27 de febrero
El dolor que cura
Y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.
Hebreos 12:13.Cierta tarde gris, mientras estaba en la estación "La Luz", en San Pablo (trataba de conseguir un taxi para dirigirme al barrio Belém, donde conducía una campañía evangelizadora), fui sorprendido por Elena, una policía que se ofreció para llevarme. En el camino me contó que me había conocido en uno de los mementos más trágicos de su vida, cuando deseaba morir por causa de la muerte de su hijo de 16 años. Me dijo que en ese entonces el mensaje que yo había predicado la había ayudado a entender que valía la pena confiar en Dios y continuar viviendo.
Muchas veces había contado este incidente al comenzar mi mensaje del por qué del sufrimiento, pero hace pocos días mi secretaria me sacó de una reunión, diciendo que alguien necesitaba urgentemente hablar conmigo.
Era Elena, la policía del vestido blanco y revólver calibre 38. Estaba desesperada.
-¿Por qué, pastor? -fue su primera pregunta-. Mi otro hijo de 15 años acaba de morir en un accidente de tránsito y no consigo entender el porqué.
¿Qué podía decirle a una mujer golpeada tantas veces por la tragedia? Algunos días después le escribí una carta de ánimo y gozo, pero el sufrimiento de Elena no conseguía salir de mi cabeza.
Esta mañana, leyendo la Biblia, encontré el versículo de Hebreos 12:13. En el capítulo IZ de Hebreos encontramos una exhortación a la constancia, paciencia y santidad. El versículo 11 dice: "Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados". Después menciona las "sendas derechas para [los] pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado".
Hay un camino glorioso para ti, Elena, aunque en medio de las lágrimas y el dolor no consigas verlo. Existe un camino del cual no puedes salir. Ese camino es Jesús, y muchas veces el dolor y la tristeza golpean a la puerta de nuestro corazón porque Dios nos está llamando a ese camino glorioso que ha reservado para nosotros.
La meditación de hoy es para todas las Elenas que no logran entender el porqué del sufrimiento, con el fin de que levanten "las manes caídas y las rodillas paralizadas" (vers. 12), y logren glorificar el nombre de Dios en medio de las espinas del dolor, la tristeza y la nostalgia.
28 de febrero
iJesús o la burra?
Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: "¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?"
Números 22:28.Balaam era un hombre confundido. Necesitaba un mensaje especial para despertarlo. Pero no había ningún pastor cerca, ni predicador, ni profesor de Biblia. Todo lo que había era un asna, y Dios le entregó el mensaje y ella ha-
Sin embargo, los hombres corren el peligro de olvidar al Dios del mensaje y seguir a la burra, y la burra también corre el peligro de pensar que ella es la que realmente vale.
Cuando era joven oí la historia del burrito que llevó a Jesús durante su entrada triunfal en Jerusalén. Todo el mundo gritaba hosannas -todo el mundo se inclinaba y agitaba palmas mientras Jesús pasaba-, pero el burrito pensó que los homenajes eran para él.
Esa noche el burrito llegó a su casa y le dijo a sus padres: "A partir de hoy tienen que tratarme con mayor consideración, porque soy muy importante. Esta mañana fui a la ciudad y todo el mundo se inclinó delante de mí y agitó palmas para homenajearme".
Los padres, dice la historia, quedaron intrigados con la noticia, y al día siguiente lo acompañaron a la ciudad para ver si era verdad lo que el hijo les había contado.
Para decepción del burrito, esta vez nadie lo miró, y hasta había gente que lo golpeaba para que se retirara del camino.
;Hay de los mensajeros que, olvidando al Dios del mensaje, permiten que el orgullo y la suficiencia propia se apoderen de ellos! Y ;hay de los hombres que, olvidando al Señor del mensaje, concentran su atención en el mensajero!
No somos seguidores de hombres. Jesús debería ser el centro de nuestra atención; el Jesús crucificado, resucitado y próximo a volver. Los hombres nos podrán fallar, decepcionar y hasta traicionar. Pero Jesús, nunca. Construir el discipulado sobre un hombre es edificar en la arena. Jesús es la Roca de los siglos; sólo en él estaremos seguros.
¿Soy seguidor de Jesús o estoy siguiendo a los hombres? Esta es una pregunta para ser respondida hoy.
Ve con Jesús, sigue la Estrella de la mañana. Él te conducirá al puerto seguro.
