3 de julio

¿A quién pertenecía la otra voz ?

Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones para que no me hicieran daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. Daniel 6:22.

Mike Wilson, un piloto norteamericano que trabajó con las avionetas misioneras adventistas, en la amazonia brasileña, cuenta que en cierta ocasión fue a los Estados Unidos llevando la avioneta para hacerla examinar como parte de la rutina anual de mantenimiento. Era un viernes por la tarde, poco antes de ponerse el Sol, cuando Mike comenzó a cantar algunos himnos preparando su corazón para el sábado. De repente tuvo la sensación de que había otra voz cantando con él en la avioneta. Dejó de cantar por un momento y sintió que la otra voz continuaba cantando. Sacudió la cabeza y pensó para sí: "Debo estar cansado del viaje; gracias a Dios que ya estoy llegando". La avioneta aterrizó sin mayores complicaciones y Mike, feliz, pudo pasar ese sábado con sus amados y en su país.

A la semana siguiente, cuando fue a recoger la avioneta para regresar al Brasil, el mecánico le preguntó: ¿Usted vino del Brasil con esta avioneta? Debe agradecer a Dios, porque llegó aquí por milagro. La máquina estaba con una pieza completamente rota. Es humanamente imposible que una avioneta en esas condiciones pueda volar tantas horas".

Los milagros no se explican, se aceptan. Mike entendió que esa otra voz que cantaba con él en la avioneta era, sin duda, la voz de un ángel que lo acompañaba y que lo hizo llegar sano y salvo hasta su destino.

En esta vida, amados míos, viajamos muchas horas, y muchas veces el viaje puede ser cansador y peligroso. El enemigo está tratando de llevar tristeza, lágrimas y muerte a los hijos de Dios. Quién sabe si, en estos momentos, no estás sintiendo en tu propia carne lo que estoy diciendo. Tal vez hoy tu corazón esté ¿ herido y tus ojos derramen lágrimas. Pero recuerda: en ningún momento estás solo; los ángeles del Señor están ahí, invisibles, cumpliendo su misión de protegerte y de consolarte.

¡ ;Cuántas veces fuiste un Mike en peligro y ni siquiera te diste cuenta de tu situación! Cada minuto de nuestra vida es un permanente milagro: el aire que respiramos; la lluvia que cae para regar la tierra y permitir que crezca el grano; el sueño que recupera nuestras fuerzas; el Sol, que después de una noche de tinieblas llega trayendo nueva vida y muchas esperanzas. Todo es un milagro permanente. Las manos de los ángeles nos abren los caminos, van sacando las piedras de nuestros pies y las espinas de nuestra frente, van cerrando la boca de los leones y mostrándonos diariamente el amor infinito de Dios.

¿Por qué dudar entonces, cuando un día el Sol no brilla con la misma intensidad! ¿Por qué lamentar cuando la noche es más fría de lo normal? En medio del dolor canta, alaba el nombre de Dios, y sentirás que existe. ¡Alguien más está cantando contigo!

 

4 de julio

Orar es abrir la puerta a Jesús

Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con el y el conmigo. Apocalipsis 3:20.

¿Pensaste alguna vez que este versículo tuviera algo que ver con la oración? A primera vista, Jesús está pidiendo y el hombre rechazando, pero existe algo que necesita ser entendido con relación a la oración. Orar no es nada más que dejar a Jesús entrar en nuestro corazón. No es nuestra oración la que hace que Jesús se anime a venir en solución de nuestros problemas. Es él quien nos inspira a orar, quien está a la puerta suplicando, deseando entrar. Nosotros oramos porque él tocó a la puerta. La oración no es una iniciativa nuestra de dirigirnos a Dios, sino simplemente nuestra respuesta al pedido de Jesús para entrar en nuestra vida.

Tal vez con este pensamiento sea más fácil entender lo que registra el profeta Isaías: "Antes que clamen, yo responderé; mientras aún estén hablando, yo habré oído" (Isaías 65:24).

