para Primarios
PRIMER TRIMESTRE AÑO


OBREROS DESCONTENTOS

Leccíón 12, para el sábado 18 de marzo


VERSICULO DE MEMORIA: "Cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor" (1 Corintios 3: 8).

PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Nadie alcanzará el cielo por las buenas cosas que haga. El cielo es un regalo de Jesús.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Mateo 19: 27-30; 20: 1-16.
LECTURA AUXILIAR: Palabras de vida del gran Maestro, pp. 327-334.


DOMINGO

¿Recuerdas alguna parábola de Jesús? ¿Cuál fue la enseñanza que aprendiste de ella? Esta semana estudiarás acerca de otra parábola que Jesús contó a sus discípulos. Seguramente te va a gustar mucho.

Comienza a aprender el versiculo de memoria.

Vez tras vez los discipulos hacían o decían algo que mostraba que no entendían todo lo que Jesús trataba de enseñarles. Pero él nunca se daba por vencido. Les mostraba la forma correcta de proceder, o les contaba una historia o parábola para ayudarlos a comprender su misión. Muchas de las cosas que hizo y dijo para ayudar a los discípulos están registradas en la Biblia. Esas mismas lecciones pueden ayudarnos a nosotros también.


LUNES

¿Recuerdas la historia del joven rico? Después que el joven se fue triste, Jesús les dijo a sus discipulos cuán importante era dar todo para el senvicio del Maestro. Pedro no tardó en señalar: "Nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido". Pedro queria saber qué recompensa recibirían él y los demás discípulos por haber seguido a Jesús. Se alegraron cuando Jesús les aseguró que recibirían una recompensa en el mundo venidero.

Aun así, la pregunta de Pedro revelaba que él y los otros discípulos tenian una idea equivocada. Todavía trabajaban en favor de Jesús con la idea de obtener una recompensa acorde con la cantidad de trabajo que hicieran.

MARTES

Jesús decidió contarles una parábola. El reino de los cielos -dijo- es semejante a un padre de familia, que salió por la mañana temprano a contratar obreros para su viña. Cuando el padre de familia (o dueño de la viña) fue a la plaza, vio algunos hombres que estaban esperando que alguien los contratara para trabajar.

-¿Quieren trabajar para mi? -preguntó el agricultor-. Yo les pagaré un denario.

En los días de Jesús, ése era un buen jornal. Los hombres estaban contentos de trabajar por ese jornal e hicieron trato.

A las nueve de la mañana el viñador (otro nombre para el dueño de la viña) fue de nuevo a la plaza. Cuando vio alll algunos hombres que esperaban, les dijo:

-Vayan ustedes también a trabajar a mi viña. Les pagaré lo que fuere justo.

Los hombres estaban contentos de tener trabajo, y el dueño de la viña estaba contento de tener ayuda para vendimiar. Los obreros confiaron en que él les daria un pago honesto.

Alrededor del mediodía, y nuevamente a las tres de la tarde, el viñador regresó a la plaza. En ambas oportunidades encontró hombres que esperaban que se los contratara para trabajar, y les preguntó:

-¿Vendrán para ayudarme en la vendimia?

Los hombres estuvieron contentos de hacer lo que se les proponía. Y estaban dispuestos a dejar que el.patrón decidiera cuánto les iba a pagar.

Este fue una vez más a la plaza. Pero esta vez lo hizo a las cinco de la tarde, sólo una hora antes que los hombres del campo terminaran el trabajo del día. Y nuevamente encontró hombres desocupados. Ninguno de ellos había sido invitado a trabajar antes ese dia.

-¿Por qué están aqui desocupados a esta hora del dia? -preguntó el viñador.

-Porque nadie nos ha contratado -respondieron ellos.

Aunque sólo quedaba una hora de trabajo, él los invitó:

-Vayan también ustedes a mi viña.

Los hombres aceptaron alegremente. Estaban contentos de poder ayudar al dueño de la viña aunque fuera por poco tiempo.