1 de marzo
La niña de los ojos
Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas.
Salmos 17:8.En la mañana del martes 28 de julio de 1992, la Prof. Mirtes Ribeiro cantó un himno de loor a Dios. Antes de la presentación musical contó, con voz emocionada, un incidente que le había ocurrido durante las vacaciones, mientras arreglaba la cocina para después jugar con sus pequeños hijos, y que muestra la manera maravillosa como Dios protege a su pueblo. Según ella, esa experiencia la ayudó a encontrar un nuevo significado en el texto bíblico que escogí para hoy.
"Estaba secando los platos y los cubiertos, mientras los niños me ayudaban a guardar las cosas, cuando súbitamente uno de ellos emitió un gemido de dolor y se llevó la mano a los ojos. Me apresuré para ver lo que sucedía y quedé asustada al notar un cuchillo en la mano del otro niño. Instintivamente pedí a Dios protección. Tuve miedo, imaginando lo que podía haber acontecido; con cuidado retiré las manes del niño de sus ojos y noté que tenía los ojos en perfectas condiciones, aunque salía un hilo de sangre de la herida que la punta del cuchillo había causado a milímetros del ojo izquierdo".
Después de contarme esta historia, Mirtes abrió la Biblia, leyó Salmos 17:8 y cantó un himno que cobró un nuevo significado para todos los que estábamos presentes en esa reunión. "Guárdame como a la niña de tus ojos", dice el salmista. ¿Puede haber algo más delicado, más sensible y de mayor importancia que la niña del ojo? Los que por la gracia de Dios tienen una vista buena y los dos ojos perfectos, tal vez no entiendan plenamente lo que Dios está queriendo decirnos esta mañana.
Tú eres tan importante para Dios que él cuida de ti como lo más delicado. Los ángeles de Dios están siempre vigilando tus pasos.
Muchas veces el día termina y quizá pienses que fue un día sin mayores riesgos, pero, sin darte cuenta, la mano poderosa de Dios salvó tu vida.
Al salir hoy de casa, hazle con la certeza del cuidado divino; siéntete escondido bajo la sombra de las alas divinas.
En medio de la violencia de las grandes ciudades, rodeado del peligro de asaltos y accidentes de tránsito, ve sin temor con los ojos firmes en el Autor y Consumador de tu fe: Cristo Jesús.
2 de marzo
IEl poder de la palabra
Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene.
Proverbios 25:11.¿Cuánto vale una palabra? Todo o nada. Depende de la palabra. Depende del memento y hasta de la forma como se la dice.
Algunos apenas consiguen decir una palabra. Eso cuando no están totalmente ausentes. Ausentes de la realidad, del amor y de la vida. Otros dan un paso adelante. Logran decir algo casi primitivamente, a duras penas, pero no son capaces de entender el valor real de una simple palabra. No consiguen usarla para hacer algo positivo. No consiguen construir. En la mejor de las hipótesis, solo destruyen, derriban y lastiman.
Están, sin embargo, los que conocen el verdadero valor de una palabra, de una simple palabra. Y con ella son capaces de construir imperios, propagar ideas, rehacer vidas, encender esperanzas, cambiar los caminos del mundo.
Una palabra. Una sola palabra dicha en el memento oportuno y de la manera correcta cambió el rumbo de mi vida.
Hace muchos años, un grupo de adolescentes se inscribía para un concurso de oratoria. Un joven tímido no se animaba ni siquiera a pensar en la posibilidad de hablar en público. "Yo nunca lo lograré", pensaba. Faltaba solamente uno para completar el grupo de diez participantes. Ese joven estaba temblando y sintiéndose incapaz, cuando el experimentado profesor se le acercó, en el minuto final, y con una sola palabra llena de ánimo y ternura, definió tal vez su futuro. Su voz parecía una invitación y al mismo tiempo una orden: " "¡Ve!" Solamente eso. Y mi vida cambió. Fui, vencí en el concurso y comencé a creer que podía. Hoy, cuando hablo para miles de personas en diferentes países, nadie podría imaginar al venerable profesor con su palabra oportuna: "¡Ve!"
¡Cuánto puede una palabra! Una sola palabra dicha por Dios cambió el destine de la raza humana. Estábamos condenados, porque el salario del pecado es la muerte. Nuestro futuro era incierto o, quién sabe, demasiado asegurado. Sería el fin de todo, la muerte eterna, el "acabóse". Pero el Padre nos dio la Palabra en la vida de su Hijo. En un principio era la Palabra, y la Palabra era Dios.
