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MISIÓN ABRIL - JUNIO 2005 |
del 2005 |
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el misionero de menores
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toda la Biblia en un año
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el bosquejo de la Escuela Sab.
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la lección de esta semana
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Un oficial de policía tenía todo lo que quería en la vida—excepto paz. A los 23 años de edad, pensaba que ya había triunfado en la vida. Había logrado casi cada meta que me había propuesto. En mi primera semana como patrullero estatal, ayudé a salvarle la vida a una mujer cuando su automóvil quedó sumergido bajo el agua. Gracias a esto, me nombraron el Patrullero del Año en mi región. Todo lo que tanto había deseado era mío. Pero no era feliz. A decir verdad, me sentía miserable, desanimado
y deprimido. Cierta noche, en un momento de reverencia sincera, le rogué
a Dios que
Esperanza
Me cautivó el predicador, un pastor llamado Doug Batchelor, quien nos mostraba cómo se cumplían los eventos proféticos en nuestros días. Me sorprendió ver que todo lo leía de la Biblia. Aprendí más en 30 minutos que en mis ocho años de educación cristiana. Inmediatamente llamé al teléfono que tenía en la pantalla y ordené los estudios bíblicos en disco compacto que estaban ofreciendo. Cuando me llegaron los estudios bíblicos, inmediatamente me dispuse a estudiar las lecciones. A medida que estudiab; sentí el mismo gozo que había experimen tado durante el programa que había visto en televisión. La verdad del sábado
No podía aceptar lo que me decía asi que le di las gracias y me fui, más confundido aún. No sabía qué creer, pero estaba más decidido a comprender las verdad de Dios y de la Biblia. Noche tras noche permanecí sentado ante mi computadora estudiando cada lección nueva. En la lección 14 descubrí que Batchelor en verdad era adventista como me había advertido mi pastor. Estaba seguro que lo que estaba escuchando en el CD era la verdad, pero sentía una lealtad a mi pastor, también. Al terminar la última lección estaba tan agotado emocionalmente por el conflicto en mi corazón que caí de rodillas sobre el piso alfombrado de mi recámara. En la penumbra de la noche le pedí al Señor que me ayudara a comprender la verdad. ¿Una infracción rutinaria?
Acepté la invitación del pastor y nos vimos en su casa más tarde esa semana. Estudiamos y oramos juntos y el pastor me aconsejó que dejara que Dios me condujera en mi dilema respecto de la iglesia. Más tarde esa semana llamé a mi pastor. Le pedí que me mostrara de la Biblia dónde me equivocaba acerca del día de reposo. Me invitó a su casa a cenar, con la promesa de que repasaríamos juntos la Biblia. En preparación para ese momento imprimí la lección acerca del sábado. Nos sentamos juntos a la mesa, cara a cara. Estaba ansioso por empezar, pero cuando coloqué mis materiales sobre la mesa, el pastor puso su mano sobre ellos. Me quedé viendo sus dedos al hacerlos a un lado. Profundamente decepcionado lo miré mientras me hablaba. —El Señor me está diciendo que no tenemos que ver esto
—dijo—. ¿Crees que soy profeta de Dios? ¿Crees que me habla?
El pastor frunció el ceño. Luego dijo:
Escojo a Cristo
Dios usó un programa de televisión y una infracción de tránsito para conducirme a la Iglesia Adventista. Me mostró el camino de mi vida y estoy ansioso por seguirlo.
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Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:
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