La oración es el aliento del alma. Si ella es la respiración del alma, entonces pensemos un poco en ese acto. ¿Tenemos que esforzarnos para respirar o para dejar de respirar? El oxígeno está a nuestro alrededor, sólo tenemos que dejarlo entrar en nuestros pulmones, y al hacerlo traerá nueva vida y energía a cada célula.

Así es con el aire que necesita nuestra alma. Jesús está ahí, en la persona de su Santo Espíritu, deseando ardientemente entrar en nuestro corazón, y cuando oramos, sólo estamos dejándolo entrar.

No oramos para pedir cosas y cambiar la opinión de Dios a través de nuestra insistencia. Es él quien quiere ver nuestra vida cambiada y solucionar nuestras dificultades. Es él quien toca a la puerta y desea cenar con nosotros. El acto de cenar enfatiza la intimidad que Jesús quiere tener con su pueblo. Quiere entrar en la recámara de nuestra vida, en la cocina, quiere tocar las ollas y sentarse con nosotros al calor de la hoguera. Sólo que él nunca viene con las manos vacías, porque siempre viene trayendo consuelo, consejo, sabiduría para tomar decisiones, poder para vencer obstáculos y coraje para convivir con lo que no puede ser cambiado.

El resultado de la oración no depende de la fidelidad o de la vida consagrada de quien ora. La fidelidad y la vida consagrada son en sí mismas el resultado de la oración. No pienses nunca que si tu oración está acompañada de lágrimas y de emociones fuertes, eso hará que Dios te bendiga más. Tú simplemente tienes que abrir tu corazón. Orar es permitir que él entre y participe de nuestros sueños, de nuestras luchas, victorias y derrotas.

Cuando la persona no ora, vive sola, aislada. Se siente sola, lucha sola y es derrotada sola. Los que desean ser más semejantes a Jesús deben permanecer siempre sensibles para oír su llamado, abrirle la puerta y dejarlo entrar ¿Estás dispuesto a dejarlo entrar hoy?

 

5 de julio

Orar es aceptar la insuficiencia humana

Respondió Jesús y le dijo: "Lo que yo hago tu no lo comprendes ahora, pero lo entenderás después". S. Juan 13:7.

¿Responde Dios todas las oraciones? ¿Por qué a veces sentimos como que tiene tiempo para todos, menos para nosotros? ¿Alguna vez te sentiste tan pequeño, tan indigno y tan pecador que pensaste que no tenías derecho a que Dios prestara oídos a tu oración? Entonces existe algo que necesitas entender: tu sentido de insuficiencia es tu mejor oración. El primer paso para comenzar a percibir en nosotros la respuesta divina, es sentir que somos débiles y necesitados.

Cuando oramos y le contamos a Dios todo lo que sucede en nuestra vida, cuando llega la noche y le abrimos el corazón para hablar sin la preocupación del reloj, no es porque debamos hacer un informe de lo que hicimos a lo largo del día, sino para crear en nosotros el sentido de dependencia y necesidad de él.

Aunque no hablásemos nada, y simplemente cayéramos de rodillas reconociendo que necesitamos de él, el Señor Jesús oiría y atendería nuestras necesidades.

Tú que eres madre tal vez consigas entender lo que estoy diciendo. Mira a ese hijito maravilloso que tienes en la falda. No sabe hablar, pero tiene necesidades: alimento, atención y el calor de la madre. Todo lo que sabe hacer es llorar, pero tú no estás esperando a que él hable para entender sus necesidades. Porque lo amas, te esfuerzas por adivinar lo que necesita. Tú eres madre en función de él. Ese pequeño bebé es objeto de todo tu cariño Y atención, sin importar si son las 8 de la noche o las 2 de la madrugada.

Es más o menos así como Dios nos trata. Al orar, dejas de huir de Dios. Le abres el corazón y le permites entrar. Permites que él participe de tus sueños y planes. Dejas que él tome parte de los detalles más íntimos de la vida. Tú nunca estás solo. El y tú llegan a ser una sola persona. Él en ti, santificando tu voluntad y viviendo en ti las grandes obras de victoria.

