Movido a compasión
VERSICULO DE MEMORIA:: "Por la mmisericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad" (Lam. 3:22,23).
PENSAMIENTO CLAVE:El gran amor de Cristo lo impulsaba a sanar. Su corazón se compadecía de los enfermos, los quebrantados de corazón y los acongojados. Su amor lo compelía a darse en favor de los demás, a menudo sanando aldeas enteras.
Lucas 5:12-16; 9:12-17; Mateo 8:1-17; 9: 4-6;36-38.
INTRODUCCION
JESUS REVELO EL MISERICORDIOSO CARACTER DE DIOS mediante su compasión y su capacidad de sanar. Cuando las personas tienen apetito, sienten frío y no tienen amigos, les resulta difícil comprender la tierna misericordia de Dios. Los pobres luchan por sobrevivir en un mundo de personas egoístas, y con frecuencia son tratados como si fueran de menor valor, y se los desperdicia. Pero Cristo dijo: "Tuve hambre y sed; fui extranjero; estuve enfermo" (ver Mat. 25: 35-40). Aunque Jesús se concentraba en la eternidad, estaba preocupado por el presente y atendía a la gente que más lo necesitaba: los pobres, los enfermos, los acongojados y los que estaban entrampados en las redes del pecado. El respondía a su necesidad con infinita compasión.
Jesús reveló más que lástima. La compasión implica lástima acompañada con un ansia de ayudar y aliviar el dolor. La simpatía ve y dice: "Lo lamento". La compasión siente y susurra: "Te ayudaré".
Esta semana consideraremos cómo la compasión de Jesús se manifestó en un ministerio sanador.
"SED... MISERICORDIOSOS, COMO VUESTRO PADRE ES MISERICORDIOSO"(Luc. 6:36).
Al ejercer compasión nuestra humanidad crece hasta su plenitud
¿Cómo pueden los cristianos saber si son verdaderamente compasivos? Luc. 10: 29-37.
¿Por qué algunos incrédulos parecen ser más compasivos que ciertos creyentes? Apo. 3:1,2; Sant. 2:14-17. Si uno espontaneamente no siente compasión, ¿cómo puede ser llevada a cabo la instrucción de Jesús registrada en Lucas 6:36?
El llamado al a compasión va en contra de nuestras tendencias naturales. Para practicarla se requiere una conversión genuina del corazón y la mente. La palabra compasión generalmente evoca sentimientos positivos. Nos gusta pensar que nosotros mismos somos compasivos y básicamente buenos, tiernos y comprensivos. Tendemos a suponer que la compasión es una respuesta natural ante el sufrimiento humano. Nos sentimos ofendidos cuando alguien nos acusa de tener falta de comprensión. Identificamos el ser compasivos con el ser verdaderamente humanos.
Describe cómo la compasión de Dios se expresa en Salmos 78:38. Comparalo con la compasión de Pablo (1 Cor. 9:19-23).
Cuando esto es cierto, ¿por qué existe tanto conflicto, odio y opresión entre los hombres? ¿Por qué las diferencias de raza, sexo y religión nos impiden relacionarnos bien unos con otros? ¿Por qué nuestro mundo está en este caos? Necesitamos considerar críticamente cómo entendemos la compasión.
La palabra compasión se deriva de palabras latinas que significan "sufrir junto con". La compasión nos pide que vayamos donde hay dolor, que entremos en lugares donde hay gente que sufre, que compartamos con ellos el quebrantamiento, el temor y la angustia. La compasión nos desafía a gemir con los que están en la miseria, a llorar con los que están solitarios, a sollosar con los que están en lágrimas. La compasión requiere que nos identifiquemos con los débiles, los vulnerables y los indefensos.
La compasión significa una entrega completa al esfuerzo de aliviar la necesiadad humana, y esto significa entrar en acción. Cuando consideramos a la compasión de esta manera, es claro que involucra algo más que mera bondad. No es sorprendente que la compasión es algo que a menudo evoca en nosotros una profunda resistencia, y aun rebeldía. La compasión no está entre nuestras respuestas espontáneas, pero es la respuesta de Dios, que puede llegar a ser la nuestra, si nos sometemos a él.
EL VIVIO ENTRE NOSOTROS(Isa. 7:14).
¿Con qué título, tomado del profeta Isaías, se refiere Mateo a Jesús? Isa. 7:14; Mat. 1:22,23.
El título Emanuel significa literalmente "Dios con nosotros". Nos presenta la clara convicción que tenía Mateo acerca de la identidad y la misión de Jesús. Dios nos salva al llegar a ser, literalmente, uno de nosotros en la persona de Jesús. En él encontramos a Dios como compañero de nuestras vidas y el cumplimiento de los anhelos humanos. Jesús es la presencia de Dios hecha carne. El es la compasión divina en forma humana con sus sentimientos, la revelación máxima de Dios en la forma de conmiseración hacia la humanidad. Jesús revela a un Dios que ama generosa y compasivamente, y nos llama a una nueva forma de vida en la que podamos encontrar verdadera realización.
Estudia la descripción que hace el apóstol Juan de los que significa Dios con nosotros. Juan 1:1-5, 9-18.
