para Primarios
PRIMER TRIMESTRE AÑO


EL AMIGO DE LOS NIÑOS

Leccíón 9, para el sábado 25 de febrero


VERSICULO DE MEMORIA: "Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos" (S. Mateo 19: 14, versión DHH).

PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Amo mucho a Jesús porque él amó especialmente a los niños de todas las épocas y sigue amándolos hoy.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Mateo 18: 1-6, 10; S. Lucas 18: 15-17; S. Juan 21: 15.
LECTURA AUXILIAR: El Deseado de todas las gentes, pp. 472-476, 32, 33; Las bellas historias de la Biblia, t. 9, pp. 9-14.


DOMINGO

Si Jesús estuviera en tu barrio, ¿cómo te sentirías si alguien te impide acercarte a él? Un dia, los discipulos dijeron a un grupo de niños y a sus madres que Jesús estaba ocupado para prestarles atención. ¿Sería verdad? Afortunadamente se equivocaron. Jesús amaba a los niAos y se los demostró también esa vez. Aunque hoy no puedes ver a Jesús personalmente, él te ama y te bendice de la misma manera como lo hizo con los niños de Perea. ¿Qué piensas que les habrá dicho Jesús a los niños en aquella ocasión? ¿Qué te dice hoy a ti?

Comienza a aprender el versiculo de memoria.


LUNES

La madre se apresuraba a realizar sus tareas matutinas. Mientras trabajaba, sonreia y tarareaba una tonada. Estaba contenta. A veces se detenia para mirar a su precioso niñito.

¿Por qué estaba tan contenta? Jesús había regresado a Perea. Esta madre hacía planes para llevar a su hijito a Jesús para que él le diera una bendición especial. Entre los judlos era costumbre llevar a los niños a un rabino para que les impusiese las manos y los bendijera.

Esa madre queria que su hijito fuera bendecido por Jesús. Tan pronto como terminó con sus tareas de la mañana, tomó a su hijito y salió para hacer su diligencia.

MARTES

-¿Adónde vas esta mañana tan temprano? -le preguntó una de sus vecinas.

-Voy en busca de Jesús -respondió la madre-. He oido que ha vuelto a Perea. Quiero que bendiga a mi hijito.

-¡Qué buena idea! -exclamó la vecina-. Yo también quiero que Jesús bendiga a los míos. Por favor, espéranos un momento. Iremos contigo.

Pronto las dos madres con sus niños se pusieron en camino.

-Buenos dias. ¿Adónde van? -preguntó otra vecina.

-Vamos en busca de Jesús para que bendiga a nuestros niños -fue la respuesta.

-Oh, ¿puedo ir yo también? -fue la ansiosa pregunta.

-Por supuesto -contestaron aquéllas- pero apresúrate, no queremos perder la oportunidad de ver a Jesús.

Antes de mucho, varias madres se unieron al grupo para ver a Jesús. Todas ellas llevaban a sus niños para que recibieran una bendición especial. Algunos pequeñitos eran llevados amorosamente en brazos por sus madres; los niños de más edad corrían y saltaban por el camino, y los muchachos y las niñas mayores caminaban junto a sus madres, para encontrarse con Jesús.

MIERCOLES

"Alli está Jesús", debe haber dicho alguien tan pronto como el Maestro estuvo a la vista. Las madres y los niños apresuraron el paso. Se sentian muy felices.

Pero cuando llegaron a la presencia de Jesús, tanto las madres como los niños se mostraron muy timidos. Tal vez las madres dijeron, con toda humildad: "Jesús, ten la bondad de bendecir a nuestros niños. Pon tan sólo tus manos sobre ellos. Te rogamos que a estos muchachos y niñas nuestros, que tienen tantas tentaciones que resistir, les des una bendición especial".

Jesús comprendió. Se sintió feliz porque las madres querian que él bendijera a sus hijos. El conocia los problemas de las madres en su tarea de educar a sus niños. No obstante, Jesús guardó silencio. Estaba esperando para ver qué harian sus discípulos.

