15 de mayo

A la gloria de Dios

Jesús les respondió diciendo: "Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado" S. Juan 12:23.

Cuando Jesús pronunció estas palabras, estaba mirando hacia los momentos finales del sufrimiento y el dolor antes de su muerte en el Calvario; y habla de glorifìcación. La gloria de los hombres es diferente de la gloria de Dios. La gloria de los hombres pasa por el camino de los aplausos, del reconocimiento y de la fama. La gloria de Dios pasa por el valle de la sombra, del sufrimiento, de las lágrimas y de la muerte. Es verdad que hoy Jesús está en el cielo con el Padre. Es también verdad que un día toda rodilla se doblará delante de él y que las criaturas del universo entero reconocerán su justicia y alabarán su nombre. Pero antes tuvo que beber el cáliz amargo del dolor y del sufrimiento.

El apóstol Juan, en Apocalipsis 5:6, vio "un Cordero como inmolado". ¿Por qué parecía muerto? Los hombres cuando quieren vencer, matan; Jesús, para vencer, muere. Para subir en la vida, el ser humano miente, lastima a los demás, pisa sus sentimientos, traiciona y no mide esfuerzos; Jesús, para recibir la gloria, se entrega, renuncia, se humilla, guarda silencio y fìnalmente perece. ¡ ;Qué diferentes caminos para el mismo fin!

Hay un mundo maravilloso esperando al ser humano. Hay una eternidad para vivir sin muerte, ni llanto, ni cosa parecida. Pero antes, es preciso transitar por el desierto de esta vida y muchas veces los pies quedarán heridos en las arenas calientes. "En el mundo tendréis aflicción", dijo Jesús, "pero confiad, yo he vencido al mundo" (S. Juan 16:33). Él promete paz, pero no de la manera tomo el mundo la ofrece. La paz que los hombres buscan es apenas la ausencia de lucha en la especie humana, y cuanto más la buscan más lejos la ven. La paz que Cristo ofrece es la paz interior que genera esperanza en medio de la persecución, las dificultades y las provocaciones. Jesús nunca prometió que sus hijos no derramarían lágrimas en esta vida. Lo que prometió es enjugar las lágrimas de sus hijos.

Existe una gloria futura, un reino de paz que Jesús está preparando, pero existe también un cáliz amargo para ser vivido en el presente. La gloria humana es fugaz y su futuro de perdición es eterno. La gloria de Dios es eterna y su presente de sufrimiento es pasajero.

Jesús murió. ¿Dónde estaba la gloria? Todo parecía haber fracasado. Mas al tercer día resucitó y hoy vive por los siglos de los siglos. Tú puedes morir hoy y tus sueños pueden quedar enterrados por causa de Cristo. ¿Por cuánto tiempo? Hoy y mañana tal vez, mas al tercer día vendrá y tú también serás glorificado. Piensa en eso a lo largo de este día.

 

16 de mayo

Más poderoso que un sermón

Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: "¡Señor, queremos ver a Jesús". S. Juan 12:21.

Hace muchos años, mientras hacía el examen bautismal a cinco personas, toda la iglesia se conmovió por un espectáculo deprimente. El esposo incrédulo de una de las personas que se iba a bautizar esa mañana, ingresó en el templo vociferando y amenazando a todo el mundo con una vara en la mano. Sorprendidos todos, nadie tuvo la osadía de detener al indeseado visitante. Para aumentar todavía más la sorpresa, el hombre tomó a su esposa por los cabellos, la sacó de la iglesia y la llevó por la calle, gritando a todas las personas que hacía eso como una lección para las mujeres que quisieran cambiar de iglesia sin el consentimiento del marido.

En una sociedad tradicional, conservadora y "machista" como la de esa pequeña ciudad, en el interior de mi país, el hombre "merecía" parabienes por lo que estaba haciendo, y todo el mundo en la calle aplaudía.