Cuando el sol se puso, a eso de las seis, el viñador le dijo al mayordomo:

-Llama a los obreros y págales el jornal. Comienza por los últimos que contraté, y paga al final a los primeros que contraté.

Los que habían sido contratados a última hora vinieron para recibir su paga, y cada uno recibió un denario. Ellos sabían que no habian ganado una paga tan buena. La bondad del agricultor los llenó de gozo. Nunca se olvidarían de su bondad.

MIERCOLES

A todos los que habían sido contratados ya fuera a las tres de la tarde, al mediodia o a las nueve de la mañana, se les pagó también un denario. Finalmente se pagó a los que habían trabajado arduamente durante todo el dia. La paga fue también de un denario. En tanto que los otros obreros estaban contentos, éstos, que habían trabajado todo el dla, no lo estaban. Puedes imaginar cómo se sentirían. Probablemente murmuraban entre si diciendo: "Nosotros trabajamos afanosamente todo el dia soportando el calor, y se nos da la misma paga que a los que vinieron a las cinco de la tarde. ¿Qué clase de empleador es éste?" Dirigiéndose luego al dueño de la viña le dijeron:

-Estos últimos han trabajado sólo una hora y los ha hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del dia.

El viñador le dijo al que habló en nombre del grupo:

-Amigo, no te hago agravio. ¿No conviniste conmigo en un denario? Toma tu paga y vete. He resuelto pagar a todos los obreros el mismo salario. ¿No se me permite hacer lo que quiero con mi dinero? Asi, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.

Supongo que hoy la gente se quejaría si trabajara arduamente todo el dia y recibiera la misma paga que otros que trabajaron sólo una hora. ¿No te quejarias tú?

Pero recuerda, esta historia es una parábola, y fue relatada para enseñar cierta lección.

JUEVES

Al comienzo de la historia, Jesús dijo que el reino de los cielos era semejante a un padre de familia. La forma como el padre de familia trató a los obreros que fueron a trabajar en su viña es la forma como Dios trata a su pueblo. El padre de familia salió a diversas horas del dia y pidió a los hombres que trabajaran en su viña y prometió pagarles. En todo tiempo Dios ha pedido a distintas personas que trabajen para él y les ha prometido una recom pensa.

El padre de familia convino en pagarles a los primeros obreros un denario. Luego decidió darles la misma recompensa a todos sus obreros. Dios hizo un pacto especial con los hijos de Israel por el cual, si ellos eran sus hijos, él les daria una recompensa especial. Y ha decidido recompensar en la misma forma a todos sus seguidores que vinieron después: la vida eterna en el reino de los cielos.

Pero los que fueron a trabajar primero para el padre de familia querían recibir algo "extra" por su trabajo. Siendo que los judíos habían sido los primeros que fueron llamados por el Señor de la viña, estaban orgullosos y pensaban que eran mejores que todos los demás. Pensaban que debían gozar de privilegios especiales. Pero a Jesús no le agradaba ese sentimiento. Ahora vio señales de los mismos sentimientos en sus discípulos. Por ser ellos los más allegados a Jesús de entre sus seguidores, pensaron que debían recibir honores especiales en el cielo.

VIERNES

Jesús queria que sus discipulos comprendieran que el cielo es realmente un regalo para todos. La cantidad de trabajo no es lo importante para Jesús. Lo importante es la actitud que tenemos cuando realizamos el trabajo. Jesús quiere que trabajemos para él porque lo amamos, no porque tenemos que hacerlo. Y el cielo no es una paga que recibimos por nuestro trabajo. Nada que jamás podamos hacer podría ganarnos el cielo. El cielo es un regalo que recibimos, un regalo que tenemos porque Dios nos ama.

Lee con tus padres el párrafo de la página 332 de Palabras de vida del gran Maestro que comienza: "No es la cantidad de trabajo". Repasa el versículo de memoria.

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