Los que lloran
VERSICULO DE MEMORIA:: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación" (Mat. 5:4). "Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis"(Luc. 6:21).
PENSAMIENTO CLAVE: Todos los que pasan por esta vida, en algún momento experimentarán sufrimiento; nadie puede escapar de esto. Pero lo que puede parecer una maldición, puede realmente llegar a ser una bendición, si en nuestro sufrimiento hacemos de Dios nuestro refugio.
Mateo 5:4; Lucas 6:21; Jeremías 6:21; 2 Corintios 1:3-5; Lucas 19:41; Mateo 26:36-38; Filipenses 1:29, 30.
INTRODUCCION
LA RESPUESTA DE DIOS AL SUFRIMIENTO. Jesús presenta la respuesta de Dios al problema del sufrimiento humano en la segunda bienaventuranza. No analiza si Dios es el autor del sufrimiento, ni explica por qué lo permite en nuestra vida y en nuestro mundo, sino que, sencillamente, nos promete consuelo seguro.
Realmente Jesús no estaba meramente satisfecho con darnos una palabra de ánimo. El vino para "que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias" (Mat. 8:17). "Varón de dolores, experimentado en quebranto" (Isa. 53:3). "Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamor a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados" (1 Ped. 2:24).
Más todavía: "Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia" (Heb. 5:8), demostrando Por el ejemplo ei valor santificador de las pruebas que Dios permite. En esta vida nunca comprenderemos completamente el papel que tiene el sufrimiento en el perfeccionamiento de nuestro carácter.
PROMESA DE CONSUELO Y GOZO (Mat. 5:4); Luc. 6:21).
"¿Qué significado deberíamos darle al duelo y las lágrimas mencionadas en la segunda bienaventuranza? Para encontrar la respuesta, debemos considerar la relación estrecha que hay entre la primera y la segunda bienaventuranzas. Nadie negará el significado literal que tiene la segunda bienaventuranza. Nuestro Señor lo demostró y además dedicó lo mejor de su ministerio a los afligidos, los enfermos y los desafortunados.¿Qué bendición espiritual puede traer el llanto a tu vida, como se observa en el contexto de Eclesiastés 7:24?
El gozo es un aspecto del fruto del Espíritu, y los seguidores de Cristo han de ser muy gozosos. Pero eso no es una contradicción con un piadoso espíritu de dolor por causa de las pérdidas y la tristeza por el pecado en la vida. El sufrimiento es educativo, y el dolor es un gran maestro para ayudarnos a reflexionar acerca de los temas importantes de la vida. El llanto puede ablandar el corazón, contristar el espiritu, y ayudarnos a ser más comprensivos con los demás. A menudo lo que se llama "divertirse" no es más que una máscara que esconde un corazón afligido. Evitar el dolor y el sufrimiento es sólo un escape ante la necesidad de confrontar lo que realmente nos aflige.
¿Cómo se actualiza, tanto hoy como en el futuro, la promesa del Señor a los afligidos? Mat. 5:4; Luc. 6:21. ¿Qué impacto produce esta promesa de Cristo sobre un área perturbada de tu vida, para devolverte la risa y darte consuelo?
Así como los pobres y menos privilegiados de este mundo ponen su confianza en las promesas de Dios, hay y habrá consuelo para ellos. La esperanza de un mundo mejor los consuela ahora; ya es un consuelo para ellos, una fuente de gozo. La parábola del rico y Lázaro nos enseña que los que ponen su confianza en Dios y pacientemente soportan el sufrimiento en este mundo conocerán el gozo y la felicidad de los hijos de Dios en el mundo por venir. (Ver Luc. 16:19-31.)
"Así como Dios satisface la necesidad espiritual con las riquezas de la gracia del cielo... así también responde al llanto por el pecado con el consuelo de los pecados perdonados. Si no se experimenta primero una sensación de necesidad, no se puede lamentar por lo que falta, en este caso la rectitud de carácter" (SCBA 316).