¿Y sabes lo que hicieron? Empezaron a despedir a esas madres que habian acudido con sus hijos. Puede ser que les hayan dicho cosas como éstas: "Retirense, ¿no ven cuán ocupado está Jesús?"

"Si, el maestro está muy ocupado hablando con los hombres acerca de cosas mucho más importantes".

"Circulen; no molesten a Jesús". "El no tiene tiempo para ver a los niños".

Los niños y las madres, apenados, empezaron a irse. Algunos tal vez hasta lloraron. Lo que comenzó siendo un dia de gran gozo, de pronto se transformó en un dia de tristeza. Jesús no tenía tiempo para atenderlos. Estaba muy ocupado con los adultos. Los niños se alejaban lentamente, arrastrando los pies. De pronto Jesús dijo algo:

-Déjenlos venir a mí.

Jesús estaba reprendiendo a sus discipulos. Estos habian cometido un grave error. Pensaban que los niños no tenían edad suficiente para sacar algún provecho de una conversación con Jesús. Creían que, para él, los adultos eran más importantes. Hasta pensaron que a Jesús no le gustaria que los niños se acercaran a él.

JUEVES

Nada podia estar más lejos de la verdad. Jesús se entristeció porque los discipulos no entendian lo que él sentia respecto de los niños. El Señor sabía que un día esos niños vivirían en su reino; y también que algunos lo amarían tanto que hasta morirían por él. Sabía que los niños estarían más dispuestos a escucharlo y a aceptarlo que los adultos.

Cuando los niños y sus madres oyeron que Jesús decía: "Déjenlos venir a mi", corrieron hacia él con todas sus fuerzas. ¡Qué felices se sentian! Jesús tomó a los pequeñitos en sus brazos uno por uno. Luego colocó sus manos sobre la cabeza de los niños mayores. A cada uno le dio una bendición especial. Jesús sabia cómo hacer felices a todos. En su camino de regreso las madres se sentían seguras y reconfortadas. Y apretaban con más devoción que nunca a los pequeñuelos que llevaban en sus brazos. Los niños mayores reían y brincaban caminando junto a sus madres. "Hemos visto a Jesús, hemos visto a Jesús", era la gozosa noticia que daban a sus amigos, Estos niños no tenian la menor duda de que Jesirs realmente los amaba. El los habia bendecido. Los había hecho sentir importantes.

Los niños y niñas son importantes. Los muchachos y las niñas mayores no debieran empujar a los más pequeños para pasar primero, ni maltratarlos. Los niños son también propiedad de Jesús, y Jesús piensa que son algo muy especial.

Cierto dia, los disclpulos estaban discutiendo. Cada uno pensaba que debía ser el discipulo más importante del reino de Jesús. Finalmente uno de ellos preguntó: -¿Quién será el mayor en el reino de los cielos?

Como respuesta Jesús llamó a un pequeñuelo. Rodeándolo con sus brazos dijo:

-A menos que cambien y lleguen a ser como un niñto, nunca entrarán en el reino de los cielos.

Jesús amaba a los niños porque ellos creen lo que él dice y lo aman. Para Jesús, ésas son señales de verdadera grandeza.

VIERNES

Si tú supieras que Jesús ha llegado a tu ciudad o pueblo, ¿te apresurarías a ir a verlo para que pudiera darte una bendición especial? Jesús está esperando ahora mismo para darte esa bendición. Todo lo que tienes que hacer es decirle que tú quieres que él sea tu mejor amigo y que se haga cargo de tu mente. Los niños nunca necesitan sentir temor de él. El nos ama y es el único a quien podemos seguir sin temor porque es el único que nunca pecó.

¿Qué piensas? ¿Estás dispuesto a aceptar el amor y la bendición de Jesús? ¿Quieres seguir a nuestro Salvador, que fue inmaculado en todo, hasta llegar al cielo?

Lee con tus padres el párrafo de la página 477 de El Deseado de todas las gentes que comienza: "No permitamos que nuestro carácter". Repite el versiculo de memoria hasta asegurarte de que lo sabes bien.

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