19 de junio

Tiempos de refrigerio

Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo. Hechos 3:19.

Al terminar una gran reunión, un hombre me buscó y me dijo: "Pastor, estoy viviendo una situación pecaminosa hace más o menos dos años. Sé que estoy equivocado, pero no tengo la mínima voluntad de abandonar esa situación". Mi pregunta es: "¿Puede Dios hacer algo por una persona que, consciente de su situación, peca, pero no tiene el mínimo deseo de abandonar su vida pecaminosa?"

Con frecuencia pensamos que para ir a Jesús y ser aceptados por él primero necesitamos arrepentirnos de nuestra vida pasada, pero, al describir el verdadero arrepentimiento, una escritora dice: "Efectuar un arrepentimiento como éste está más allá del alcance de nuestro propio poder; se obtiene solamente de Cristo, quien ascendió a lo alto y ha dado dones a los hombres.

"Precisamente éste es un punto en cual muchos yerran, y por esto dejan de recibir la ayuda que Cristo quiere darles. Piensan que no pueden ir a Cristo a menos que se arrepientan primero, y que el arrepentimiento los prepara para el perdón de sus pecados. Es verdad que el arrepentimiento precede al perdón de los pecados, porque solamente el corazón quebrantado y contrito es el que siente la necesidad de un Salvador. Pero ¿debe el pecador esperar hasta que se haya arrepentido antes de poder ir a Jesús? ¿Ha de ser el arrepentimiento un obstáculo entre el pecador y el Salvador'" (El camino a Cristo, págs. 23, 24).

Hay mucha diferencia entre estar arrepentido y tener remordimiento. El remordimiento es sentir miedo por haber roto una ley. El arrepentimiento es sentir dolor por haber lastimado el corazón de Jesús. El arrepentimiento no pasa por la desesperación como consecuencia del pecado. Cuando alguien es descubierto en pecado, teme Y generalmente promete a Dios que a partir de ese momento las cosas cambiarán, pero cuando el peligro pasa, todo vuelve a ser como antes. El arrepentimiento es diferente; nace de la comprensión del amor de Dios. La persona es tocada por la misericordia divina, sabe que Dios la ama como es y reacciona ante de ese amor corriendo a los brazos de Jesús, diciéndole: "Señor, soy malo y perverso, he lastimado tu corazón, ten piedad de mí". En ese momento Dios inspira en él el deseo de abandonar la vida equivocada; la persona llega a ser consciente de que cada error es un martillazo más en los clavos que crucificaron a Jesús, y cambia de vida. Miles y miles de personas a lo largo de la historia llegaron a Jesús como estaban, y él operó el milagro de transformarlos.

Tú tienes hoy ante ti un nuevo día. Corramos a Jesús sin miedo. Contemplemos su amor y permitamos que nuestro corazón responda arrepentido al sacrificio de su amor inmensurable.

 

20 de junio

Tú serás otro hombre

Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. 1 Samuel 10:6 (RVR 1960).

Muchas veces oigo lamentos como éstos: "Si pudiese comenzar todo de nuevo, sería diferente". "¡ ;Ah!, si pudiese ser otro hombre". "¡ ;Quién me diera poder borrar todo mi pasado e intentar otra vez!"

El versículo de hoy presenta una de las promesas de la Biblia: "El Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre".

Aunque la aplicación espiritual de este versículo tiene que ver con el cambio de la naturaleza pecaminosa, el análisis del texto nos muestra que el cambio mencionado aquí se refiere a una mudanza de actitud del mismo hombre con relación a ciertas circunstancias de la vida, como Bezaleel y Aholiab, que recibieron sabiduría y habilidades especiales para la obra del tabernáculo (Exodo 31:2-6). 0 como Moisés, que de la noche a la mañana se transformó de un hombre tímido en el gran líder capaz de enfrentar a Faraón. 0 como en el caso de Saulo de Tarso, que estaba persiguiendo a los cristianos y de un momento para otro tuvo una nueva visión de la vida, recibió el Espíritu de Dios y asumió su nueva responsabilidad, con la confianza en el poder de quien lo estaba llamando para un trabajo especial.

Conozco a muchos jóvenes tímidos que piensan que nunca vencerán en la vida. Tienen miedo de colportar, porque no son capaces de llamar a las puertas desconocidas y presentar los libros; tienen miedo de hablar en público, pues no consiguen expresarse con desenvoltura ante personas importantes (y para completar el cuadro, sueñan con ser pastores). ¿Qué hacer?

