20 de febrero
¿Por qué confesar?
El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia.
Proverbios 28:13.Nadie precisa vivir atormentado por un error del pasado, porque Cristo pagó en la cruz del Calvario el precio por todos los pecados de todos los hombres de todos los tiempos. Cristo ya "adquirió" el derecho a perdonar. Teológicamente hablando, cuando confesamos nuestros pecados Dios no provee el perdón, sino que lo aplica. El perdón ya fue provisto en el Calvario.
Pero la vida cristiana no es sólo una exposición teológica. Es una relación personal con Cristo. Aunque teológica y potencialmente todos los pecados de todas las épocas podrían haber sido perdonados, yo tengo que confesarlos y luego aceptar la validez de ese perdón para mí. Yo tengo que aceptar, después confesar y luego decir: "Sí, Señor, acepto tu perdón porque soy un pecador y necesito de ti".
Existe un gran peligro en decir: "Yo no preciso confesar mis pecados para que Dios me los perdone, porque en el Calvario ya fue provisto el perdón". Esta declaración es verdadera y falsa. Universal y teológicamente es verdadera, pero personalmente es falsa. ¿De qué sirve tener un millón de dólares en el Banco si no firmo el cheque para retirarlo? El dinero existe, está en mi cuenta bancaria, pero necesito apoderarme de él y colocarlo en mi bolsillo para poder pagar mis deudas.
Cuando miramos hacia la cruz del Calvario y vemos morir al Hijo de Dios (la expresión del amor hecho hombre) sin gemir, sin reclamar, solamente muriendo en silencio y por amor. Cuando vemos su mirada -sin condenación, sin crítica, esperando, sufriendo y amando-, entonces lo único que puede hacer el corazón humano es caer de rodillas y decir: "Señor Jesús, soy un pecador, no merezco todo ese sufrimiento por mí, pero te necesito. Acéptame como estoy y dame el poder necesario para salir de esta situación".
Entonces, y sólo entonces, el perdón provisto en la cruz es válido para el hombre y se convierte en el comienzo de una vida de prosperidad.
21 de febrero
Dos veces padre
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: "¡Abba, Padre!"
Romanos 8:15.Servir por obligación es una cosa, y servir por amor es otra completamente diferente. En los internados de los colegios sucede con frecuencia algo que ilustra muy bien lo que estoy tratando de decir.
Las chicas que trabajan en la lavandería planchan las camisas como parte de su obligación. ¿Qué significan esas camisas para ellas? Trabajo, remuneración y deber; nada más. Pero imagina que cierto día una chica comienza a gustar de un joven y, por coincidencia, cuando está trabajando en la lavandería, llega a sus manes la camisa del joven del cual gusta. ¿Cómo crees que dicha joven va a tratar esa camisa? Con seguridad que la va a planchar con mucho cariño, va a ser cuidadosa con cada parte de la camisa y, si pudiera, hasta va a colocarle un poco de perfume.
¿Dónde está la diferencia? En el amor, por supuesto; y es justamente a esa experiencia que el Señor Jesús quiere llevamos.
Antes de conocerlo éramos esclavos del pecado, de los temores, de las dudas y de los prejuicios. Obedecíamos de alguna manera por temor a perdernos o sufrir las consecuencias de nuestro error. Pero un día lo conocimos y entendimos su amor maravilloso. Entendimos cómo él dejó todo y vino a este mundo para salvarnos, cómo nos ama y está dispuesto a aceptarnos tal como somos. Entonces nos apasionamos por él, somos conquistados por la atracción de la cruz y, voluntariamente, nos tornamos esclavos de su amor.
