22 de mayo
El enemigo te acabó
Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.
S. Juan 12:31.Al pronunciar las palabras del versículo de hoy, Jesús estaba mirando hacia los últimos momentos de su sacrificio en la Tierra. Estaba mirando específicamente hacia su muerte. Su muerte en el Calvario sería la estocada final que recibiría el enemigo. Sería el cumplimiento de Génesis 3:15: "Ésta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el calcañar".
A partir del Calvario el enemigo quedó con las horas contadas, viviendo los momentos desesperantes de la agonía.
En cierta ocasión, mientras predicaba sobre este tema, una mujer, poseída por el demonio y gritando espantosamente, lanzó un enorme banco contra mí y se acercó amenazadoramente, mientras arrojaba espuma por la boca y sus ojos enrojecidos parecían soltar dardos envenenados. Esa escena fue para la iglesia la mayor evidencia de que el enemigo está completamente derrotado y ya no tiene poder.
Cristo lo derrotó en el desierto, en el Calvario, en la tumba, y hoy quiere derrotarlo en nuestro corazón; pero sólo podrá hacerlo con nuestro consentimiento. A veces encuentro a personas atadas a cadenas de vicios, hábitos que destruyen la vida, sentimientos negativos y pensamientos impuros. Son personas sinceras que luchan para salir del pozo de la impotencia en que se encuentran. Muchos ya fueron de un lado para el otro tratando de encontrar una salida, y finalmente, cansados de luchar, se entregaron al conformismo y al abandono total.
El versículo de hoy afirma: "Ahora el príncipe de este mundo será echado fuera". Esta no es una promesa. Es la descripción de un hecho. El enemigo está condenado. Su estrategia para engañar al mundo fue desenmascarada ante el universo. Las acusaciones que hacía contra Dios se perdieron en el vacío de la incoherencia de una vida egoísta. En la cruz reveló toda su perversidad ; arrojó sobre Jesús todo el veneno del orgullo, el resentimiento y la rabia. Pero fue derrotado, y "ahora el príncipe de este mundo será echado fuera".
¿Tiene alguien derecho a decir: "No puedo, estoy derrotado, ya me can sé de luchar"' Sal esta mañana a tus actividades para un día de victoria. Ábrele el corazón a Jesús y dile: "Señor, opera tus grandes obras de victoria en mi vida". Déjalo entrar en tu corazón por medio de su Santo Espíritu, y prepárate para las sorpresas que Dios tiene reservadas para ti.
23 de mayo
Cantad al Señor
Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo.
Salmos 100:2.Brasilia, viernes de noche. Estábamos llegando al final de un campamento que había reunido a 20.000 jóvenes en el Distrito Federal. Había mucha tristeza en los corazones, no sólo porque estábamos terminando una semana maravillosa, sino también porque el día anterior una niña había sido atropellada mientras regresábamos de la marcha pro temperancia.
Ese viernes de noche decidí hacer un llamado para el bautismo. Karen, una joven evangélica que había venido esa semana para filmar con el equipo de Three Angels Broadcasting Network, decidió unirse a la Iglesia Adventista porque entendió la verdad del sábado.
Después, vino el llamado; una a una las personas pasaron al frente, aceptando a Jesús y expresando su deseo de ser bautizadas y unirse a la iglesia de Dios en la Tierra. Yo oraba en silencio mientras Sonete cantaba y Dios usaba el mensaje cantado para llegar a algunos rincones del corazón a los cuales la palabra hablada no había llegado. Aparentemente, nadie más respondería al llamado esa noche, pero yo sentía dentro de mí que todavía había mucha gente que estaba sufriendo sin poder levantarse. Entonces, hice algo que raras veces hago. Invité a Costa Junior para que dirigiera un canto congregacional. Veinte mil voces se unieron para cantar "Jesús, tú eres mi vida". Fue entonces cuando sucedió el milagro: ¡ ;Casi quinientas personas más vinieron al frente! Esa noche había una mezcla de alegría y tristeza. La gente cantaba como pocas veces la vi cantar. Los corazones eran tocados y las personas se dejaban llevar por el Espíritu de Dios respondiendo al llamado.
"Venid ante su presencia con regocijo", dice el versículo de esta mañana. En el canto espiritual hay un poder extraordinario que necesitamos descubrir y utilizar. A lo largo de mi ministerio, el canto de alabanza a Dios ha desempeñado un papel relevante, y he descubierto en mi propia vida que conservar siempre un cántico en el corazón es una de las mejores maneras que existe de mantener la comunión con Jesús.
