| Leccíón 2 para el sábado 8 de abril |
PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI: Manifestaré mi amor a Jesús mediante mi manera de dar.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Marcos 12: 28-44; S. Mateo 21: 12-17.
LECTURA AUXILIAR: El Deseado de todas las gentes. pp. 540-543. 558-56 t . 565-569; Las bellas historias de la Biblia. t. 8, pp. 142-144.
| DOMINGO |
| La historia bíblica de esta semana no habla solamente de las ofrendas y de la manera de dar, sino también acerca de la actitud correcta en la casa de Dios. Había mucha gente en el templo. Jesús hubiera deseado que algunos permanecieran y otros se fueran. ¿Qué tipo de actitudes son aceptables en la casa del Señor? ¿Son las mismas que Jesús desea observar hoy? ¿Por qué Jesus apreciaba más las ofrendas menores que las grandes? El versículo de memoria, que ya puedes comenzar a aprender, te ayudará a responder esta pregunta. |
| LUNES |
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Era lunes. Nuevamente Jesús y sus discípulos se dirigieron a Jerusalén. En esa oportunidad caminaron y conversaron juntos. No los acompañaba una multitud ruidosa. Cuando llegaron a la ciudad se encaminaron al templo ¡Qué espectáculo ofrecía éste! La noche anterior, cuando Jesus estuvo alli, reinaba el silencio. No había nadie en el templo Pero ahora el panorama era diferen te El gran atrio exterior parecía un enorme corral de ganado. Los gritos de los animales y el sonido de las monedas en las mesas añadían confusión a las voces airadas que regateaban. compraban y vendían. Los funcionarios que debieran haber mantenido puro el templo, estaban ocupados en comprar y vender. Eran hombres muy codiciosos. Tres años antes Jesús había limpiado el temple. Ahora estaba peor que nunca. Con voz clara y audible Jesús dijo: " Escrito está: Mi casa. casa de oración será llamada; pero ustedes la han hecho cueva de ladrones". Todos miraron a Cristo aterrados. Huyeron de su presencia despavoridos. Todo se aquietó. "Saquen esto de aquí", ordenó Jesús. los egoistas traficantes huyeron de su presencia arreando su ganado. |
| MARTES |
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Mientras ellos salían apresuradamente la otra multitud trataba de entrar. Eran los enfermos y moribundos que buscaban y anhelaban las bendiciones de Jesús. Y Jesús los bendijo y los sanó a todos. Entonces se observó una escena de verdadero regocijo. Los niños eran los que tributaban más alabanzas a Jesús. El había sanado también sus enfermedades. Había tomado a algunos de ellos en sus brazos. Ellos, a su-vez, habían besado a Jesús y le habían demostrado su afecto. El era su amigo. Algunos pequeños se habían dormido sobre su pecho mientras él enseñaba. Ahora, con voces jubilosas, los niños comenzaron a cantar: "Hosanna al Hijo de David". A los dirigentes del temple no les agradaba que los niños alabaran a Jesús. -¿Qué significa esto? -quisieron saber cuando entraron apresuradamente para ver lo que estaba ocurriendo. Nadie prestó atención a sus preguntas. -¿No oyes lo que los niños dicen? -le preguntaron a Jesús. Jesús respondió: -Si, ¿nunca leyeron: "De la boca de los niños... perfeccionaste la alabanza"? Después Jesús abandonó el temple y fue a Betania a pasar la noche. |
| MIERCOLES |
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El martes, nuevamente Jesús y sus discípulos regresaron al temple de Jerusalén. En esa oportunidad el Señor se dirigió a los fariseos y gobernantes. Quería que esos hombres supieran que él los amaba a ellos también. En realidad pasó large tiempo reprendiéndolos por las cosas malas que habían hecho. En lugar de agradecer a Jesús por el interés que manifestaba por ellos y de arrepentirse de sus pecados, los fariseos trataron de pensar en preguntas con las cuales entramparlo. Pero a cada pregunta Jesús dió una respuesta adecuada y ellos no pudieron discutir con él. Los espías que los gobernantes enviaron para que escucharan a Jesús no pudieron llevar ningún informe desfavorable acerca de él. Se maravillaron por lo que decía, "y dejándolo, se fueron". No tardó en llegar otro grupo con sus preguntas. Nuevamente Jesús dio respuestas claras y correctas. Otra vez la multitud que lo escuchaba quedó atónita con sus enseñanzas. Finalmente un escriba se acercó con su pregunta: "¿Cuál es el más importante de los mandamientos?" Jesús le respondió: "Amarás al SeRor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. .. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos". El escriba se había pasado la vida estudiando las leyes del temple. Quedó asombrado por la respuesta de Jesús. ¡Era tan correcta, tan perfecta! -Bien, Maestro, verdad has dicho -exclamó-, que amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es de más valor que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús quedó impresionado por la sabia respuesta del escriba: "No estás lejos del reino de Dios" -le dijo. El escriba fue valiente al contestar como lo hizo, siendo que todos los fariseos estaban sentados a su alrededor, escuchando. Pero aun ellos quedaron impresionados por las respuestas de Jesús, y no se atrevieron a formular más preguntas. Entonces Jesús les dirigió a los fariseos las siguientes preguntas: "¿Qué piensan del Cristo? ¿De quién es hijo?" Un coro de voces respondió: -De David. -Entonces, ¿por qué David llama a Cristo Señor? -pregunto Jesús-. Si David lo llama Señor, ¿cómo puede Cristo ser su hijo? Nadie se atrevió a contestarle, porque ellos no querían decir que Jesús era el Mesías. |
| JUEVES |
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Más tarde, ese mismo día, Jesús se sentó en el atrio del temple, en un asiento que quedaba frente al cofre donde se depositaban las ofrendas. Y alli estaba Jesús observando el gran número de personas que acudían trayendo sus ofrendas al temple. Muchas de ellas eran muy ricas y traían grandes ofrendas. ¡Y con qué ostentación lo hacían! Llegaban al atrio ataviadas con sus costosos vestidos. Y al poner sus ofrendas, las dejaban caer para que hicieran mucho ruido. Querían que todos se enteraran de las ofrendas generosas que daban a Dios. Entre toda esa gente orgullosa habia una pobre viuda. Ella también queria dar una ofrenda. Pero estaba desconcertada porque tenia muy poco que ofrecer. Echó una mirada a las dos moneditas que llevaba en la mano. ¿Osaría dar una ofrenda tan pequeña? Esperando la oportunidad cuando nadie la veía, se acercó apresuradamente al cofre de las ofrendas, arrojó en él sus moneditas y rápidamente se volvió para irse. En eso notó que Jesús la estaba observando. Y oyó que hablaba a los discípulos. "Ciertamente les digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento". ¡Cuán feliz se sintió esa mujer! Lágrimas de alegria llenaron sus ojos cuando se enteró de cuánto apreciaba Jesús su ofrenda. |
| VIERNES |
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Jesús mira nuestras ofrendas en una forma distinta de como lo hace la gente. En primer lugar, considera por qué damos. ¿Damos nuestra ofrenda por ostentación o para que los demás nos tributen alabanza? ¿0 damos porque realmente queremos ayudar, debido a que verdaderamente amamos a Jesús? Y Jesús considera la cantidad de la ofrenda de una manera diferente de como lo hacen los seres humanos. Esas personas ricas ponían grandes ofrendas, pero les quedaba mucho dinero para si. La cantidad que ponian no representaba mucho para ellos. Pero la ofrenda pequeñita de la viuda no le permitía quedarse con nada. Ella dió a Jesús todo lo que tenía. Lee con tus padres el párrafo de la página 541 de El Deseado de todas las gentes que comienza: "De nuevo la mirada". Repasa el versiculo de memoria. |
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