1 de mayo

No por causa de tu justicia

Por tanto, has de saber que Jehová, tu Dios, no te da en posesión esta buena tierra por tu justicia, porque pueblo terco eres tú. Deuteronomio 9:6.

¿Es posible vivir una vida moralmente justa sin tener comunión con Jesús? ¿Es posible ser un buen ciudadano, un buen padre de familia, un buen patrón o un buen empleado, sin tener comunión con Jesús? ¿Es posible vivir sin vicios y no tener comunión con Jesús La Biblia enseña que sí, pero al mismo tiempo advierte que esas buenas obras de justicia humana son para Dios como "trapos de inmundicia"

¿Cómo sabe alguien si mis obras de justicia son humanas o son frutos de la justicia divina? Desdichadamente nadie puede saberlo. Sólo Dios y yo. Porque sólo Dios y yo sabemos si existe entre nosotros una experiencia de comunión diaria y permanente.

¿Cómo produce Dios sus obras de justicia en la vida de sus hijos? Viviendo en ellos por medio de la presencia del Espíritu Santo, santificando la voluntad humana y usando esa voluntad humana santificada para conseguir la victoria sobre el pecado.

Cualquier obra que el hombre fabrique sin vivir una vida en comunión con Cristo, usando solamente su moralismo y su voluntad humana pecaminosa, es considerada por Dios como una justicia humana. Y "has de saber que Jehová, tu Dios, no te da en posesión esta buena tierra por tu justicia", fue la advertencia dada a Israel.

La salvación no es la recompensa. La salvación es Cristo, y él también es la justicia. Cuando le abrimos el corazón a Jesús y vivimos con él una experiencia de comunión diaria y permanente, y permitimos que habite en nosotros santificando nuestra voluntad, entonces viene y nos trae salvación y justicia. El resultado de esa experiencia es una vida llena de frutos de justicia divina.

Al salir hoy para las actividades diarias, llevemos a Jesús con nosotros. Mantengamos comunión con él mentalmente mientras realizamos nuestros deberes cotidianos. Conservemos un cántico de alabanza a Dios en nuestro corazón, sintamos su presencia y dejemos que el Espíritu Santo use nuestra voluntad para producir en nosotros los deseados frutos de justicia.

 

2 de mayo

La nube y el fuego

Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego. Números 9:16.

El Sol ya se había ocultado detrás de los enormes árboles en el interior de la región amazónica. Traté de reunir un poco de leña y encender una hoguera. Los hermanos indios me habían aconsejado: "Pastor, si tiene que pasar una noche en la selva, encienda una fogata". El fuego es todo para los nativos de la tribu campa, entre los cuales viví durante tres años. Teniendo fuego tienen seguridad, pues ningún animal peligroso se aproxima al fuego. Teniendo fuego tienen luz. Teniendo fuego tienen calor y no necesitan de abrigo.

El pueblo de Dios, mientras atravesaba el desierto, entendió los beneficios del fuego por la noche. Ese fuego era Cristo. Él es nuestra seguridad. Con él a nuestro lado los peligros de la noche oscura de esta vida no podrán alcanzarnos. Con él a nuestro lado, la indiferencia y el desamor de la noche fría de esta vida no nos afectarán. Con él a nuestro lado no tropezaremos, y nuestros pasos y nuestras decisiones serán siempre seguros.

¿Sientes que tu vida está fría, o en la mejor de la hipótesis, tibia ? Entonces mira hacia la columna de fuego. Ella es la solución.

Pero Jesús no es solamente fuego. También es la nube durante el día. La nube no sólo proporciona sombra para el cansado peregrino. Igualmente anuncia lluvia, y la lluvia es vida en medio del desierto. ¿No te parece que ésta es la respuesta divina para una vida reseca e improductiva? ¿No es ésta la solución para una vida cansada?

La lluvia es agua, y el agua limpia, calma la sed y produce poder. Piensa en la represa hidroeléctrica de Itaipú, capaz de mover medio Brasil. ¿Qué es lo que Dios está tratando de decirnos ? Que él quiere satisfacer nuestras necesidades, limpiar nuestra vida. Pero que él también desea darnos un poder capaz de llevarnos a la victoria completa sobre el pecado y al cumplimiento de nuestra misión en la Tierra.