Ese fue un sábado triste. Se podía notar la tristeza y las lágrimas en el rostro del pequeño grupo de hermanos. Sin embargo, por la noche, alguien me entregó un papelito de la hermana: "Pastor, no se vaya sin antes bautizarme. Mañana saldré a las nueve de la mañana para comprar las cosas en la feria de la calle y pasaré antes por la iglesia para ser bautizada. Espéreme listo, por favor".

Fue uno de los bautismos más significativos que realicé. Esa señora sabía muy bien que la vida no sería fácil para ella, pero su amor por Cristo era mucho mayor que las dificultades que pudieran aparecer.

Dos años después retorné a esa ciudad y, para mi sorpresa, el marido estaba en la iglesia, bautizado y participando activamente como diácono. Cuando le pregunté cómo había sido que había aceptado a Jesús, el hombre respondió: "Fue mi esposa. Yo vi a Jesús en ella".

El versículo de hoy habla de los griegos que llegaron a Jerusalén y querían ver a Jesús. Cuando las personas quieren ver a Jesús, generalmente no buscan la Biblia, ni la doctrina, ni la naturaleza. En la mayoría de las veces buscan a los que se dicen cristianos para ver si realmente el cristianismo funciona.

Ese marido duro y aparentemente insensible al evangelio, vio reflejado el carácter de Jesús en la vida de su esposa. Ella no había cambiado sólo de iglesia, había cambiado de vida, y ante una vida reformada por Jesús no hay argumentos, ni críticas que permanezcan en pie. El sermón silencioso de una vida transformada es mucho más poderoso que un sermón predicado desde el púlpito.

¿Por qué no hacer de este día un día de comunión con Jesús! ¿Por qué no pedirle que el Espíritu Santo controle nuestros sentimientos y pensamientos para que se pueda reproducir en nosotros el carácter de Cristo?

 

17 de mayo

Multitudes están buscando a Jesús

Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. S. Juan 12:20.

Había fiesta en Jerusalén. Multitudes llegaban de todos los rincones para participar en la Pascua, aunque la fiesta, de profundo sentido espiritual, hubiese perdido la esencia de su propósito y se hubiese transformado apenas en una gran fiesta formal, acompañada de mucho comercio y otras actividades paralelas.

Sin embargo, la fiesta de ese año sería diferente de las otras porque, aunque el pueblo judío no lo sabía, estaría presente el verdadero Cordero pascual. Aquel que derramaría su sangre para la remisión de los pecados y la liberación humana de la esclavitud espiritual.

Jesús entró triunfalmente en Jerusalén. Toda su realeza y majestad brilló, aunque pálidamente, mientras los hombres cantaban hosannas a su nombre y agitaban hojas de palmera.

El versículo de hoy dice que entre los que habían subido a Jerusalén a adorar durante la fiesta, había algunos griegos. Los habitantes de la antigua Grecia practicaban una religión pagana saturada de idolatría. Parece que todos los ritos ofrecidos a los diferentes dioses no satisfacían a estos griegos, que dejaron su país en busca de algo más concreto, algo que diese sentido a su vida. Por lo que deducimos del texto, es posible que abandonaran su religión pagana y aceptasen el judaísmo; de otra manera no habrían ido a Jerusalén. Existen muchos seres humanos que no viven contentos en la iglesia donde están porque falta algo concreto. Por más sacrificios que realicen, por más que cumplan todo lo que la iglesia les presenta como requisitos de salvación, siempre sienten como si la vida no tuviese sentido, y no tienen paz. Entonces, esa búsqueda sincera los lleva muchas veces a otra iglesia, como hicieron los griegos. Sólo que el judaísmo tampoco satisfacía sus expectativas. Continuaban vacíos. El judaísmo también había perdido el sentido de la fe. No conseguía ver al Mesías, y andaba confuso en medio de una montaña de ritos y formas. Dios tenga compasión de los que, por cuidar tanto de las comas y los tildes, pierden de vista al único capaz de dar sentido al cristianismo: Jesús.

