31 de julio

Mujeres en tiempos difíciles

Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? Ester 4:14.

En el versículo de hoy se proyecta de manera gigantesca la figura de una mujer en tiempos de crisis. Israel iba a ser exterminado debido a la envidia y a la intriga. Aparentemente no había salida, pero Dios levantó a una mujer con la sensibilidad y perspicacia de Ester para presentarse delante del rey e interceder por su pueblo. En cierto modo, la reina Ester es un prototipo de Jesús, el intercesor de los hijos de Dios.

En el libro de Jueces encontramos la figura de otras dos mujeres que en tiempo de crisis revelaron que eran más fuertes que los hombres. Débora fue la primera. Era jueza de Israel, y además de ser esposa y madre, recibía a los hijos de su pueblo para administrar justicia.

El capítulo 4 de Jueces cuenta que Jabín, rey de Canaán, envió a Sísara para luchar contra el pueblo escogido. En ese momento se levanta majestuosamente en la historia de Israel la figura de Débora. Débora mandó llamar a Barac, comandante del ejército de Dios, y le ordenó salir a la batalla; pero Barac tembló y le dijo a la jueza: "Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré". Débora tomó su decisión inmediatamente: "Iré contigo; pero no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en manos de mujer entregará Jehová a Sísara" (vers. 8, 9).

La batalla fue victoriosa para Israel, pero no fue Barac el gran vencedor. En realidad Sísara, el comandante enemigo, huyó, pero cayó en manos de otra mujer, llamada Jael. Ante ese momento crítico, sola, Jael tuvo que decidir qué hacer y decidió con sabiduría para el bien del pueblo de Dios.

Al acercarse los momentos finales de la muerte de Cristo, aparece otra mujer enfrentando la crisis sin temor. María, la pobre pecadora que un día encontró perdón y gracia de Jesús, fue la última que dejó el Calvario y la primera en aparecer ante el sepulcro.

¿De dónde sacaron esas mujeres el coraje y la sabiduría para enfrentar los momentos de crisis? Preguntemos a María Magdalena y ella nos responderá: Mientras vivía distante de Jesús, su vida era una colección de fracasos y frustraciones, pero un día descubrió el secreto de la victoria y desde entonces permaneció a los pies de Jesús. Tú la puedes ver allí, al lado de Jesús, mientras Marta corre apresurada de un lado para otro. La puedes encontrar secando los pies de su amado Maestro, mientras los demás están preocupados por divertirse. La puedes ver cerca de la cruz, mientras los otros huyen.

María, Débora, Ester y otras mujeres de la Biblia sacaron de Jesús la fuerza necesaria para enfrentar los tiempos de crisis de la cruz. Los hombres y las mujeres de hoy tenemos que ir a Jesús para recibir el poder necesario para enfrentar los tiempos turbulentos que están por delante.

 

1 de agosto

La influencia que opera después de la muerte

Aconteció que estaban unos sepultando a un hombre cuando súbitamente vieron una banda armada; entonces arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo. Pero tan pronto tocó el muerto los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie. 2 Reyes 13:21.

¿Oíste hablar de un profeta que fuese capaz de hacer un milagro después de muerto/? El versículo de hoy presenta justamente eso: un muerto resucitado sólo por tocar los huesos de Eliseo.

Dejando de lado la espectacularidad que todo milagro envuelve, meditemos hoy sobre la influencia de un hombre, incluso después de su muerte.

En Perú es muy conocido el coronel Mego. Desde el alto cargo que ocupa en la Policía, muchas veces ayudó a la iglesia en momentos de dificultad. La conversión del coronel Mego y de su hermano Bernardo, que falleció en un accidente y hoy descansa en Cristo, muestra la influencia de una persona incluso después de su muerte.

