para Primarios
PRIMER TRIMESTRE AÑO


LÁZARO VUELVE A VIVIR

Leccíón 8, para el sábado 19 de febrero


VERSICULO DE MEMORIA: "Todos los que están en los sepulcros oirán su voz y... saldrán a resurrección de vida" (S. Juan 5: 28, 29).

PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Jesús tiene poder sobre la muerte y cuando regrese resucitará a los justos muertos.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Juan 11: 1-46.
LECTURA AUXILIAR: El Deseado de todas las gentes, pp. 482-494; Las bellas historias de la Biblia, t. 9, pp. 22-27.


DOMINGO

Pide a tus padres que te lean el relato de la lección en Las bellas historias de la Biblia. Si hubieras vivido en el tiempo de Jesús, ¿a quién habrias deseado que él resucitara?

Comienza a aprender el versículo de memoria.

-¿Dónde este Jesús? Tengo un mensaje para él -dijo el mensajero que había ido apresuradamente de Betania a Perea (una distancia de unos 40 kilómetros) donde estaba Jesús.

Cuando halló a Jesús, dijo:

-Señor, aquel a quien amas está enfermo.

Jesús entendió inmediatamente. El sabia que este hombre vivia en Betania, donde también vivian sus queridos amigos Lázaro, María y Marta.

Probablemente los discipulos se reunieron en torno de él para oir las noticias. Pensaron que sin duda Jesús iría inmediatamente a sanar a Lázaro. O que tal vez diria solamente una palabra y Lázaro sanaria. Pero lo cierto es que Jesús no hizo ni lo uno ni lo otro. En cambio dijo:

-Esa enfermedad no es de muerte; es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios pueda ser glorificado.

"Bueno" -pensaron los discipulos-, "ciertamente Jesús no se preocupa mucho por las noticias acerca de la enfermedad de Lázaro". Jesús se quedó dos días más donde estaba. Los discipulos no podian entender por qué él no salió inmediatamente hacia Betania.


LUNES

Mientras tanto, en Betania, Marta y Maria cuidaban de Lázaro. La enfermedad lo habia atacado en forma repentina y estaba muy grave. Pero ellas no abrigaban la menor duda de que Jesús podia sanarlo. También estaban seguras de que él acudiría a tiempo. Llenas de ansiedad, esperaron. Junto al enfermo, velaban y oraban. El mensajero no tardó en regresar, pero vino solo. ¡Jesús no lo habia acompañado!

-Jesús dijo que esta enfermedad no es para muerte -anunció él.

¡Cómo se aferraron las hermanas a esas palabras! Acaso Lázaro mejoraría. Tiernamente susurraron en sus oidos esas palabras de esperanza. Pero todo fue en vano. Poco tiempo después, Lázaro murió. Maria y Marta estaban sumamente tristes y chasqueadas.

Durante dos dias Jesús no volvió a mencionar a Lázaro. Al principio los discipulos se afligieron, pero como estaban muy ocupados, no tardaron en olvidar el problema de Lázaro. Después de eso Jesús dijo a sus discípulos:

-Volvamos a Judea.

-Maestro -exclamaron preocupados los discipulos-, los judíos casi te apedrearon. ¿Iremos de nuevo alli?

-¿No tiene el dia doce horas? -preguntó Jesús-. Yo estoy bajo la dirección de mi Padre; mientras yo haga su voluntad, mi vida estará segura. Las doce horas del dia aún no han terminado.

Jesús queria que sus discipulos supieran que mientras él tuviera una obra que hacer para Dios, su vida no corría peligro. Hoy tenemos la misma seguridad. Entonces Jesús añadió:

-Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy a despertarlo.

-Oh, Señor -dijeron los discípulos-, si duerme, estará bien.

Los discipulos pensaban que un sueño reparador era una buena señal.

Entonces Jesús dijo muy claramente:

-Lázaro ha muerto.

MARTES

Cuando Jesús hablaba de la muerte de los que lo amaban, a menudo la llamaba un "sueño", debido a que no es eterno, pues el sueño de la muerte durará sólo hasta que Jesús regrese. Llegará el dia maravilloso cuando los que duermen el suello de la muerte se levantarán para poder vivir con Jesús para siempre. Luego Jesús dijo a sus discipulos:

-Por causa de ustedes me alegro de no haber estado allí, para que ustedes puedan creer. Mas vamos a él.