Hoy existen hombres y mujeres que desean ver a Jesús como los griegos: dejan todo para oír hablar de él. El mundo está muriéndose de hambre, y es hambre de Jesús. Sólo él puede dar sentido a la vida. En Rusia, millares y millares están aceptando a Jesús y siendo bautizados. En diferentes países, adonde voy, las multitudes parecen decir: "Háblenos de Jesús". En las calles la súplica parece la misma: "Hábleme de Jesús". ¿Cómo estamos respondiendo, como iglesia y como cristianos, al clamor de los hombres?

 

18 de mayo

El secreto de la prosperidad

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa. Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:10.

¿Es el diezmo una parte de nuestros bienes que devolvemos a Dios? Si pensamos de esa manera, Dios no pasa de ser un cobrador de impuestos o un recaudador celestial. Para quienes aman a Jesús, el diezmo es un pacto entre Dios y el hombre, una alianza de amor y fidelidad.

Cuando Dios creó al ser humano, lo colocó en el jardín del Edén y le dijo: "De todo árbol de huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás" (Génesis 2:16, 17).

En otras palabras: "Yo soy el dueño de todo, pero como sé que necesitas de estas cosas para poder vivir, te las presto. Y como también sé que a medida que el tiempo pase correrás el riesgo de olvidarte de que yo soy el dueño de todo, por eso, para que te acuerdes siempre, vamos a establecer una alianza. Tú puedes usar todo, menos este árbol, porque el día en que toques en él, yo sabré que te estás adueñando de lo que es mío".

Más tarde, cuando, por causa del pecado, Adán y Eva tuvieron que dejar el jardín, Dios sustituyó el árbol por el sagrado diezmo, y hoy dice al ser humano:

"Todo lo que existe es mío. 'Mía es la plata y mío es el oro' (Hageo 2:8).

Pero sé que en este mundo necesitas bienes materiales para poder vivir. Necesitas una casa, ropa, comida, dinero; por tanto, te doy fuerzas para conseguir todo eso. Pero también sé que cuando tengas todo, correrás el riesgo de olvidarte de que yo te presté todo. Entonces, para que nunca olvides que todo es mío, vas a devolverme el sagrado diezmo y vas a probarme en esto. Mientras me devuelvas el diezmo sabré que reconoces que yo soy el dueño, y si llegas a tener dificultades financieras o alguna cosa anda mal, todo lo que tienes que hacer es clamar a mí, porque yo soy el dueño, y como dueño tengo la obligación de resolver tu problema .'Derramaré bendiciones hasta que sobreabunden', 'reprenderé al devorador', 'serás tierra deseable' (ver Malaquías 3:10-12).

"Pero si no me devuelves el diezmo, estarás rechazando el pacto de fidelidad que hicimos. Estarás haciéndote dueño de lo que es mío, y si llegan dificultades tendrás que resolverlas solo, porque te apoderaste de lo mío, sacándome de tu vida voluntariamente".

Por eso, el diezmo es mucho más que la décima parte de los bienes que devolvemos a Dios: es un pacto de fidelidad, una alianza que nos recuerda quién es el dueño. Y si aceptamos que Dios es el dueño de todo lo que tenemos, es también dueño de las dificultades financieras que puedan aparecer, y dueño de la falta de recursos para el sustento; en fin, es dueño de todo, y como tal es el responsable de hacer desaparecer los problemas o damos fuerza e inteligencia para pasar por ellos sin lastimarnos.

 

19 de mayo

Ser o no ser

Cuando salió él de la barca, enseguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro. S. Marcos 5:2.