Las cadenas de la esclavitud ya no nos atan; ya no obedecemos por temor al castigo. Ahora estamos atados por las cuerdas del amor. Amamos, y porque amamos queremos ver a nuestro Señor Jesús siempre sonriente. Sus pensamientos pasan a ser nuestros pensamientos y sus sentimientos los nuestros. La Ley no está escrita sólo en tablas de piedra, sus principios están ahora grabados con amor en nuestro corazón y, a medida que los días pasan, vemos cada vez más su carácter reflejado en el nuestro. Las personas perciben que somos cada vez más semejantes a Jesús. Entonces, brota del corazón un canto de júbilo: "¡Abba, Padre!", que quiere decir "dos veces Padre"
22 de febrero
Él no se olvidó de ti
Pero Sión ha dicho: "Me dejó Jehová, el Señor se olvidó de mí". "Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque. ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti!"
Isaías 49:14, 15.Habíamos terminado un campamento de jóvenes en el Parque de Exposiciones, en Brasilia, capital del Brasil, y todos preparaban sus mochilas para regresar a sus casas. Se desarmaban las carpas. Muy pronto sólo quedarían recuerdos de lo que había sido una semana maravillosa en la vida de casi veinte mil jóvenes.
Entonces vi, sentada en el borde de lo que había sido la plataforma central, a una chica de unos 16 años. Parecía una estatua. No se movía; miraba, inmóvil, fijamente, hacia un punto indefinido del horizonte. -¡Hola! ¿Sientes nostalgia del campamento? -le pregunté, acercándome a ella.
Me miró con indiferencia, como si no me conociera. Intentaba ser dura, demostrar que no estaba sufriendo, pero no lo conseguía. Las lágrimas daban vueltas en sus ojos; más que lágrimas, el grito silencioso de un corazón carente, demasiado joven para ver los colores de la vida.
-¿Por qué todo lo que es bueno tiene que terminar? -preguntó angustiada-. El sueño concluyó, aquí encontré amigos fantásticos. Sabía que había gente a quien yo le importaba, pero el sueño pasó. ¿Por qué tiene que ser siempre así?
Después me habló de su vida, y terminó diciendo: "Nadie gusta de mí, a nadie le importo nada".
¿Ya pasó esa pregunta alguna vez por tu cabeza? Vivimos en un mundo contradictorio. Las personas viven apiñadas en departamentos, pero parece que nadie conoce a nadie. Si uno entra en alguna de las estaciones del subte del centro de la ciudad, se tiene la impresión de ser una sardina enlatada, pero, ¿a quién le interesa si tus pies duelen porque anduviste todo el día buscando empleo? O, ¿quién se interesa en conocer el volcán de tristeza que parece explotar dentro de tu pecho?
¿Te sentiste alguna vez como un objeto usado por otras personas? ¿Alguna vez fuiste tratado/a así por personas cercanas a ti? ¿No le interesas a nadie? ¿Nadie gusta de ti?
No olvides nunca la promesa de Dios: "¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti".
23 de febrero
Semejantes a él
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
S. Mateo 5:48.Esta declaración ha atormentado a mucha gente, y es prácticamente: el resumen del Sermón del Monte. En el versículo 45, Jesús presenta el ideal de Dios para nosotros: "Que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos'. Los hijos generalmente se parecen al padre en el carácter. Los padres y los hijos tienen una convivencia diaria y permanente, y casi sin darse cuenta los hijos siguen las pisadas del padre.
En el Sermón del Monte, Cristo está combatiendo la "perfección humana". Los judíos se preocupaban tanto con los mínimos detalles de la letra, que habían perdido el espíritu de la ley de Dios. Amaban a los suyos, eran gentiles y corteses, practicaban actos de "misericordia" entre ellos, pero ni miraban a los gentiles, o, en el mejor de los cases, los miraban con desprecio.
Jesús los desafía en el versículo 46: "Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?" Luego de ese versículo viene la orden: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". Vuestro Padre, el del versículo 45, "que hace salir su sol sobre males y buenos y llover sobre justos e injustos".
