para Primarios
PRIMER TRIMESTRE AÑO


UN VIAJERO BONDADOSO

Leccíón 2, para el sábado 8 de enero


VERSICULO DE MEMORIA: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,...y a tu prójimo como a ti mismo" (S. Lucas 10: 27).

PENSAMIENTO ESPECIAL PARA MI:: Estaré dispuesto a ayudar a quienes se encuentren en necesidad.
REFERENCIAS BIBLICAS: S. Lucas 10: 25-37.
LECTURA AUXILIAR: El Deseado de todas las gentes, pp. 460-466; Palabras de vida del gran Maestro, pp. 310-321; Las bellas historias de la Biblia, t. 8, pp. 108-111.


DOMINGO

"¿Qué está escrito en la ley?" "¿Quién es mi prójimo?" Estas dos preguntas del diálogo de Jesús con el intérprete de la ley hicieron pensar mucho a la gente que los escuchaba, especialmente a los fariseos. Quizá la vida de algunos de ellos no fue la misma después de esa ocasión.

Pide a tus padres que te lean la lección y te expliquen lo que esas preguntas significan. ¿Cómo las hubieras respondido tú?

Comienza a aprender el versiculo de memoria.


LUNES

Se produjeron cuchicheos entre los oyentes. Algunos fariseos se inclinaron para conversar con el doctor de la ley que estaba cerca. Mientras ellos conversaban, Jesús continuó enseñando a los que estaban sentados a su alrededor. Finalmente el doctor de la ley se puso de pie.

-Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna? -preguntó.

Esperaban que Jesús se entrampara con sus propias palabras, de modo que escucharon atentamente.

MARTES

Jesús conocia sus planes perversos. Sabia también que el doctor de la ley estaba realmente buscando una respuesta. Ese hombre era una persona inteligente. Estudiaba continuamente la ley. Cortésmente Jesús le dio la oportunidad de contestar su propia pregunta.

-¿Qué está escrito en la ley? -le preguntó-. ¿Cómo lees?

Nosotros diriamos: "¿Qué piensas tú que enseña la ley?" La respuesta del rabino reveló cuán inteligente era. El no enumeró todos los reglamentitos insignificantes enseñados por los fariseos. En cambio respondió cuidadosamente: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo"

A Jesús le agradó esa respuesta, porque era enteramente correcta. Entonces le dijo: "Bien has respondido; haz esto y vivirás"

Pero el doctor de la ley se sintió culpable. Sabia que no habia amado a sus semejantes como deberia haberlo hecho. De modo que le hizo otra pregunta a Jesús: "¿Quién es mi prójimo?"

Ahora si que los fariseos prestaron atención. Ellos siempre discutían ese asunto. Por supuesto, estaban seguros de que los paganos y los samaritanos eran sus enemigos, de modo que no podia considerárselos como prójimos. Y pensaban que aun a los judíos, si eran pobres, descuidados o ignorantes, no convenia llamarlos prójimos. ¿Caería Jesús ahora en su trampa? No. Jesús no discutió. En cambio relato una historia.

MIERCOLES

"Un hombre iba de Jerusalén a Jericó", comenzó.

Los oyentes conocian muy bien ese camino. Era empinado y pedregoso. En algunos lugares, atravesaba por una angosta hondonada despoblada y peñascosa, escondite propicio para toda clase de ladrones y forajidos.

Jesús continuó: "El hombre cayó en manos de ladrones que lo despojaron de sus ropas y lo hirieron, y luego escaparon, dejándolo medio muerto". Los que escuchaban probablemente quedaron boquiabiertos. ¡Esa no era una parábola como las que generalmente Jesús contaba! Lo que él decia habia ocurrido en realidad, no mucho tiempo antes, precisamente en esa parte del camino que todos temian tanto. Reteniendo el aliento escucharon para conocer más detalles. "Ocurrió que descendi6 por ese lugar un sacerdote -continuó Jesús-, pero cuando vio al hombre herido, pasó de largo". Probablemente el sacerdote fingió no haber visto al hombre que yacía alli. En realidad no le importaba que el hombre estuviera herido. Luego llegó a ese lugar un levita, y lo vio, pero también pasó de largo.

El levita mostró suficiente curiosidad como para detenerse y mirar al pobre hombre. Sabia lo que debia hacer. Hubiera preferido no haberlo visto, pero decidió no meterse en el asunto, porque el caso no le concernia; de modo que siguió su camino.

¡Y allí, en ese grupo de personas que escuchaban a Jesús estaban sentados el mismo sacerdote y el mismo levita que habian pasado de largo junto al viajero medio muerto! Puedes imaginar cómo se habrán sentido. Probablemente cada uno se habrá preguntado: "¿Cómo sabe Al eso? El no estaba alli. ¿Cómo se enteró del asunto?"

JUEVES

La historia de Jesús no habia terminado, sin embargo. "Pero un samaritano que viajaba llegó al lugar donde estaba el hombre herido -continuó Jesús-, y cuando lo vio, se compadeció de él. Acercándose, le vendó las heridas". El samaritano no se detuvo para ver si el herido era judio o samaritano. El hombre necesitaba ayuda y eso era lo más importante. Tampoco huyó por temor a que los ladrones estuvieran todavía por allí, al acecho, y lo atacaran también a él. Se quedó para ayudar. Usó su propio aceite y su vino para suavizar las heridas del hombre. Luego lo cargó sobre su propia bestia, probablemente un asno. Se quitó su propio manto para cubrir al pobre hombre, y lo condujo lentamente, a paso uniforme, para que no fuera sacudido ni aumentara su dolor, y lo llev6 a una posada. Durante toda la noche el samaritano veló junto al lecho del herido y lo cuidó. Cuando se hizo de dia, el herido se sentia un poco mejor. Entonces el samaritano se sintió libre para continuar su camino. No obstante, antes de partir habló con el dueño de la posada.

-Cuídalo -dijo mientras le daba al posadero una cantidad de dinero-. Y si para cuidarlo gastas más que esto, yo te lo pagaré cuando regrese.

VIERNES

Cuando terminó la historia, Jesús miró a los ojos al doctor de la ley.

-¿CuáI de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

El doctor de la ley se quedó pensativo mientras consideraba la historia que Jesús habia relatado. Lo que Jesús acababa de decir no ofrecia nada en lo cual pudiera encontrar falta o criticar. Desapareció el prejuicio que él tenía contra Jesús. No obstante, todavía no habia vencido la aversión nacional que sentia hacia los samaritanos. No le dio el crédito al samaritano, puesto que ni siquiera se dignó mencionar su nacionalidad. Su respuesta indirecta fue: "El que usó de misericordia con él".

Cuando Jesús dijo: "Ve, y haz tú lo mismo", el doctor de la ley sabia exactamente lo que Jesús queria decir.

¿Eres tú tan sabio como el doctor de la ley? ¿Quién es tu prójimo? De acuerdo con la historia de Jesús lo es cualquiera que necesita tu ayuda. Podemos pensar que somos seguidores de Cristo; podemos decir que creemos cada verdad que se encuentra en la Biblia; pero eso no ayudará a nuestros vecinos a menos que lo que pretendemos ser y creer se ejemplifique en nuestra vida.

Lee con tus padres el párrafo de la página 464 de El Deseado de todas las gentes que comienza: "Así la pregunta".

Repasa el versiculo de memoria.

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