para Primarios
LOS DISCÍPULOS APRENDEN A ORAR

Lección para el sábado 9 de octubre de 1999


VERSICULO DE MEMORIA: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén" (Mateo 6:9-13).

PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Cuando oro, hablo con Jesús. La oración es un privilegio personal que Dios me otorga.
REFERENCIAS BIBLICAS: Mateo 6:1-13; Lucas 11:1-9; 18:10-14.
LECTURA AUXILIAR: El discurso maestro de Jesucristo, págs. 87 103 (ed. 1975); Palabras de vida del gran Maestro, págs. 116-127; El camino a Cristo, págs. 93-104 (ed. de bolsillo); Las bellas historias de la Biblia tomo 8, págs. 66-69, 141-144.


DOMINGO

Jesús dijo dos veces el Padre nuestro: la primera vez a la multitud, en el Sermón del Monte; y la segunda, algunos meses más tarde, a los discípulos solos.
¿Te resulta fácil hablar con Jesús mediante la oración?
¿Cuántas veces por día lo haces?
¿Le cuentas tus anhelos más íntimos?
Recuerda que Jesús está siempre dispuesto y con tiempo para escucharte. Comienza a aprender el versículo de memoria.


LUNES

Los fariseos creían que debían orar a ciertas horas. Si estaban en la calle cuando llegaba el tiempo de orar, se detenian, dondequiera que estuviesen, para hacerlo. Algunos oraban silenciosamente. Otros lo hacían en voz alta. Los que oraban de este modo, repetían frases de oraciones que habían aprendido de memoria. Como puedes imaginarte, la gente se detenia para mirarlos y escucharlos.
Esas oraciones no venían del corazón. Los fariseos no estaban pensando en las palabras que decían en sus oraciones públicas; lo que estaban haciendo era una demostración de cuán religiosos eran. Querían que la gente los viera orar.
Cuando Jesús estaba predicando en el monte, dijo: "No practiquen la religión delante de la gente sólo para que los demás los vean". Luego anadió: "No sean como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; les aseguro que con eso ya tienen su premio".
En otras palabras, si tales personas se paran en una esquina cuando oran para que la gente las vea, han hecho lo que planeaban hacer y nada más. Jesús dijo: "Entra en tu cuarto, y cierra la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público"

MARTES

Es bueno orar con un grupo de amigos, en la escuela sabática o en el colegio. Pero esas oraciones debieran ser cortas. Tal vez se ore por un amigo enfermo.
Puede ser que se pida alguna bendición especial para un proyecto específico.
Pero las oraciones más importantes son las que hacemos en secreto donde sólo Dios puede vernos y oírnos. Entonces es cuando le contamos a Dios todos nuestros problemas y alegrías.
En cierta oportunidad, cuando Jesús estaba enseñando a sus discípulos acerca de la oración, les relató una historia o parábola: "Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo y el otro un cobrador de impuestos". Trata de imaginar al fariseo. Está ataviado con sus ricas vestiduras y lleno de alabanza a sí mismo. Revela esa actitud en su apariencia, en su forma de andar y en su oración. Se separa de los otros adoradores como para decir: "Yo soy mejor que ningún otro. No se acerquen a mí"
Entonces Jesús dijo: "El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo". El pensaba en sí mismo. No pensaba en Dios y en cuánto lo necesitaba. Escucha su oración: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos y adúlteros. Te doy gracias que no soy como ese cobrador de impuestos. Ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano". Se estaba comparando con los otros hombres. Nunca debiéramos hacer eso porque podemos caer en el orgullo. En cambio, debiéramos compararnos con Jesús. Entonces nos mantendremos humildes y tendremos un modelo perfecto al cual imitar.

MIERCOLES

Pero, ¿qué pasó con el cobrador de impuestos en la historia de Jesús? Pues bien, se fue solo a un rincón.
Se sentía avergonzado de sus pecados y cuando oró ni siquiera se atrevió a levantar los ojos al cielo. Desesperado clamó: "¡Oh, Dios, ten misericordia de mí, pecador!" El no se comparó con nadie. Sólo quería ser objeto de la misericordia y el perdón de Dios.
Y Jesús dijo: "Este hombre fue a su casa justificado"
Jesús oraba a menudo. En cierta oportunidad, cuando había salido solo, los discípulos lo encontraron orando. Jesús hablaba a su Padre celestial como si lo estuviera haciendo con un amigo muy especial. No parecio notar que habían llegado y continuó orando en voz alta. El corazón de los discípulos se conmovió. Cuando terminó de orar, uno de sus discípulos exclamó: "Señor, enséñanos a orar". Querían orar como Jesús lo hacía.
Cuando les respondió, Jesús no les dio una oración nueva. Repitió la que había dado en el Sermón del Monte. Les dijo: "Cuando oren, háganlo así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre" Esa es una oración que todos conocemos.
¿no es cierto? Dila ahora mismo para ti y piensa muy cuidadosamente en sus palabras.
Jesús no quería decir que esa es la única oración que debemos pronunciar. Debía servir como ejemplo de una oración ideal. Nota que la oración es corta y no tiene palabras difíciles ni llamativas. Comienza: "Padre nuestro", Eso significa que Jesús nos considera sus hermanos y hermanas. Y también muestra que somos hijos de Dios.
"Santificado sea tu nombre", El nombre del Señor es santo. Se nos dice que los ángeles cubren su rostro en la presencia de Dios. Ciertamente debemos honrar el nombre de Dios y orar con respeto.

JUEVES

Una parte de la oración dice: El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Dios no quiere que nos aflijamos por el mañana. El ha prometido cuidar de nosotros, y lo hará. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Jesús enseña que podemos recibir perdón únicamente en la medida en que perdonamos a otros. El amor de Dios es el que nos atrae hacia él. Ese amor en nuestro corazón crea amor por los que nos rodean.
Si alguien nos hace algún mal, debemos estar tan ansiosos de perdonarlo como lo estamos de que Jesús nos perdone las faltas que hemos cometido contra él. Cada vez que pecamos, herimos a Jesús; pero él nos ayudará a mantener continuamente un espíritu de perdón, afectuoso y amante. Así lo ha prometido.
A veces, cuando comenzamos a orar, Satanás pareciera decirnos: "No vale la pena que ores. Hoy no has sido bueno en absoluto. Jesús no te escuchará". Cuando te ocurra eso recuerda que Satanás es un mentiroso. Jesús siente gozo en escucharnos y está ansioso por perdonar cualquier cosa mala que hayamos hecho.
Podemos orar en cualquier momento, en cualquier parte, cualquier día.

VIERNES

Lee el párrafo de la página 91 de El discurso maestro de Jesucristo que comienza: "Si llamáis a Dios" Escribe el versículo de memoria.

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