4º Trimestre de 1998
Lección 9


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EL CORDERO DE DIOS


VERSICULO DE MEMORIA:"El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo"(Juan 1:29).

PENSAMIENTO CLAVE:Cuando Dios se confrontó con la rebelión de Adán y Eva, el proveyó un medio de reconciliación que demuestra su amor por cada pecador aunque aborrece el pecado.

Exodo 34:5-7; Isaías 53:5; Romanos 3:28; 5:1; Filipenses 2:5-8; 1 Tesalonicenses 5:23.

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Sábado 21 de noviembre


INTRODUCCION

JESÚS VINO A LA TIERRA COMO UN CORDERO SIN PECADO pa- ra tomar sobre sí mismo la culpabilidad de un mundo pecaminoso. Él vi- no, aunque sabía que moriría, pero también sabla que nosotros viviría- mos. Él estuvo dispuesto a morir en la cruz, sin esperanza, para que la esperanza de vida etema pudiera ser la suerte de un mundo que no cono- cía esperanza. Hoy el cielo es nuestro porque Jesús estuvo dispuesto a re- nunciar al cielo. Yo soy un hijo de Dios porque Jesús Ilegó a ser el Hijo del hombre.
"En el cielo, Satanás había odiado a Cristo por la posición que ocupa- ra en las cortes de Dios. Le odió aun más cuando se vio destronado. Odia- ba a Aquel que se había comprometido a redimir a una raza de pecado- res. Sin embargo, a ese mundo donde Satanás pretendía dominar, permi- tió Dios que bajase su Hijo, como runo impotente, sujeto a la debilidad humana. Le dejó arrostrar los peligros de la vida en común con toda alma humana, pelear la batalla como la debe pelear cada hijo de la familia hu- mana, aun a riesgo de sufrir la derrota y la pérdida eterna" (DTG 32, 33).

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Domingo 22 de noviembre


EL PENSAMIENTO DE DIOS HACIA LOS PECADORES( Juan 1:29)

¿Qué quiere hacer Dios en favor de nosotros? Juan 1:29.

Levítico 4 trata del caso de una persona que había pecado "por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer" (v. 2). Se mencionan cuatro categorías de pecadores: los sacerdotes, la congregación, los jefes y las personas comunes. Los que tenían un ma- yor conocimiento de la ley debían traer un sacrificio más costoso, pero los pobres no quedaban exentos.
"Un cordero costaba menos aún que una cabra, y por esta razón se esperaba que un hombre pobre presentase un cordero. El cordero era la ofrenda del pobre. Es significativo que repetidas veces se Ilama a Cristo el Cordero de Dios. Es el sacrificio del pobre" (1CBA 745).
Un cordero era también significativo para la mente hebrea pues era el animal que se sacrificaba en la Pascua. En ésta se conmemoraba la libe- ración de Israel de la esclavitud de Egipto, y también se señalaba hacia la líberación de la esclavitud del pecado mediante la muerte sacrificial del Mesías venidero.
jQué pensamientos deben haber pasado por la mente de las perso- nas reunidas junto al río Jordán cuando Juan el Bautista se refirió a Jesús como "el Cordero de Dios"! Aunque nadie lo sabía, delante de ellos esta; ba el mismo hombre que unos tres anos más tarde morllía como sacrificio por los pecados del mundo. iLo comprendió realmente alguno de ellos? iQué pensamientos deben haber pasado por la mente de Tesús cuan- do escuchaba esas palabras! Él sabía que todas esas palabras proféticas implicaban un Getsemaní, un Calvario. Él había de ser la ofrenda por el pecado para una humanidad perdida.

Explica cómo considera Dios a los pecadores. Sal. 103:8-14; Jer. 29:11.

Dios nos mira no como somos, sino como deberíamos ser, podría- mos ser y seremos cuando seamos redimidos del pecado y rescatados de su dominio mortal.
"No debemos pensar en Dios sólo como un juez listo para pronun- ciar una sentencia contra nosotros. Él odia el pecado; pero por su amor a los pecadores se dio a sí mismo, en la persona de Cristo, para que todos los que desearan pudieran ser salvados y tener una eterna bienaventu- ranza en el reino de gloria" (5T 633).

jQué pensamientos surgen en tu mente cuando oyes la afirmación: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo"? iDelan- te de ti está el Hijo de Dios!

