20 de marzo
Él siempre está presente
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Salmos 46:1.De repente, parecía que los sueños de Laura se hacían añicos. El novio, a quien tanto amaba, la dejaba apenas con una corta explicación, escrita en una tarjeta blanca: "Tengo que ser sincero: No me gustas; perdóname". Un mes después, el padre de ella moría en un trágico accidente de tránsito.
Era demasiado sufrimiento para una sola persona. Casi no dormía, preguntándole a Dios: "¿Por qué, Señor, por qué?" Como consecuencia de todo, su rendimiento en el trabajo quedó tan alterado que, algunos días después, perdió el empleo. En esas circunstancias la conocí.
Casi inconscientemente, Laura actuaba como una jueza y daba el veredicto. "Yo siempre fui una fiel cristiana, nunca hice mal a nadie y ayudé a mis semejantes en la medida de mis posibilidades; Dios fue injusto conmigo. Yo no merezco estar sufriendo de esta manera".
¿Es Dios realmente injusto? ¿0 será que nosotros, a veces, somos injustos con él, reclamándole un juramento que nunca realizó' En Salmos 46:1 encontramos una bellísima promesa: "Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones". Observa lo que Dios está y no está prometiendo.
Dios nunca prometió que sus hijos jamás tendrían dificultades, tristezas o pruebas. Él promete que, en medio de las dificultades y luchas, pruebas y tristezas, los que confían en él nunca estarán solos. "¡Gran consuelo!", puedes pensar. "¿De qué me ayuda eso?" De mucho. Y ahí está toda la diferencia.
Sufren los malos y los buenos. Sufren los que maldicen y los que confían en él. Sólo que el sufrimiento en los primeros es como una herida purulenta: devora, pudre y finalmente mata. Mientras que el sufrimiento de los que confían en Dios es como una herida limpia. Duele, sangra, pero sana, y con el tiempo apenas quedan cicatrices o, a veces, ni siquiera eso.
Cuando mi hijo mayor tenía tan sólo dos años, fue sometido a una cirugía. La enfermera entró con la inyección de la anestesia. El muchacho, mirando con miedo, comenzó a lloriquear, y la enfermera dijo:
-No llores, no te va a doler.
El niño me miró, como si preguntase en silencio: "¿Es verdad que no me va a doler?" Tomando su mano, le dije con tranquilidad:
-Sí, te va a doler, hijito, pero aquí está mi mano. Si te duele mucho, aprieta mucho. Si te duele poco, aprieta poco, pero yo estaré contigo.
¿Entendiste? Cuántas veces miramos a Dios y le preguntamos: "¿Va a doler?" Y él, con su voz de Padre amante, nos consuela: "Sí, te va a doler, hijo. En un mundo de tristezas y lágrimas, muchas veces te va a doler, pero aquí está mi mano. Nunca estarás solo. Yo estaré contigo".
21 de marzo
Los sentidos no son confiables
Descendió Sansón a Timnat y vio allí a una mujer de las hijas de los filisteos. Regresó entonces y lo contó a su padre y a su madre, diciendo: "He visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer"
Jueces 14:1, 2.El otro día conversaba con un joven que, en la opinión de los que lo querían, estaba a punto de tomar una decisión que le traería muchos problemas en el futuro.
-Pastor -dijo el joven-, siento que esto es lo mejor para mí. Es lo que quiero, es lo que me gusta y creo que tengo el derecho a equivocarme.
"He visto una mujer en Timnat", dijo Sansón. Da la impresión de que el joven de mi historia y Sansón se hubiesen puesto de acuerdo para dar la misma respuesta.
Seguramente, los padres de Sansón hicieron todo lo posible para mostrarle al hijo el tremendo error que estaba a punto de cometer. Le hablaron con amor, con energía, trataron de dialogar: "¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo", preguntaban (vers. 3). Pero Sansón estaba decidido: "He visto", dijo, "y me agrada"
¿Son confiables nuestros sentimientos Desdichadamente, mientras llevemos con nosotros la naturaleza con que nacimos, los sentimientos humanos nos traicionarán con frecuencia. Sólo pueden ser una guía segura si están santificados a través de una constante comunión con Jesucristo.
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá:", dice el profeta en Jeremías l7:9. Cómo puede una persona que no vive una vida de comunión diaria con Jesús pensar que sus sentimientos son una guía segura y confiable:
El resultado de decidir porque "he visto", porque "me agrada", porque "siento que esto es bueno para mí", contrariando la voluntad de Dios, fue terrible para Sansón. Al final de sus días, sus ojos, esos ojos que determinaban sus decisiones, le fueron arrancados. Ciego, terminó sus días realizando el trabajo de un burro, haciendo girar las ruedas de un molino.