Saúl fue escogido del seno de una familia humilde para ser el rey de Israel. Evidentemente, no tenía "calificaciones" para ser el primer rey de un pueblo con una extraordinaria trayectoria de victorias, pero la promesa de Dios era: "Serás mudado en otro hombre". Y lo fue. Tenía ante sí un destino glorioso hasta el momento en que se olvidó de quién era el poder; entonces fue cuando comenzó la gran tragedia en la vida de Saúl. Se rehusó a continuar creciendo diariamente en el conocimiento y en la gracia del Señor y, como resultado de su "independencia", terminó siendo un pobre esclavo de Satanás.

No importa cuán insignificante puedas parecer ante tu sueño. No importa si los hombres te ven con indiferencia y piensan que nunca llegarás. "El Espíritu de Jehová se apoderará de ti y serás mudado en otro hombre".

 

21 de junio

Servicio por amor

Si mal os parece seguir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa seguiremos a Jehová. Josué 24:15.

Este consejo tuvo, quizá, más significado porque fue dirigido a un pueblo que se estaba tornando cada vez más idólatra. Habían introducido dioses extraños; dioses cananeos estaban cautivando al pueblo de Dios.

Josué apela a la libertad con que cada uno fue creado, para elegir el bien o elegir el mal, y sufrir las consecuencias de lo uno o lo otro. "Escogeos", dice él. La libertad, uno de los dones más sagrados que Dios entregó al hombre, estaba llegando a ser una tragedia en el pueblo de Israel. No estaban eligiendo bien.

A lo largo de la Biblia encontramos repetidas veces, que Dios trata de enseñar a su pueblo a usar la libertad. ¿Puede un padre tener mayor alegría que la de ver que su hijo usa sabiamente el poder de decisión ? ¿Por qué será que los seres humanos tenemos miedo de decidir, y cuando decidimos lo hacemos mal ?

Cuando una elección para cargos legislativos o ejecutivos cae en sábado, corremos inmediatamente a preguntar si debemos ir a votar o no. No queremos decidir. La instrucción de la Palabra de Dios es clara, pero tenemos miedo y esperamos que otros decidan por nosotros.

Dios se deleita con el servicio de sus hijos, pero quiere que sea voluntario. Él nos pide que escojamos entre la vida y la muerte, y nos aconseja elegir la vida, pero no interfiere si escogemos lo contrario. Claro, que las consecuencias de una u otra elección son muy diferentes.

Muchas veces esa libertad que Dios da puede ser interpretada corno "debilidad divina". Pero él lo prefiere así. Podría habernos creado como robots programados para obedecer, pero no lo hizo. Podría habernos creado sin la posibilidad de pecar, pero entonces no seríamos libres sino esclavos del bien, y Dios no quiere que seamos esclavos ni siquiera de las cosas buenas como el bien. Es contrario a su carácter.

¿Qué clase de servicio es el tuyo? ¿Sirves porque tienes miedo a sufrir las consecuencias de tu desobediencia' ¿Porque tienes miedo de perderte? ¿Porque el regreso de Jesús está próximo y quieres ser salvo? ¿0 porque lo amas y voluntariamente quieres andar en sus caminos para poder ver una sonrisa de alegría en su rostro?

 

22 de junio

¿Está la puerta del corazón manchada de sangre?

La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, Y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Éxodo 12:13.

Esa noche sería una noche terrible: el ángel destructor saldría a medianoche llevando la muerte a los primogénitos que habitaban en Egipto. Por el sólo hecho de ser el pueblo de Dios, Israel no estaría libre de la plaga. Por tanto, la orden fue: "La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; veré la sangre y pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto

Aquí encontramos una vez más la figura del Cordero. Desde la caída del hombre, pasando por el Calvario, su sangre siempre fue derramada para limpiar los pecados del mundo. La figura del Cordero se destaca nítidamente como el personaje central de las Escrituras. No existe salvación sin sangre, no existe gracia sin Cordero.

La seguridad de los primogénitos de Israel en aquella noche no estaba sencillamente en el hecho de pertenecer al pueblo de Dios. El israelita que no pintase su puerta con la sangre del cordero, corría el riesgo de morir. Nuestra seguridad de salvación no puede nunca estar depositada en la iglesia. Ni el hecho de ser bautizados garantiza nuestra salvación. Porque no es el bautismo el que salva, ni los cargos que tenemos en la iglesia, ni el hecho de que cantemos en el coro. Nuestra única esperanza está en el Cordero.