Quien vaya a él y viva con él sólo tendrá palabras de amor, porque él es amor. Quien vaya a él y viva con él sólo tendrá palabras de verdad, porque él es la verdad. Quien vaya a él y viva con él sólo tendrá palabras de vida, porque él es la vida. Haz que él sea hoy el centro de tu vida.
3 de marzo
Mira al Corden,
Entonces alzó Abraham sus ojos y vio a sus espaldas un carnero trabado por los cuernos en un zarzal; fue Abraham, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Génesis 22:13.Era el memento fatal. Ya no había esperanza humana de salvación para Isaac. Abraham estaba obedeciendo la orden divina. Había salido de su casa con la esperanza de que Dios cambiase su plan. Cada hora que pasaba, el anciano patriarca esperaba una nueva orden de Dios. Transcurrieron tres días, y finalmente llegaron al monte del sacrificio. Dios, ¿podía todavía cambiar su orden? Tal vez; pero no sucedió. Allí estaba Isaac sobre el altar de piedra, dispuesto al sacrificio. Finalmente, Abraham levantó el cuchillo, listo para dar el golpe certero que segaría la joven vida de su hijo. Era el hijo de la promesa, el hijo con quien tanto había soñado, el hijo esperado. ¿Cómo podía todo tener un fin tan triste'
Y cuando todo parecía terminado, oyó la voz de Dios que les decía: "No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único hijo" (vers. 12). "Entonces alzó Abraham sus ojos y vio a sus espaldas un carnero trabado por los cuernos en un zarzal".
¿Ya te diste cuenta de que en los mementos más dramáticos de la vida humana siempre aparece el cordero? Adán y Eva estaban vestidos con ridículas hojas de higuera, y un cordero fue sacrificado para que tuvieran vestidos durables. La muerte rondaba las casas de Egipto, y un cordero tuvo que morir para que su sangre identificara las casas que no debían ser tocadas.
Lo que Dios está queriendo decirnos hoy es que la solución para nuestros problemas sólo puede estar en el Cordero. "Abraham... tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo".
Todos nosotros estábamos condenados a muerte, porque todos pecarnos, pero Dios nos dio a su Hijo para morir en lugar de nosotros. Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¿Sientes el frío de una conciencia culpable? Mira al Cordero; su lana puede calentarte.
¿Andas tropezando en medio de la oscuridad de la vida? Mira al Cordero, su grasa podrá proporcionarte el combustible para iluminar las tinieblas.
¿Sientes hambre que el pan no puede satisfacer, y sed que el agua no puede calmar? Mira al Cordero, y recuerda que un día Jesús dijo: "Quien coma mi carne no tendrá hambre; quien beba mi sangre no tendrá sed" (ver S. Juan 6:35).
Si llegaste hasta el punto de pensar que ya no existe solución para tu problema, si estás viviendo hoy el memento más crítico de tu vida, si todo te pare ce oscuro y sin salida, por favor, deja de mirar tus problemas y mira al Cordero. Él podrá abrir la ventana por donde el Sol tornará a entrar en tu vida.
4 de marzo
A los amigos les gusta convertar
Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles.
S. Mateo 6:7.Hay mementos en la vida en que uno se siente solo, indefenso, impotente. De repente, todo parece oscuro. Puede haber una multitud a tu alrededor, pero estás solitario y triste. Tal vez incomprendido, abandonado, rechazado. En esas horas, cuán bueno es saber que existe Alguien bien cerca de ti. No puedes verlo, ni tocarlo, pero puedes sentirlo. Está allí, mirándote con amor. Es el amigo de todas las horas, de todas las circunstancias. Su nombre es Jesús, o Emanuel, que quiere decir: "Dios con nosotros"
¿Hablaste alguna vez con él? ¿Ya le abriste el corazón como si fuera tu mejor amigo
Quiero hablar contigo sobre la oración, ese acto maravilloso de conversar con Dios como se conversa con un amigo.
Hay mucha gente por ahí que piensa que la oración es un instrumento para pedir cosas a Dios, y que Dios tiene la obligación de responder. Pero cuando pasan los días y parece que la oración no es respondida, se pierde la motivación para continuar orando.