Ahora que ambos son uno y viven juntos, aprende a confiar en él. Aprende a no desesperarte cuando las respuestas divinas no son conforme a tus expectativas humanas. Orar es sentir la insuficiencia humana y abrir el corazón a Dios como a un amigo. Muchas veces él tendrá que decirte: "Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, pero lo entenderás después".

Dios siempre dirige nuestra vida como nosotros también la dirigiríamos si pudiésemos ver el fin desde el principio, dice Elena de White (ver El Deseado de todas las gentes, pág. 197). Y el futuro se encargará de mostrar cómo las horas que pensábamos que Dios no oía nuestras oraciones, fueron las horas en que él estaba más cerca de nosotros.

 

6 de julio

La mano del Señor nos protegió

El doce del primer mes partimos del río Abava para ir a Jerusalén; la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros y nos libró de manos de enemigos y asaltantes en el camino. Esdras 8:31.

Esdras debía regresar de Babilonia a Jerusalén, con la finalidad de proclamar el edicto que favorecía a los judíos y los autorizaba a consumir un templo de adoración a Dios. Toda gran empresa requiere oración y espíritu de recogimiento, y Esdras no quiso iniciar la jornada sin la seguridad de que Dios estaría en el control de la situación. El camino era peligroso y lleno de salteadores que esperaban escondidos a sus inocentes víctimas.

El escriba de Israel cuenta que tuvo vergüenza de pedirle al rey una escolta de soldados para protegerlos durante el camino, porque le habían dicho al rey que "la mano de Dios está, para bien, sobre todos los que lo buscan" (vers. 22). La fe tiene que ser probada y demostrada. ¿Qué mérito existe en creer en un Dios Todopoderoso, si a la hora de salir lo hacemos armado hasta los dientes para protegernos? ¿Quiere eso decir que debemos dejar las puertas de la casa abiertas, confiando en que el Dios que guarda a Israel vigilará y suplirá nuestra falta de cuidado?

Los que por la comunión diaria con Cristo se hacen cada día más semejantes a Jesús, nunca confundirán fe con presunción, y tampoco empuñarán armas, creyendo que Dios dice, en lenguaje del pueblo: "Cuídate que te cuidaré".

La prudencia es una cosa, la violencia es otra completamente diferente. Jesús le ordenó a Pedro que guardara la espada porque el que "a espada mata, a espada morirá" (ver S. Mateo 26:52).

Esdras y los príncipes de Israel, quienes dejaron Babilonia para ir a Jerusalén a edificar el templo de Dios, conocían el peligro de la carretera y sintieron la necesidad de la protección divina, especialmente al pensar en que llevaban con ellos el equivalente a cinco millones de dólares de nuestros días, los que habían sido recogidos como ofrendas para la construcción de la casa de Dios. La jornada fue dura. "Allí, junto al río Abava, proclamé un ayuno", dice Esdras (vers. 21). Y después añade: "Partimos del río Abava... la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros y nos libró de manos de enemigos y asaltantes en el camino".

Este es el gran pensamiento para todo el que tiene que comenzar una empresa o un viaje. Cuán animador es saber que aunque el camino pueda estar lleno de enemigos, "armando asechanzas", el poder sustentador del Padre es grande para ayudarnos a llegar sanos y salvos al fin de la jornada.

No temas si hoy tienes delante de ti una jornada llena de desafíos. No temas si la embarcación parece temblar y hay mucha gente queriendo que se hunda. Pregúntate a ti mismo: "¿Quién está en el control de la situación? ¿Ya tuve mi momento junto al río Abava ? ¿Ya pasé un tiempo a solas con Jesús?" ¡Entonces, sigue adelante sin temor!

 

7 de julio

El amor al poder versus el poder del amor

Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, ayunad por mí y no comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis doncellas ayunaremos, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley y si perezco, que perezca. Ester 4:16.