Muchas veces, en las grandes reuniones evangelizadoras, el enemigo se ha manifestado al poseer a alguna persona. El enemigo es real y, aunque derrotado y condenado, continúa atormentando a muchas personas. La posesión demoníaca es una realidad. Existen muchos seres humanos poseídos por el enemigo. Pero existe también un malentendido en cuanto a este asunto. Generalmente, pensamos que una persona poseída por el enemigo es la que grita, se cae, es levantada y es tirada de nuevo con fuerza al suelo. Pero ellas no son las , únicas. Existen muchas que nunca exteriorizan manifestaciones demoníacas, pero son igualmente poseídas. Los que gritan, lloran y exteriorizan manifestaiciones, lo hacen porque, además de estar poseídas por el enemigo, son débiles mental, emocional y físicamente. Si no fuese así, el enemigo nunca se exhibiría a través de esas personas.

¿Quiere decir que alguien puede no exteriorizar nunca manifestaciones demoníacas y aun así estar poseído por el enemigo! Sí, es posible, y la Biblia lo explica claramente. "El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama" (S. Lucas 11:23).

En el terreno espiritual no puede haber tres grupos, sólo existen dos: los que son de Jesús y los que pertenecen al enemigo de Jesús. No existe el grupo de los que están sobre el muro. Eso puede funcionar en muchas áreas de la vida, pero no en la vida espiritual. Aquí no hay lugar para la observación. Quedar en la indecisión ya es tomar una decisión en favor del enemigo de Jesús.

Hay mucha gente que nunca gritó, ni pataleó, ni fue tirada al suelo, pero es poseída por el enemigo. Esas personas no exteriorizan las manifestaciones porque son fuertes física, mental y emocionalmente.

"Todo aquel que rehúsa entregarse a Dios está bajo el dominio de otro poder. No es su propio dueño. Puede hablar de libertad, pero está en la más abyecta esclavitud" (El Deseado de todas las gentes, pág. 43 1).

Nuestra única salvaguardia es Jesús. En él estaremos siempre seguros. Cuando Cristo vuelva, sólo existirán dos grupos: las ovejas y los cabritos, las sabias y prudentes y las fatuas, los seguidores del cordero y las del dragón; y todo dependerá de nuestra elección de hoy.

¿Por qué no hacer de este día un día de comunión permanente con Jesús? Lleva un cántico de alabanza en tu corazón, coloca una cinta de música inspiradora en el pasacasete de tu auto, piensa en Jesús, medita cada momento en él, relaciona todo con él, siente su compañía permanente. ¡ ;Sé un amigo de Jesús!

 

20 de mayo

Así resplandezca vuestra luz

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. S. Mateo 5:16.

En la sección II del diario 0 Estado de Sâo Paulo, del jueves 2 de enero de 1992, el periodista internacional Paulo Francis declaraba: "Gorbachov renunció el mismo día en que mi mucama, una estimada señora, decidió volver al Brasil, a pesar de ganar aquí cerca de mil dólares por semana, dinero que no verá en un año en el Brasil. Esa señora que nos deja es extraordinaria. Es adventista del séptimo día, devota, y se queja de que trabajando tanto para ganar el vil metal, no le queda tiempo libre para dedicarlo a su iglesia y a las obras de caridad de tanto le gustan. La religión de mi mucama es simple, sincera y por eso respetable".

En el comentario que Paulo Francis hace a continuación es posible notar, entre otros análisis, el contraste entre el radicalismo puro y metafísico de la obra religiosa de Jorge Luckacs, publicada por la editora Black-Well, y la religión sencilla de la cocinera adventista.

Puede ser que te estés preguntando qué tiene que ver Paulo Francis con el versículo de hoy. Respondo: Mucho. Tal vez esté aquí el secreto que necesitamos descubrir para cumplir la misión final de la iglesia. El comentario de Paulo Francis publicado en O Estado de Sâo Paulo, que tiene una tirada de 250.000 ejemplares diarios, se esparció por todos los rincones, y el testimonio sencillo de una miembro de iglesia, que no conoce mucha teología y que no tuvo oportunidad de ir al campo misionero, llegó a miles de lectores con la fuerza del cristianismo práctico.