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Lunes 23 de noviembre


LA MISERICORDIA DE DIOS HACIA LOS PECADORES(Éxo. 34:5-6)

iCómo se revelo Dios a Moisés? Éxo. 34:6, 7.

La justicia de Dios demanda que el transgresor pague la pena por su transgresión. La muerte es esa penalidad. De modo que si sólo prevalecie- ra la justicia, todos nosotros moriríamos, porque todos hemos pecado. Dios, sin embargo, es misericordioso, y su misericordia hace posible que los pecadores condenados puedan vivir. Dios, en Jesús, pagó ia penali- dad por todos los que se arrepienten de sus pecados y aceptan a Jesús co- mo su Sustituto. La misericordia de Dios es grande, pero su justicia es re- al. Si rehusamos aceptar las provisiones hechas para nuestra salvación, entonces tendremos que enfrentar la justicia.

¿Qué verdad destaca la misericordia de Dios? Rom. 5:8.

Supongamos que la persona más rica y más generosa de la Tierra es- tableciera un fondo de dinero con la única cláusula de que cualquier per- sona que escribiera pudiera recibirr diez mil dólares. iVigilaría el multi- millonario para ver quién aprovecharía esa oferta? ¿Se interesaría esa per- sona en saber por qué algunos no escucharon la oferta, y por qué, si la oyeron, no la aprovecharon?
Dios el Padre y Dios el Hijo observan ansiosamente para ver quién aceptará su oferta de misericordia. Algunos nunca han oído de ella; y otros que la oyen, no le prestan mucha atención. Como Satanás trata de arreba- tar ese don de muchas personas, Dios, con cariño y ansiedad presenta con insistencia su don a quienes lo aceptarán. Obligar a la gente a hacer lo que es recto sería hacerle el juego a Satanás, quien pretende hacer creer que Dios obliga a obedecer. El enfoque amoroso de Dios es el de estimular a los pecadores a volverse de sus malos caminos, permitiéndoles ser atraí- dos a él, respondiendo con amor. Esta clase de amor es difícil que poda- mos entenderlo, ya que nunca hemos visto algo así. Por eso Dios tiene que reafirmar que no está buscando destruimos. El dijo por medio de Jeremías: "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensa- mientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis" Uer. 29:11). "iTema para la más profunda meditación! iEl incomparable amor de Dios para con un mundo que no lo amaba!" (CC 14).

Deténte unos momentos y medita en "el incomparable amor de Dios por un mundo que no lo amó". Al hacerlo, ponte en esa situación. Tú eres una parte de ese mundo. ¿Cuánto lo amas a él? tCómo expresa- rás ese amor?

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Martes 24 de noviembre


EL SACRIFICIO DEL CIELO POR LOS PECADORES(Fil. 2:5-8).

¿Mediante qué doble sacrificio reveló Dios su amor por nosotros? Fil. 2:5-8.

"Ahora toda nuestra mente está Ilena con un pensamiento: la con- descendencia de Dios... Al no asignarle Iímite a la altura de su gloria, tam- poco le asignaremos límite alguno a la profundidad de su gracia... En vez de ofendernos por la inferioridad de la posición que él asumió, la misma bajeza de su encarnación y la misma degradación de la muerte que su- frió, despertará en nosotros una gratitud más brillante y ferviente, cuando recordamos que, aunque era rico, en bien de nosotros se hizo pobre; y que por nosotros, sus errantes y descarriadas ovejas, el principal de los Pasto- res se ofreció como el Cordero de Dios, poniendo su vida, por su propia voluntad, y tomándola de nuevo para no morir más".-Edward H. Bic- kersteth, The Trinity [La Trinidad], p. 92.

¿Por qué piensas que Dios le pidió a Abrahán que sacrificara a su hijo? Gén. 22:1-13. iQué dijo Jesús acerca de esta experiencia? Juan 8:56.