Era una jovencita preciosa que había conquistado el corazón de un rey. Ya no era una simple ciudadana. Era la reina del imperio. Tenía todo el mundo a sus pies. Si, olvidando su pasado humilde, tratara de vivir con toda la intensidad del nuevo estilo de vida que las circunstancias le presentaban, con certeza no sería juzgada ni condenada. Al fin de cuentas, eso es lo que generalmente sucede con quien alcanza el éxito.

Pero he aquí un pueblo condenado al exterminio por causa de sus principios, y la única persona que puede hacer algo para solucionar el problema es ella. Sin embargo, presentarse ante el rey, sin ser llamada, significa un altísimo riesgo. ¿Por qué arriesgar todo lo que había conseguido, simplemente para ayudar a gente que, aunque querida, no representaba otra cosa que su pasado de pobreza y anonimato?

En el mundo existen personas para quienes el poder es un fin en sí mismo. Para otros, el poder es apenas un medio para servir mejor, y si para servir es preciso perder el poder, no tienen miedo de perderlo, porque prefieren dormir en paz con su conciencia antes que soportar la agonía de un poder que no tiene sentido.

Ester era un ser humano que tenía miedo, como todo ser humano. Temblar ante el peligro es propio de nuestra naturaleza, pero la joven y maravillosa reina sabía adónde recurrir en busca de seguridad y fuerza. "Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa", le dijo a su tío Mardoqueo, "ayunad por mí... También yo y mis doncellas ayunaremos, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca

En la historia de las grandes decisiones, ésta de Ester quedará registrada como una de las mayores: estar dispuesta a tirar por la ventana todo lo que había conseguido en la vida por causa de su pueblo. Para ella, el poder tenía sentido sólo si servía para ayudar a los demás. Entre el amor al poder y el poder del amor, este último venció en el corazón de esa jovencita bonita que un día conquistó al rey.

Ahora es posible entender por qué, entre todas las jóvenes hermosas de ese imperio, fue ella la victoriosa. No eran solamente sus lindos ojos o su cabellera suelta o su piel morena. Era la fuerza del amor, la fuerza de sus principios, esas cosas maravillosas que sólo son capaces de conocer los que viven una vida de compañerismo permanente con Jesús.

¿Cuáles son las motivaciones de tu vida? ¿Quieres conquistar la montaña ? ¿Para qué? ¿No sería interesante que te arrodilles y respondas esta pregunta ante Dios?

 

8 de julio

Actos buenos que no tienen valor

Hizo él lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no de perfecto corazón. 2 Crónicas 25:2.

Amasías quedó en la historia como el hombre que "hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no de perfecto corazón". Es posible hacer cosas buenas, pero finalmente ser reprobado por Dios. El joven rey de Judá, que asumió el poder a los 25 años de edad, es un triste ejemplo de las personas que se esfuerzan para agradar a los otros, pero todo lo que hacen es hueco, porque no nace de un corazón convertido. Hay cristianos que creen que deben vivir de acuerdo con las normas divinas para poder ser salvos. Otros admiten que no hay nada que podamos hacer para ganar la salvación.

¿Por qué tanta confusión en cuanto a la salvación ? ¿Qué es lo que Dios realmente está deseando? ¿Que los hombres hagan lo que es recto como mera fórmula, o que hagan lo que es recto con corazón perfecto?

Llevar a una persona a vivir una vida de obediencia exterior es relativamente simple. Pero inducir a una persona a una vida de obediencia auténtica requiere amor, paciencia y tiempo para enseñarle cómo es que Dios desea llevar e su pueblo a "hacer lo que es recto con corazón perfecto".

Si inducimos a la gente a creer que se va a salvar simplemente porque llevan una vida correcta, estaremos contribuyendo de alguna forma a su perdición y cayendo en la misma tragedia de algunos líderes de Israel, quienes recorrían mar y tierra para hacer un prosélito, pero cerraban el reino de Dios delante de los hombres.