Nunca conoceremos realmente a Dios como un Dios compasivo si no comprendemos en nuestros corazones y mentes que "él vivió con nosotros". El se identificó con nosotros, se comprometió a sufrir todo lo que sufrimos en la vida, compartió nuestros gozos y dolores. En Jesús, la compasión de Dios se hizo visible. Jesús no sólo dijo: "Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso"; sino que él fue la encarnación viviente de esta misericordia divina en nuestro mundo. La respuesta de Jesús a los ingnorantes, los hambrientos, los ciegos, los leprosos, las viudas y todos aquellos que fueron a él con sus sufrimientos, demostraba que la compasión divina era realmente abundante.
Cuando mostraste compasión a alguien, ¿cómo te ayudó esa experiencia en el aspecto espiritual? RELATOS DE COMPASION Y SANAMIENTO DE JESUS(Mat. 14:14).
"Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor"(Mat. 9:36)
Considera la intervención de Jesús en las vidas de tres mujeres que sufrían:
Cuando Jesús vio las multitudes atormentadas y abatidas, como ovejas que no tienen pastor, su corazón se dolió profundamente por la condición miserable de ellas. Cuando vio a los ciegos, los paralíticos y los sordos, se adentró en sus sufrimientos (Mat. 14:14). Cuando se dio cuenta de que la multitud que lo había seguido durante días estaba cansada y con hambre, él dijo: "Tengo comnpasión de la gente"(Mar. 8:2). Misericordiosamente sanó al leproso que cayó sobre sus rodillas ante él (Mar. 1:41), y ministró a la acongojada viuda de Naín que estaba sepultando a su único hijo (Luc. 7:13). Jesús penetró en el corazón dolorido de las personas, y las alivió de sus sufrimientos. Se compadeció y tocó la vida de los perdidos, de los hambrientos y de los enfermos. El era profundamente sensible al sufrimiento de los demás.
¿Cuál piensas que fue el propósito básico de la venida de Jesús a la Tierra en forma humana? 2 Cor. 5:21.
El ministerio sanador de Jesús revela lo que él quiere hacer por nosotros. Su divina compasión nos permite afrontar nuestro yo pecaminoso; transforma nuestra condición humana quebrantada y la eleva de la desesperación a la esperanza. Mediante Jesucristo sabemos que Dios experimentó nuestro quebrantamiento cuando llegó a ser pecado por nosotros. El soportó todo lo humano con la infinita ternura de la compasión divina.
¿Cómo puede el quebrantamiento ser una fuente de esperanza, en vez de una causa de desesperación? COMPASION DE JESUS - BUENAS NUEVAS PARA HOY(Mat. 9:4-6).
La compasión de Jesús no ha disminuido, y él nos pide que llevemos adelante su obra. En las Bienaventuranzas del Sermón del Monte (Mat. 5:1-12),Jesús identificó las actitudes ideales que Dios espera de sus hijos. Alienta saber que él no espera que desarrollemos estas cualidades con nuestras propias fuerzas, como tampoco esperaba que los ciegos, los leprosos o los paralíticos se sanaran a sí mismos. Quiere entregarnos su poder y sanar nuestras necesidades espirituales hoy, así como lo hizo en aquellos días.
¿Por qué Jesús no sólo perdonó los pecados del paralítico, sino que también lo sanó físicamente? Mat. 9:4-6.
El informe de este sanamiento es uno de los más emocionantes que se registran en los Evangelios. Ilustra la forma comprensiva con que jesús se acercó a quienes tenían necesidad.
¿Cuál de estas dimensiones de sanidad parece ser la más necesaria?
Fue la compasión de Jesús la que produjo el sanamiento. El no curó al hombre para impresionar; sus sanamientos eran la expresión natural de su divinidad. El misterio del amor de Dios no consiste sólo en que quita nuestros dolores, sino que él mismo los comparte. El gran misterio no es meramente el de recibir la sanidad, sino la infinita compasión que es su origen.
¿Cuál es la relación entre el amor y la compasión? LAS ELECCIONES COMPASIVAS Y AMANTES DE JESUS(Mat. 4:23-25).
Describe cómo Jesús demostró compasión mientras andaba entre la gente. Mat. 4:23-25.
En los relatos de sanamiento registrados en los Evangelios, sentimos cuán cerca quiere estar Dios de quienes sufren. Aquí nos damos cuenta de lo que significa compasión. No es meramente inclinarse hacia los menos privilegiados desde una posición de privilegio; no es alcanzar desde lo alto a los que son menos afortunados y están a la misma altura que nosotros. Por lo contrario, compasión significa ir directamente a las personas y lugares donde el sufrimiento es más agudo y sevir como un miembro de la comunidad. La compasión de Dios demostrada por Jesús es total e incondicional.
Estudia ejemplos adicionales y específicos del ministerio sanador de Jesús. Mat. 8:1-17; Luc. 6:17-19.