Nube y fuego. Frío y calor. No sólo nube. No sólo fuego. Ni fanatismo. Ni liberalismo. Equilibrio. Dios es el Dios de la nube y del fuego. Es el Dios del equilibrio.

Esta mañana Jesús está a tu lado, cerca de ti; listo para salir contigo a las luchas de la vida. ¿Por qué temer si el perdón, el poder, la seguridad y la luz van contigo?

 

3 de mayo

El sueño de Dios

Allí murió Moisés, siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Deuteronomio 34:5.

El pueblo de Israel había llegado al límite de la tierra prometida. El sueño de poseer esta tierra estaba a punto de realizarse, cuando Dios ordenó a Moisés: "Sube... al monte Nebo", a la cumbre del Pisga. Allí, en la cima de la montaña, el Señor le mostró la tierra: "Te he permitido verla con tus ojos, pero no pasarás allá" (Deuteronomio 32:49; 34:1, 4).

Moisés había sido toda la vida un soñador. Soñaba con ver a su pueblo en la tierra de libertad. Pero ahora, cuando el sueño estaba haciéndose realidad, Dios le dice: "No pasarás".

Tú y yo sabemos por qué Moisés no entró en la tierra prometida, pero el viejo líder de Israel no entendió nada. Murió con una enorme señal de interrogación en la cabeza.

¿Ya te diste cuenta de que nuestra vida es un puñado de porqués? ¿Por qué murió mi padre? ¿Por qué murió mi hijo' ¿Por qué no salió bien este asunto? ¿Por qué? ,Por qué? ¿Por qué?

Moisés murió. Pero poco tiempo después, resucitado, vio desde el cielo a su pueblo conquistar la tierra prometida y a los hijos de su pueblo jugar en la tierra de libertad. El sueño se cumplió. Sólo que en una escala mayor y mejor de lo que él había soñado. No tenía más los achaques de la vejez, gozaba de vida eterna; no estaba sentado en el sillón del abuelo, estaba sentado en un trono de oro.

Tenemos derecho a soñar, pero también tenemos que dar a Dios dicho derecho, pues sabemos que sus sueños son siempre mayores y mejores que los nuestros. Cuando nuestros planes no salen bien, a pesar de haber colocado todo en las manos de Dios y de haber hecho todo lo posible de nuestra parte, es con seguridad porque Dios tiene otros planes para nosotros. Debemos aprender a confiar en él.

Conversé con Laura, en la ciudad de Presidente Prudente, pocos días después que la tragedia devastara su vida. Laura y su marido eran cristianos ,sinceros: ella tocaba el arpa y el marido daba estudios bíblicos. Tenían la costumbre de visitar los hogares para hablar de Jesús. Formaban una familia feliz alado de sus cuatro hijos.

Una mañana, mientras realizaban el culto matutino, alguien golpeó a la puerta. El marido fue a abrir y se encontró con un hombre que, sin decir una palabra, le disparó un tiro de escopeta que acabó con su vida.

Algunos días después conversé con Laura. Con los cabellos sueltos y vistiendo luto, me preguntó: "Pastor, ¿por qué? ¿Por qué?" "No lo sé, Laura", fue mi respuesta. "Un día el Señor lo explicará". Dos meses después Laura interpretó en el arpa un himno maravilloso de esperanza durante una reunión campestre en Brasilia. Su confianza estaba depositada en Dios, que nunca falla. El por qué ya no tenía importancia.

 

4 de mayo

El tiempo pasa

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: "No tengo en ellos contentamiento". Eclesiastés 12:1.

La vida pasa más rápido de lo que nos imaginamos. Tiempo atrás me encontré con un cuadro que me hizo pensar seriamente en la brevedad de la vida. Haz de cuenta que una vida de 70 años se concentrase en un día, de las 7 de la mañana a las 11 de la noche, y mira cuán elocuente la fugacidad del tiempo. Si hoy tienes...

10 años, son las 10:25;
20 años, son las 11:34;
25 años, son las 12:42;
30 años, son las 13:51;
35 años, son las 15:00;
40 años, son las 14:08;
45 años, son las 17:16;
50 años, son las 18:25;
55 años, son las 19:34;
60 años, son las 20:42;
65 años, son las 21:51;
70 años, son las 23:00;

¿Qué te parece? ¿Te quedaste serio ? Y ahora mira cómo todo es mucho más serio si recuerdas que el ser humano duerme en promedio 8 horas por día. Quiere decir que alguien que viva 75 años habrá pasado 25 años durmiendo.

