6 de marzo
Los caminos de Dios
¡Profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! :Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!
Romanos 11:33.José Carlos Bezerra, un joven pastor y comandante de la lancha Luzeiro XXI, cumplía su itinerario normalmente en esa mañana de 1985. De acuerdo con lo previsto, José Carlos debía parar en un determinado punto del río Madeira, pero repentinamente sintió dentro de sí la profunda convicción de que debía continuar. ¿Instinto? ¿Presentimiento? ¿Revelación? ¿Alguna vez te pasó algo parecido? Casi sin saber el motive, José Carlos siguió avanzando por el río. La esposa le preguntó intrigada:
-¿No debíamos parar en aquel lugar?
-No sé, no sé lo que me está sucediendo.
Una hora después vieron a alguien que hacía señas desde el otro lado del río y se acercaron a la playa. Encontraron a un hombre desesperado, clamando por ayuda.
-Estoy aquí arrodillado hace tres horas, esperando que alguien apareciera para ayudar a mi esposa -dijo el hombre angustiado.
José Carlos y su esposa consiguieron, con la intervención de Dios, salvar la vida de esa mujer, que estaba teniendo serias dificultades de posparto. Hoy existe allí, en la Estancia San Pablo, a orillas del río Madeira, una iglesia erigida por el señor Miro, el hombre que en aquella mañana estaba a orillas del río pidiendo que Dios hiciera aparecer a alguien que entendiera de medicina para ayudar a su esposa.
"¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!", dice el apóstol Pablo. ¿Cómo entender los planes que Dios tiene para nosotros? ¿Cómo salvar la vida de esa pobre mujer allí, en el interior de la región amazónica, sin hacer sentir al joven pastor la profunda convicción de que debía continuar sin detenerse en el punto previsto del itinerario?
Es posible que hoy necesites tomar una decisión que será definitiva para resolver una situación. Pide con fe la orientación divina en su Palabra. Después, arrodíllate y haz tu decisión en nombre de Jesús. Deja que te oriente, actúa confiando en la "profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios". Él no fallará. Sabrá llevarte por caminos adecuados, abrirá las puertas en el momento oportuno y hará brillar el Sol en medio de la obscuridad. ¡Él es tu promesa! Confía en él.
7 de marzo
Entre la vida y la muerte
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.
Deuteronomio 30:19.Estaba conversando con un grupo de jóvenes universitarios sobre la alteración de los valores en nuestros días. En un determinado momento, uno de ellos se levantó y protestó: "Eso depende de la cabeza de cada uno; nadie tiene el derecho de determinar la moral para nadie. Cada uno es responsable por sus actos".
Estábamos hablando del amor libre, del homosexualismo, del aborto, de las drogas, ¿entiendes? Y en ese terreno, ¿será verdad que cada uno es dueño de sus actos ¿Qué es inmoral? ¿Quién determina los valores morales? ¿El padre, el pastor, las madres, cada uno? ¿Cómo funciona ese asunto? Con el paso del tiempo, ¿los valores morales cambian de una generación a otra, de una cultura a otra? A lo largo de la historia el hombre trató varias veces de crear una moral para sí mismo. La frase "Yo sé lo que es bueno para mí" no es de hoy. Siempre fue así. Constantemente el hombre trató de cambiar las reglas del juego, de modificar los principios del comportamiento, de crear un nuevo código moral que se adaptara a su modo de ser y pensar.
Lo trágico es que, por más que la persona trate de justificar su comportamiento, no consigue eliminar el complejo de culpa que acompaña, de modo casi automático, a los actos inmorales. Por más que todo el mundo diga a nuestro alrededor: "Avanza", "Sigue adelante", "No hay nada de malo"; por más que la persona se diga a sí misma: "Es fantástico", "Es legal", "Está todo correcto"; la verdad es que continúa angustiándose y sintiéndose culpable, aunque no sabe bien el porqué. Es entonces cuando aparecen los desencuentros, consigo mismo y con las personas con quienes se relaciona. La vida se complica y se transforma en una confusión.
Dios es soberano y, en la sabiduría de su amor, es él quien determina lo que es bueno y lo que es malo, lo que está correcto y lo que está incorrecto. Y lo hace por amor.
