para Primarios
PRIMER TRIMESTRE AÑO


UN MUCHACHO PERDIDO

Leccíón 6, para el sábado 5 de febrero


VERSICULO DE MEMORIA: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 S. Juan 1: 9).

PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Jesús recibe y perdona a quien decide acercarse a él y lo busca de todo corazón.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Lucas 15: 11-32.
LECTURA AUXILIAR: Palabras de vida del gran Maestro, pp. 156-166, Las bellas historias de la Biblia, t. 8, pp. 116-120.


DOMINGO

Tal vez pienses: "¿Comer con los cerdos, yo? ¡Nunca!" Pero alguien que pensaba lo mismo lo hizo a causa de una elección equivocada. Todas las elecciones que hacemos nos afectan para bien o para mal. En la lección de esta semana hay tres personas que hicieron grandes elecciones. Descrúbrelas, identifica a sus autores y piensa en las consecuencias de cada una de ellas. Comienza a aprender el versiculo de memoria.


LUNES

-Papá, dame la parte de la herencia que me pertenece -demandó el joven.

Estaba cansado de vivir en su hogar, hastiado de que su padre le dijera siem pre lo que debía hacer o no hacer. Queria salir de la casa y obrar como mejor le pareciera. Había sólo un problema: necesitaba dinero.

En la época cuando Jesús contó esa historia era costumbre que, cuando un padre moría, se repartiera su propiedad entre sus hijos. Pero a menudo, un padre decidia repartir su propiedad en vida y darla él mismo a sus hijos. un hijo no tiene derecho a exigir a su padre que reparta su propiedad y le dé su parte. El joven de esta historia pensaba unicamente en si mismo. Queria la parte que le hubiera tocado de la fortuna de su padre cuando éste muriera, pero la queria inmediatamente.

El padre de este muchacho era un hombre sabio y amante. Sabía muy bien que los planes del joven no eran los mejores. Pero conocia a su hijo y sabía que su terquedad no le permitiría escuchar el consejo de su padre. Tendría que aprender por experiencia, De modo que el padre repartió su propiedad entre sus dos hijos.

MARTES

¡Cuán feliz se sentia ese hijo menor! Poco tiempo después de recibir su dinero salió de la casa. El padre estaba muy triste al verlo partir. Probablemente se quedó mirándolo hasta que se perdió de vista. Pero al joven no le importó nada. ¡Estaba libre!; libre para hacer lo que quería. Viajó a un país lejano. Queria ir a un lugar donde nadie lo conociera. Cuando llegó a la lejana ciudad, hizo cosas que su padre le habia enseñado que no debía hacer. Allí gastaba su dinero a manos llenas para divertirse, y se hizo de muchos nuevos amigos. Estos amigos lo ayudaron a gastar su dinero y lo indujeron a cometer toda clase de pecados.

"¡Oh! -pensaba el joven-, ¡esto sí que es divertido! ¡fijense cuántos amigos tengo ahora! ¡Esto es grande! ¡Puedo hacer lo que se me antoja! " De pronto ocurrió algo. ¡Se le acabó el dinero! Si, todo su dinero se había esfumado, y el joven no podia mostrar ninguna cosa de valor que hubiera adquirido con él.

En esa condición probablemente acudió a sus nuevos amigos y les dijo:

-¿Me prestarian un poco de dinero? Se me acabó todo el que tenía. O tal vez dijo:

-Yo los he agasajado a ustedes llevándolos a comer todos los dias; ¿no me pagarian hoy la comida?

¿Crees tú que sus amigos lo ayudaron a salir del aprieto? De ninguna manera. Es que esos no eran verdaderos amigos. Unicamente lo eran mientras él tenía dinero. Pero cuando el dinero se le acabó, lo abandonaron.