Por otro lado, si predicamos sólo acerca de la gracia redentora de Cristo, sin mostrarles que no hay salvación sin frutos, y que los frutos deben proceder de una vida de comunión con Cristo, corremos el peligro de crear una generación acomodada, tibia y secularizada.

Nuestra salvación es gratuita. No hay nada que podamos hacer para ganarla. Incluso "el aceptar" ya es un fruto del Espíritu Santo, que opera en nosotros tanto el querer como el hacer.

¿Cómo viven los salvos? Ese es nuestro gran desafío: mostrar cómo se visten, cómo se comportan, qué tipo de música y recreaciones tienen los que fueron salvados por Jesús. Pero nunca debemos presentar eso como la razón de nuestra salvación.

Amasías hizo lo que era recto a los ojos de Dios. Pero eso, sencillamente, no bastaba. Fue reprobado, porque no lo hizo con corazón perfecto. La obediencia en sí no tiene mérito salvador. La obediencia sólo tiene un olor suave cuando procede de un corazón salvado y agradecido a Dios.

Hagamos de este día, un día de comunión y compañerismo con el único que es capaz de llevarnos por el camino de la obediencia auténtica.

 

9 de julio

¿Cuáles son nuestras motivaciones?

Había en el país de Uz un hombre llamado Job. Era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Job 1:1.

La vida del patriarca Job nos muestra la forma como actúa el diablo cuando quiere destruir lo más hermoso que el hombre posee: su relación de amor con la fuente de la salvación, que es Cristo.

La Biblia presenta a Job como un hombre perfecto. La integridad y rectitud de su vida eran fruto de su amor por Dios. El se "apartaba del mal" porque temía causar sufrimiento al corazón de la persona que más amaba. Y el resultado era que Dios se enorgullecía de Job. Con alegría señalaba la vida de ese siervo amado y decía al enemigo: "Mira esa vida, ¿ves cómo ese hijo me ama y anda en mis caminos?"

Pero el enemigo siempre conserva un arma escondida debajo de la manga. Para él no hay peor derrota que la vida de un hombre que decide seguir a Jesús, le entrega el corazón y sale de la esclavitud en que vivía. Satanás no podía soportar que Job escapara de sus manos, y que además Dios lo señalara como un hombre victorioso y un ejemplo de integridad. Por eso atacó: "¿Acaso teme Job a Dios de balde... Extiende ahora t; mano y toca todo lo que posee, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia" (vers. 9, 11).

El diablo estaba hablando de las motivaciones. "Servir a Dios", decía él, "cualquiera lo puede hacer si es recompensado con tantas bendiciones. Él no te ama. Sácale todo lo que tiene y conocerás sus verdaderas motivaciones".

La pregunta de hoy es: ¿Conoce Dios los motivos íntimos que escondemos en el corazón? ¿Podemos engañarlo? Si él sabía las motivaciones de Job, ¿por qué le "dio cuerda" al diablo y permitió todo el sufrimiento de su siervo?

Muchas veces atravesamos el valle de sombra de muerte, no por nuestra causa, sino por amor a otras personas. Somos espectáculo al mundo y a los ángeles. Todo el universo está mirando hacia la Tierra, observando el conflicto de los siglos, y he aquí una acusación más del enemigo: "Él no te sirve de balde"

El sufrimiento de Job fue para la gloria de Dios y para la bendición de todo el universo. Cuando el patriarca llegó al fondo del pozo -pobre, enfermo, solo, abandonado por todos-, dijo: "Yo sé en quién he creído" (ver Job 19:25; 2 Timoteo 1:12). El diablo recibió en la cara una de las mayores bofetadas. Quedó desenmascarado ante las criaturas de los otros planetas. Toda la vileza y perversidad de su carácter quedaron expuestas una vez más.

¿Cuáles son las motivaciones de nuestro servicio? ¿Estamos del lado del Padre sólo cuando las cosas van bien? ¿0 continuamos amándole y confiando en él en las horas de sufrimiento?