Ll Los discipulos seguían preocupados. Al fin y al cabo Betania sólo distaba unos tres kilómetros de Jerusalén. Entonces Tomás dijo:

-Vamos nosotros también, para que muramos con él.

En su marcha hacia Betania, Jesús se detenía para atender a los enfermos y necesitados que acudían a él. Cuando finalmente llegó al pueblo, se quedó en un lugar tranquilo y envió un mensajero para que anunciara a Maria y a Marta que él habia llegado. El mensaje le fue dado a Marta en voz tan queda que ningún otro pudo oírlo, ni siquiera María. Cuando Marta abandonó la habitación, los demás pensaron que iba a la tumba. Pero ella salió para recibir a Jesús.

-Señor, si hubieras estado aqui, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora -le dijo confiadamente- que todo lo que pida a Dios, Dios me lo dará. -Tu hermano resucitará -le dijo Jesús.

-Yo sé que resucitará en la resurrección, en el dia postrero -dijo Marta.

Jesús le dijo entonces algo que es tan importante para nosotros hoy como lo fue para Marta hace casi dos mil años.

-Yo soy la resurrección y la vida -declaró Jesús-; el que cree en mi, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

-Si, Señor -respondió Marta-. Yo he creido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.

MIERCOLES

Cuando Jesús dijo que los que creen en él no morirán eternamente, Marta sabía que Jesús se refería al hecho de que ellos no quedarán siempre muertos sino que un día serán resucitados para volver a vivir para siempre. Marta regresó entonces a la casa.

-María -le dijo en voz baja-, el Maestro está aquí, y te llama.

Maria se apresuró a salir. Pensando que ella iba al sepulcro, las plañideras la siguieron.

-Señor -exclamó Maria cayendo a los pies de Jesús-, si hubieras estado aquí, no habria muerto mi hermano.

Cuando Jesús vio llorar a Maria y oyó los gritos y las falsas lamentaciones de las plañideras, se conmovió: -¿Dónde lo pusieron? -preguntó.

-Ven y ve -le dijeron.

Mientras Jesús se dirigia a la cueva donde Lázaro había sido sepultado, lloró:

-Miren cómo amaba a Lázaro -se dijeron en voz baja unos a otros-. ¿Por qué no vino antes y evitó que muriera?

Una gran piedra cerraba la entrada al sepulcro. -Quiten la piedra -ordenó Jesús.

Marta se alarmó.

-Oh, Señor -dijo ella-, hace cuatro días que mu rió. Despedirá un olor terrible.

-¿No te he dicho que creas? -le dijo Jesús.

JUEVES

La orden de Jesús fue obedecida. Se quitó la piedra. El cuerpo inmóvil y rigido de Lázaro, totalmente envuelto en un sudario o lienzo con que se envolvia a los difuntos, yacia en la oscuridad de la tumba. Todos guardaron silencio y quedaron a la expectativa. ¿Qué ocurriría después? Jesús se acercó un poco más a la tumba. Entonces, levantando sus ojos al cielo, clamó: "Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabia que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado"

Entonces Jesús se inclinó y llamó a gran voz:

-¡Lázaro, ven fuera!

Todos tenian los ojos fijos en la entrada de la cueva. Nadie hizo un solo ruidito. Todos escuchaban para oír el menor sonido. Oyeron una pequeña conmoción y, de repente, allí estaba Lázaro, de pie, a la entrada del sepulcro. Los presentes se asombraron.

-Desátenlo, y déjenlo ir, -ordenó Jesús.

Le quitaron el sudario y las vendas que lo ataban. Lázaro tenia una apariencia saludable. No parecía que acababa de morir de una terrible enfermedad.

Con el corazón agradecido, Lázaro se inclinó ante Jesùs.

VIERNES

Todos rebosaban de gozo y gratitud. Muchos creyeron por primera vez en Jesús. Y mientras Lázaro y sus hermanas celebraban la feliz reunión, Jesús se retiró de la escena.

Lee con tus padres el párrafo de la página 487 de El Deseado de todas las gentes que comienza: "Al demorar en venir a Ldzaro". Repasa el versiculo de memoria.

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