PARTICIPANTES DE SU SANTIDAD(Heb. 12:10, 11).
¿Cuál es el propósito de Dios al permitir las aflicciones, y cuál es el efecto inmediato de ellas sobre nosotros? Heb. 12:10, 11.
Dios permite que pasemos por pruebas de fuego porque ve en nosotros algo precioso que necesita ser refinado. El permite el sufrimiento y la tribulación para suavizar los bordes ásperos de nuestro carácter, transformándonos en más semejantes a Cristo. Un maestro carpintero toma un tronco rústico; lo corta, lo cepilla, lo esculpe, lo lija y lo pule. El resultado es una obra maestra digna de un palacio. "Las pruebas de la vida son los instrumentos de Dios para eliminar de nuestro carácter toda impureza y tosquedad... Unicamente sus piedras preciosas se labran a manera de las de un palacio" (DMI 15). Eso es lo que Dios desea ardientemente hacer con nosotros para ayudamos a compartir su santidad y su compañerismo por la eternidad.
En medio de las pruebas, ¿nos encontramos echando la culpa a Dios y espaciándonos en el dolor del proceso de refinación, o en el gozo de lo que estamos llegando a ser gracias a Cristo? Heb. 12:11.
Dios no provoca las desgracias que nos sobrevienen, pero las usa para conducirnos de regreso a él, para enseñarnos, para corregirnos, para educarnos y para santificarnos. "Por la aflicción, Dios nos revela los puntos infectados de nuestro carácter, para que por su gracia podamos vencer nuestros defectos. Nos son revelados capítulos desconocidos con respecto a nosotros mismos, y nos llega la prueba que nos hará aceptar o rechazar la reprensión y el consejo de Dios. Cuando somos probados, no debemos agitarnos y quejamos. No debemos rebelamos, ni acongojamos hasta escapar de la mano de Cristo. Debemos humillar nuestra alma delante de Dios. Los caminos del Señor son oscuros para aquel que desee ver las cosas desde un punto de vista agradable para sí mismo. Parecen sombríos y tristes para nuestra naturaieza humana; pero los caminos de Dios son caminos de misericordia, cuyo fin es la salvación" (DTG 268).
Realmente puedes aprecìar el consuelo sólo cuando experimentas el sufrimiento. Pero, ¿dónde ves a Jesús en todo esto? ¿Ves una vía de escape?
Con el fin de experimentar el consuelo de Dios en medio de nuestro llanto, siempre debemos recordar que así como el carpintero está siempre junto a su madera, el alfarero siempre cerca de su arcilla y el herrero no está lejos de su metal, también Cristo está siempre con nosotros para animarnos y consolarnos. "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" (1 Cor. 10:13).
DOS CLASES DE TRISTEZA(2 Cor. 7:10)
Indica las diferencias entre la tristeza según Dios y la tristeza del mundo. 2Cor. 7:10.
Todos hemos tenido experiencias en las que alguien nos dice que lamenta algo sin realmente sentirlo. Tal vez nosotros mismos lo hemos hecho alguna vez. Decir que estamos tristes por algo puede significar que queremos terminar la discusión, despedir a la persona ofendida o escapar de una situación difícil. A Veces no se nos estimula a admitír honestamente que hemos hecho algo malo, porque puede indicar alguna deficiencia o debilidad. A veces tenemos el sentimiento de que reconocer un error o ser descubierto en alga malo, es un pecado mayor que cometer el mal.
¿A qué conducen la tristeza según Dios y la que es según el mundo? 2 Cor. 7:10.
"La tristeza del mundo consiste en sentir pesar por las consecuencias del pecado, pero no por el pecado en sí, o por quedar desacreditado ante el mundo y los amigos mundanos (1 Sam. 15:30), La tristeza del mundo sólo llega hasta la superficie del problema; no va más allá de la persona ni de sus sentimientos; conduce al pesar y a una angustia más profunda; llena la mente de descontento, el corazón con resentimiento y disgusto, y amarga y acorta la vida" (6CBA 880, 881).
