7 de febrero

Mucho más de lo que esperamos

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Efesios 3:20.

En un lugar del mundo que no identificaré, para proteger la imagen de la persona, me buscó un joven consumido por el tipo de vida que llevaba. Me contó cosas terribles. Era homosexual, drogadicto y, muchas veces, hasta vendía su cuerpo para sobrevivir. A lo largo de mi ministerio encontré personas de todo tipo, y vi cómo Jesús es maravillosamente "poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos".

Pero aquel día sentí dolor por ese joven y, en cierta manera, "dudé" del poder divino. Cuando se fue, pensé que nunca más lo volvería a ver. Dejar las drogas en el punto en que estaba, ya sería un milagro, pero mudar las tendencias arraigadas, hacer una higiene completa de su manera de pensar y sentir, ¡ah!, era demasiado. Claro que Dios es capaz de hacer un milagro, pero ese día entendí que aún tenía mucho que aprender de Dios. Oré con él, le conté los milagros que Dios hizo en otros lugares, con otras personas. En algunos momentos de la conversación, acusó a Dios: "¿Por qué Dios me creó con estas tendencias? ¿Por qué soy así?" Había nacido y crecido en medio de una familia cristiana. "Tal vez si no fuese así", dijo el joven, "hoy la conciencia no me atormentaría tanto, ni tendría el peso de saber que estoy haciendo algo que desagrada a Dios".

Algunos días después recibí una carta suya. Pedí ayuda a algunos especialistas. El Dr. César Vasconcellos, del Hospital Silvestre, respondió a mi pedido y me mandó algunos artículos. Luego le escribí al joven una larga carta. Oré muchas veces. A veces, cuando veía en la calle a alguien parecido, me acordaba de él y me dolía el corazón al recordar sus lágrimas de impotencia, fracaso y desesperación. Me acordaba de su angustia por querer ser de otra manera. De veras había ido muy lejos, pero si pedía ayuda era porque el Espíritu de Dios todavía hablaba a su corazón. Todavía había esperanza.

Dos años después recibí otra carta de él. Era una carta diferente. "Un día el Señor va a tener una sorpresa conmigo", decía.

Y un día lo encontré otra vez. Vestía un traje azul marino y una corbata de colores, muy moderna. Al fin del culto me abrazó. No lo reconocí. Nunca lo hubiera reconocido si no se identificaba y luego me contara algunos detalles. "¡No puedes ser tú!", exclamé. ¿Usted no cree en los milagros que predica?" me dijo sonriendo. Sí, yo tenía que continuar conociendo a "Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos".

Hoy él vive en otro país. Decía: "Necesitaba cortar todas mis raíces. Aquí y ahora, soy feliz en Cristo. Vivo bien, tengo un buen sueldo, y un día usted va a oficiar en mi casamiento". Esto es lo que Jesús promete: "Te haré de nuevo, te devolveré el respeto y la dignidad. Borraré completamente tu pasado y reproduciré en ti mi carácter". ¿.Crees en eso?

 

8 de febrero

La obediencia de los hijos

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Efesios 6:2.

La obediencia es un fruto de la vida cristiana. La obediencia como un simple código moral es de poco valor para Dios, pero como fruto espiritual es un olor agradable para gloria de su nombre.

Casi siempre usamos el texto de hoy para "recordarle" a los hijos el deber de obedecer, pero el lector cuidadoso se dará cuenta de que hay verdades maravillosas encerradas en el texto. Por ejemplo: ¿Cómo se hace para que la obediencia sea auténtica? ¿Por qué obedecer? La obediencia, ¿es el resultado de ser o el de hacer?

"Sé obediente", dice Pablo. El apóstol va a la esencia de las cosas. Hay una enorme diferencia entre ser obediente y obedecer. El que simplemente, está dispuesto a obedecer, lo hará mientras sea vigilado. Su preocupación será la de que todo el mundo quede satisfecho al observar su comportamiento. Pero el que es obediente encara la obediencia no como un deber, sino como un estilo de vida. La obediencia brota de un corazón regenerado y transformado por el Espíritu de Dios. Por eso el consejo de Pablo es que seamos obedientes en el Señor. No existe otro camino que nos lleve a la genuina obediencia; es sólo en el Señor. En su poder y en su gracia. Porque "esto es justo", añade Pablo, y si recuerdas que la justicia no es apenas un atributo sino una Persona, entonces tendrás un cuadro completo de lo que el apóstol está queriendo decir: "Hijos, busquen a Jesús, hagan de él el centro de su vida, vivan en compañerismo permanente con él. Hagan de él su gran amigo. En él encontrarán el perdón, la transformación y el poder para vivir y para ser, y no solamente para aparentar".

