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Misionero 3
Division  Norteamericana
MISIÓN ABRIL - JUNIO 2005
Para el 16 de Abril
del 2005

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Un buscador renegado
por Dayton Cutright y Brian Jones
Su búsqueda de la verdad surgía una y oirá vez como refrán de una candan que no podía quilar de su mente.

¡Pídale a un hombre que presente este informe en primera persona.]
Cada día alguien nuevo entraba en mi taxi y me pedía que lo llevara a un destino diferente: un hotel, un centro comercial, una oficina. Conocía personas de todo el mundo que trabajan en muchas profesiones diferentes en el pueblo de West Virginia donde vivo. Pero la persona que más me intrigó ni siquiera fue uno de mis pasajeros; era otro operador de taxi quien trabajaba para la misma compañía que yo. A veces, cuando no había demasiado negocio, los operadores esperábamos sentados, conversando, fumando cigarrillos y comiendo hamburguesas. Pero este operador no se unía a nosotros. Había otra cosa rara con él: no manejaba su unidad en sábado.

Yo me crié en un hogar cristiano, fui a la iglesia cada domingo y hasta asistía fielmente a clases de estudio bíblico. Pero cuando tuve suficiente edad, me desligué de la iglesia y evadí sus restricciones. Me propuse olvidarme de Dios y lo estaba logrando. Pero este operador no me dejaba olvidarlo. Era diferente de cualquier cristiano que había conocido y no podía evitar prestarle atención cuando hablaba de su fe.

Este hombre creía en la salvación por fe en Cristo solamente, pero guardaba fielmente el séptimo día y se abstenía de participar de ciertos tipos de alimentos. Cuando se le preguntaba acerca de sus creencias, respondía leyendo porciones de la Biblia. No le importaba si los demás estaban de acuerdo con él o no; simplemente vivía su religión sin disculparse con nadie. Nunca trató de encajamos su religión, pero su ejemplo de una vida semejante a la de Cristo hacía más ruido que una trompeta en el oído de mi conciencia.

Una experiencia nueva con la iglesia
Necesité de varios años para volver nuevamente a la iglesia. Ahora estoy seguro que esta decisión fue el resultado de la gracia de Dios que volvió a encender mi fe y deseo por él. Encontré una iglesia protestante en un condado vecino que tenía una congregación con buen corazón. Me emocionó lo que aprendí en ese lugar y pasé mucho tiempo en el estudio de la Biblia y en oración. El vacío de mis años lejos de Cristo comenzó a disiparse. El pastor de la pequeña iglesia se convirtió en mi mentor y me animó a inscribirme en unas clases para predicadores laicos y de lideraz-go. Comenzó a darme cada vez más responsabilidades an la predicación, enseñanza y trabajo en la iglesia. Pronto me convertí en su asistente laico, encargado de realizar varios deberes pastorales, incluyendo los servicios fúnebres.

Para mí, este fue un período de crecimiento espiritual con pruebas y desafíos que me hacían caer de rodillas en oración, escudriñar la Biblia en busca de consejo, consuelo y respuestas sólidas a las incógnitas más profundas de la vida. En la medida que hablaba en los funerales, me preguntaba dónde se fundamentaba mi iglesia para predicar que los muertos iban directamente al cielo, puesto que la Biblia dice claramente que los muertos descansarán en la tumba hasta que Jesús venga. Aunque algo inquieto por algunas de nuestras doctrinas, estaba dispuesto a confiar en los puntos de vista de mi denominación, hasta encontrar respuestas. Estaba seguro, sin embargo, que la verdad venía, no de un cuerpo de líderes de la iglesia, sino solamente de las páginas de la Palabra de Dios.

El libro en el campanario
En cierta ocasión, subí al campanario de la iglesia y encontré un ejemplar del libro titulado "27 creencias de los adventistas del séptimo día" retorcido y manchado por agua. Me interesó el título y lo comencé a leer. Hasta el momento lo único que conocía acerca de los adventistas es que generalmente se los consideraba legalistas y eran suficientemente diferentes a los protestantes tradicionales como para ser considerados una secta. Pero ese conocimiento no impidió que siguiera leyendo el libro. Pensaba que si estaban equivocados, sus propios escritos los condenarían y la Biblia refutaría sus errores con facilidad.

En la medida que leí el libro, me sorprendió que cada doctrina presentada se fundamentaba con textos bíblicos y cada creencia adventista se alineaba perfectamente con la Biblia. Para ser una secta, estas personas realmente son listas, pensé. Esperaba hallar desviaciones de la verdad en las páginas posteriores del libro, así que decidí leerlo completo e investigar sus creencias. Por lo visto, los adventistas le daban autoridad absoluta a la Biblia.

Mientras todavía leía el libro que hallé en el campanario, descubrí un sitio adventista en internet llamado Bibleinfo.com. Allí encontré varios cientos de estudios bíblicos preparados que respondían a mis preguntas en forma clara y respaldada por la Biblia, incluyendo el estado de los muertos, el sábado, la relación entre la ley divina y la gracia, fe y obras y la verdadera manera de la segunda venida de Jesús. No pude menos que pensar, aquí hay una iglesia que enseña la palabra completa de Dios sin rodeos. Admiré tanto su valor moral como lo sólido de sus doctrinas. Luego recordé mi amigo operador de taxi. Seguramente era adventista, pensé. Ahora, finalmente comprendí sus creencias. Y poco a poco comenzaba a aceptar esas creencias como propias.

Poco después me enteré de un seminario sobre el Apocalipsis que se celebraría en un poblado cercano. Era patrocinado por los adventistas. Asistí y escuché y descubrí que lo que se enseñaba en ese seminario concordaba con toda la información que había hallado en mi estudio intensivo de la Biblia. Me di cuenta que Dios me había guiado a su verdadera iglesia, la iglesia que guardaba los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Sabía lo que debía hacer; le pedí al pastor que me bautizara en la iglesia adventista. Me di cuenta que encontrar a esta iglesia fue el fin de muchos años de búsqueda. Estoy agradecido con todos los adventistas que se han mostrado tan amables, pero mi decisión de unirme a este movimiento está fundada totalmente en su fidelidad a las enseñanzas de la Biblia. Agradezco a Dios que puedo pertenecer a una iglesia que rechaza toda la presión para racionalizar las verdades de la Biblia que no son populares y se mantiene firme en proclamar y vivir acorde a la Palabra de Dios.


Gracias por su voto en Sitios Adventistas.com

Puede encontrar los bosquejos en Español, Ingles, Portugues y Rumano:

Bosquejo de la lección por Bruce N. Cameron en Español
Lesson outline by Bruce N. Cameron in English
Estudo Biblico da Semana em Portugues.
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