El ser humano es libre, libre para aceptar los principios morales que Dios estableció para protegerlo, o libre para rechazar esos principios. Libre para oír o dejar de oír. Libre para aceptar lo que él determinó como correcto o para seguir su propio camino. Dios te avisa: si sigues el camino que él ha trazado, tendrás la vida; si no lo sigues, tendrás la muerte. Tú eres el que escoge. Dios no te impide que escojas el camino equivocado, pero no te permite que a ese camino lo llames el camino correcto. Las criaturas no tenemos la atribución de hacer la moral. Es Dios quien hace la moral, porque él es amor, y la moral que realmente vale es la que tiene origen en el amor.
8 de marzo
Dios oyó la voz del muchacho
Oyó Dios la voz del muchacho, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: "¿Qué tienes, Agar No temas, porque Dios ha oído la voz del muchacho ahí donde está"
Génesis 21:17.En 1960 se realizó en la ciudad de Lima, Perú, un congreso de jóvenes. Era la primera vez que yo salía del interior hacia la capital, y también la primera vez que tenía la oportunidad de ver a tantos cristianos juntos. En la pequeña congregación de mi ciudad nunca se reunían más de veinte personas, y ahora estaba allí, deslumbrado, con casi mil jóvenes provenientes del Perú, de Bolivia y del Ecuador.
Por aquella época yo era apenas un adolescente de 12 años. El congreso fue maravilloso. Canté, vibré y participé como nunca.
Cuando todo terminó, me quedé solo en el auditorio, y arrodillado le dije a Dios: "Señor, ayúdame a estudiar para ser un pastor. Un día quiero ser un líder de jóvenes y hacer un congreso tan grande como éste".
Lo que yo no podía saber ese día era que Dios estaba escuchando "la voz del muchacho" ahí donde estaba.
Dos años más tarde terminé los estudios secundarios. Posteriormente estudié Teología, y algunos años más tarde fui ordenado al sagrado ministerio.
El tiempo pasó. Llegué a ser director de jóvenes en mi país, y luego la iglesia me invitó a servir en el Brasil. Allí, un día, Dios y un equipo maravilloso de amigos me ayudaron a organizar un congreso para diez mil jóvenes, y después otro para veinte mil.
Mi oración de adolescente de 12 años estaba respondida.
Si eres padre y en el desierto de esta vida descubres que tu hijo no irá muy lejos -cuando la sed de filosofías, vicios y existencialismo parecen estar sofocándolo-, recuerda, tu hijo no siempre fue así. Un día, cuando era muchacho, tuvo sueños, oró y, tengo la seguridad, Dios oyó "la voz del muchacho" y responderá su oración.
Si eres hijo y tienes la impresión de que la vida le dio a otros la oportunidad que te negó a ti, si alguna vez pasó por tu mente la idea de que no conseguirás realizar tus sueños, arrodíllate, clama al Señor y recuerda: "Dios ha oído la voz del muchacho". No hay clamor que él no escuche, no hay lágrima que él no conozca, no existe un sueño que él no sea capaz de realizar, si ese sueño es colocado en sus manos.
9 de marzo
Ellos todavia vendrán
Y tus descendientes volverán acá en la cuarta generación, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la maldad del amorreo.
Génesis 15:16.Después de asegurarle que su descendencia sería como la arena del mar, Dios le prometió a Abraham la tierra de Canaán. Una de las cláusulas de la promesa decía: "Volverán acá en la cuarta generación". Seguramente el patriarca preguntó: "¿Por qué en la cuarta generación? ¿Por qué no ahora?" Y la respuesta de Dios fue: "Porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la maldad del amorreo".
¿Cuál era la "maldad del amorreo"? En el capítulo 18 de Levítico puedes encontrar la descripción de la conducta de ese pueblo que vivía en la tierra de Canaán: una promiscuidad sin precedentes. Depravaciones propias de una generación sin Dios. Parecía que todos ellos -cananeos, amorreos, jebuseos, heteos- no tenían otra cosa que hacer sino inventar nuevas maneras de procurarse placer, porque las cosas naturales no les bastaban. Puedes ver ese cuadro en Levítico. Padres con hijos, hombres con hombres, mujeres con mujeres, seres humanos con animales; en fin, aberraciones y más aberraciones. Pasaron dos siglos; Abraham había muerto. Los hijos fueron a Dios y le preguntaron: -Señor, ¿cuándo nos darás la tierra? Y la respuesta fue: -Aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo.