Algunas veces el cuidado compasivo que recibimos cuando estamos enfermos puede sanarnos tanto como los medicamentos que tomamos. Para los niños, la madre es la que generalmente se encarga de que tengan suficiente descanso manteniéndolos en la cama. Al traerles jugos de fruta, agua y sopa, los ayuda a mantenerse bien nutridos. Alegra sus espíritus relatándolos historias llenas de buenas enseñanzas. El tierno y amante cuidado de la madre es un ministerio sanador. Sin este ministerio, los niños sufrirían hambre espiritual y emocional.
Basado en tu propia vida y relaciones, ¿cuáles son algunas cosas especiales y amables que podrías afrecerle a una persona querida cuando está enferma?
En una investigación, se pidió a los pacientes de un hospital que evaluaran a las enfermeras. Los resultados fueron inesperados, pues mostraban que los pacientes parecían ignorar la formación técnica y médica, o tal vez la daban por sentada, y evaluaban a las enfermeras como buenas cuando eran bondadosas, alegres, consideradas y dispuestas a escuchar. Las enfermeras con más alta puntuación fueron las que actuaban con tierna compasión. PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:Considera el ministerio compasivo que dios ha entregado a cada creyente: 2 Cor. 5:20; Luc. 10:1-24; Mat. 19:10-14.
Como cristianos somos llamdos a ser embajadores de Cristo, mediante quien la realidad de la infinita compasión de Dios llega a ser tangible. En compañerismo con Jesús, somos llamdos a ser compasivos como nuestro Padre es compasivo y misericordioso. Por él es posible llegar a ser testigos efectivos de la amante misericordia de dios.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
Necesitamos prestar atención cuidadosa a las palabras y los hechos de Jesús, si hemos de obtener una verdadera percepción de esa compasión divina. Comprenderíamos mal los milagros de los Evangelios si sólo nos impresionara el hecho de que las personas enfermas y atormentadas fueron sanadas. Si esto fuera de importancia central, un cínico podría observar con justicia que muchas personas en los días de Jesús no fueron sanadas. Lo que es de mayor importancia no es la mera curación de los enfermos, sino la compasión divina que movió a Jesús a realizar estas curaciones.
"No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir"(Luc. 6:37,38).
Luc. 7:11-17_________________________________________________________
Luc. 13:10-17________________________________________________________
Luc. 8:1, 2; 10:38-42__________________________________________________________
El gran misterio es que Jesús, el Hijo de Dios sin pecado, eligiera sufrir nuestros dolores y así permitirnos ver a Dios en su verdadera naturaleza. Al mirar a Cristo, vemos nuestras grandes necesidades humanas, y el infinito poder de Dios para sanarnos. El, que es divino, tomó sobre sí mismo nuestra quebrantada humanidad.
Este sanamiento compasivo aclara varias dimenciones de la curación, que incluyen:
¿Cuál te parece que fue la más importante para Jesús? ¿Cuál fue la más impotante para el paralítico? ¿Te parece que es posible demostrar algunas de estas dimensiones sin tener los otras?
Los muchos sanamientos que hizo Jesús y que están registrados en los Evangelios, ocurrieron porque Jesús estuvo con nosotros. Las verdaderas buenas nuevas son que Dios no es un Dios distante, un Dios que deba ser temido y evitado, sino un Dios que siente nuestros dolores, que participa plenamente en la totalidad de los problemas humanos. Los actos de sanidad y compasión que realizó Jesús son recordativos gozosos de estas buenas nuevas, que nos dan verdadera consolación.
En Jesucristo vemos la plenitud de la compasión divina. Clamamos desde la profundidad de nuestro ser quebrantado por una mano que nos toque, un brazo que nos abrace, labios que nos besen, alguien que nos hable y un corazón que no tenga miedo de escuchar nuestros temores y aprensiones. El siente nuestro dolor como ningún otro ser humano lo siente, y como respuesta nos asegura: "Yo estoy contigo". Jesucristo, quien es "Dios con nosotros", vino y compartió nuestra condición humana.
Nuestros actos deben ser una manifestación de la presencia amante de Jesús en nuestro mundo. Los actos misericordiosos son aquellos mediante los cuales el amor sanador, consolador y reconciliador de dios puede tocar el corazón de la humanidad.
"Los seres humanos caídos y sufrientes despertaban la tierna compasión de nuestro Salvador. Si queréis ser sus seguidores, debéis cultivar las virtudes de la compasión y simpatía. La indiferencia frente a los pesares humanos, deben dar paso a un vivo interés en los sufrimientos ajenos. la viuda y el huérfano, el enfermo y el moribundo siempre necesitarán ayuda. He ahí una oportunidad de proclamar el evangelio, de levantar en alto a Jesús, esperanza y consuelo de todos los hombres. cuando se haya aliviado el cuerpo enfermo, después de mostrar vivo interés en los afligidos, el corazón se abre, y entonces podéis derramar el bálsamo celestial. Si estáis contemplando a Jesús y de él adquirís ciencia, fortaleza y gracia, podreís impartir su consuelo a los demás, porque el Consolador estrá con vosoros"(MeM 237).
RESUMEN: En gran medida, el ministerio sanador depende de la compasión por los que sufren, compasión demostrada por actos y palabras llenas de misericordia, compasión que debe imitar el amante ministerio de Jesús.
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