Ese joven que nació con un plan maravilloso para su vida, ese hombre que era la esperanza de su pueblo, que vino para quedar eternamente en la galería de los vencedores, tuvo un triste fin. En un momento de su vida sintió que era "lo mejor" para él, pero se engañó. El tiempo, juez implacable, dictó la sentencia: culpable y condenado.
Que Dios nos ayude en este día a depender de él, a consultarlo, a decidir con él. El es nuestra única garantía de victoria. Separados de él, nada podremos hacer.
22 de marzo
Más seguro que un monte
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar.
Salmos 46:2.Al entrar en la ciudad de Johannesburgo, en Africa del Sur, mi compañero de viaje me observó: -Estás llegando a la ciudad de la fe. -¿Por qué? -le pregunté casi instintivamente.
-¿Ves aquel monte? -me dijo señalándolo con el dedo-. El mes que viene, ese monte estará de este otro lado. ¡La fe de la gente es tan grande que mueve montañas!
Después, sonriendo, me explicó que esos montes son de arena, y esa arena, sacada de las minas, todavía contiene oro. Por eso son removidos de un lugar a otro, tratando de extraer al máximo posible el precioso metal.
Como ves, las "montañas" de Johannesburgo son "mudables". Pero, por lo general, las montañas son símbolos de eternidad, de permanencia, de confiabilidad.
Pienso, por ejemplo, en las montañas de mi país, el Perú. El Imperio Inca construyó su sede en las alturas de Machu Pichu; he ahí el secreto de su casi invencibilidad. Desde esas montañas, los incas contemplaban el horizonte, conquistaban nuevos territorios, dominaban a los enemigos. En las montañas estaba su seguridad. Hasta hoy, siglos después, sus famosas fortalezas, casi intactas, atraen a millares de turistas.
Sin embargo, en el Salmo 46, el poeta traspasa los montes al corazón del mar. En el versículo 3 describe a las montañas como temblando. ¿Puede una montaña temblar? Si la montaña (que es símbolo de seguridad) tiembla, ¡qué queda para las demás cosas!
Lo que Dios está queriendo decir es que hasta las cosas aparentemente eternas pueden un día fallar. Por ejemplo, hasta amigos confiables pueden traicionarnos.
¿Crees que tu juventud durará toda la vida? Cuidado, ¡un día la montaña puede temblar! ¿Crees que ahora que terminaste una carrera y tienes una posición, nadie puede turbarte? Mira la montaña, ¡hasta ella un día puede caer al mar! ¿Piensas que tu salud es de hierro? ¿Que tu patrimonio es tan grande que nunca desaparecerá' ¿Crees que el amor de quien te rodea nunca acabará; Ojalá que no. Pero es bueno que sepas que todo puede fallar.
Pero puedes estar seguro de esto: Aunque las montañas tiemblen, o todos nos abandonen, Dios estará siempre cerca de nosotros, aunque sólo volvamos los ojos hacia él como si fuese el último recurso de la vida, el intento final.
Dios estará siempre allí, sin reclamos, esperando con los brazos abiertos en forma de cruz. ¿Sabes por qué? Porque para él tú eres la cosa más linda que existe en el mundo. "Braman las naciones, los reinos titubean", dice el poeta, pero "el Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob" (ver los vers. 7 y 11).
23 de marzo
Lo que realmente vale
Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.
2 Crónicas 7:14.Salomón había terminado los últimos detalles de la construcción del templo. Era un templo deslumbrante en su estructura física, y sería motivo de alegría y satisfacción para todas las personas que de alguna manera habían contribuido en la edificación de la casa del Señor.
Esa noche, el Señor se le apareció a Salomón y le dijo que lo que realmente importaba del templo no era su aspecto exterior, sino lo que sucedería dentro de él. El versículo de hoy ha sido usado muchas veces para decir que si la iglesia "no se convierte de sus malos caminos", Dios nunca podrá bendecirla. En realidad, éste es el propósito final de la declaración, pero el versículo contiene más que simplemente el objetivo. También muestra el método. ¿Cómo quiere Dios llevar a su iglesia perdonada y sanada a andar en los caminos correctos?
