| Leccíón 10, para el sábado 4 de marzo |
PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Estaré dispuesto a abandonar cualquier cosa, para hacer lo que Jesús quiere que haga.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Mateo 19: 16-29; S. Marcos 10: 17-30; S. Lucas 18: 18-34.
LECTURA AUXILIAR: El Deseado de todas las gentes, pp. 474-481, 501, 502; Las bellas historias de la Biblia, t. 9, pp. 15-18.
| DOMINGO |
| ¿Te gustaria ser rico? Una vez Jesús habló con un hombre muy rico y tuvo una experiencia desagradable. La lección de esta semana te contará acerca de esa experiencia del Maestro. Nota que Jesús dijo que es dificil -no imposible- que un rico entre en el cielo. ¿Cuál es la causa de esa dificultad? ¿Qué es más deseable: el dinero o el cielo? ¿Qué les hubieras respondido a los discípulos cuando preguntaron: quién puede ser salvo? Jesús te dice hoy lo mismo que le dijo al joven rico: "Sigueme". ¿Lo harás? Comienza a aprender el versiculo de memoria. |
| LUNES |
| Un joven que estaba al borde de la multitud pensó: "Qué rostro bondadoso tiene Jesús". Lo vio tomar a los niñitos en sus brazos. Vio el amor que iluminaba el rostro de Jesús cuando bendijo a los niños. El amor y la bondad que el joven vio demostrados, llenaron su propio corazón de amor por Jesús. De pronto nació en él el deseo de ser uno de los discipulos del Señor. Cuando Jesús terminó de bendecir a los niiios y éstos salieron felices hacia sus hogares con sus madres, el Maestro y sus discipulos se volvieron para continuar su viaje. |
| MARTES |
| ¡ Esa era la oportunidad del joven ! ¡Tenia que hablar con Jesús en ese mismo instante! Corrió para alcanzarlo. Arrodillándose a sus pies, le preguntó: -Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? -¿Por qué me llamas bueno? -le preguntó Jesús-. Ninguno hay bueno, sino uno: Dios. Jesús queria probar a este excelente joven. ¿Sabía realmente él que Jesus era el Hijo de Dios? Jesús miró el rostro del joven que estaba arrodillado ante él. No costaba darse cuenta de que era muy rico. De hecho, era un gobernante. Pero Jesús podla ver también la mente del joven, no sólo su rostro y sus vestidos. Sabia lo que el gobernante estaba pensando. Entonces Jesús le dijo: -Si quieres tener la vida eterna, guarda los mandamientos. -¿Cuáles? -preguntó el joven. -No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre. Amarás a tu prójimo como a ti mismo -respondió Jesús. Si, los mismos mandamientos que se habían dado hacía mucho, en tiempos del Antiguo Testamento, eran los que Jesús repetia ahora. Pero el joven respondió: -Maestro, todo esto he guardado desde mi juventud, ¿qué más me falta? Este joven habla estado guardando los mandamientos y pensaba que los habia guardado perfectamente. Era puro, nunca robaba, nunca mentia, honraba a sus padres. Si, guardaba la ley, pero no la habia obedecido por amor a Dios. Ahora, mientras observaba a Jesús, ese amor comenzó a llenar su coraz6n. Pero tal amor ¿crecería? ¿Amaría el joven a los que lo rodeaban, y seguiría el ejemplo de Jesús como debía hacerlo un verdadero discipulo? Jesús decidió probarlo. Con tierno amor le dijo: -Hay una cosa más que debes hacer. Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres. Entonces, ven y sigueme. ¡Vender todo lo que tenia! El era muy rico. Poseia muchas propiedades. El joven inmediatamente se dio cuenta de lo que Jesús estaba pidiéndole que hiciera, y se entristeció mucho. ¿Cómo podia abandonar las cosas que amaba tanto? No, era demasiado; él no podia hacerlo. Dolorido, se apartó de Jesús y siguio su propio camino. |
| MIERCOLES |
| Cuán triste se sintib Jesús al verlo irse. El amaba mucho a ese gobernante y querla que llegara a ser uno de sus seguidores, pues tenia talentos que podrían haber sido de gran ayuda para Jesús. Pero Jesús nunca obliga a nadie a Seguirlo. Cada persona debe decidir por sí misma si quiere o no ser un seguidor suyo. Es cierto que la prueba que Dios le dio al joven rico era muy dificil. Pero Jesús podia ver su corazón. El sabia que ese joven se volvería muy egoista si no entregaba inmediatamente sus riquezas. Mientras Jesús observaba con tristeza al joven gobernante alejarse, dijo a sus discipulos: -¡Qué dificil es para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos. Los discipulos se horrorizaron. ¿Que un camello pasara por el ojo de una aguja? ¡ Eso era imposible! -Entonces, ¿quién puede ser salvo? -preguntaron. -Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios -respondió Jesús. De modo que ésa era la respuesta: "Para Dios todo es posible". Cuando se invita a Dios a obrar en el corazón de una persona él la transforma al punto de dejarla lista para entrar en el reino de los cielos. |
| JUEVES |
| Ese incidente hizo que Pedro le hiciera otra pregunta a Jesús: -He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues tendremos? -De cierto les digo -replicó Jesús-, no hay hombre que habiendo dejado hogar o familia por causa del reino de Dios, no haya de recibir muchas más bendiciones y la vida eterna. Efectivamente, quien renuncia a algunas cosas aqui en la tierra para ayudar a la obra de Dios, será recompensado cuando Jesús vuelva. Eso es lo que Jesús queria decir cuando declaró: "Hagan tesoros en el cielo". |
| VIERNES |
| Después que Jesús terminó de conversar con sus discípulos se dirigió a Jerusalén. Estaba pensando en las cosas que pronto ocurrirían allí. No tardó en dejar atrás a sus discipulos. Eso era algo excepcional. Casi siempre andaba y conversaba con ellos en el camino. Los discipulos se sorprendieron por la extraña forma como él actuó, y fueron embargados por un sentimiento de duda y temor. Cuando Jesús se volvió para esperar que los discipulos y el resto de la gente lo alcanzaran, debe haber visto la congoja pintada en sus rostros. Antes de ir más lejos, llevó aparte a sus doce discipulos, separándolos de la multitud que se dirigia a Jerusalén para celebrar la Pascua. -He aqul -dijo-, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, y lo entregarán a los gentiles. Esa fue al menos la tercera vez que Jesús procuró preparar a sus discipulos para sus sufrimientos y su muerte. Para ayudarles a entender, habló muy claramente: -Lo escarnecerán -dijo-, lo azotarán, escupirán en él, y lo matarán; más al tercer día resucitará. Pero los discípulos todavla no entendieron ninguna de las cosas que Jesús predijo. Estaban tan seguros de que pronto establecería su reino que, aun cuando oyeron las palabras de Jesús, no podían entender cómo se cumplirían sus profecías. Pide a tus padres que te lean el párrafo de la página 480 de El Deseado de todas las gentes que comienza: "Los bienes del principe". Repasa el versiculo de memoria. |
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