Ahora pregunto: Si tienes un amigo, ¿conversas con él solamente para pedirle cosas, o conversas con él por el placer de conversar? La oración es un vehículo de comunicación con Dios, y su gran objetivo es cultivar el compañerismo con él, conversar con él, pasar el tiempo a su lado, aunque eso no descarta la posibilidad de pedir. Pero si oras sólo para pedir cosas, pronto, pronto no tendrás más voluntad de orar.
Uno de los mayores enemigos de la oración es el formalismo (que, de paso, no combina con el cristianismo). La oración no puede ser algo formal, aprendió de memoria. Repetir siempre las mismas palabras por considerar que es nuestro deber hacerlo no es cultivar el compañerismo con Dios. El secreto de una oración poderosa está en la sinceridad.
Debemos ir a Dios como estamos, abrirle el corazón y contarle todos nuestros sueños, tristezas, alegrías; en fin, hablarle y contarle lo que estamos sintiendo, lo que salió o no salió bien durante el último día; compartir con él nuestras dudas, nuestros aciertos y desaciertos. Necesitamos hacer eso todo el día, el día entero.
Cuando hablamos con Dios, no es para informarle sobre nuestros actos. El sabe todo. Conoce hasta los secretes más íntimos de nuestro corazón. Necesitamos hacer eso para colocar nuestro ser en dependencia de él. Somos nosotros los que necesitamos de él, somos nosotros los que necesitamos sentirnos seguros a su lado y sentir su fuerte brazo tomando nuestra frágil mano.
5 de marzo
No es tiempo de dormir
Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios. Luego echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Mientras tanto, Jonás había bajado al interior de la nave y se había echado a dormir.
Jonás 1:5.El barco estaba al borde de la tragedia. El mar enfurecido golpeaba contra la pobre embarcación con la fuerza de sus olas gigantescas. Había confusión, desesperación y angustia. Los marineros, en su afán por salvarse, clamaban cada uno a su dios y comenzaron a tirar al mar la carga, con el fin de aliviar el peso del barco.
En medio de toda esa correría, sin que nadie entendiera la razón de tamaño acontecimiento, había un hombre llamado Jonás que sabía el porqué de todo. Sólo que él estaba echado y dormía un sueño profundo allá abajo, en la bodega de la embarcación.
Vivimos en los tiempos más turbulentos de la historia humana. Los hombres están muy confundidos y corren de un lado para el otro sin saber qué hacer. Todos son conscientes de que el barco se va a pique, pero parece que nadie sabe cuál es la salida. Unos procuran el poder, otros piensan que la solución está en el dinero, otros se imaginan que un cambio de la estructura social podría salvar a la humanidad y se sumergen en la política. Unos buscan a Dios dentro de sí, otros lo buscan en la naturaleza. Y también están los que corren detrás del conocimiento humane, la cultura, la filosofía; otros se esconden detrás de la incredulidad, los vicios o la satisfacción de los sentidos.
Sin embargo, en este mundo hay personas que saben el porqué de todo Y cuál es la única salida. Sólo que parecen dormir tranquilamente allá abajo, en la bodega.
Los pastores José Clodoaldo Barbosa y José Carlos Bezerra viajaban hacia Maués a bordo de una lancha, cuando el cielo comenzó a cubrirse de nubes negras que anunciaban una tormenta. De repente, todo quedó oscuro. Olas gigantescas entraban en la embarcación inundándolo todo. José Carlos, piloto de la lancha, permaneció firme en el timón y, aunque había mementos en que parecía todo perdido, tenía su confianza depositada "en Aquel que no puede fallar". Fueron minutos que parecieron horas, pero finalmente salieron de la tempestad. Las aguas se calmaron y, cuando el peligro pasó, aconteció lo imprevisto: el motor de la lancha dejó de funcionar. ¿Qué hubiera sucedido si el motor fallaba en medio de la tormenta?
Estamos viviendo en la noche más oscura de nuestra historia. Allá afuera hay personas sinceras que corren desesperadas de un lado para el otro. En el Perú miles andan de rodillas detrás de la imagen del "Señor de los Milagros", manchando las calles de sangre. En el Oriente hay personas que se acuestan sobre brasas vivas buscando la salvación. Cada uno "tira la carga", esperando aliviar el peso de la embarcación, mientras que tú tienes la Palabra de Dios como una antorcha que alumbra en medio de la oscuridad. ¿Vas a decirle hoy a alguien que no necesita desesperar porque hay esperanza en Jesús?