El texto menciona los pasos: 1) Humillarse. Reconocer la insuficiencia y debilidad, la incapacidad. Este reconocimiento llevará al pueblo de manera natural a buscar ayuda en un ser superior. Dios no puede hacer nada por quienes no reconocen su necesidad y no lo buscan. 2) Orar. Este es uno de los medios de comunión con Cristo. Orar no sirve para informar a Dios de nuestras actividades, sino para crear en nosotros el sentido de dependencia. Orar es mucho más que arrodillarse y repetir frases de rutina. Es vivir constantemente unido a Jesús y tenerlo siempre presente en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. 3) Buscar el rostro del Señor. ¿Cómo se contempla a Dios? A través del estudio de la Biblia y de la meditación. El cristiano debería pasar como mínimo una hora diaria meditando en el carácter de Jesús. La mejor manera de estudiar la Biblia es colocándonos en el lugar de los acontecimientos, y aplicar cada consejo divino a las diferentes circunstancias de nuestra vida.
Después de dar esos tres pasos viene el resultado: "Convertirse de los malos caminos"
La mayor alegría que Dios siente no se debe a la hermosura del templo o a la mucha o poca asistencia, sino a la actitud con que sus hijos lo buscan. Ir al templo debiera constituir un acto de gratitud, alabanza y testimonio. Deberíamos ir porque lo necesitamos, reconocemos nuestra dependencia y queremos exaltarlo y decirle que él es todo para nosotros. El resultado final será una iglesia feliz y sana, que continuará creciendo cada día en su experiencia con Jesús.
24 de marzo
El otro lado del pecado
Pero si así no lo hacéis, entonces habréis pecado ante Jehová, y sabed que vuestro pecado os alcanzará.
Números 32:23.Hace años tuve la oportunidad de conversar con una señora cuyo problema físico era un misterio para la ciencia médica. Había consultado a los mejores especialistas y nadie sabía decirle cuál era la causa de la parálisis que la atormentaba. Del cuello para abajo estaba prácticamente muerta, y no existía causa física para estar así.
Conocí a esa señora cuando estaba sana y llena de vida. ¿Cuál sería el motivo para que en cuestión de pocos meses quedara en estado deplorable? Mientras conversaba con ella, Dios me ayudó a detectar el origen de su mal. Dicha señora había llevado a muchas personas a la iglesia, había sido de esos miembros trabajadores e incansables, pero en algún momento de su vida cortó la comunión con Cristo y el resultado fue la infidelidad a los votos matrimoniales.
-Pastor, no tengo perdón -decía entre lágrimas-. Conocía la verdad, llevé a mucha gente al bautismo, sabía lo que estaba haciendo, no fui engañada; mi pecado fue consciente, no merezco el perdón.
El sentimiento de culpa de esta mujer era tan grande que creía que su pecado merecía la muerte, y su inconsciente había conseguido prácticamente matar su cuerpo, aunque no terminar con su vida. Tomando sus manos inertes entre las mías y mirándola a los ojos, le dije:
-¿Usted no cree en el perdón que Dios enseñó a tanta gente?
-Tal vez Dios me haya perdonado, pastor dijo ella-, pero yo no me perdono, y nunca me perdonaré.
Y lo más trágico del pecado tal vez esté aquí, querido amigo. No en el hecho de que Dios no sea capaz de perdonamos, sino en la tragedia de que nosotros no queremos aceptar el perdón.
"Vuestro pecado os alcanzará", dice el texto de hoy. Aunque muchas veces tengamos que sufrir las consecuencias de haber quebrantado las leyes naturales, lo que el pecado tiene de pernicioso y destructivo es el complejo de culpa que apaga lentamente el deseo de vivir, de levantarse nuevamente, de recomenzar la comunión con Cristo. Es esa horrible sensación de estar perdido, de sentir que ya no existe una oportunidad; esa lenta destrucción de los valores, de la dignidad y del respeto propio.
Al salir hoy hacia las actividades del día, permitamos que Jesús tome nuestras manos y dejemos que nos guíe por las veredas de justicia. ¿Cómo hacer eso? Teniendo siempre en mente la presencia de Cristo, relacionando con él todo lo que hacemos. Sin duda, tener un himno en el corazón será una fuente permanente de inspiración a lo largo del día. Memorizar el versículo de hoy y repetirlo muchas veces, también ayudará. Aprender a convivir con Cristo es tal vez la tarea más dura del cristiano, pero en eso justamente consiste el cristianismo. Deseo un día maravilloso para todos en el poder y la gracia de Jesús.
25 de marzo
Dios nunca nos chasquea
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
S. Mateo 7:7.Hace muchos años tuve un sueño: organizar un campamento para miles de jóvenes. Sin embargo, también ocurrían dificultades y había montañas infranqueables. ¿Cómo conseguir un lugar para acomodar a tanta gente, con agua, instalaciones sanitarias y comida para todos?
Un domingo convoqué a un grupo de especialistas en diferentes áreas de trabajo. Hasta el lema teníamos listo: "Conócelo, ámalo y sírvelo", pero no sabíamos cómo concretar el evento.