Cuán oportuna es la invitación del sabio Salomón: "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud". Porque cuando uno es joven cree que la vida va a durar toda la eternidad: deja pasar las oportunidades, desperdicia el tiempo, vive apenas el presente, sin preocuparse mucho por el futuro. Pero el tiempo pasa, inexorable, implacable; se va, independientemente del uso que hagamos de él. Un día nos miramos en el espejo y percibimos arrugas y cabellos blancos. Miramos hacia atrás y casi asustados nos preguntamos: "¿Qué hice con mi vida?"

Felices quienes colocaron su confianza en Jesús e hicieron de él el centro de sus sueños y sus realizaciones.

Con la ayuda divina, haz de este día un día de productividad. Escribe tu historia. Deja tus huellas impresas en el tiempo. Hazlo así, aunque el fin del día ya esté cercano.

 

5 de mayo

Lo más importante

Hombre, él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:8·

La mente hebrea funciona de manera diferente que la mente latina. En hebreo la escritura va de derecha a izquierda. Los latinos tenemos la costumbre de enumerar las cosas en orden de importancia de arriba hacia abajo. Los judíos colocan las cosas en orden de importancia de abajo hacia arriba. Por lo tanto, analicemos el versículo de hoy con la mentalidad hebrea, colocando los términos en el orden en que nosotros acostumbramos: "Él te declaró, oh hombre, qué es lo que espera el Señor de ti. Primero, que andes humildemente con tu Dios y, como resultado de eso, que practiques la justicia y ames la misericordia".

A lo largo de la Biblia encontramos repetida la idea de que el cristianismo as la maravillosa experiencia de andar con Jesús. El resultado de esa experiencia son los actos de justicia y misericordia.

Si no entendemos la mentalidad hebrea, corremos el riesgo de pensar que lo que Dios espera primero de nosotros son las buenas obras. Claro que Dios se siente muy feliz cuando ve abundantes obras en la vida de sus hijos, pero sólo si esas obras son frutos de la experiencia de andar con él.

En los tiempos del profeta Miqueas el pueblo había perdido el verdadero sentido de la religión. Se preguntaban: "¿Con qué me presentaré ante Jehová?" (Vers. 6) Ellos pensaban que lo que realmente importaba era cuánto podían dar a Dios en materia de obras humanas. Y es verdad que Dios tiene interés en lo que el hombre es capaz de presentarle, pero se siente mucho más feliz cuando el ser humano obedece a Dios en lo que él realmente quiere.

Abel y Caín presentaron sus ofrendas a Dios, pero la Biblia dice que Dios no aceptó la de Caín. Ofrenda por ofrenda, tal vez la de Caín fuese mejor, pero Dios no había pedido el fruto de la tierra. Lo que él esperaba era un corderito que simbolizaba a Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

El error de Caín estaba en el hecho de pensar que lo que realmente importaba era la ofrenda. Olvidó que Dios siempre aprueba la ofrenda cuando es el resultado de la comunión con él.

"Hombre", dice el profeta, "Dios te mostró lo que espera de ti: que andes con él, y que como resultado de eso practiques la justicia y la misericordia". Hoy haz de Jesús tu amigo, anda con él, imaginándolo cada momento a tu lado. Piensa en su sonrisa de aprobación cuando andas en sus caminos. Pero imagina también la tristeza que aparece en sus ojos cada vez que comienzas a andar en caminos peligrosos.

 

6 de mayo

Dios no se cansa de perdonar

¡Mirad por vosotros mismos! Si tu hermano peca contra ti, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento": perdónalo. S. Lucas 17:3, 4.

Cuando era adolescente, me impresionó una noticia sobre esa actriz de Hollywood que subió una noche a su departamento y al día siguiente no apareció en el set de fìlmación. La llamaron por teléfono, golpearon a su puerta y, fìnalmente, cuando forzaron la puerta, encontraron su cuerpo en la bañera. Se había suicidado, cortándose las venas.

Lo impresionante fue la nota dirigida a la policía: "No me suicidé, fui asesinada. Atrapen al asesino antes de que acabe con toda la humanidad. Es el peso de la culpa".