Y si un israelita sacrificaba el cordero, pero se olvidaba de pintar la puerta con sangre, el ángel destructor aparecería a medianoche y el primogénito de la casa sería destruido, porque la simple muerte del cordero no tiene valor si la sangre no es aplicada a la experiencia personal del cristiano. Necesitamos creer en el Cordero, pero también necesitamos pintar la puerta del corazón con sangre.

En el día del juicio habrá gente que se perderá aunque haya creído en la Biblia, incluso en el mensaje de la justificación por la fe, sencillamente por que no vivió una vida de comunión con Cristo. Sólo creer no es suficiente. Sólo conocer no es suficiente. La sangre tiene que estar aplicada personalmente a la experiencia de cada cristiano.

El gran día está llegando. Los cielos y la tierra se estremecerán. Las aguas del mar no podrán ser contenidas en los océanos. Cristo vendrá, y en ese día sólo habrá dos grupos de personas: los que con fe se aproximaron a la sangre del Cordero, y los que no lo hicieron. ¿Estás seguro de que la puerta de tu corazón se encuentra manchada con la sangre del Cordero? ¿Está su nombre escrito en tu frente? Entonces, espera sin temor el gran día en que finalmente podrás abrazarlo y vivir con él durante la eternidad.

 

23 de junio

Dejó todo para buscar a los perdidos

Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. S. Lucas 19:10.

La misión de Cristo al venir a este mundo estuvo impregnada de un amor misterioso e incomprensible. A lo largo de la historia muchos guerreros invadieron países extranjeros llevando el horror y la muerte; otros tantos exploradores viajaron largas distancias para descubrir nuevos territorios en busca de la fama y la fortuna; pero Jesús, el Príncipe de los cielos, se hizo siervo y vino a este mundo para buscar lo que se había perdido.

¿Qué se había perdido ? ¿Cuánto costaba recuperar lo que se había perdido? ¿No podía crear otra raza, en este o en otro planeta, y sustituir a la raza caída?

Podía, sin duda. Pero el ser humano, con sus dudas e incertidumbres, con sus traumas y complejos, con su egoísmo y orgullo, con su hipocresía y mentira, es el objeto del supremo amor de Cristo.

Jesús no abandonó todo y vino a este mundo para buscar una raza que tuviera algún valor intrínseco. Nuestro valor es inestimable, pero viene de afuera, de lo que significamos para Dios, del amor con que nos ve, de la confianza que deposita en nuestras posibilidades futuras. Es su amor lo que hace de nosotros, piedras rústicas, joyas raras y de valor inestimable.

Mientras dirijo campañas evangelizadoras, soy buscado constantemente por personas que dicen: "Soy muy pecador, Jesús no podrá aceptarme. Tengo una historia escabrosa; no hay manera de que Jesús pueda hacer algo por mí".

El versículo de hoy está lleno de esperanza para estas personas: "El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido". Es por los pecadores que Jesús vino a este mundo.

Se cuenta la historia de Francisco, un pobre alcohólico, desempleado y arruinado por la bebida. Cierta noche su esposa entró en el bar donde estaba bebiendo con sus amigos y colocó un plato envuelto en el centro de la mesa, mientras decía: "Querido, me parece que no tienes tiempo para ir a cenar a casa, entonces decidí traerte la cena". Todo el mundo rió. Cuando su esposa salió, él pidió a los amigos que se aproximaran y compartieran lo que su esposa había preparado, pero al abrir el paquete encontraron un plato vacío con un cartón escrito: "Mi amor, espero que te guste tu cena; es todo lo que yo y los hijos tenemos esta noche en casa". Esa actitud de la esposa fue usada por Dios para alcanzar el corazón de Francisco. Ese fue el comienzo de todo. Finalmente, fue encontrado por Jesús; hoy es un cristiano.

 

24 de junio

Los gigantes de la vida

Estos cuatro eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos. 2 Samuel 21:22.

Había pasado un buen número de años desde que David derrotara espectacularmente al gigante Goliat en el nombre de Dios. Pero ahora que Israel entraba otra vez en guerra contra los filisteos, el joven pastorcito, que se había transformado en rey, era un guerrero cansado y anciano. El relato bíblico nos dice que en una batalla contra el enemigo, David se cansó y un gigante llamado Isbi-benob, cuya lanza pesaba trescientos ciclos de bronce, intentó matarlo, pero fue defendido por Abisai. Cuando el peligro pasó, los hombres de Israel dijeron al rey: "Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel" (2 Samuel 21:15-17).