El joven Costa Junior formaba parte del grupo, y le pedimos que compusiera el himno oficial del campamento, que se realizaría en Itabuna.
Esa noche, mientras Costa Junior regresaba a San Pablo, en un ómnibus de línea, Dios le dio la letra y la música del himno: "Conocer a Jesús es todo". Inexplicablemente, esa música desapareció nueve veces. Después de mucha oración y trabajo, finalmente el himno estuvo listo y fue cantado por diez mil jóvenes en Itabuna, por treinta mil personas en el estadio de Ibirapuera en San Pablo, y por varios miles en todo el Brasil y otros países del mundo.
Si Costa Junior hubiese desistido de escribir y reescribir el himno, si hubiese dejado de orar y pedir a Dios que le recordara la letra y la música iniciales, tal vez hoy la iglesia no tendría ese himno que trajo tanta inspiración a mucha gente.
Todos debemos soñar. Nosotros, los seres humanos, tenemos que soñar. Quien no es capaz de soñar, no tiene un motivo por el cual vivir. Pero nadie tiene el derecho a soñar si no está dispuesto a pagar el precio de su sueño; porque todo sueño tiene un precio, y a veces ese precio es muy caro: puede hasta costarnos la vida. Aunque ese no es el problema: podrán matar al soñador, pero nunca matarán el sueño.
"Pedid, y se os dará", dice el Señor Jesús. ¿Podríamos parafrasear este versículo, diciendo: "Soñad y pedid; buscad y llamad, y trabajad por vuestro sueño y se realizará"? Itabuna, Brasilia, Ibirapuera, Maracanaziño: lugares donde la gente se congregó para oír la Palabra de Dios y se cantó el himno "Conocer a Jesús es todo". Lo que poca gente sabe es que todo eso es el fruto maravilloso del Espíritu de Dios al reunir a un grupo de hombres soñadores.
Sal esta mañana con fe. Pide, llama, busca, clama a Dios y trabaja por tus sueños. En poco tiempo, ya no será un sueño, será la más linda realidad.
26 de marzo
Existe un lugar mejor para ti
Levantaos y andad, porque este no es lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente.
Miqueas 2:10.El profeta Miqueas vivió durante un período crítico del pueblo de Dios, cuando Asiria era el poder mundial dominante. Acaz, rey de Judá, se había entregado a todo tipo de idolatría y había hecho, incluso, "pasar a sus hijos por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había arrojado de la presencia de los hijos de Israel" (2 Crónicas 28:3).
Dios levantó a Miqueas, en medio de toda esa idolatría y decadencia espiritual, para advertir a su pueblo de su iniquidad y para anunciar la liberación de Israel y la gloria y el gozo del reino mesiánico. Por esto, a lo largo del libro de Miqueas encontramos advertencias y promesas, castigo y misericordia.
En el versículo de hoy, Dios nos presenta una promesa maravillosa: "Levantaos y andad, porque este no es lugar de reposo".
Nosotros no fuimos creados para vivir en este mundo de sufrimiento, lágrimas y muerte. Este mundo está "contaminado, corrompido grandemente". No es este nuestro hogar, somos peregrinos que estamos en rumbo hacia una tierra mejor.
Hace 155 años un grupo de personas sinceras esperaba el regreso de Cristo y tenía la certeza de que había llegado el momento de entrar en el hogar. El 22 de octubre de 1844 quedará registrado en la historia como un día de chasco. Pero, en realidad, lo que encontramos en ese año es mucho más que un grupo de cristianos tristes porque Jesús no regresó.
El aparente incumplimiento de la promesa los llevó a estudiar con más cuidado las Santas Escrituras, y fue a través de las lágrimas y del estudio como redescubrieron el verdadero significado de Daniel 8:14.
En 1844 sucedería algo extraordinario en los cielos. Jesús, nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial, pasaría del Lugar Santo al Lugar Santísimo y, según las Escrituras, comenzaría el juicio investigador (Apocalipsis 14:6-12).
Ese mismo año el mensaje de este juicio comenzaría a ser predicado con fuerza. Era el cumplimiento profético: la aparición de un movimiento que daría un nuevo énfasis al evangelio eterno al predicar la justicia de Cristo, la eternidad de la ley de Dios, la hora del juicio y el inminente regreso de Cristo a la Tierra. Así nació la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Su misión es anunciar el mensaje de Apocalipsis 14:6-12. El nacimiento de esta iglesia estaba anunciado proféticamente. Esta iglesia surgió para decir: "Levántate y anda, porque no es este el lugar de reposo; existe un lugar mejor para ti".