Ese pueblo continuó hundiéndose en la miseria. Pasaron cuatro siglos y Dios dijo: "Aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo ¿Eres capaz de imaginar la paciencia de Dios? Hoy día, muchas veces vamos a él y clamamos: -Señor, ¿cuándo vendrás y pondrás fin a todo? Estamos cansados de vivir en este mundo, queremos la tierra prometida. ¿Falta mucho todavía! Y la respuesta divina es: -Todavía no ha llegado a su colmo la medida de iniquidad de los hombres. -Pero Señor -podemos argumentar-, mira las playas de Copacabana, mira los quioscos de revistas, mira el centro de San Pablo por la noche... ¿no es eso suficiente? -No, hijo mío -dice el Señor-. Yo amo a esas personas tanto como a ti, y morí también por ellas. -Pero, Señor, ellas no quieren saber nada de ti. -Ya lo sé, hijo mío, pero continuaré amándolas y esperándolas; tal vez un día vendrán a mí.
Finalmente, después de 430 años, Dios entregó la tierra. Finalmente, también Jesús vendrá a la Tierra. ¿Hiciste algo para que la gente lo sepa?
10 de marzo
La verdadera libertad
Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres.
S. Juan 8:36.El ser humano fue creado libre. Para vivir y morir libre. Por eso se revela contra todo lo que lo lleva a la opresión o a la esclavitud. Está dispuesto a gritar, a exigir, a reclamar y, si es preciso, a morir por defender su libertad.
Puedes ver a los hombres siendo descuartizados como Túpac Amaru, en el Perú, o ahorcados como Tiradentes, en Vila Rica, Minas Gerais, Brasil. Puedes verlos luchando en el circo romano como Espartaco, o siendo quemados vivos como Juana de Arco, en Francia. En nuestros días, puedes encontrarlos en la Plaza de La Paz Celestial, con piedras, palos y explosivos caseros en las manos, o en las puertas de las embajadas o en las largas marchas de protesta con pancartas, banderas y otros símbolos de protesta. Todo por la libertad.
El otro día estaba viendo un grupo así. Muchos de ellos con cigarrillos en las manos. Había uno en especial que gritaba hasta quedar rojo. Fumaba un cigarro tras otro. Después me dijo que fumaba dos atados por día, y que cuando estaba nervioso llegaba a tres. Me dijo que sabía que el cigarrillo perjudicaba su salud, pero que no conseguía dejar de fumar.
Mientras tanto estaba allí, gritando por la libertad. ¡Que nadie se atreviese a atentar contra ese derecho suyo! Estaba dispuesto a enfrentar a cualquiera que quisiera suspender la marcha de protesta, a morir como un héroe en defensa de la libertad. Pero aceptaba pasivamente ser esclavo de un cigarrillo. Somos así, contradictorios.
A veces, ni somos capaces de entender los propios sentimientos.
Un joven con 14 años de edad, prácticamente comenzando la vida, encara al padre y le grita: "¡Quiero ser libre! Tengo derecho a tomar mis propias decisiones. ¡Soy tu hijo y no tu esclavo!" Minutos después se entrega a las juergas del sábado por la noche, incapaz de defender su propia libertad. Sumiso, esclavo de sus instintos y pasiones, se transforma en una víctima pasiva del mundo consumista o de la subyugante manera de pensar de su generación.
En el versículo de hoy Juan habla de LIBERTAD. Libertad con mayúscula. Libertad plena, no apenas de los opresores externos, sino también de nuestros temores internos, de nuestras pasiones misteriosas, de nuestros sentimientos alienados.
Sólo quien conoce a Jesús puede experimentar la verdadera libertad. Lejos de él, nuestra libertad se torna mezquina, fugaz, pasajera y, con frecuencia, pasa a ser libertinaje. Separados de él vivimos presos en una montaña de complejos. Pero cuando Jesús entra en la vida de una persona, todo cambia. Tú puedes, aparentemente, estar amarrado, impedido de ir y venir, pero ser libre.
11 de marzo
iEtfuérzate! pero...
Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino Y todo te saldrá bien.
Josué 1:8Para muchos, el versículo de esta mañana podría sugerir la idea de que la prosperidad y el éxito en la vida del cristiano es simplemente el resultado del fiel cumplimiento de todos los mandamientos. Pero en el versículo 5, antes de dar a Josué la orden del versículo 8, Dios le dice: "Como estuve con Moisés, estaré contigo".
Moisés era un hombre de una extraordinaria comunión con Dios. En el capítulo 11 de Hebreos es presentado en la galería de los vencedores. En cierta ocasión quedó a solas con Dios cuarenta días y cuarenta noches. Sólo tenemos registro de algo semejante en la vida de Jesús. Sin duda, la vida victoriosa de Moisés fue el resultado de su vida de comunión diaria con la fuente del poder.