A veces, en la vida, pasarás por momentos de dificultad y prueba y sólo sentirás ganas de llorar. En esos momentos canta, dirige tus "lamentaciones" hacia el canto. Verás que las dificultades no se irán, continuarán en el mismo lugar, pero tu actitud mental cambiará, el miedo desaparecerá, brillará la esperanza y la confianza en Jesús, y tendrás la seguridad de que no estás solo. Naturalmente, enfrentar las tentaciones en compañía de Jesús es diferente. Haz de este día un día de cántico espiritual. "Canta en la iglesia, en casa, con tu familia, mientras conduces hacia el trabajo; canta, canta, canta", es lo que Costa Junior acostumbra decir a las multitudes a las que hace cantar en los estadios y gimnasios deportivos. Este es, sin duda alguna, un consejo nacido del versículo de hoy.
24 de mayo
Cisternas rotas
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mi, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua.
Jeremías 2:13.La tragedia del hombre desde el jardín del Edén siempre fue la misma: apartar los ojos de Jesús y confiar en sus propios recursos. "Separados de mí, nada podéis hacer", dice Jesús (S. Juan 15:5). Pero, a lo largo de la historia el hombre ha insistido en vivir apartado de la fuente de la vida, sustituyendo al verdadero Dios por dioses huecos.
En los tiempos del profeta Jeremías, el pueblo de Israel había abandonado a Dios, el manantial de aguas vivas, y trataba de cavar cisternas rotas que no retenían el agua.
¿Qué es una cisterna rota ? En esas regiones la gente construía cisternas para almacenar el agua para la época de sequía. A veces, cuando la gente necesitaba agua, descubría que por descuido en la construcción del revestimiento, el pozo estaba vacío. Eran pozos enormes, que recibían un revestimiento para impedir que el agua se fuera. ¿Dónde estaba toda el agua depositada en ese pozo? Se había escurrido por las grietas del revestimiento.
En el versículo de hoy, Dios expresa su tristeza por la insensatez de su pueblo. "Dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, Fuente de Agua Viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua".
Un cristianismo sin Cristo, un cristianismo que usa el nombre de Cristo, pero que vive preocupado sólo con las cosas exteriores, no pasa de ser una cisterna rota. Tú vas a él pensando encontrar agua, pero sólo encuentras sequedad, desesperación y muerte.
Jesús es el único manantial de aguas vivas, y quienes desean ser cada día más semejantes a él, no cometen la imprudencia de confiar en las cisternas construidas por sus propias manos, ni en su reputación como buenos miembros de iglesia. No, ellos van al manantial de aguas vivas, se bañan diariamente en esas aguas, calman la sed del alma en la pureza de esas aguas. No permiten que nada los aparte de ese manantial, y el resultado de esa experiencia es una vida de obediencia auténtica, un carácter que cada día refleja más y más el carácter de Jesús.
El versículo de hoy expresa también la profunda tristeza que Dios sintió en el jardín cuando Adán y Eva se escondieron de su presencia. En esa tarde trágica el corazón de Dios se afligió, no por causa de un fruto comido, sino porque los hijos amados no confiaban en él. No estaban cerca de él. Habían quebrado su relación con él al construir cisternas rotas separadas del manantial de aguas vivas.
¿Por qué no hacer de hoy un día de comunión con el manantial de aguas vivas? Delante de ti está una jornada llena de desafíos y expectativas, pero cuídate y no trates de construir cisternas rotas; deposita tu confianza en Jesús y, al atardecer, retorna victorioso a tu casa.
25 de mayo
Libres para vencer
Vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros.
Gálatas 5:13.El propósito de la vida, el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Cristo fue traer libertad al ser humano. Nos libertó de la culpa del pecado al pagar el precio con su vida derramada en el Calvario. Pero la libertad que Cristo quiere darnos no tiene que ver simplemente con nuestro pasado. También quiere libertarnos, en el presente, del dominio que el pecado ejerce en nosotros, y quiere hacerlo por la permanente presencia de su Espíritu, santificando nuestra voluntad y llevándonos a una vida de victoria sobre las tentaciones.
Hay muchos cristianos sinceros que predican y aceptan alegremente la libertad de la culpa, pero no están dispuestos a aceptar la libertad del poder que ejerce sobre ellos. Predicar el perdón sin predicar la victoria sobre el pecado, es predicar un evangelio incompleto.
