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MISIÓN ABRIL - JUNIO 2005 |
del 2005 |
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el misionero de menores
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toda la Biblia en un año
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el bosquejo de la Escuela Sab.
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la lección de esta semana
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por Lynn Rose 1 cheque de diezmos y una carta airada abrieron un mundo nuevo para un prisionero. Doris siempre había deseado tener un bebé: una hija. Durante años lo había pedido en oración. Pero con el paso de los años, se dio cuenta de que su sueño no se haría realidad. Ahora, siendo una viuda de más de sesenta años de edad, Doris vive sola en su hogar en el oeste de los Estados Unidos. Ocupa sus días atendiendo huertas e hileras de zarzamoras. A menudo llega a la cama exhausta al final del día. Al otro lado del país, Ruthie Papay está sentada sola en su celda de la prisión. Su propia madre murió el mismo año que el esposo de Doris. Ruthie oraba a Dios para que alguien pudiera llenar el vacío que dejó la muerte de su madre. Ruthie conoció al Salvador en la prisión y compartió su fe con su mamá. El mayor gozo de Ruthie fue ver a su mamá entregar su corazón a Dios. Antes de morir, la mamá de Ruthie dijo, "No fui una buena madre para Ruthie. Sólo le ruego a Dios que ponga a alguien en la vida de Ruthie que la ame completamente". La vida en prisión
Pero su esposo abusó de ella y la abandonó frustrada y confundida. Un día, en un arrebato de ira, Ruthie mató a otra persona. Fue arrestada y sentenciada a una vida en prisión. En la cárcel, Ruthie entregó su vida a Dios y en 1993, envió un cheque pequeño a la Asociación General. Decía que el dinero era su diezmo por lo que ganaba en prisión. Pero la carta que acompañaba el cheque estaba llena de ira y amargura hacia los que la habían lastimado. Mucha de su ira la dirigía hacia su madre, a quien amaba pero culpaba por el desenlace de su vida. Lynn Rose recibió el cheque y la carta de Ruthie. Su trabajo
consistía en hacer el recibo a todas las donaciones, pero no podía
olvidar la carta de Ruthie. Se dio cuenta que a menos que Ruthie perdonara
a aquellos que le habían hecho daño, jamás podría
experimentar el gozo de la salvación en Cristo.
Pasaron meses hasta que Lynn volviera a escuchar acerca de Ruthie, pero no dejó de orar por ella. Un día le llegó una carta. Al leerla, Lynn no podía creer que fuera de la misma persona. En vez de ira y amargura, su carta estaba llena de alabanzas a Dios por lo que estaba haciendo en su vida. Ruthie vivía en la misma celda lúgubre de la prisión de antes, rodeada por las mismas personas hostiles e iracundas. Pero había encontrado amor y perdón en su amigo Jesús. "Jamás imaginé que una cosa an pequeña [como el cheque y un carta] ludieran cambiar mi vida", dijo Ruthie. Una misionera en prisión
Regocijándose por el cambio experimentado en la vida de Ruthie,
Lynn le contestó.
Las cartas de Ruthie siguieron llegando. Irradiaban esperanza y gozo en Jesús. Dtros prisioneros y miembros del personal notaron el cambio en su vida. Algunos de os prisioneros venían a ella en busca de :onsejo y muchos comenzaron a estudiar la Biblia con ella. Pero el gozo más grande de Ruthie llegó el día que su mamá aceptó a esús como su Salvador personal. Lynn le siguió enviando literatura religiosa para que leyera y compartiera con los demás prisioneros. Las políticas de la prisión hacían difícil que se colocaran los libros religiosos en la biblioteca de la prisión, pero cuando la "caja de libros" de Ruthie se llenaba, donaba algunos de ellos 3 la biblioteca para que otros prisioneros también los pudieran aprovechar. De esta manera introducía libros a la prisión que de otra forma, habrían sido rechazados. Ruthie dejó de pedirle a Dios que la librara de la prisión, porque ahora comprende que por el momento, su campo misionero es la prisión en Ohio. Cuando llegue su momento, la llamará a otro campo misionero fuera de los muros de la Prisión. Una carta sorpresa
Mientras que Ruthie permaneció en prisión continuó con su ministerio en su campo misionero. Les escribe a los demás prisioneros y les anima a permanecer cerca de Jesús, a mantener sus vidas en perspectiva y balanceadas. Así como el apóstol Pablo, aprendió a estar contenta donde Dios la tiene. Nunca sabrá, hasta que llegue al cielo, la cantidad de personas cuyas vidas cambiaron gracias a su ministerio en la prisión. Una vida nueva
Tres mujeres oraron, las tres oraciones han sido contestadas. Ruthie encontró una nueva mamá; Doris encontró una hija que pensaba que jamás tendría la dicha de tener; y la última oración de la mamá de Ruthie fue que Ruthie tuviera la familia cristiana que siempre deseó tener. |
Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:
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