La madre de los hermanos Mego era adventista y suplicó durante años a Dios por la conversión de los hijos. Pero ellos no tenían tiempo para Dios en medio de la vida agitada en que vivían. Un día, esa madre piadosa falleció, y en la hora del entierro el pastor de la iglesia habló sobre la esperanza de la segunda venida, la resurrección y el reencuentro de los amados separados por la muerte. Pedro y Bernardo oyeron atentos y con los ojos llenos de lágrimas. De repente, uno miró al otro y le dijo: "¿Qué te parece si nos reencontramos con mamá cuando Jesús regrese," "Pienso que es una buena idea", fue la respuesta del hermano. Y con esa firmeza de palabra de los militares honestos, ambos se estrecharon las manos, se dirigieron al pastor y le dijeron: "Pastor, nuestra madre fue una mujer que temía a Dios y tenemos la certeza de que resucitará cuando Cristo regrese. Nosotros la amamos y queremos verla nuevamente. Por lo tanto aquí estamos: queremos bautizarnos y aguardar con esperanza el reencuentro con mamá".

Naturalmente, con el tiempo entendieron que no bastaba la palabra de un militar honesto para ser salvo. Era necesario conocer a Jesús. Fueron a Jesús tal como eran Y el Salvador operó el milagro de su conversión.

El coronel Pedro Mego ya llevó a decenas de personas al conocimiento de Jesús, pero todo comenzó con la vida piadosa de su madre. Muerta, inconsciente, sin tener ya noción de nada, la influencia de su vida tocó la vida de sus hijos y los resucitó. En la mañana gloriosa de la resurrección, con toda seguridad tendrá la sorpresa que no tuvo mientras vivía: ver a sus hijos esperando con los brazos abiertos a Jesús.

"Nadie vive para sí y nadie muere para sí", dice Pablo. El poder de la influencia es incalculable. "Después de muertos, sus obras continúan", dice Juan (ver Romanos 14:7 y Apocalipsis 14:13).

¿Podemos ir hoy a Jesús y permitirle que habite en nosotros, y que su Santo Espíritu santifique nuestra voluntad de modo que nuestra vida sea una sucesión de victorias para la gloria de su nombre ?

 

2 de agosto

El redil a la gloria

Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: ''Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueras príncipe sobre mi pueblo Israel" 1 Crónicas 17:7.

Voy a contarte la historia de "Paciencia", especie de matón o guardaespaldas de un coronel de Maragogipe, en Bahía, Brasil. Aunque pueda parecer contradictorio, se llamaba Paciencia a pesar de ser un hombre bravo, peligroso y con instintos asesinos.

Es verdad que existen personas difíciles, pero el evangelio alcanza a cualquier ser humano; es "poder" capaz de destrozar la piedra más dura.

Cierto día Paciencia pescaba a orillas del río, con la línea atada al dedo del pie, cuando cabeceó y vio en sueños a un hombre con un libro de tapas negras en la mano. Se despertó con esa impresión provocada por un sueño fuerte, que perturba sin saber el porqué. A la mañana siguiente apareció en su casa el Sr. Quirino, con una Biblia y con la intención de hablarle al temido Paciencia sobre el amor de Jesús. Quirino, en el fondo de su corazón, tenía miedo de predicarle al matón, pero sentía el deber de compartir las maravillas del evangelio que un día lo alcanzara a él mismo.

Cuando Paciencia vio el libro de tapas negras en la mano de Quirino, dio un salto, dejándolo completamente asustado. Esclarecida la situación, Quirino tuvo la oportunidad de darle estudios bíblicos y, en poco tiempo, Paciencia se bautizó y llegó a ser un gran ganador de almas.

En 1969, un pastor visitó Maragogipe y encontró allí a más de 30 personas bautizadas, gracias al trabajo silencioso del hermano Paciencia. Lo curioso de todo era que él no sabía leer. Oía la predicación, grababa todo en la mente y salía a trabajar. Cuentan que en cierta ocasión, mientras predicaba, levantó la Biblia al revés y mostró los versículos como si todo estuviese bien.