Aunque el versículo de hoy se refiere a la perfección de carácter en general, el contexto nos muestra que Jesús habla en especial de la perfección en el relacionamiento con las personas, con los que no son de nuestra raza, con Los que no pertenecen a nuestro grupo social, con quienes pertenecen a otra religión o tienen filosofías diferentes de las nuestras.
¿Puedes mirar con amor a un punk, o a un homosexual que defiende en la TV la posición de que el homosexualismo no es pecado y sí una nueva opción?
¿Eres capaz de orar por un neonazi, o por un líder político deshonesto? "¿Qué mérito tiene -pregunta Jesús- si amas a los que te aman?" Si el padre que está en los cielos ama a los buenos y a los malos, sé perfecto como tu padre. Sé capaz de aceptar y amar a las personas como son.
Es duro, ¿no es cierto? Pero, el Padre también promete: "Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo:' (ver S. Mateo 28:20). ¿Cómo? Por la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida. Santificando nuestra voluntad. Purificando nuestros sentimientos y reproduciendo cada día en nuestra vida su carácter, para hacernos más semejantes a él.
24 de febrero
No te desanimes
Jesús le contestó: "Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios
S. Lucas 9:62.Conocí a Dirceu en un momento dramático de su vida. Se apasionó por Jesús, le entregó el corazón sin reservas y el Maestro transformó su vida completamente.
Entonces el enemigo lanzó todos los dardos contra él. Sus negocios se fueron a pique; perdió autos, casas, terrenos, todo. Meses después me encontré con él y, sabiendo la situación que atravesaba, le pregunté casi con temor:
-¿Cómo está?
-Las cosas andan mal, pastor. Pero continúo amando a mi Señor Jesús. Prefiero todo el sufrimiento presente a la terrible angustia de vivir sin Cristo.
"Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios", dijo Jesús.
Si tú, amigo mío, aceptaste a Jesús y fuiste bautizado hace poca tiempo en la iglesia, entonces sin duda estás atravesando esos momentos difíciles en los que todas las fuerzas del enemigo se concentran para derribarte y hacer que mires hacia atrás. Pero acuérdate: no estás solo. Miles de ángeles están contemplando tu lucha Es posible que estés pasando por un fuego. Incluso tu ropa puede comenzar a arder, pero escaparás ileso. Es la promesa de Dios.
Después de la prueba, sin duda que estarás más maduro. Habrás aprendido a depender menos de los recursos humanos y a confiar más en el poder de Dios.
En el camino hacia el reino de los cielos existe mucha gente herida y cansada porque miró hacia atrás, o hacia el costado, en lugar de mirar a Cristo. "Cuando el hombre dedica muchos pensamientos a sí mismo, se aleja de Cristo, manantial de fortaleza y vida. Por esto Satanás se esfuerza constantemente por mantener la atención apartada del Salvador e impedir así la unión y comunión del alma con Cristo. Los placeres del mundo, los cuidados de la ida y sus perplejidades y tristezas, las faltas de otros o tus propias faltas e imperfecciones; hacia alguna de estas cosas, o hacia todas ellas, procurará desviar la mente. No seas engañado por sus maquinaciones" (El camino a Cristo, pág. 71).
Que Dios te ayude en este día, y que incluso cuando seas tentado a mirar hacia atrás, mires solamente a Cristo, el "autor y consumador de tu fe". Conserva un cántico en tu corazón, coloca un casete de música inspiradora en tu auto y anda con Dios.
25 de febrero
El desafío y la promesa
Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y basta lo último de la tierra.
Hechos 1:8.La pareja de viejecitos que llevó a mi madre al conocimiento del evangelio, prácticamente no sabía leer ni escribir, pero tenía una vida de maravillosa comunión con Cristo. Liberados de la ignorancia y la esclavitud del pecado, esos ancianitos habían experimentado en su vida la paz que sólo Cristo puede dar. Eran felices; uno podía darse cuenta de ese hecho al observar la manera como vivían, y al haber conocido a un Salvador maravilloso, no podían guardar eso para sí. Continuamente daban. testimonio. Vivieron la vida testificando, y uno de los frutos de ese testimonio fue mi madre, que tuvo nueve hijos y veinte nietos, todos seguidores de Jesús.