Si tú eres hijo, pregúntate: "¿Es Jesús una simple teoría, una doctrina, un nombre bonito que oí hablar a mis padres desde que era niño? ¿0 es Jesús un amigo en quien puedo confiar y con quien me gusta pasar mucho tiempo a solas?".

Yo, como padre, pienso: "¿Estoy tratando de mostrar a mis hijos que Jesús una Persona, o estoy más preocupado en que ellos 'no se salgan de la línea", sin preocuparme de enseñarles que el cristianismo no es simplemente colección de prohibiciones, sino un estilo de vida y compañerismo con la Persona más extraordinaria y maravillosa que el mundo jamás haya visto: Jesús?".

 

9 de febrero

Luz para el camino

Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino. Salmos 119:105.

En 1973 se realizó en la ciudad de Belo Horizonte, Brasil, un gran congreso de jóvenes organizado por el Pr. Assad Bechara. El pastor le había pedido a Costa Junior que compusiera el himno oficial del congreso, cuyo tema debía ser "Piedras". Pero el tiempo pasaba y la inspiración no aparecía por ningún lado. El joven compositor, que había intentado inútilmente componer el himno, sentía la presión del tiempo porque la fecha del congreso se acercaba inexorablemente.

Una noche, después de regresar de las clases en la Facultad de Música de San Pablo, Costa Junior se arrodilló y le pidió a Dios que le diera la música sobre el referido tema. Al terminar la oración oyó con mucha claridad una voz que le decía: "Ve a la Biblia".

Era casi medianoche cuando comenzó a buscar en la Biblia todo lo que tuviera que ver con "piedras". Pero mientras sus ojos buscaban la palabra "piedra", su corazón encontró el brillo de la persona de Jesús. Se acordó de la Piedra Angular. Lo contempló en el silencio de la noche; se sintió conmovido, tocado, inspirado. El día casi amanecía y el himno estaba listo:

"Nosotros éramos como piedras de la calle,

pateadas, pisadas por los pies,

nos golpeábamos contra otras piedras,

rodábamos siempre del revés.

Hasta que caímos en el abismo,

sin forma, quebradas, sin luz,

quedamos en las tinieblas de la noche,

perdidas, a la sombra de la Cruz.

La piedra que los hombres quebraron,

llegó a ser la Piedra Angular,

la Piedra que fue rechazada,

es la Piedra que puede salvar.

Si llegares a perderte,

trata de encontrar a Jesús,

la Joya de las joyas, amigo,

es la Piedra que la vida traduce".

En muchas situaciones de la vida la Palabra de Dios puede ser una lámpara para nuestros pies y una luz para iluminar el camino. Aunque la Biblia es un libro que habla de historia, geografía, sociología y tantas otras cosas, es principalmente el libro del Cordero. Jesús es el personaje central de principio a fin. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis hay un hilo rojo que atraviesa cada una de sus páginas: es la sangre que un día fue derramada en la cruz del Calvario para librar al hombre de la muerte.

 

10 de febrero

Victoria sobre el enemigo

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Romanos 6:1,2.

En los capítulos 4 y 5 de la Epístola a los Romanos, Pablo nos presenta el camino para alcanzar la salvación. El apóstol es claro al decir que somos justificados solamente por la fe en Jesucristo. En el capítulo 6 discute los resultados de una vida justificada. La obra de la salvación no sólo tiene que ver con la vida pasada del ser humano, también tiene que ver con la vida presente y futura. Cristo no desea librarnos únicamente de la culpabilidad del pecado. También quiere librarnos del poder que el pecado ejerce sobre nosotros y, finalmente, de la presencia del pecado en la naturaleza humana. Teológicamente llamamos a estas tres fases: justificación, santificación y glorificación.

Lo que realmente importa es lo que el evangelio es capaz de hacer cuando llega a una vida. Todo lo que tenemos que hacer es correr a los brazos de Jesús con nuestras flaquezas y pecados, caer arrepentidos a sus pies y permanecer en comunión con él. Permaneciendo en Cristo, no permaneceremos más en pecado; habiendo muertos al pecado, disfrutaremos de la vida plena en Cristo.

Conocí a Rose en la ciudad brasileña de Fortaleza, mientras realizaba la campaña de evangelización conocida como REVIVE. Todas la noches Rose era tomada por el enemigo y gritaba aterrorizadoramente a lo largo de la predicación. El último sábado estaba en la fila de los candidatos al bautismo, cuando fue poseída nuevamente por el enemigo. Los diáconos la llevaron al camarín, pero ella pidió que la volviesen a llevar a la pila bautismal.