La vida, conversión y trabajo posterior de Paciencia, que después de conocer a Jesús llegó a honrar su nombre, es la mayor lección de lo que es capaz el poder transformador de Cristo.

"Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueras príncipe sobre mi pueblo Israel", dice el versículo de hoy. Ese mismo Dios de David tomó a Paciencia y lo sacó de la violenta vida de matón, para hacerlo un príncipe en su reino y un ganador de almas.

¿Dónde estarías tú si no hubieses sido encontrado por Jesús? ¿Continuaría tu familia unida como está? ¿Serían tus hijos los jóvenes maravillosos que son si tú no hubieses sido sacado de las tinieblas para ser hecho un príncipe en el reino de Dios ?

Reúne hoy a tu familia y canta, alaba el nombre del Señor, porque él te sacó de la mediocridad, la ignorancia, la insignificancia, la confusión, el miedo y el vacío, para hacerte realmente feliz en su amor.

 

3 de agosto

Los huesos secos que recobraron la vida

Me dijo entonces: "Profetiza sobre estos huesos, y diles: '¡ ;Huesos secos, oíd palabra de Jehová! Así ha dicho Jehová, el Señor, a estos huesos: Yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis" Ezequiel 37:4, 5.

En la actualidad se usan tornillos de titanio para hacer implantes dentarios. El titanio es tan especial que el hueso entra en las ranuras del tornillo y se pega completamente, después de algún tiempo es imposible separar el uno del otro. El hueso, que normalmente es susceptible de quebrarse, queda unido al titanio de manera prácticamente inquebrantable. ¿Cómo sería si el cristiano se uniera a Cristo de tal manera que nada fuese capaz de separarlo de la fuente de poder?

En el versículo de hoy el profeta Ezequiel es llevado en visión a un valle de huesos secos y es testigo de algo espectacular. Para sorpresa suya, los huesos se juntan uno al otro y he aquí "tendones sobre ellos, y subió la carne y quedaron cubiertos por la piel... y entró espíritu en ellos, y vivieron y se pusieron en pie.;Era un ejército grande en extremo!" (vers. 8, 10).

Después el profeta oyó la voz de Dios que decía: "Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. Ellos dicen: 'Nuestros huesos se secaron y pereció nuestra esperanza. ¡Estamos totalmente destruidos!' "(vers. 11).

¿Cuál es la solución de Dios para los huesos secos, frágiles y acabados por el tiempo y la monotonía de la vida? El Espíritu Santo. Cuando él entra en los huesos, éstos recobran la vida. ¿Qué hacer si una vida fracasa y no logra que las promesas de victoria se tornen una realidad en su experiencia? Es necesario ir cada día, cada minuto a Jesús y decirle: "Señor, soy débil, soy como un hueso seco, no hay esperanza para mí lejos de ti. Necesito tu ayuda. Tómame hoy en tus manos, toma mis huesos secos y vivifícalos con la presencia de tu Santo Espíritu".

Cuando un ser humano se mantiene unido cada minuto a Jesús, con seguridad Cristo habita en él por la presencia de su Espíritu Santo, santifica la voluntad humana y reproduce en la criatura el carácter del Creador.

A lo largo de la historia, miles y miles de seres humanos débiles y sin vida corrieron desvalidos a los brazos de Jesús, y él hizo el milagro. Yo y tú podemos correr hoy hacia él y disfrutar las bellezas de la victoria prometidas por el Señor Jesús.

 

4 de agosto

La lección de la torta quemada

Entonces envié mensajeros para decirles: ''Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir; porque cesaría la obra si yo la abandonara para ir a vosotros" Nehemías 6:3.

El trabajo de reconstrucción de los muros de la ciudad avanzaba con pasos firmes, a pesar de las conspiraciones del enemigo y de las dificultades propias de toda empresa. Nada que tenga algún valor en la vida es gratis. Todo tiene su precio, y la victoria es de los que no tienen miedo de "pagar el precio", lo que a veces significa horas de sueño, sudor, lágrimas y renuncia. Hasta la salvación, que para nosotros es gratuita, tuvo un precio muy alto que fue pagado por Jesús en la cruz del Calvario.