Pero los filisteos continuaron atacando, y entonces Sibecai logró matar al gigante Saf (21:18). Aparentemente todo había terminado, pero en otra batalla contra el mismo enemigo apareció otro gigante, cuya lanza era como el rodillo de un telar. Esta vez fue Elhanán quien defendió al rey. Finalmente, apareció un gigante que tenía doce dedos en las manos y doce en los pies. Este también desafió a Israel y fue muerto por Jonatán, hijo de Simea, hermano de David (vers. 19-21).

Cualquier persona que lee la historia de David, sólo piensa en el primer gigante que apareció en la vida del rey. Pocos saben que la vida de David fue un permanente enfrentamiento con gigantes. Los gigantes no lo dejaron en paz: lo atacaron cuando era muy joven, cuando aparentemente no tenía fuerzas para derrotar a alguien mayor que él, y también lo atacaron cuando era viejo y se cansaba fácilmente.

Los gigantes están ahí delante de nosotros, todos los días. Nunca hay un momento en el que podamos decir: "Vencí definitivamente". No, ellos están ahí esperando el momento de mayor debilidad, listos para atacarnos. ¿Cuáles son tus gigantes? Por favor, no mires hacia afuera. Los mayores enemigos no son la adversidad, las dificultades, las duras circunstancias de la vida. Los mayores gigantes generalmente vienen de adentro. Son el orgullo, la suficiencia propia, y las heridas y los resentimientos que no nos dejan ser felices.

Cuán bueno es saber que en la batalla contra los gigantes de esta vida, nunca estamos solos. Del otro lado de la montaña está Jesús, el Gigante de la historia. Murió en el Calvario, pero al tercer día resucitó victorioso; emergió de la muerte y proclamó la victoria definitiva sobre el pecado.

 

25 de junio

Dormir puede ser fatal

Pero las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Como el novio tardaba, cabecearon todas y se durmieron. S. Mateo 25:4, 5.

El joven salió de Río de Janeiro hacia Belo Horizonte a medianoche. Manejó su auto casi sin parar, y cuando el Sol ya comenzaba a salir, se encontraba a sólo 500 m de la casa. Fue ahí donde, casi sin darse cuenta, "cabeceó", y cuando se despertó estaba en el hospital. Cuando lo visité me pareció curioso su lamento. "Si al menos hubiera sufrido el accidente en la carretera... Pero no, tenía que ser prácticamente en la puerta de casa. ¿Cómo pudo ser?"

Las vírgenes de la parábola quedaron despiertas toda la noche y el novio no llegó. De repente, "cabecearon todas y se durmieron". ¡ ;Qué fatalidad!

¿De qué sirvió que quedaran despiertas tanto tiempo, si al final cabecearon?

El otro día conversé con una persona que fue miembro de iglesia durante cuarenta años. Fue un gran líder, un hombre que llevó muchas personas al conocimiento de Jesús, un consejero, una inspiración para los demás. Pero cabeceó, por esas cosas que tiene la vida, y hoy parece insensible a la voz de Dios.

¿Cuarenta años de vida desperdiciados? Tal vez no, porque de alguna manera la vida cristiana le dio significado a su existencia durante todo ese tiempo. Pero, ¿por qué cabecear y dormir cerca del fin? ¿Cómo se adormecen las personas? ¿Cómo es que las lámparas quedan sin aceite! "No os conozco fue la respuesta del novio. "Señor, ¿cómo puedes decir eso si éramos miembros de iglesia, cantábamos en el coro y participábamos en sus actividades?" Pero la respuesta del novio es firme: "No os conozco".

Hay personas que se adormecen en la vida espiritual y quedan sin aceite; son personas que no viven una vida de comunión diaria con Jesús. El aceite es símbolo del Espíritu Santo. ¿Cómo da Dios su Espíritu a sus hijos? A través de la búsqueda diaria, a través del estudio de la Biblia y de la oración, abriendo el corazón y diciendo: "Señor, habita en mí". Hay personas que hacen eso cada día; son personas llenas del Espíritu Santo, y en ese maravilloso convivir conocen cada vez más a Jesús y son conocidas por él.

Estas personas no temen al pasado, porque están escondidas en Cristo; no temen al presente, porque al poder de Dios las capacita para las grandes obras de victoria; y no temen al futuro, porque el regreso de Cristo es para ellas el encuentro personal con el Amigo y Salvador de todos los días.