas por las hermosas colinas de Belén,
las llevaba a beber a un arroyuelo, las avecillas que volaban felices
a su alrededor llenaban el aire con sus trinos. Así el corazón
de David se llenaba de amor hacia Dios que lo hizo todo y que algún
día nos llevará para estar siempre con él.
Pensando en estas cosas. David escribía sus versos de alabanza
y luego los cantaba al compás de su pequeña arpa pastoril.
El Pastorcillo Valiente
- ¡Es, un oso! ¡Si, sí, es un oso hambriento! ¡se
lleva un corderito del rebaño!
Mientras David cuidaba las ovejas en medio de a soledad del campo, se
vio muchas veces en grandes peligros a causa de las fieras, pero entonces
oraba a Dios y el Señor lo protegía y libraba. Así
aprendía a tener fe en Dios.
Los niños pueden aprender a ser valientes y no tener miedo de
cualquier cosa. Algunos niños temen entrar solos en una habitación
obscura, pero si esto nos ocurre, debemos recordar que Dios nos cuida
como cuidó de David.
- Voy a hacerme una honda, - se dijo un día David - para que
cuando venga un león o un oso pueda derribarlo antes que me arrebate
alguna de las ovejas.
Y con un pedazo de cuero y dos correas hizo una honda con la cual podía
arrojar piedras de regular tamaño a gran distancia y con una fuerza
terrible. Siempre tenía piedras en su zurrón de pastor.
Así muchas veces salvó a sus ovejas arrebatándoles
la presa de sus terribles garras.
Como David se ejercitaba cada día en el uso de la honda. tú
también debes practicar las enseñanzas de la Sagrada Biblia
que ahora conoces. Sólo así podrás mejorar y hacer
cosas tiernas y agradables para Dios.
Jesús se pone muy triste cuando papá o mamá te mandan
hacer alguna cosa y tú empiezas a decir “después’,
“ahora estoy cansado” es en ese momento cuando debes orar
a Dios y pedirle que te ayude a obedecer, la Biblia dice:
“Hijos, obedeced a vuestros padres en todo; porque
esto agrada al Señor”.
Por eso los niños nunca deben mentir o decir una palabra indebida,
porque Jesús siempre ayuda a los niños que quieren ser buenos
y obedientes.
Goliat el Gigante Vencido
Un día hubo guerras en el país de David. Los tres hermanos
mayores tuvieron que ir como soldados.
En aquel tiempo la guerra no se hacía como hoy con bombas y armas,
sino con lanzas y espadas. Un soldado luchaba contra otro soldado.
El ejército enemigo tenía en sus filas a un gigante llamado
Goliat, y medía más de tres metros de altura, su espada
y su lanza eran enormes y pesadas y llevaba todo el cuerpo y la cabeza
protegidos con una armadura de metal. ¡Qué soldado se atrevería
a hacerle frente!, todos temblaban cuando el orgulloso gigante los desafiaba
cada mañana, diciendo:
Un día el padre de David le dijo:
Y aquella mañana David llegó al campo de batalla en el
momento mismo en que el orgulloso gigante los estaba desafiando.
¡Cómo se indignó David al oírlo!
- El rey Saúl dará una gran recompensa al hombre que logre
vencer al gigante Goliat - decían los soldados.
Pero David, sin hacer caso de la recompensa, se ofreció para pelear
contra Goliat y lo llevaron a la presencia del rey Saúl.
-
Tú no podrás pelear con ese gigante porque eres sólo
un muchacho y ese hombre te matará - le dijo el rey,
-
Dios que me libró muchas veces de las garras del león
y de las garras del oso - dijo David - me librará también
de ese gigante. En el nombre de Dios, yo lo venceré.
David no quiso las armas que el rey le ofreció. Se fué
hacia el gigante con su bastón de pastor y su honda. ¡Cómo
temblaba el corazón de todos los soldados cuando lo vieron avanzar!
El gigante, al ver el bastón de David dijo:
- ¿Piensas que soy un perro que vienes a atacarme con palos?;
y descubriéndose el rostro corrió hacia David.
David no se asustó de la espada ni de la lanza, ni tampoco del
aspecto imponente de Goliat. ¡Él confiaba en Dios!
- Te venceré, - le contestó valientemente David - porque
vengo en el nombre de Dios a quien has insultado.
Y poniendo una piedra en su honda, hizo girar alrededor de su cabeza
mientras miraba la frente del gigante, la lanzó con tanta fuerza
que como un silbido atravesó el aire, golpeando en la frente descubierta
de Goliat, las armas se le cayeron de las manos, tambaleó y como
un árbol cuando lo cortan, cayó pesadamente en el suelo.
¡David había vencido al gigante!
Los enemigos tuvieron mucho miedo y huyeron ¿Ves cómo le
sirvió a David el haber confiado en Dios y haberse ejercitado en
el manejo de la honda? Tu también puedes vencer a los gigantes.
¿A que gigantes, preguntas? Sí; esos gigantes que quieren
vencer a los niños como: el mal genio, el ser desobediente, el
contar mentiras, el ser egoísta y muchas cosas más. Verdad
que esos gigantes no pueden vencerte si confías en Jesús
David Hecho Rey
David fue el rey que más hizo por el engrandecimiento de su patria.
Su hijo Salomón fue el hombre más sabio. De sus descendientes,
mil años después, nació Jesús, nuestro Salvador.
David, por ser fiel a Dios, llegó a tener la corona de rey. Cuando
venga Jesús, él dará a cada niño una corona,
si como David son buenos y obedientes.
David amaba a Jesús y él le ayudó a vencer al gigante,
se tú también como David, y serás un vencedor.
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