Cuando, ayudada por los diáconos, ya estaba dentro de las aguas bautismales, el enemigo luchó una vez más para controlar la voluntad de esa angustiada joven. Pensé que no debía bautizarla en esas condiciones, pero sus ojos suplicantes parecían decirme: "Pastor, por favor, bautíceme". Hice la oración y la bauticé en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y al salir del agua toda la iglesia pudo ver el brillo de felicidad en los ojos de Rose. La abracé y le dije que no debía temer nada de allí en adelante, porque Jesús la había libertado.

Nueve meses después me enconaé con ella y, con los ojos todavía brillando de regocijo, me dijo: "Pastor, soy victoriosa en Cristo; el enemigo nunca más me atormentó. Mantengo comunión diaria conJesús a través de la Biblia y de la oración, y estoy testificando a 38 personas a quienes estoy llevando a Cristo".

El poder que libertó a Rose es tuyo hoy. ¿Lo aceptas?

 

11 de febrero

Él terminará lo que comenzó

Estando persuadido de esto, el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Filipenses 1:6.

Siempre fui un admirador de ese hombre que dio media vuelta en su vida cuando iba hacia Damasco, persiguiendo a los cristianos. Durante muchos años me preocupó el drama de la vida espiritual que él describía en el capítulo 7 de su carta a los Romanos: "No consigo entender mi procedimiento, porque el bien que quiero hacer no lo hago, y el mal que detesto, eso hago" (ver los vers. 15-20). Y en el versículo 24, del mismo capítulo, exclamaba desesperado: "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?"

Muchos teólogos creen que Pablo está hablando de su experiencia antes de la conversión, pero, porlo que sabemos, las personas no convertidas no experimentan esa lucha, porque lo que domina y controla sus vidas es una única naturaleza: la pecaminosa. Para que haya lucha tiene que haber dos naturalezas. El dicho popular dice que cuando uno no quiere, dos no pelean.

Que el apóstol esté hablando de una lucha, demuestra que está hablando de la lucha que experimenta la persona que aceptó a Jesús, incluso después de la conversión. ¿Por qué sucede eso? Porque la naturaleza pecaminosa muerta todavía puede resucitar. Eso depende de la manera como la tratamos. Si después de la conversión continuamos alimentándola, entonces estará en forma y con fuerzas para tratar de controlar la vida nuevamente.

En el versículo de hoy el apóstol Pablo presenta un consejo que debe ser asimilado por quien desea ser cada día más semejante a Jesús. El que comenzó la buena obra, ciertamente la terminará. ¡Qué gran promesa! No puedo olvidar el drama que viví cuando era joven, siendo un pastor. En mis horas de devoción personal contemplaba mi vida y me desesperaba. No aceptaba la idea de que un pastor tuviera ciertos pensamientos o sentimientos. Pero los años pasaron, y no es que hoy me haya acostumbrado a aceptar la mediocridad espiritual, no, pero al ver el pasado noto que Jesús ya sacó muchas cosas malas de mi vida. Entonces miro hacia el futuro y veo que todavía existe mucho que debe ser sacado, pero ya no me desespero. Creo que quien comenzó la obra en mí, ciertamente la terminará. Y tengo paz y confianza en el amor maravilloso de Jesús.

En la prisión Mamertina vi el lugar donde Pablo pasó los últimos días de su vida. Ancianito, solo, preso pero victorioso, escribió: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Timoteo 4:7). En otras palabras: ";Vencí!" Ya no había más desesperación en su vida. Ya no había la angustia de querer hacer el bien sin conseguirlo. Había descubierto el secreto: "Olvidando todo lo que queda atrás, me proyecto adelante" (ver Filipenses 3:13). "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (cap. 4:13), y el resultado final fue la victoria. Esa puede ser también tu realidad, ¡ahora!

 

12 de febrero

Tiratad a vuestras esposas con dignidad

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. 1 S. Pedro 3:7.

María Aparecida y Raúl llegaron un día a mi escritorio, con el hogar al borde del colapso. ¿Dónde estaban los sueños que un día los llevaron al altar? ¿Qué sucedió en apenas cinco años de matrimonio?

-Fueron apenas seis meses de felicidad, pastor -dijo ella llorando-. Después todo fue agresión y angustia, que hoy se está transformando en desprecio e indiferencia.

Estamos viviendo en tiempos críticos para la familia. Los novios llegan al casamiento llevando debajo de la manga la posibilidad del divorcio si las cosas no salen bien. Cada día se acepta con más naturalidad la separación de un matrimonio.