¿Qué ejemplos bíblicos ilustran más claramente las dos clases de tristeza? Mat. 27:3-5; Luc. 22:60-62.
El texto griego hace una distinción clara entre el arrepentimiento de Pedro, que fue producido por tristeza según Dios, y el de Todas. En el primer ejemplo se usa la palabra metánoia, que denota un cambio de mentalidad, de metas, de dirección; en una palabra, la conversión. En el caso de Judas, la palabra es metamélomai, y significa sólo un lamento y remordimiento superficiales.
Recuerda algún momento en que sentiste la tristeza según Dios y luego la restauración. ¿Qué puedes hacer, específicamente, para estar seguro de que tu tristeza es según Dios, y no la del mundo?
Obviamentel esto no es lo que se llama la tristeza según Dios. Esto no conduce al sanamiento y la restauación, sino a sentir más resentimito y alienación. Sólo la tristeza según Dios muestra amor y preocupación por la persona afectada, la determinación de permitir que Dios nos cambie y la disposición a restaurar la relación.
LA TRISTEZA DE CRISTO(Luc. 19:41; Mat. 26:36-38).
No toda aflicción y tristeza son, necesariamente, consecuencias directas del pecado. Lo demuestran tanto el sufrimiento de Job, como el de Jesús. La tristeza de Cristo fue realmente causada por el pecado, pero no por el suyo propio. Jesús sufrió por causa de los pecados de otros, por los del mundo. El fue profundamente entristecido por la dureza de los fariseos (Mar. 3:5); él lloró sobre Jerusalén por causa de la indiferencia de sus hijos ante la salvación que Dios les estaba ofreciendo, y la que, al fin, rechazaron.
Jesús lloró sobre Jerusalén. ¿Qué te dice esto acerca de la clase de persona que fue Jesús? Luc. 19:41.
"Era la visión de Jerusalén la que traspasaba el corazón de Jesús: Jerusalén, que había rechazado al Hijo de Dios y desdeñado su amor, que rehusaba ser convencida por sus poderosos milagros y que estaba por quitarle la vida. El vio lo que era ella bajo la culpabilidad de haber rechazado a su Redentor, y lo que hubiera podido ser si hubiese aceptado a Aquel que era el único que podía curar su herida. Había venido a salvarla, ¿cómo podía abandonarla?" (DTG 529).
¿Qué te dicen las emocionadas palabras del mismo eterno Hijo de Dios, "Mi alma está muy triste, hasta la muerte", acerca de la enormidad de su sacrificio en tu favor? Mat. 26:38.
La tristeza experimentada por Jesús en el Jardín de Getsemaní fue causada por el temor de la muerte que produce una separación completa de Dios. "Sobre el que no conoció pecado, debía ponerse la iniquidad de todos nosotros. Tan terrible le parece el pecado, tan grande el peso de la culpabilidad que debe llevar, que está tentado a temer que quedará privado para siempre del amor de su Padre. Sintiendo cuán terrible es la ira de Dios contra la transgresión, exclama:'Mi alma está muy triste, hasta la muerte' " (DTG 536).
¿Qué consoló a Jesús en sus sufrimientos? Heb. 12:2; Isa. 53:10, 11.
¿Has pensado recientemente en esto? "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe... Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar" (Heb. 12:2, 3). ¿De qué manera la identificación con Jesús y el compartir sus sufrimientos te trae consuelo y certeza?
GRACIA PARA SUFRIR CON CRISTO(Fil. 1:29, 30).
En este contexto, Pablo está considerando los conflictos con Satanás que la persecución trajo a los creyentes de Filipos. El podía escribirles con simpatía, porque estaba familiarizado con la persecución por causa de Cristo. El sabía que ellos recordarían los golpes y las prisiones que él afrontó en su ciudad la primera vez que los visitó. Aun mientras les escribía estaba sufriendo persecución en Roma. El les aseguró que por la gracia de Dios él podía soportar el sufrimiento por Cristo, y ellos también podrían hacerlo.