Reconstruir una ciudad casi en ruinas no fue tarea fácil para Nehemías. Cuando los enemigos supieron que el muro ya estaba listo y que no había en él brecha alguna, Sanbalat y Gesem trataron de distraer la atención del líder, pero recibieron la respuesta que debe tener lista todo el que sueña con construir algo en la vida: "Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir".

Era la víspera de Navidad. Mi madre estaba preparando una deliciosa torta de frutas que formaría parte de la cena, muy sencilla, pero muy llena de amor. Por algún motivo que no recuerdo, mamá tuvo que salir y dejó la torta en el horno. Antes de salir, me llamó y me recomendó muchas veces que debía apagar el horno a una determinada hora. "Hijo, por favor, todo lo que tienes que hacer es mirar el reloj. No te distraigas con nada. Es nuestra torta de Navidad".

Todo salía bien. Sentado en la cocina, quedé atento mirando al reloj. Todavía faltaban 20 minutos. El problema comenzó cuando mis amigos me llamaron para jugar a la pelota. Les dije que no iría, que estaba ocupado, pero ellos insistieron y, a partir de ese momento, con un ojo comencé a mirar el reloj y con el otro a la pelota en el patio. Si mi equipo hubiese estado ganando quizá no se habría complicado la situación, pero, inoportunamente, mi equipo comenzó a perder. Entonces miré hacia el reloj: como todavía faltaban 10 minutos, podía bajar y hacer por lo menos un gol. Esa fue mi tragedia. Me entusiasmé tanto con el juego que olvidé la torta y arruiné la fiesta de Navidad.

Ya pasé muchas noches de Navidad en la vida. Algunas tristes, la mayoría de ellas felices, pero nunca me olvidaré de aquélla. Ni la alegría de los juguetes dados con amor sacó de mi pecho el sabor amargo de haber quemado la torta de frutas.

Yo estaba haciendo una gran obra, pero infelizmente bajé al patio. Gracias a Dios, aprendí la lección. ¿Entiendes el mensaje?

 

5 de julio

El peligro de dejar el clavo

¿Qué, pues, diremos? Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡ ;De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Romanos 6:1, 2.

"Gato" fue una de esas estrellas fugaces que de vez en cuando aparecen en el escenario azul del cielo infinito. La historia de su conversión era impresionante. Se bautizó, y en menos de un año llevó al bautismo a 35 personas. El pastor tenía que trabajar a ritmo acelerado para visitar a los interesados que Gato preparaba. Y si en la iglesia lo conocían sólo por Gato, fue porque todo sucedió tan rápidamente que pocos lograron identificarlo por su verdadero nombre.

Un sábado, ese dinámico misionero y entusiasta miembro de iglesia no apareció. El pastor fue a visitarlo y no lo encontró. Pero la esposa anunció la tragedia: Gato nunca había conseguido abandonar el cigarrillo. Había cambiado mucho en su vida, pero el cigarrillo estaba allí y el enemigo un día se llevó el corazón que nunca fuera entregado completamente a Jesús. Una cosa siempre lleva a otra. Un pequeño error siempre conduce a uno mayor. Y en la vida de Gato el cigarrillo lo llevó de vuelta a la bebida, y ese fue el fin de su historia. Nunca más regresó a la iglesia, y algunos años después murió de cirrosis hepática.

"¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?", es la pregunta de Pablo, en el texto de hoy, que él mismo responde con convicción: "¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?"