Estoy tratando de imaginarme lo que sucederá en el mundo cuando cada cristiano se despierte a la realidad del poder que significa su testimonio diario. ¿Qué ocurrirá cuando los jóvenes en las universidades comiencen a ser notados por su manera de hablar, de vestirse y de comportarse?

"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres", es la orden del Maestro.

La luz no necesita esforzarse para brillar. Simplemente brilla, porque es luz. El cristiano que descubrió que la esencia del cristianismo es vivir una vida de comunión con Cristo, no necesita esforzarse deliberadamente para testificar, pues el amor de Cristo lo constriñe. Brilla porque es luz, y es luz porque vive en comunión con la Luz de los hombres: Jesús.

Cierto día, un pequeño rayo de luz le preguntó a su mamá: ¿Dónde puedo ir para conocer las tinieblas? La madre lo mandó al fondo de la tierra, a las cavernas más oscuras, a los cuartos más cerrados, pero adonde el rayito de luz iba no encontraba las tinieblas. Volvió desilusionado, y quejándose le dijo a la madre: "Me mentiste. Fui a todos esos lugares y no encontré las tinieblas". "NO, hijo", dijo la madre, "yo no te mentí. Tú eres la luz. Adonde quiera que vayas las tinieblas siempre desaparecerán".

Tú, amigo mío, eres la luz. Refleja hoy la luz de Cristo.

 

21 de mayo

La luz de los hombres

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. S. Juan 1:4.

El 80% de la ciudad de Porto Alegre, en el estado brasileño de Río Grande do Sul, quedó sin energía eléctrica en la tarde del 30 de octubre de 1992· Mientras me dirigía al Gimnasio de Deportes de San Leopoldo, donde predicaría esa noche, oí a través de la radio que un hombre se había subido a una columna de alta tensión con la intención de suicidarse, y que había sido necesario cortar toda la energía para preservar su vida.

Un viernes por la tarde, hace casi dos siglos, Jesús subió al monte Calvario y fue clavado en una cruz, renunciando voluntariamente a la vida para salvar a la raza humana. Ese viernes fue tal vez el viernes más oscuro de toda la historia. El Sol ocultó su rostro con vergüenza para no ver cuán miserables son los hombres. Nubes negras cubrieron el horizonte, y la lluvia cayó torrencialmente, como si el universo todo derramase lágrimas por el testimonio de amor que estaba siendo escrito con sangre en ese momento. Hasta los animales Y las bestias del campo corrían de un lado para el otro, porque instintivamente presentían que algo extraño estaba sucediendo. Sólo el hombre, la más inteligente de las criaturas, parecía no entender nada.

Aparentemente, todo había acabado, todo se había perdido y todo había fracasado. Aparentemente, las tinieblas prevalecían. Pero fue entonces, en medio de la oscuridad, cuando emergió la luz. "En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres".

Esa tarde de tinieblas no era más que el símbolo de lo que sería siempre la vida sin Cristo. Donde las tinieblas reinan, reina la confusión. Las personas no saben de dónde vienen, ni hacia dónde van. Viven tropezando aquí y allá, viven cayendo y lastimándose, y también lastimando a las personas que están más cerca. Al fin de cuentas, ¿adónde ir si no se ve nada? Se puede intentar todo, pero el resultado será siempre la frustración y el desencanto.

Una vida sin Cristo es como una vida sin luz. Fue necesario que Cristo fuera levantado en la cruz del Calvario para que, con su muerte, la vida se iluminara.

¿Estás confuso ante algunas de las decisiones que necesitas tomar hoy? coloca todo en las manos de la Persona-Luz: Jesús. Dijo Juan: "La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron" (cap. 1:5).

Sal con esa promesa divina en tu corazón. Repítela muchas veces a lo largo del día, y cuando vuelvas para casa verás, tal vez, que las tinieblas de la noche ya llegaron, pero que tu vida continúa iluminada por la luz de Cristo.