Algunos han sido Ilamados a sacrificar a su hijo o su hija para morir por su país. No es una experiencia fácil. Algunos padres preferirían morir ellos mismos, y que sus hijos vivieran. Pero el sacrificio supremo Ilega a ser la medida del amor y de la devoción máximas.
Para el Hijo "este fue un sacrificio voluntario... Prefirió devolver el cetro a las manos del Padre, y bajar del trono del universo, para traer luz a los que estaban en tinieblas, y vida a los que perecían" (DTG 14).
Antes de que Jesús viniera a la Tierra, él sabía qué sufrimiento, humi- Ilación y vergüenza tendría que soportar. Él sabía que sería despreciado y rechazado; insultado, escupido, tratado como el más vil de los crimina- les, y que moriría sobre una cruz. Pero estaba dispuesto a pagar el precio.
El sacrificio hecho por Cristo es comparado con un inocente cordero puesto sobre el altar. Hasta que vino Cristo en persona para ofrecerse a sí mismo sobre la cruz, el sistema de sacrificios mantenía siempre delante del pecador arrepentido el alto precio que su salvación costaría.

¿Estás dispuesto a responderle a Dios en la misma forma en que él te responde a ti? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar por él?

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Miércoles 25 de noviembre


NUESTROS PECADOS ESTÁN SOBRE EL CORDERO DE DIOS(Isa. 53:5-6).

¿Cómo somos sanados de la herida abierta causada por nuestros pecados? Isa. 53:5, 6.

"Y todo lo que sufrió: las gotas de sangre que cayeron de su cabeza, sus manos y sus pies, la agonía que torturó su cuerpo y la inefable angus- tia que Ilenó su alma al ocultarse el rostro de su Padre, habla a cada hijo de la humanidad y declara: Por ti consiente el Hijo de Dios en Ilevar esta carga dé culpabilidad; por ti saquea el dominio de la muerte y abre las puertas del Paraíso. El que calmó las airadas ondas y anduvo sobre la cresta espumosa de las olas, el que hizo temblar a los demonios y huir a la enfermedad, el que abrió los ojos de los ciegos y devolvió la vida a los muertos, se ofrece como sacrificio en la cruz, y esto por amor a ti. Él, el Expiador del pecado, soporta la ira de la justicia divina y por causa tuya se hizo pecado" (DTG 703, 704).

Haz una lista de los resultados que produjo el sacrificio de Cristo. 1 Ped. 2:24.

Mientras estaba moribundo en la cruz, Cristo clamó en agonía: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mat. 27:46). Los peca- dos de todos los tiempos descansaban sobre Cristo y lo separaban de su Padre, y murió por el pecado.
"El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba su salida del sepulcro como vencedor ni le ha- blaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre. Temía que el pecado fuese tan ofensivqpara Dios que su separación resultase etema. Sintió la angustia que el pecador sentirá cuando la misericordia no interceda más por la raza culpable. El sentido del pecado, que atraía la ira del Padre so- bre el como sustituto del hombre, fue lo que hizo tan amarga la copa que bebía el Hijo de Dios y quebró su corazón" (DTG 701).

A veces, todos nos sentimos abandonados por Dios. tCómo te ayu- da el grito de Cristo, registrado en Mateo 27:46, a pasar por esos mo- mentos?

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Jueves 26 de noviembre


EL DIOS QUE JUSTIFICA(Rom. 3:28; 5:1).

¿Qué debemos tener para ser justificados? Rom. 3:28; 5:1.

