Lección 2 “Jesús, un niño
estudioso”.
¡Hola amiguito!:
Hoy estudiaremos la segunda lección de nuestro CURSO INFANTIL,
en la primera lección hablamos del nacimiento del Niño Jesús,
del pesebre que le sirvió de cuna y de lo visita de los pastores
y los magos.
Maria y José regresaron hace poco de un largo viaje, están
de nuevo en su casita de Nazaret..
Cuando el Niño Jesús creció como todos los niños,
llegó el tiempo de aprender a leer y escribir. ¿Verdad que
te interesaría saber cómo aprendió Jesús?
Bueno, lo sabrás al estudiar esta lección.
Jesús, un niño estudioso
José trabajaba de carpintero para poder cuidar de María
y del niño Jesús. Ellos eran muy pobres y no tenían
las comodidades que nosotros tenemos, sin embargo, se sentían muy
felices en su humilde casita de Nazaret.
Aunque habla venido del cielo, Jesús también necesitó
del cuidado amoroso de sus padres, Jesús fue un niño alegre
y bondadoso, mientras estuvo aquí fue como todos nosotros, tuvo
hambre y sueño, y también tuvo que aprender como tú
y yo
Cuando empezó a dar los primeros pasos y decir las primeras palabras
Jesús solía sentarse sobre las rodillas de Mara su madre
y miraba como trabajaba su padre en la carpintería.
María Enseña a Jesús
¿Recuerdas quién fue el maestro con quien aprendiste a
leer y escribir?, ¿Recuerdas su nombre y tienes presente su rostro
y hasta su voz?, seguro que sí, los niños buenos y estudiosos
no olvidan a sus maestros y les tienen cariño y respeto.
¿Sabes quién fue la primera maestra de Jesús en
este mundo?, fue María, su buena y cariñosa madre, Jesús
nunca la olvidó, siempre le mostró su amor siendo con ella
cariñoso y obediente.
Ahora te enseñaremos, las partes de la Biblia para que puedas
leerla están divididas en libros, capítulos y versículos,
no lo olvides, lee ahora:
“Y Jesús crecía en sabiduría
y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas Capítulo
2 versículo 52)
El Primer Libro de Jesús
María paseaba con Jesús por los bosques y escuchaban el
canto de los pajaritos, ella le mostraba los animalitos, los árboles
y las flores.
A Jesús le gustaba mirar la belleza de la naturaleza y preguntaba
a su madre, así como tú preguntas a tus padres ¿Quién
hizo estas cosas tan bellas? Y la piadosa María le decía
que todas esas cosas eran obra de Dios, el Padre celestial.
Jesús amaba la naturaleza, fue ella el primer libro que él
estudió y en el que aprendió las primeras lecciones de la
sabiduría y el amor de Dios.
El Segundo Libro de Jesús
¿Recuerdas tu primer libro? ¡Seguro que sí!. Algunos
lo conservan por muchos años, el primer libro del niñito
Jesús fue un rollo en el que aprendió a leer, sentado en
las faldas de su madre quien le leía y Jesús escuchaba con
mucha atención.
¡Imaginas lo que era aquel rollo! Una porción antigua de
la Biblia, ese mismo libro donde más tarde se añadió
la historia de Jesús. Todas las letras estaban escritas a mano
sobre unas tiras de cuero muy fino, porque en aquel tiempo no se conocía
el papel. Había por eso muy pocos libros y eran muy caros.
María su cariñosa madre le contaba siempre alguno de las
hermosas historias de niños que en la Biblia se relata y que muy
pronto tú las conocerás también. Después le
enseñaba las letras hasta que más tarde, Jesús leía
de corrido.
La Biblia, el libro por el cual Dios nos habla, fue el segundo libro
de Jesús. Así su buena madre le enseñó a leer
a Jesús en dos grandes libros; en las escenas de la naturaleza
y en la Sagrada Escritura. Nuestra madre también nos podría
leer algunas historias de la Biblia si le pedimos.
Benjamín era un niño que le gustaba dibujar. Un día
la mamá tuvo que salir y le mandó que cuidase a su hermanita
que en ese momento dormía en su cuna. Enseguida Benjamín
la dibujó en un papel. Casi había terminado su trabajo,
cuando regresó su mamá, lo besó tiernamente y alabó
el hermoso retrato que había hecho de su hermanita, Años
después, Benjamín West, famoso por sus cuadros, muchos le
oían decir: “Un beso de mi madre me hizo pintor”.