El versículo de hoy muestra que entre los gálatas había muchas personas que creían en la gracia redentora de Cristo y aceptaban la liberación de la condenación que Cristo ofrecía, pero usaban ese hermoso mensaje para decir que, ya que Cristo los había liberado, no tenían más necesidad de mandamientos. El resultado fue que vivían en la esclavitud de la carne, víctimas sumisas de las pasiones y tendencias pecaminosas.
Cuando Cristo entra genuinamente en la experiencia de una persona, esa persona recibe la liberación de la culpa, o sea el perdón (también llamado justificación). Al continuar viviendo una vida de permanente comunión con Cristo, va siendo liberada del poder que el pecado ejercía en ella (a lo cual llamamos santificación). Pero el Señor Jesús va más lejos. Él promete que, cuando vuelva, seremos liberados completamente de la presencia del pecado en nuestra naturaleza (lo que llamamos glorificación).
La libertad que Cristo ofrece no tiene que ver sólo con nuestro pasado, sino también con nuestro presente y nuestro futuro. Es una libertad completa, y quienes descubren la belleza de la experiencia diaria con Cristo, experimentan las maravillas de las victorias diarias y permanentes en su vida. Esa es la manera como Dios quiere reproducir en nosotros el carácter de Jesús.
De nuevo tienes hoy ante ti un día más de actividades. Eres libre, libre de los temores, del pasado, de los complejos, ¡ ;libre para vencer!
26 de mayo
¡encontrado!
Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: "Levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto".
Hechos 8:26.Por ese camino desierto viajaba un hombre próspero, financiera y profesionalmente, pero vacío por dentro. La Biblia lo identifica como el eunuco etíope, administrador principal de la reina de los etíopes.
Los eunucos eran hombres privados de su masculinidad y encargados de cuidar el harén del rey. Este, sin duda, fue el comienzo de la carrera de nuestro protagonista. Pero, evidentemente, creció profesionalmente y llegó a ser el principal administrador del reino. Era un hombre culto, próspero, con saldo en su cuenta bancaria, pero desdichado.
Había subido a Jerusalén buscando respuesta a las inquietudes de su corazón. En Jerusalén había descubierto las Santas Escrituras de los hebreos y había oído hablar del Mesías. Sin embargo, retornaba a su casa sin tener un cuadro completo de la santidad y majestad de Dios, y sin saber mucho del Mesías. Era un hombre sincero que estudiaba las Escrituras en busca de respuesta para su angustiado corazón.
El versículo de hoy dice que un ángel del Señor se le apareció a Felipe, diciendo: "Levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto". Podemos ver en este versículo que la iniciativa de la salvación es divina. Es Jesús quien busca al ser humano; desde el jardín del Edén siempre fue lo mismo. El hombre huye y se esconde de Dios, y el Padre lo llama: "Hijo, ¿dónde estás?"
En el texto de hoy Dios ve al eunuco buscando respuestas y no lo deja en medio de su confusión. Le envía a alguien para ayudarlo. Dios sabe el camino por donde el etíope transita; él siempre sabe todo. Conoce su vida, las inquietudes de su corazón y las preguntas que no le dejan ser feliz.
Muchas veces pensamos que si alcanzamos nuestros objetivos en la vida profesional, económica o cultural, seremos realmente felices. En nuestro desesperado intento por alcanzar lo que nos habíamos propuesto, muchas veces nos lastimamos a nosotros mismos y a las personas que más amamos, y cuando finalmente llegamos a donde pretendíamos, descubrimos que el corazón continúa vacío. Golpeamos a las puertas, buscamos filosofías, analizamos religiones y nada parece satisfacernos.
¿Crees tú que Jesús es indiferente a la búsqueda sincera del corazón humano? No, él enviará, ciertamente, en el momento oportuno, a un Felipe para ayudarlo a descubrir el camino y encontrar la respuesta.
27 de mayo
Firmes y constantes, en él
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
1 Corintios 15:58.En 1972 era misionero entre los indios de la tribu campa, en la selva peruana. La obra adventista fue establecida entre los campas por medio del ministerio de uno de los héroes modernos de la fe: el Pr. Fernando Stahl. Tuve la oportunidad de seguir las huellas que el misionero americano recorriera en el valle del río Perené. Conversando con algunos indios que todavía vivían en ese tiempo y habían sido bautizados por el pastor Stahl, descubrí facetas heroicas que me llevaron a escribir el libro Él nos amaba, donde relato incidentes que el tiempo ya estaba dejando en el olvido.