¿Por qué vivir abrumados por el peso de la culpa, si Jesús está dispuesto a olvidar nuestra vida pasada y a darnos siempre una nueva oportunidad) ?

Para entender mejor lo que Jesús está diciéndonos en el versículo de esta mañana, imagina que estás en un restaurante y que el mozo deja caer la comida sobre ti. El lo lamenta mucho, pide perdón y tú aceptas sus disculpas. Pero el hecho se repite luego en la hora de la cena, una y otra y otra vez. Ya estás con el pantalón, la camisa, la chaqueta y los cabellos manchados de comida, cuando el mozo aparece por séptima vez y, a pesar de todo el cuidado que tiene para evitar el accidente, derrama una vez más el postre encima de ti.

¿Qué harías? ¿Lo perdonarías ? Eso es lo que Jesús está diciendo. ¿Piensas que pediría algo de mí que no estuviese dispuesto a hacer conmigo?

El aspecto trágico del pecado no está en que Dios no pueda perdonar, sino en la triste realidad de que somos nosotros quienes no queremos perdonarnos. Miles de personas andan por la vida anulados por el complejo de culpa. No logran sacarse de la cabeza el monstruo del autocastigo. No consiguen olvidar su pasado. No son felices.

Pero Jesús está mirándote: "Hijo, debes venir a mis brazos de amor. Yo ya olvidé tu pasado, ya pagué el precio de tu culpa; ven a mí y acepta mi perdón". Finalmente, el versículo de hoy nos muestra la otra dimensión del perdón. Nunca aceptaremos el perdón divino si no estamos dispuestos a perdonar a nuestro hermano.

¿Tienes algo contra alguien? ¿Alguien te lastimó y eso no te deja ser feliz ? Busca a tu hermano y abrázalo. Perdónalo así como Jesús está pronto a perdonarte.

 

7 de mayo

El pecado imperdonable

Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. S. Mateo 12:31.

El texto de esta mañana tiene dos partes: la primera es una promesa maravillosa de Jesús: "Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres". La Biblia dice: "El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia" (Proverbios 28:13).

Dentro de tales pautas bíblicas, ¿qué pecados perdona Dios? ¿El adulterio? Sí. ¿El homosexualismo? Sí. ¿El asesinato ? Sí. ¿Las drogas? Sí, todo. No hay palabra que abarque más que la palabra todo. Dios dice que no hay nada que él no pueda perdonar. No importa cuán bajo hayas caído, no importa cuán lejos hayas ido, todo te será perdonado. Menos el pecado contra el Espíritu Santo. ¿Por qué Dios no perdona este pecado? ¿Será que Dios se cansa de perdonar? ¿Será porque el hombre hizo demasiado mal que Dios dice: "Se acabó la oportunidad para este hombre"?

El pecado contra el Espíritu Santo es imperdonable no porque Dios no quiera perdonar, sino porque el hombre que lo comete no quiere ser perdonado y Dios no puede perdonar a nadie por la fuerza. El ser humano tiene que querer ser perdonado, tiene que caer arrepentido a los pies de la cruz. Entonces, Dios envía inmediatamente a millares de ángeles en su auxilio.

Dios le habla todo el día al ser humano a través de la voz de su conciencia, de la Palabra escrita y de la naturaleza. Una conciencia santificada por la presencia de Jesús en la vida es, sin duda, la voz del Espíritu Santo. Quien preste oídos a esa voz tiene la garantía de que continuará oyéndola y permanecerá sensible a ella. Quien cierre los oídos a la voz de Dios, a pesar de oírla, corre el riesgo de endurecer lentamente el corazón y llegar al punto en el cual no sienta más la voz de Dios. No significa que Dios no le hable más, no. El Espíritu de Dios nunca se cansa; siempre continuará hablando, siempre suplicando, siempre esperando. El problema no está en Dios, está en nosotros. Somos nosotros quienes corremos el peligro de llegar al punto en el cual no logramos oír más su voz.

Que esta mañana nuestra oración sea: "Señor, ayúdame a prestar oídos a tu voz. Cuando sienta que otras voces me llaman a caminar por caminos peligrosos, dame fuerza y la sensibilidad necesarias para oír tu voz. Guía mis pasos a este día. Camina a mi lado; dame tu brazo poderoso para sustentar mis pasos. !Amén!"