Los pecadores no están en paz con Dios, sino en enemistad. El peca- do lucha contra Dios, se rebela contra la conformidad con su ley y su vo- luntad. La muerte es la penalidad por el pecado. Sin embargo, Cristo vino al mundo para rescatarnos de esa pena de muerte y restaurarnos a la paz con Dios. El ofrece amor a cambio de enemistad, perdón en vez de conde- nación, reconciliación en vez de alienación.
Todo esto es lo que significa la justificación. Dios nos acepta, no por causa de lo que hemos hecho por Dios, sino por lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. La justificación se realiza en el momento en que acep tamos la salvación por la fe en Cristo. Cambia nuestra situación frente a las cortes celestiales. Nuestros pecados son perdonados, y somos acepta- dos como miembros de la familia celestial, en una relación pacífica y feliz con Dios.
"Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" Juan 3:17). La justificación es lo opuesto a la condenación. El propósito de Cristo fue justificar, no conde- nar.
Somos "justificados gratuitamente por su gracia, mediante la reden- ción que es en Cristo Tesús" (Rom. 3:24), "por la fe de Cristo y no por las obras de la ley" (Gál. 2:16). Los pecadores son justificados por Cristo in- mediatamente cuando ellos lo aceptan por la fe: no hay que esperar hasta la beatificación y canonización para alcanzar la justificación.
"No tenemos por nosotros mismos justicia con que cumplir lo que la ley de Dios demanda. Mas Cristo nos ha preparado una vía de escape. Vivió sobre la Tierra en medio de pruebas y tentaciones tales como las que nosotros tenemos que arrostrar. Su vida fue sin pecado. Murió por nosotros y ahora ofrece quitarnos nuestros pecados y vestimos de su jus- ticia. Si te entregas a él y lo aceptas como tu Salvador, por pecaminosa que haya sido tu vida, serás contado entre los justos, por consideración a él. El carácter de Cristo toma el lugar del tuyo, y eres aceptado por Dios como si no hubieras pecado" (CC 62).

Pon tu nombre en el espacio en blanco que aparece en el versículo más abajo:

"Justificados, pues, por la fe, [tiene] paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" (Rom. 5:1).

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Viernes 27 de noviembre


PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:Nuestro Dios no es sólo un Dios que justifica, sino que también santifica. iQué nos enseñan los siguientes ver- sículos acerca de este proceso? Hech. 26:18; Juan 17:17; 1 Cor. 1:30; 1 Tes. 5:23; Eze. 11:18-20; Gál. 5:16-25. Lee también "El secreto del crecimiento", en CC 66-75.

Justificado significa que soy limpiado de la culpa del pecado y que camino libre de su penalidad; santificado significa que soy fortalecido por el Espíritu Santo para resistir el poder del pecado.
El efecto del pecado es destruir la imagen de Dios. El efecto del evan- gelio es restaurarnos a la imagen de Dios. Los propósitos de Cristo al ve- nir al mundo fueron revelarnos el carácter de Dios, morir por nuestros pecados y hacer posible, por su gracia, que su carácter sea reproducido en todos nosotros. Si hemos de vivir eternamente con un Dios santo, de- bemos aceptar y manifestar el don de la santidad que nos ofrece. (Ver Heb. 12:14.)
"Sólo un día es nuestro, y durante este día hemos de vivir para Dios, embellecer nuestro carácter por la fe en la justicia de Cristo. Este único día hemos de ponernos en las manos de Cristo en solemne servicio, en todos nuestros propósitos y planes para ser guiados por él. Este único día hemos de hacer a los demás exactamente lo que desearíamos que ellos nos hicieran a nosotros. Hemos de estar listos para hablar palabras bonda- dosas de corazones Ilenos de simpatía y amor".-Elena G. de White, "Por sus frutos los conoceréis", Sígns of the Times [Señales de los Tiempos], 11 de julio de 1892; la cursiva fue añadida.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Por qué estuvo Cristo plenamente calificado para ser quien Ileve nuestros pecados?
2. iQué fue más difícil de soportar: para el Padre, dar a su Hijo; o pa- ra el Hijo ofrecerse a sí mismo para nuestra salvación? iPor qué?

RESUMEN: Sea esta oración de consagración el deseo de tu corazón: "Oh, Cordero de Dios, tú elegiste libremente quitar los pecados del mundo. Yo acepto tu sacrificio perfecto como una expiación plena por to- dos mis pecados Imploro tu presencia constante para tener poder para obedecer. Tú eres mi fortaleza, mi ayudador constante. Nuestro Padre te ha hecho mi sabiduría y justificación y santificación y redención. Amén".

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