¡Tenemos que arrancar el clavo del diablo! ¿Conoces la historia del clavo del diablo? Yo la oí un día, mientras tomaba el desayuno en el Hotel Luxor, en la ciudad de Feira de Santana. La historia cuenta que un hombre estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con el fin de ser millonario. Entonces el diablo le mostró una mansión maravillosa y le dijo que se la daría con una condición:

¿Ves aquel clavo en la pared ? Es mío, siempre será mío; ¿aceptas?" Y el hombre aceptó. Años después, el hombre ofreció un banquete en su mansión. Fueron invitados los hombres más importantes de la ciudad. La fiesta era lujosa y todo superaba las expectativas, cuando alguien entró y comenzó a colocar un pedazo de carne podrida en el clavo de la pared. El dueño de la casa mandó llamar a los guardias y expulsó al intruso, pero entonces apareció el diablo y le dijo: "Un momento, el clavo es mío y yo tengo derecho a usarlo como quiera".

Esa fue la tragedia de Gato. El "clavo" siempre quedó en el corazón, y en el momento oportuno el enemigo reclamó el corazón para él.

¿Qué hacer si algún clavo está todavía en la pared de nuestra propia conciencia? Corre a Jesús ahora y dile: "Señor, no tengo fuerzas para vencer, pero tengo la libertad para decidir y aquí estoy. Te entrego mi vida, toma mi débil voluntad y santifícala con tu Espíritu Santo, y hazme victorioso en ti".

 

6 de julio

Demasiado tarde

Samuel se volvió para irse, pero él se asió de la punta de su manto, y éste se desgarró. Entonces Samuel le dijo: "Jehová ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú". 1 Samuel 15:27, 28.

En la Biblia encontramos repetidas veces el caso de hombres desesperados al darse cuenta de lo que habían perdido para siempre. ¿Te acuerdas de Esaú, que en un momento de liviandad vendió algo tan sagrado como era la primogenitura, por un plato de lentejas? Cuando Esaú se dio cuenta, lloró ante su padre diciendo: "¿No has guardado bendición para mí?" (Génesis 27:36). Pero el tiempo había pasado y el reloj de la vida había dado las doce campanadas. Era demasiado tarde.

Sansón es otro caso típico del hombre que juega con lo más santo, puro y bueno que recibió de Dios. Un día Dalila gritó: "¡ ;Sansón, los filisteos sobre ti!... Sansón despertó de su sueño... Pero no sabía que Jehová ya se había apartado de él" (Jueces 16:20). Jugó y jugó con las oportunidades, pero el reloj de la vida había dado las doce campanadas. Era demasiado tarde.

En el versículo de hoy encontramos al rey Saúl en una actitud desesperada. "Perdona, pues, ahora mi pecado. Vuelve conmigo para que adore a Jehová", suplica al profeta Samuel (vers. 24, 25). Con tristeza, ve partir para siempre su gran oportunidad. Nunca tomó en serio los requisitos divinos; jugó con la paciencia de Dios, y ahora toma la punta del manto de Samuel tratando de asegurar lo que se le escapa. Para desesperación suya, ve que la capa se rasga. El reloj de la vida da las doce campanadas. Es demasiado tarde. El profeta lo mira y le dice: "Jehová ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel".

¿Por qué será que al ser humano le gusta tanto jugar con las oportunidades que Dios le da? ¿Por qué será que cuando las oportunidades están en nuestras manos, tenemos la impresión de que siempre estarán allí? El otro día encontré a un hombre herido por la vida. Con los ojos llenos de lágrimas, me decía: "Se acabó, todo acabó para mí".

El mensaje de hoy es: Escucha la voz de Dios mientras te habla. Aprovecha las oportunidades que él te da mientras es el tiempo oportuno y el día de salvación todavía no llegó a su fin. El Señor está ahí, con los brazos abiertos. Cae de rodillas delante de él y di: "Señor, no tengo fuerzas, las luces del mundo ofuscan mi visión, necesito tu perdón, tu gracia, pero necesito también tu poder".

Al salir hoy a las actividades del día, lleva un cántico en tu corazón. Cree en la victoria que Jesús es capaz de darte. Tómate del brazo poderoso del Padre, y por la tarde retorna a casa victorioso/a en Cristo.