Una Invitación a Conocerle (11,7 k,) Nuestro Salvador
"­Dios no existe!." Estas fueron las últimas palabras del conferenciante, quien acabó su discurso demostrando, sin lugar a dudas, que Dios no existe. Aquella mañana nadie aplaudió, discutió o intentó refutar cualquier argumento expuesto por el conferenciante. El auditorio de aquella distinguida universidad había quedado en silencio sepulcral. Luego el conferenciante dijo: "Estaría muy complacido en contestar cualquier pregunta que ustedes tengan." Nadie levantó su mano, nadie levantó su voz.

Repentinamente, de la parte posterior de aquel auditorio se levantó un joven que lentamente caminó hacia a la tarima donde se encontraba el invitado de aquella conferencia. Subió las escaleras y se acercó al conferenciante. "¿Cual es su pregunta, joven?", preguntó. El muchacho quedo callado. Nadie lo podia creer. Todos lo conocian; conocian su vida. Era un joven que durante su vida universitaria se habia dedicado a los vicios; fumaba marihuana, cigarillos, bebia alcohol en exceso hasta perder el conocimiento. Sin embargo habia ocurrido un cambio en su vida. Ya no tenia esos vicios que lo atormentaban. Aquel muchacho se habia convertido en cristiano. Muchos comenzaron a murmurar: "Mira, el loco que se metio a la religion. ¨¿Que rayos esta  haciendo?"

"Caballero, ¨¿puede decirme cual es su pregunta?", dijo el conferenciante. No hubo respuesta. El joven solo metio las manos en el bolsillo de su pantalón, sacando una naranja y su cuchilla. "¿Cual es su pregunta?", insistía el conferenciante. El muchacho solo comenzó a quitar la cascara de la naranja con su cuchilla de manera pausada y corrida. "¿Que está  usted haciendo?", dijo en tono alarmante el conferenciante. El joven hizo un agujero en la naranja y comenzo a chupar la naranja mientras la apretaba en sus manos. "¡Caballero usted me esta ofendiendo! Si no tiene una pregunta, por favor retirese.", fue la reacción alarmada de aquel indignado ateo. Cuando el joven terminó de comer su naranja miró fijo a los ojos del conferenciante y preguntó: "La naranja, ¿estaba dulce o amarga?" "¿Que dice usted?", pregunta aturdido el conferenciante. "Ya escuchó, esa es mi pregunta. La naranja, ¨¿estaba dulce o amarga?", pregunta una vez más el joven. "Como puedo saber yo si estaba dulce o amarga, si yo no la he probado.", contesta el conferenciante. Aquel valiente muchacho se acercó aun mas al conferenciante y le dice con voz serena, y a la vez muy firme: "Entonces usted no puede decir si Dios existe o no si usted no lo ha probado."

Ser cristiano es probar a Jesus, nuestro Salvador. Es conocerle de una manera tan íntima y profunda que comprendamos su verdadero caracter de Amor. "Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigenito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (S.Juan 3:16). Ser cristiano es reconocer que hemos pecado, que nuestra vida de problemas y de continuas frustraciones transita por un camino de desesperación y muerte. Pero Dios nos da una via de escape: "Porque la paga del pecado es la muerte, pero el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Senor nuestro." (Romanos 6:23).

La iglesia apostólica en el primer siglo era conocida como los nazarenos, por seguir las ensenanzas de Jesús de Nazaret. Luego cuando el evangelio fue proclamado en Antioquía, les dieron otro nombre. Era la costumbre de éste pueblo burlarse de cualquier persona, poniendole un sobrenombre que indicara la razón de la burla. El nuevo nombre que le dieron a los nazarenos fué cristianos (Hechos 11: 26). Los llamaron cristianos porque su constante hablar, pensar, sentir, y razón de vivir lo era Cristo Jesús. Hoy muchos que se llaman a si mismos cristianos profesos realmente no viven a la altura de lo que debería ser un verdadero cristiano. No saben lo quesignifica ser realmente un cristiano.

Si verdaderamente aceptas la salvación que te ofrece Dios de GRATIS, para comenzar vas a experimentar el gozo de ser salvo sin necesidad de hacer nada por ello, pues Jesús ya lo hizo por ti. Nosotros deberíamos morir como consecuencia de nuestros pecados, pero Cristo ya murió en nuestro lugar. Aun más, Jesús sufrió cosas peores a las que nosotros pasamos durante nuestra vida. Por eso, Jesús simpatiza con nosotros en nuestros problemas, necesidades, aflicciones y vicisitudes. "Porque no tenemos un Sumo Sacertote incapaz de simpatizar con nuestras debilidades, sino al contrario, fué tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, con segura confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." (Hebreos 4:15,16). El conoce nuestro sentir, nuestras tentaciones. Solo nos pide que nos acerquemos con confianza a El, pues El está dispuesto a ayudarnos cuando lo necesitemos. No tenemos porque temer. Dios desea el bien nuestro porque nos ama. Solo hay que buscarlo. "Yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros -dice Jehová - pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, vendréis, oraréis a mi, y yo los escucharé. Me buscareís y me hallaréis, cuando me busquéis con todo vuestro corazón."(Jeremias 29:11-13). ¡ Qué mejor que conocer y hacerse amigo de Aquel que nos ama, que quiere ayudarnos en nuestros problémas ? Te aseguro que no hay nada mejor que amistarse con un Dios Todopoderoso. Solamente tienes que buscarlo con todo tu corazón y rendirte en sus brazos de amor.

Juan J. Gonzáalez.

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