¡Felices los niños que tienen una madre buena y piadosa!
Ella, les ayudará a ser buenos y útiles. Jesús también
tuvo una buena madre
Entre los Doctores
- ¡Qué entendimiento tiene ese niño! - se dicen
asombrados algunos sabios de Jerusalén.
Sucedió, pequeño amigo. que una vez José y María
llevaron a Jesús a Jerusalén, donde estaba el templo de
Dios. Allí, el niño Jesús, sorprendió con
su inteligencia a sabios, doctores de Jerusalén. Mira lo que dice
la Biblia en el libro de San Lucas capítulo 3 versículo
23.
“Y cuando tuvo doce años, subieron ellos a
Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Al regresar ellos
acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén,
sin saberlo José y su madre... Y aconteció, que tres días
después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores,
oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían,
se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas”. (San Lucas
capítulo 2 versículo 42)
¿Cuántos años tenía el Niño Jesús
en aquella ocasión? ¡Sólo 12 años!
Y ya ves, amiguito, causó admiración a los sabios. Es que
él había aprendido de los dos grandes libros la Biblia y
la naturaleza.
“Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto
a ellos “.
Jesús también ayudaba a su madre en la casa y a su padre
en el taller; y como acabas de leer, “estaba sujeto a ellos”.
Así nos enseñó una lección de obediencia y
respeto a los padres. Por eso amiguito no olvides nunca el mandamiento
de la ley de Dios que dice: “Honra a tu padre y a tu madre”.
Jesús aprovechaba los momentos libres para estudiar y para hablar
con Dios por medio de la oración; él siempre hacía
algo para aliviar a los pobres y consolar a los tristes, Jesús
hacía todas las cosas alegremente, a él le gustaba cantar
cánticos de alabanza a Dios y leer los versículos de la
Santa Biblia. Jesús nunca dijo una sola palabra mala; fue siempre
bondadoso y obediente y tenía muchos amiguitos. Estoy seguro que
a ti te gustaría ser como él
¡El Amor a la Madre!
Un día en la casa de Jesús ocurrió algo muy triste.
José murió. La muerte de un ser querido causa mucho dolor.
Jesús también conoció el dolor y la tristeza..
Desde niño, Jesús trabajó, como has leído;
y ahora que José había muerto, él ganaba lo necesario
para cuidar a su madre y la consolaba con gratitud y amor.
Las buenas madres, querido niño, quieren que sus hijos aprendan
y lleguen a ser, cuando grandes, útiles y felices. Para que tú
estés en la escuela tus padres tienen que trabajar mucho, por eso
nunca debemos ser desobedientes.
Paquita siempre se quejaba de que su mamá le mandaba a cumplir
algunas tareas en la casa. Un día decidió cobrar por las
trabajos que le hacía. Y así escribió en un papel
detalladamente:
“Por ir a la tienda tanto; por llevar una carta al correo, tanto;
por barrer, tanto; por quitar el polvo a los muebles, tanto;” y
varias otras cosas más. Puso el total y firmaba “Paquita”
La buena mamá puso el dinero sobre la cuenta de Paquita y no dijo
nada; pero al sentarse a la mesa, Paquita encontró debajo del plato
otra cuenta que decía así:
“Por cuidarte día y noche cuando eras pequeñita,
nada; por muchas noches sin dormir cuando estuviste enfermita, nada; por
las horas robadas a mi descanso para hacerte ropita cómoda y abrigada,
nada; por mis desvelos por tu bienestar y educación, nada; por
todo el cariño de mi corazón hacia tí, nada”
Y firmaba “Mamá”.
Así Paquita aprendió una lección. Sus ojos estaban
llenos de lágrimas cuando miró a su mamá le dijo
te amo mucho. Desde entonces nunca fue ingrata ni desobediente.
Amiguito, nunca seas ingrato con mamá, sigue el ejemplo de Jesús.
Podrás imitarlo siendo estudioso, amando los libros de Jesús,
la Santa Biblia y la naturaleza.
Amiguito, tú también debes agradecer a Jesús por
lo que tienes. Recuerda que todo se lo debes al niñito de Belén
que siendo rico se hizo pobre para darte la vida eterna en el reino de
Dios.
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