MIERCOLES

Para peor, una gran hambre se extendió entonces por todo el pais. El alimento escaseaba y era cada vez más caro. De modo que, para poder comer, el joven se puso a buscar trabajo. Pero no era fácil encontrarlo. Finalmente encontró uno. ¡Pero qué clase de trabajo! El, que era judio, sólo pudo encontrar el trabajo de cuidar puercos. Los judios detestaban a los cerdos; ni siquiera los tocaban. Además, el trabajo que él habia conseguido no era como los otros trabajos comunes. Su condición era casi como la de un esclavo. El joven que se habia jactado tanto de su libertad y de lo mucho que se divertía, se hallaba ahora sentado entre los puercos, alimentándose con los desperdicios con que se alimentaban las bestias. ¡Qué cambio se habia operado: de hijo orgulloso a esclavo hambriento!

Mientras cuidaba los puercos, finalmente "volvió en si". Entonces se dio cuenta de cuán bueno realmente era su hogar y de cuánto lo amaba su padre. "Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan en abundancia -pensó-, y yo aqui perezco de hambre".

-Me levantaré -dijo-, e iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado tu hijo: tenme como a uno de tus jornaleros.

Una vez que tomó esa resolución, se dispuso a regresar inmediatamente a su hogar. Caminó muchos días. Finalmente llegó al último recodo del camino que conducia a su casa y, ¡alli por fin la divisó! Pero, ¿quién era ese hombre que se acercaba a él corriendo por el camino? ¡Era su padre! ¡Oh, qué encuentro gozoso fue ése! El padre lo abrazó y lo besó.

Derribándose a los pies de su padre, el muchacho comenzó diciendo:

-Padre, he pecado contra el cielo y contra ti...

Pero el padre no lo dejó terminar. El no queria que ninguna otra persona viera a su hijo cubierto con los harapos sucios y malolientes que llevaba encima. De modo que, quitándose su propio manto, lo cubrió con él. Luego llamó a sus siervos y les dijo:

-Traigan inmediatamente el mejor vestido, y vistanlo; pónganle un anillo en su mano; maten el becerro engordado y comamos y hagamos fiesta, porque éste, mi hijo, se habia perdido, y ha sido hallado". De manera que comenzó la fiesta.

JUEVES

El hermano mayor no tardó en llegar de sus labores del campo. Cuando oyó la música, le pregunt6 a un siervo:

-¿Qué pasa?

-Tu hermano ha vuelto a casa -le respondió el siervo-. Tu padre está haciendo una gran fiesta para celebrar su regreso.

¡Cómo se enojó ese hermano! Se negó rotundamente a asistir a la fiesta. Cuando su padre salió para hablar con él, el hermano mayor se quejó:

-Durante años he estado en casa trabajando para ti. ¡Jamás me has hecho una fiesta!

-Pero hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mio es tuyo -razonó el padre-. Pero tu hermano estaba perdido y ahora ha sido hallado.

Jesús no dijo cómo terminó la historia, porque ésta todavía continúa. Como ves, se trata nuevamente de una parábola, una historia que ayuda a explicar algo.

VIERNES

El muchacho que abandonó el hogar representa a los cristianos que deciden abandonar a Jesus. Les parece que pueden pasarlo mejor y divertirse más si no lo siguen. Pero muchos descubren que una vida de pecado o el "hacer lo que ellos quieren", no es al fin y al cabo muy divertido, y deciden regresar a Jesús. ¡Y qué Padre amante es él!

Tan pronto como un pecador decide regresar, Jesús corre a su encuentro. El ama a los pecadores y les da la bienvenida al hogar. Todo el cielo y la tierra se regocijan cuando un pecador regresa a Jesús. ¿A quién representa el hermano mayor? A los fariseos que no amaban a los pecadores. Es el miembro de iglesia que se fija en las equivocaciones que otros cometen. Representa a quien piensa que es mejor que los demás.

¿Qué lección te parece que puedes aprender de esta parábola de Jesús?

Lee con tus padres el párrafo de la página 165 de Palabras de vida del gran Maestro que comienza: "La justificación propia".

Repite el versiculo de memoria.

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