En cierta ocasión visité a Catosho Machari, uno de esos indios, y le pedí: "Quiero que me hables del pastor Stahl, ya que fuiste su guía en esta selva". El viejo indio estaba sentado cerca del fuego, en el interior de su choza. Ya no veía más, y se le notaba el cansancio por los años vividos. "¿El pastor Stahl?", preguntó, y levantó la cabeza como si tratase de rescatar los recuerdos. Afuera las cigarras indicaban, con su monótono canto, que debía ser media tarde. De repente los ojos del indio se humedecieron y dos lágrimas corrieron por los surcos que el tiempo había hecho en su rostro. "Él nos amaba", dijo. Tres palabras. Simplemente tres, pero que expresaban todo lo que el pastor Stahl había significado para los habitantes de esa región.
Las historias que me contaban los indios, me hicieron admirar a ese hombre. Acosado por las fieras, por los bichos de la selva, por los indios que no tenían contacto con nuestra civilización a principios de siglo, enfrentó todo, "firme y constante" en la obra del Señor. Les estableció escuelas, y luchó para llevarles salud y salvación.
¿En dónde estaba la fuerza de ese hombre? El versículo de hoy dice que debemos saber que "en el Señor, nuestro trabajo no es en vano".
Los que desean ser cada día más semejantes a Jesús no mirarán a este texto como un imperativo que los obliga a concentrar todas sus energías para ser "firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor". Verán en este texto la descripción de lo que sucede en la vida de los que viven "en el Señor". Son firmes y constantes, no porque lo sean por sí mismos, sino porque están en el Señor y viven en el Señor. Descubrieron cuál es la fuente de las grandes virtudes. El versículo de hoy es el 58, pero el 57 dice que "gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo", y esto lo explica todo.
28 de mayo
Más que simplemente obedecer
Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: "Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos"
S. Lucas 17:10.Mi padre trabajaba en las minas de los Andes peruanos y venía a casa cada quince días. Mis hermanos y yo hacíamos una fiesta cuando llegaba. Un domingo de mañana, sentimos su voz grave en el cuarto y corrimos a saludarlo. Nos abrazó a todos y le pidió a mi hermano mayor un vaso de agua. Mi hermano salió del cuarto y tardó quince minutos en regresar. Papá ya se estaba poniendo nervioso, cuando el hijo apareció con un vaso de jugo de naranjas. "Papá", dijo el muchacho todo feliz, "estoy tan contento porque estás de nuevo con nosotros que te preparé un vaso de naranjada".
Nunca podré olvidar la emoción de mi padre ni tampoco la actitud de mi hermano. Ese muchachito de 12 años había cumplido la orden pero, motivado por el amor, fue más allá: no se contentó con traer un vaso de agua, preparó jugo de naranjas.
Los que desean ser cada día más semejantes a Jesús no pueden basar su obediencia sólo en la letra escrita de la ley; tienen que fundamentar sus actitudes en el amor al Padre. La obediencia que no está basada en el amor, es una obediencia sin sentido. Hay personas que se preocupan simplemente por la forma y ni siquiera se dan cuenta de ello. Olvidan, o no saben, que el amor y el respeto por los demás es uno de los mayores principios.
La obediencia nacida del miedo al castigo, o a las consecuencias, se limita a hacer lo que fue ordenado, y a veces lo hace solamente para ser visto por los hombres.
La obediencia fundada en el amor es diferente, porque no nace únicamente de la letra escrita, sino de los principios grabados en el corazón. El versículo de hoy explica claramente que no hay mérito alguno en la simple obediencia. "Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos".
Hay personas que están constantemente preguntando: ¿Puedo hacer esto? ¿No puedo hacer aquello! ¿Es permitido por aquí' ¿Hasta dónde puedo ir? Y se quedan esperando que la iglesia determine los detalles de lo que deben o no deben hacer. Son seres que no experimentan la belleza de la vida con Cristo. Quieren que la iglesia les diga todo, para "hacer sólo lo que deben".
Quienes viven una experiencia de amor con Cristo reciben un nuevo corazón, con los principios de la eterna ley de Dios escritos en ese corazón, y no están preguntando cuál es lo mínimo o lo máximo que deben obedecer para ser salvos. Su obediencia brota naturalmente de un corazón convertido, y no tienen límites. Están siempre dispuestos a andar la segunda milla. No se contentan con llevar un poco de agua para no recibir el castigo del Padre; preparan un jugo de naranjas para ver la sonrisa de Jesús.
¿Qué tipo de obediencia es la tuya?