Pero Moisés había muerto, por lo que la responsabilidad de liderar al pueblo de Dios, en la conquista de la tierra prometida, recaía sobre los hombros de Josué. "Nadie podrá hacerte frente", le dice Dios para animarlo, "como estuve con Moisés, estaré contigo". En otras palabras: "Viviremos juntos y juntos seremos invencibles. Esfuérzate, y tu esfuerzo, santificado por mi presencia en tu vida, será capaz de cumplir todo lo que está escrito en el libro de la Ley. Y el resultado final será la prosperidad y el éxito".
Es muy fácil olvidar el orden de las cosas establecido por Dios para una vida victoriosa: 1) Comunión con Cristo. 2) Él en nosotros santificando la voluntad. 3) Esfuerzo con la voluntad santificada por la presencia del Espíritu Santo. 4) Obediencia completa a los mandamientos, lo que trae consigo la prosperidad y el éxito.
Si invertimos el orden, ciertamente estaremos en problemas. El esfuerzo con la voluntad pecaminosa, propia del ser humano, nos llevará al fracaso. El esfuerzo humano es necesario, pero sólo es válido con la voluntad santificada, y la voluntad sólo es santificada por la presencia del Espíritu Santo en la vida; es decir, por la comunión ininterrumpida con Jesús.
Si por algún momento nos desligamos de Jesús, la voluntad deja de ser santificada, vuelve a ser una voluntad pecaminosa y no tiene la mínima posibilidad de victoria. En la mejor de las hipótesis, sólo puede aparentar, disfrazar, fingir que está cumpliendo todo, pero los actos son huecos por dentro. Por eso son como trapo de inmundicia delante de Dios.
¿Estás listo para salir a las actividades del día? Recuerda: Junta tu débil voluntad con la voluntad divina; deja que él viva en ti y sé victorioso en él.
12 de marzo
Huyendo del pelígro
El prudente ve el mal y se esconde, pero los ingenuos pasan y reciben el daño. Proverbios 22:3.
Cuando era misionero en la selva peruana, aprendí a convivir con los peligros y las dificultades de una selva que no conocía. Uno de esos peligros era la presencia de víboras en los lugares más inesperados. Con el tiempo, creo que Dios me ayudó a desarrollar el extraño instinto de presentir cuando alguna serpiente andaba cerca.
En cierta ocasión me dirigía a la aldea de Zotami, por una senda estrecha en medio de la vegetación, cuando súbitamente sentí el peligro. Quedé completamente inmóvil, en silencio, observando cualquier detalle a mi alrededor. En pocos segundos vi a la víbora con la cabeza levantada, dispuesta a atacar. Por lo general, las víboras no atacan, sencillamente se defienden cuando alguien pasa su perímetro de protección. Con frecuencia, somos nosotros los que, sin darnos cuenta, entramos en el territorio de ellas, y es entonces cuando atacan motivadas por la supervivencia.
Esa mañana el indeseado animal estaba justamente a orillas de la senda. Yo no tenía otro camino por donde seguir, y pasar por entre la vegetación era algo que no me animaba a hacer en esas circunstancias. Quedé varios minutos esperando que ella se fuera, pero no se iba. Después de un tiempo bajó la cabeza y quedó agachada, a la espera.
De repente surgió una idea en mi mente. Tomé mi zapato y lo tiré hacia donde estaba la víbora. Instantáneamente ella saltó sobre el zapato y después desapareció a toda prisa.
Con qué sabiduría Salomón crea un contraste entre el necio y el prudente. ¿Por qué buscar el peligro? El prudente ve el mal y se aparta. Si Adán y Eva hubiesen hecho eso, no habrían sido entrampados. Dios les había advertido: El único lugar donde el enemigo puede engañarlos es cerca del árbol de la ciencia del bien y del mal. "Permanezcan lejos de él", dijo el Señor. Pero ellos pensaron: "¿Qué tiene de malo?", y jugaron con el peligro.
Conozco a jóvenes que arruinaron sus vidas por jugar con el mal. "¿Qué hay de malo en fumar un cigarrillo, sólo por curiosidad?" "¿Cómo voy a saber que la droga hace mal si no la pruebo?" "¿Por qué el sexo antes del casamiento es pecado, si el amor es maravilloso?", preguntan y justifican sus actitudes aproximándose al mal. "Pasan", experimentan, dice Salomón. Sólo que el tiempo es el juez implacable y da su veredicto: "drogadicto", acabado", "condenado", "perdido". Que Dios nos ayude a ser inteligentes para evitar el mal.