Lo interesante es saber que todos los matrimonios llegan al altar queriendo ser felices y amándose mucho. ¿Por qué, entonces, fracasan los hogares? Está probado por la propia vida que para ser feliz en el casamiento no basta simplemente con querer ser feliz, ni amar mucho al cónyuge, porque si fuese así, la gran mayoría de los casamientos sería un exlto.

¿Qué es lo que está faltando, entonces? "Vivid la vida común del hogar sabiamente", dice Pedro. La sabiduría y el equilibrio son dones que sólo Cristo puede dar. Para que un matrimonio dure toda la vida es necesario que sea contruido sobre bases sólidas, y no apenas sobre sentimientos y buenas intenciones humanas.

El marido necesita ir cada día a los pies de Jesús y deponer ante él su intransigencia, su radicalismo, su autoritarismo. Necesita decir: "Señor, habita en mí por la presencia de tu Santo Espíritu y transforma mi carácter. Ayúdame a considerar a mi esposa como a 'vaso más frágil', y enséñame a tratarla con respeto y dignidad".

Jesús, que ve y comprende todo, sin duda irá puliendo las aristas de nuestro carácter y nos enseñará a vivir la esencia del evangelio en la "vida común del hogar".

Ese día Raúl me contó que hacía mucho que no se encontraba con Dios. La vida era tan agitada y llena de actividades que no le quedaba tiempo para estar a solas con Dios. Estaba prosperando financieramente, pero su hogar se caía a pedazos. Juntos llegamos a la conclusión de que valía la pena esforzarse por separar cada día un tiempo para Jesús. Tengo la certeza de que él está aprendiendo en la escuela de Cristo, porque un día los vi de nuevo en la iglesia tomados de la mano.

Ese maravilloso Jesús que está poniendo equilibrio en ese hogar, esta mañana está dispuesto a entrar en el tuyo y colocar cada cosa en su lugar. Sólo debes decirle: "!Señor, acepto!"

 

13 de febrero

El secreto de la victoria de Jesús

Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17.

El cristianismo es una vida de permanente comunión con Cristo. Existen dos tipos de comunión. La comunión formal, que no es lo mismo que comunión "formalista", sino formal en el sentido en que es metódica y regular. Esta comunión incluye el tiempo que separamos diariamente para dedicarnos al estudio de la Biblia, la oración, la meditación y también para participar en los cultos de la iglesia. El otro tipo es la comunión informal, la que mantenemos con Jesús a lo largo del día, mientras realizamos nuestras diversas actividades.

El consejo de Pablo esta mañana es: "Orad sin cesar". El apóstol está hablando aquí del espíritu de oración que debe caracterizar la vida del cristiano. El apóstol trabajaba "de noche y de día" (1 Tesalonicçnses 2:9), y también oraba "de noche y de día" (cap. 3:10).

¿Entiendes lo que está queriendo decir el apóstol? Está hablando de la comunión informal. El cristiano debe hacer de su vida una oración interminable, no en el sentido de quedar de rodillas el día entero, sino en el sentido de relacionar con Cristo todo lo que hace.

Elena de White aconseja a las dueñas de casa que oren mientras arreglan la casa o preparan el pan. ¿Puedes trabajar, estudiar, practicar deportes, comprar y vender en espíritu de oración? Tal vez ésta sea la gran lucha del cristiano. Si puedes prestar atención a los detalles de tu propia vida, observarás que no existe gran dificultad en separar diariamente un tiempo para tu devoción con Jesús. Nuestro gran problema está en que no mantenemos la comunión informal a lo largo del día. "Orad sin cesar"; éste es el punto clave de la vida cristiana. Cuando la Biblia afirma que Enoc, David, Abraham, Noé y tantos otros héroes de la fe andaban con Dios, está mencionando precisamente el espíritu permanente de oración que estos hombres habían conseguido en su experiencia.

La vida de Jesús fue una vida de permanente oración (S. Marcos 1:35). Y si él, que era Dios hecho carne, necesitaba diariamente de la comunión con el Padre, ¿cuánto más nosotros, hombres debilitados por casi seis mil años de pecado'

Jesús vino a este mundo no tanto para enseñarnos que debemos ser victoriosos, sino para mostrarnos cómo se vive para alcanzar los grandes frutos de la victoria. Vino a indicarnos el camino del poder que cualquier hombre puede conseguir, porque Dios está dispuesto a dar ese poder a los que, reconociendo su debilidad, lo buscan diaria e incesantemente.