A menudo se enfatiza el creer en Cristo, pero no el sufrir por Cristo. ¿Cómo entiendes la unidad esencial que hay entre estos dos importantes aspectos? Fil. 1:29.
"De todos los dones que el Cielo puede conceder a los hombres, la comunión con Cristo en sus padecimientos es el mayor cometido y el más alto honor. Ni Enoc, el que fue trasladado al cielo, ni Elías, el que ascendió en un carro de fuego, fueron mayores o más honrados que Juan el Bautista, que murió en la soledad de un calabozo" (MC 379, 380).
¿Cómo debiera un cristiano considerar la participación en los sufrimientos de Cristo? 1 Ped. 4:12-16; Col. 1:24.
Siguiendo el ejemplo de Cristo, el cristiano debiera soportar con paciencia y victoriosamente las pruebas de la vida presente para el adelanto de la obra de Dios sobre la Tierra. Por lo tanto es un honor y una fuente de gozo participar en los sufrimientos de Cristo por su iglesia. Como Jesús, que sufrió "por el gozo puesto delante de él" (Heb. 12:2), sus discípulos lo harán, en anticipación del gozo y la alegría que tendrán cuando él aparezca. (Ver 1 Ped. 4:13.)
Recuerda la última vez que experimentaste gozo al ser perseguido por causa de Cristo. ¿Cómo puede el gozo ser una parte integrante del sufrimiento, en tu vida diaria, por causa de Cristo?
"Bienaventurados también los que con Jesús lloran llenos de compasión por las tristezas del mundo y se afligen por los pecados que se cometen en él y, al llorar, no piensan en sí mismos... Todos los que siguen a Cristo participarán en esta experiencia. Mientras compartan su amor, tendrán parte en su doloroso trabajo para salvar a los perdidos... apuraron con él la copa del dolor, y participan también de su regocijo" (DMI 16).
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee El discurso maestro de Jesucristo, "Las bienaventuranzas" (Mat. 5:4), pp. 13-17; La educación, pp. 88-93; EI Deseado de todas las gentes, pp. 267, 268, 636-640; Primeros escritos, pp. 46-48.
La palabra consolación mencionada en 2 Corintios 1:3-5 renueva la certeza dada por Jesús en la segunda bienaventuranza: la consolación que recibe el cristiano en cada una de sus tribulaciones. Mediante Jesús, Dios proveyó la "consolación de Israel" (Luc. 2:25). Por su Espíntu todavía hace provisión para "todas nuestras tribulaciones" (2 Cor. 1:4). Además, aquel que conoce este consuelo por su experiencia con Dios es, a su vez, capaz de simpatizar con un hermano que sufre y, en nombre de Dios, ofrecerle consolación.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
"Cuando las pruebas de la tribulación se soportan con paciencia, la fe del cristiano se confirma y purifica, y se engendra una esperanza cada vez más confiada. Lo que en primer lugar fortalece al creyente para soportar las pruebas es su esperanza inicial de compartir la gloria de Dios (v. 2); y a medida que continúa soportando, va obteniendo una seguridad firme y tranquila. La esperanza y la fe crecen a medida que son probadas y ejercitadas... La experiencia de Job ilustra la forma en que una severa disciplina del carácter puede fortalecer la fe y la esperanza de un creyente sincero" (6CBA 521).
RESUMEN: A primera vista, la segunda bienaventuranza parece referirse principalmente a quienes se lamentan por las aflicciones de la vida, tales como las enfermedades y las desgracias. Sin embargo, una mirada más profunda revela que además de quienes sufren físicamente, Cristo está describiendo a quienes se lamentan por causa de la tristeza por el pecado. Pero a todos los que lloran, por cualquier razón, Cristo ofrece consuelo, alivio y la esperanza de una vida mejor.

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