¿Puedes imaginarse la dimensión del testimonio de esos viejecitos? Dios quiere que cada cristiano sea un testigo. La palabra testimonio aparece trece veces en Hechos de los Apóstoles. El libro de Hechos no contiene la biografía o las experiencias maravillosas de algún apóstol en particular; el libro de Hechos es el registro de una iglesia que testificaba. Nadie quedaba callado. Todos anunciaban "lo que habían visto y oído" (ver 1 S. Juan 1:3).
El desafío que aparece en Hechos 1:8 fue dado a una iglesia temerosa y triste, porque se aproximaba el momento de la partida del Maestro. El desafío de ser testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la Tierra parecía un trabajo imposible de realizar.
Esto, unido al pensamiento de que Cristo sólo volvería cuando ese trabajo estuviere terminado, creaba en los discípulos una sensación de pérdida definitiva. Pero lo que comenzaron a entender ese día es que Jesús no presenta un desafío sin acompañarlo con una promesa: "Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo". Entonces, y sólo entonces, me seréis testigos. Testificar no es algo que se hace como atributo humano. Testificar es también un fruto que brota en la vida de quien, por la comunión con Cristo, tiene la presencia del Espíritu Santo controlando voluntariamente su Vida.
A lo largo de este día tendrás la oportunidad de relacionarte con otras personas. La mayoría de la gente no conoce a Jesús; vive angustiada, triste y vacía. Tú tienes la respuesta que atormenta el corazón de esos seres humanos. Tú conoces a Jesús. ¿Por qué no testificar ante ellos?
26 de febrero
Nunca es tarde para decir si
No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabe, no me desampares.
Salmos 71:9.En enero de 1985 regresé al Perú para visitar a mis padres y hermanos. Fue muy doloroso ver a mi anciano y cansado papá, apagándose lentamente. Había rechazado a Jesús durante 34 largos años. Siempre había huido e inventado disculpas, aunque sentía que el Espíritu Santo lo estaba llamando.
De repente, un cáncer asesino comenzó a devorar su vida, y entonces, entre lágrimas y dolores, reconoció que no estaba luchando contra la esposa, ni contra los hijos, ni contra la iglesia, sino contra Jesús. Y en el silencio de la noche, solito, entre lágrimas cayó de rodillas y aceptó al Señor Jesús.
En la Nochebuena de ese año, mi padre dijo: "Hijo, tengo un regalo para ti. Tú no lo subes, pero hace más de un año que entregué mi vida a Jesús, y estuve esperando que llegaras para bautizarme".
Al sábado siguiente entré en la pila bautismal y bauticé a mi propio padre. Y en ese momento, dentro del agua, dijo: "Me siento feliz porque sé que Dios me aceptó, pero triste porque ya estoy viejo y entregué mi vida a Dios cuando ya no tengo fuerzas para hacer nada por él".
"No me deseches en el tiempo de la vejez", clamó David. Dios nunca rechaza. Está siempre con los brazos abiertos esperando el momento de la decisión, suplicando y llamando.
Mi padre: cerró los ojos dos meses después, pero lo hizo con la bendita esperanza de la resurrección. Su cuerpo descendió al sepulcro consumido por el cáncer, pero en mi corazón brilla la esperanza de verlo resucitado y transformado para alabar el nombre de Jesús al lado de la Familia cristiana, por toda la eternidad.
Dios te ama y está tocando a la puerta de tu corazón. Si eres joven, puedes decir: "Heme aquí". Mas si el tiempo pasó y eres ya un anciano, él te ama igualmente.
Nunca es tarde para decir sí a Jesús. Hoy ábrele el corazón y dile: "Señor, te acepto. Resistí mucho tiempo, traté de huir. corrí, pero no doy más; estoy aquí, acéptame".